Ça sent bon l´Automne
Atardecer, en la tarde del pasado domingo 22 de Septiembre, sobre la cima del "Monte Pedroso" de Santiago de Compostela.- Foto: Luis Negro Marco |
En el nuevo calendario de los revolucionarios franceses, el año contenía 12 meses de 30 días, y los nombres de los meses, debidos al "Convencionalista" Fabre d´Eglantine tenían uniforme terminación, según las estaciones: Otoño = "Vendimiario", "Brumario", "Frimario"; Invierno = "Nivoso", "Pluvioso", "Ventoso"; Primavera = "Germinal", "Floreal", "Prairial"; Verano = "Mesidor", "Thermidor", "Fructidor". Los convencionalistas franceses pensaron que su nuevo calendario sería, como el sistema métrico decimal, adoptado por todos los países, pero... las sonoras y poéticas denominaciones mensuales, se idearon desde un claro punto de vista nacionalista,
pensando únicamente en el clima de Francia.
Vendimiario (Mes de la Vendimia,) fue el nombre que recibió el mes de Septiembre por los revolu- cionarios franceses, en 1793.- Foto: Luis Negro Marco |
Siguiendo con el calendario revolucionario galo de finales del siglo XVIII, los días del mes se clasificaban en tres décadas (primera, segunda y tercera) y los nombres de los días correspondían a su orden: "primidi", "duodi", "tridi", "quartidi", "quintidi", "sextidi", "septidi", "octidi", "nonidi" y "decadi". A su vez, el año terminaba con cinco días complementarios situados después del último mes del Verano: "Fructidor", y cada cuatro años se añadía un sexto día, llamado "Día de la Revolución". Sin embargo, los "Años Sextiles", que éste era su nombre, no coincidían con los años bisiestos de nuestro "Calendario Gregoriano" (fueron los años III, VII y XI) de la Revolución. De manera que tales discordancias con el calendario europeo repercutieron también en la misma Francia, y el calendario de la Revolución duró 13 años, ya que llegado Napoleón Bonaparte al poder, lo abolió de un plumazo, por decreto de 9 de Septiembre de 1805, entrando en vigor el 1 de Enero de 1806.
Por todo lo cual, si se considera que el año I del calendario revolucionario francés quedó sin utilizar (puesto que la fundación de este calendario se remonta al 15 de Vendimiario del año II)
en realidad este calendario solo se utilizó durante 12 años, y no hay documento auténtico que pueda llevar fecha del año I. El año XIV, empezado el 23 de Septiembre de 1805 (Gregoriano), solo tuvo tres meses y ocho días. Respecto a las concordancias del Calendario revolucionario francés con el Calendario Gregoriano, éstas se encuentran en el "Annuaire du Bureau des Longitudes" o en el "Annuaire Astronomique Camille Flammarion".
Hay que tener en cuenta que en el calendario republicano de los preconizadores de la "Paz, Igualdad y Fraternidad", el año comenzaba el día en que cae en París el Equinoccio de Otoño. Y para determinar este suceso había astrónomos encargados de determinar el instante preciso en que se producía tal fenómeno y al punto, se fijaba, por decreto, el comienzo del año. Pero había una dificultad: El Equinoccio de Otoño ocurre alrededor de medianoche, y el menor error, podía suponer una imprecisión de un día entero.
Desde una perspectiva nacionalista, los fundadores del calendario republicano que esperaban
ver universalmente aceptada su obra, cometieron un grave error psicológico, pues pretendían hacer universal un fenómeno estrictamente local, de manera que ni siquiera en la misma Francia gozó de favor el calendario revolucionario.Y es que los legisladores pasaron por alto la fuerza de la Tradición y los lazos que unen a las civilizaciones con la Historia y el poder de los aniversarios en el corazón humano. El calendario revolucionario, por el contrario, rompía con la Historia, de manera que cuando Napoleón lo abolió, desapareció sin pena ni gloria.
Aún más: se puede decir que ni siquiera fue original el calendario francés, pues era muy similar al calendario vago del Antiguo Egipto (coincide con él en los doce meses de treinta días, con los cinco días epagómenos, la división de los días del mes en décadas, y otras tantas analogías) con el que tan solo se diferenciaba por la existencia de los años sextiles (similares a los bisiestos) que salvaguardaron al calendario republicano francés de ser vago.
Napoleón Bonaparte abolió el calendario francés revolucio- nario mediante un decreto que promulgó el 9 de Septiembre de 1805, que entró en vigor el 1 de Enero de 1806.- |
Hay que tener en cuenta que en el calendario republicano de los preconizadores de la "Paz, Igualdad y Fraternidad", el año comenzaba el día en que cae en París el Equinoccio de Otoño. Y para determinar este suceso había astrónomos encargados de determinar el instante preciso en que se producía tal fenómeno y al punto, se fijaba, por decreto, el comienzo del año. Pero había una dificultad: El Equinoccio de Otoño ocurre alrededor de medianoche, y el menor error, podía suponer una imprecisión de un día entero.
Desde una perspectiva nacionalista, los fundadores del calendario republicano que esperaban
El Otoño amarillea las hojas de árboles y enredaderas como ésta del pazo de la loca- lidad gallega de Ponte Maceira.- Foto: Luis Negro |
Aún más: se puede decir que ni siquiera fue original el calendario francés, pues era muy similar al calendario vago del Antiguo Egipto (coincide con él en los doce meses de treinta días, con los cinco días epagómenos, la división de los días del mes en décadas, y otras tantas analogías) con el que tan solo se diferenciaba por la existencia de los años sextiles (similares a los bisiestos) que salvaguardaron al calendario republicano francés de ser vago.
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