lunes, 23 de abril de 2018

San Jorge, labrador y caballero

(Artículo publicado en EL PERIODICO DE ARAGÓN, el 23 de abril de 2018)
San Jorge, libros y rosas

Luis Negro Marco / Historiador y periodista

 El nombre de San Jorge deriva del griego: (georgos) compuesto, a su vez de las palabras Ge (tierra) y Ergon (obra), de manera que su traducción literal vendría a ser la de “labrador”. De hecho, el poeta romano Virgilio –en el siglo I a. C.– dio este nombre, «Las Geórgicas», a su célebre y vasto poema en el que describía las distintas labores agrícolas a lo largo del año.

 Protagonista de multitud de relatos, considerados la mayoría de ellos apócrifos por la Iglesia, la leyenda del caballero San Jorge luchando contra el dragón, aparece tardíamente, a finales del siglo XIII. Época a tener en cuenta, por cuanto (como santo guerrero que lucha contra el mal, propiciando la victoria), se produjo en los tiempos de las Cruzadas (en tierras de Palestina, Siria y Jerusalén), y en los últimos siglos de la Reconquista.

 Del mismo modo, los nuevos y poderosos estados y monarquías que surgían por entonces en Europa, requerían de una legitimación no solo terrenal sino también (y fundamentalmente), divina. Por ello los reyes empezaron a invocar el nombre de San Jorge en las guerras, y se creó la invención de su milagrosa intervención en las batallas. Así ocurrió en Huesca, en la batalla de Alcoraz (año 1096), y posteriormente en 1237, en la batalla del Puig, durante la conquista de Valencia.

San Jorge y el dragón.
Cuadro de Giovanni Bellini (1430-1516)
 Pero este santo es además venerado como intermediario celestial, armonizando con su labor los intereses terrenales y profanos con los religiosos y sagrados, habiéndosele dedicado multitud de templos a lo largo de toda la cristiandad. El más importante, la iglesia de “San Jorge”, en la ciudad israelí de Lida,  edificada en el mismo lugar en que habría sido martirizado; destacando también el erigido –se trata de la célebre iglesia tallada en la roca, con planta de cruz griega–  en  la ciudad etíope de Labilea, monumento que lleva el nombre de “Biet Giorgis (la Casa de San Jorge) declarado, Patrimonio de la Humanidad.

 Y como auxiliador e intercesor, la devoción a San Jorge está también muy ligada a la naturaleza y las fechas iniciales de la primavera en las que comienza el nuevo ciclo agrícola. No en vano, en el Breviario romano figura  –tres semanas después de la suya–la fiesta de San Isidro Labrador (15 de mayo). Y a apenas unos días del solsticio de verano (preludio de la recolección), la de San Lamberto (19 de junio), patrón de los agricultores aragoneses.

 Por esta razón, muchas canciones y poema medievales dedicados a San Jorge, lo presentan como el libertador de la primavera, abriendo con sus llaves los cielos y la tierra, lugares en los que había quedado prisionera durante el invierno, por el hielo. Otros poemas lo contemplan como el labrador que ara la tierra, haciendo brotar en ella la hierba y el rocío (la rosada), cuyas gotas –caídas sobre los pétalos de las rosas, al alba de este día– se creía tenían las propiedades de ser fuente de fertilidad y remedio contra las enfermedades de las personas y del ganado. Y asimismo, San Jorge es también el día del libro, en recuerdo de Cervantes y Shapeskeare, y cómo no, de la rosa, flor que de haber llevado otro nombre, difícilmente sería tan bella y olería tan bien, indistintamente del lugar del mundo en que brote y (junto a un libro), se regale.

viernes, 20 de abril de 2018

La función del Patrimonio Histórico en las sociedades democráticas

(Artículo publicado en "El Periódico de Aragón", el 18 de abril de 2018)
Patrimonio para nuestras generaciones

18 de abril,  día Internacional de los Monumentos y de los Sitios

Luis Negro Marco

 El pasado 18 de abril, se celebró la jornada internacional dedicada a los Monumentos y los Sitios, promovida –desde 1982– por su Consejo mundial, el ICOMOS, adscrito a su vez a la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura). Una celebración que este año lleva por lema: “Patrimonio para  nuestras generaciones”, con el que se quiere hacer un llamamiento a la reflexión sobre la importancia de los valores formativos y educativos que se derivan del estudio y conocimiento de nuestro patrimonio, manifestado en todas sus facetas culturales y artísticas.

 Enraizada en los postulados sociales de la Revolución Francesa, la necesidad de conservar el patrimonio histórico que nos ha sido legado durante siglos por quienes nos precedieron, es a día de hoy más incuestionable que nunca, por cuanto en los países envueltos en conflictos armados, la destrucción y el expolio sistemáticos del patrimonio se han convertido en poderosas armas de guerra contra los adversarios, cuyo pasado e identidad se pretende, de este modo, destruir.

Casa-Museo de Miguel de Cervantes, en Valladolid.- 
                                                                                             Foto: L. N. M.
 Un patrimonio que en estos momentos de profundas crisis –humanitaria y económica– en las que nos hallamos inmersos,  corre el riesgo de quedar segregado de nuestra existencia. De manera que la grávida solidez monumental, con universal vocación de permanencia, que caracterizó al arte durante siglos, aparece ahora como una incómoda estridencia con respecto a la levedad y fugacidad de nuestras sociedades posmodernas, caracterizadas por la prematura obsolescencia de las ideas, cada vez más semejante a la de nuestros personales objetos de consumo, pues vivimos plenamente instalados en la cultura de lo efímero.

 Asimismo, en unos momentos en que la realidad está siendo arrasada, tanto en los medios de comunicación como en las redes sociales, por la primacía que unos y otros están otorgando a los sentimientos sobre la verdad y la razón, las sociedades se muestran cada vez más cerradas sobre sí mismas (renunciando al carácter intrínsecamente nómada de la Humanidad) y tienden a instalarse en la insolidaria seguridad que les proporcionan los inconsistentes sedentarismos nacionalistas. Y es ésta la verdadera base ingrávida  sobre la que pivota el artificial y falso dinamismo que ahora nos mueve, el cual nos habilita tan solo para alcanzar objetivos inmediatos o a corto plazo, pero nos priva de la sabiduría y de la fortaleza necesarias para construir, unidos y cada día, un mundo mejor.

 Y es en este punto donde la cultura acude en nuestra ayuda. El concepto de patrimonio está a medio camino entre la memoria y la historia, de manera que bien podríamos decir que  buena parte de nuestra identidad (personal, y como pueblo y nación) se encarna también en los monumentos, paisajes y sitios, como espacios que son de la memoria, pues en ellos existen palpables e invisibles trazas de una historia común. Son pues, también símbolos que nos informan sobre nuestro pasado y nos proporcionan los recursos que precisamos para avanzar  con esperanza hacia el futuro.

lunes, 16 de abril de 2018

La odisea de Elcano y la primera circunnavegación de la Tierra (1518-1522)


De Elcano a Stanley Kubrick

Luis Negro Marco 

 El 8 de septiembre de 1522, un marino español, Juan Sebastián Elcano (1476-1526), natural de la localidad guipuzcoana de Guetaria, arribaba (después de más de tres años de duro y maravilloso periplo marítimo) al puerto de Sevilla. Lo hacía como capitán de una desvencijada carraca, la Victoria, en la que junto a él, viajaban otros 16 tripulantes españoles y de otras nacionalidades. Culminaba así la más importante gesta de exploración marítima de la historia universal: la primera circunnavegación del planeta.

 Todo había comenzado cuando el 22 de marzo de 1518, el rey Carlos I de España recibió en su Corte de Valladolid, al marinero portugués Francisco de Magallanes, con quien firmó las Capitulaciones –que llevan el nombre de la capital castellana en que fueron rubricadas– en virtud de las cuales, la Corona española se comprometía a sufragar todos los gastos de la expedición marítima. Se trataba con ella de buscar una ruta alternativa (a través de Occidente) hacia las islas Molucas, denominadas Islas de la Especiería, y lograr con ella el control del mercado de las especias, motor principal de la economía en Europa.

 Sin embargo. Y como si el propio Homero hubiera elaborado el guión de aquella Ora Marítima, Magallanes encontró en la isla filipina de Mactán su particular guerra de Troya, en la que (emulando la muerte de Héctor a manos de Aquiles), murió en combate, el 27 de abril de 1521. A partir de aquel momento, fue el español Juan Sebastián Elcano quien, desafiando los cantos de sirena, asumió el papel de Ulises, poniendo rumbo hacia la ansiada Itaka, es decir, el puerto español de Sevilla, principio y final de aquella, tan fantástica como real, odisea.

 La hazaña abrió nuevos horizontes, y posibilitó la expansión de Europa y de su cultura occidental por las nuevas tierras y pueblos descubiertos, constituyendo una primera y verdadera globalización mundial.  De modo similar a como, cuatro siglos atrás, había
ocurrido con los viajes de peregrinación a  Santiago de Compostela (avanzando hacia el occidental finis terrae, Finisterre), columna vertebral de la construcción de Europa. No es por tanto casualidad que, al igual que el monje francés Aymeric Picaud escribiera en el siglo XII el Códex Calixtinus, a modo de útil guía de viajes para quienes peregrinaban a Santiago de Compostela, el italiano Antonio Pigafetta (uno de los 17 marinos que completaron la vuelta al mundo junto a Elcano) escribiera también –en clave viajera– un libro sobre sus experiencias: Primo Viaggio Intorno al Globo Terracqueo. Una empresa, por lo demás, esencialmente europea, puesto que además de marinos españoles y portugueses, participaron también en ella genoveses, napolitanos, venecianos, franceses, ingleses, alemanes, griegos, malteses y turcos.

 Fue así como, a bordo de su magullada, pero también invicta, carraca Victoria, Elcano culminó la exploración de los mares océanos, al igual que hoy en dia continúan explorando el universo los telescopios y las naves espaciales. Y por inverosímil que a simple vista pueda parecer, se vislumbra una intrigante similitud entre la hazaña de Elcano y los viajes de exploración espacial que el cineasta estadounidense Stanley Kubrick  adelantó de manera genial en 1968, con su película: 2001, una odisea en el espacio. Y es que la aventura de la Humanidad, lejos de finalizar, no ha hecho más que comenzar.

sábado, 7 de abril de 2018

"Diario de Teruel". Cápsula del Tiempo. Octavo centenario de la Historia de los Amantes



Periódico especial de "DIARIO DE TERUEL" del 19 de diciembre de 2017
Portada (diseño de Silvia Hernández Muñoz), del número especial de "Diario de Teruel", correspondiente al 19 de diciembre de 2017
Ejemplar que que fue introducido en la Cápsula del Tiempo que se hizo con motivo del "800 aniversario de la historia de los Amantes" y que deberá ser abierta dentro de 100 años

Luis Negro Marco / Santiago de Compostela

Juanjo Francisco Valero,
Director de
DIARIO DE TERUEL
 La edición del DIARIO DE TERUEL, cuyo director es el periodista turolense Juanjo Francisco Valero, del martes 19 de diciembre de 2017, no fue un número cualquiera. El ejemplar se acompañó de un periódico especial, el cual se repartió de forma gratuita junto al diario. Dicho especial abría con una portada de la artista Silvia Hernández Muñoz, e incluyó 15 artículos de turolenses o de personas muy vinculadas a la ciudad. Artículos en donde se disertó sobre el pasado, el presente y el futuro de Teruel. Los artículos estuvieron firmados por Luis Negro Marco (Historiador); Carlos Casas (Ingeniero de Fomento); Antonio Pérez (Arquitecto); Eloy Fernández Clemente (Catedrático); Vicente Aupí (Periodista y escritor); Ramón Royo (Director de ATADI); Mª Lourdes Alcalá (Inspectora de Educación); Javier Sanz (Escritor); Antón Castro (Escritor); Juan Villalba (Escritor y profesor); Raúl Igual (Hostelero y Sumiller); Luis Alcalá (Paleontólogo) Jesús Blasco (Abogado y presidente de la Cámara de Comercio de Teruel) y Chema López Juderías (Periodista).
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Teruel, de Cenicienta a hada
Luis Negro Marco
(Bello, 1963) / Historiador y periodista

 Por extraño que ahora –diciembre de 2117– nos pueda parecer, el extraordinario momento demográfico que vivimos (Teruel cuenta por vez primera, a lo largo de toda su historia, con una población superior a los 300.000 habitantes) no es sino la materialización de aquel gran proyecto de futuro que se vislumbró para nuestra tierra hace ya casi dos siglos, en el año 1923. Pero entonces, el que iba a ser el tren de los sueños para Teruel: la capital aragonesa convertida en el más importante nudo ferroviario de España, quedó –como las ballenas de Sender– varado en tierra antes de comenzar siquiera su andadura.  Sin embargo, a lo largo de estos últimos cien años, Teruel ha actuado con una modélica e insuperable resiliente sabiduría (muy acorde, por otro lado, con la serena dureza de esta tierra y el carácter amable y emprendedor de sus gentes), hasta encontrar el camino de regreso hacia aquel esperanzador futuro. Y con tesón, lo ha puesto de nuevo en marcha, convirtiéndolo en realidad.

 Sin embargo, para poder valorar mejor este magnífico  momento, haremos antes un breve repaso a la evolución demográfica que caracterizó a la provincia de Teruel durante los dos siglos anteriores. Desde que en noviembre de 1833 el Secretario de Fomento, Javier de Burgos, procediera a la división provincial del Estado español, Teruel  casi siempre se significó por ser la provincia con  menor número de habitantes, solamente sobrepasada, en el XX, por la también semi-despoblada Soria. Durante aquel siglo, sólo en el año 1910 logró Teruel superar la barrera de los 250.000 habitantes, representando entonces el 27% de la población aragonesa y el 1,3% de la española. Unas cifras, no obstante, desalentadoras, por cuanto esto significaba que siendo Teruel una de las más grandes provincias de España (con un total de 14.785 km2 que suponían casi un 3% del territorio del Estado), su densidad de población apenas superaba la mitad de la media aragonesa (que se situaba en torno a los 25 habitantes por km2) y era seis veces inferior a la media española (75 habitantes por km2).
Diciembre de 2017. Teruel cuenta, por vez primera, a lo largo de toda su historia, con una población superior a los 300.000 habitantes. Montaje de Raúl Martín Navarré
 Y en el XXI las cosas tampoco comenzaron bien en cuanto a datos demográficos para nuestra provincia. Cuatro años antes de que comenzara el nuevo siglo, en 1996, el Gobierno de Aragón había impulsado un novedoso plan de organización comarcal que tenía como fin conseguir una mejor y más eficaz gestión del territorio. El proyecto había dejado estructurada a la provincia de Teruel en 10 comarcas, que supusieron un  momentáneo revulsivo poblacional. Pero aun así, el número de habitantes siguió decreciendo hasta situarse, en 2005, en 141.000 personas.

 Precisamente, para sensibilizar al Estado sobre esta situación de constante goteo migratorio, en 1999  se había formado  la  plataforma popular «Teruel existe», pronto muy conocida en toda España, y que aun ahora se sigue estudiando en los video-libros de Historia de Aragón. Sus reivindicaciones ponían el acento en la dejadez que el Gobierno de la nación demostraba hacia Teruel, tal y como reflejaban las bajas inversiones en  materia de comunicaciones y  de sanidad, en la provincia. Poco cambió, sin embargo, la situación demográfica turolense aquel movimiento reivindicativo, por cuanto Teruel seguía, año tras año, perdiendo población hasta bajar, en 2016, a los 136.260 habitantes.

  Pero cuando las perspectivas parecían más aciagas y adversas, Teruel supo hacer de la necesidad virtud, y aprovechar la crisis económica por la que atravesó España durante las tres primeras décadas del siglo XXI, para convertirla en su gran oportunidad de desarrollo. La clave estuvo, sin duda, en  que Teruel dejó de ser una tierra de producción y exportación pasiva de energía (el hierro de Ojos Negros,  el lignito  de las Cuencas Mineras, y la energía de las centrales térmicas de Aliaga y Andorra, cuya productividad salía toda hacia afuera) a receptora activa de la misma. La riqueza energética dejó de salir de Teruel y se quedó dentro del territorio, para dar vida a su naciente y pujante industria turística, cultural, deportiva y ambiental.

  Lo que había ocurrido para que se produjera tal vuelco fue, en primer lugar, que como consecuencia de la crisis en las hasta entonces tierras prósperas del norte, Teruel vio drásticamente frenada la secular tendencia migratoria que la desangraba poblacionalmente. Al mismo tiempo, la juventud turolense volvió a los pueblos de sus padres y abuelos, donde además de cultivar las tierras de sus antepasados, impulsaron nuevas estrategias de desarrollo y empleo basadas en el respeto a la naturaleza y el medio ambiente. Tal es así que a día de hoy, Teruel es la provincia de España que cuenta con mayor número de eco-museos, y zonas de avistamiento de aves (muy especialmente en el vasto humedal de la Laguna de Gallocanta).

 Por otro lado, la decidida apuesta inversora para la dinamización del rural turolense (por parte de los gobiernos central, autonómico y provincial), permitió que a comienzos de la década de 2020 llegaran a Teruel cientos de inmigrantes que habían huido de la guerra en Siria, así como de africanos subsaharianos que buscaban en nuestro país un futuro mejor para ellos y sus familias. Un futuro que en sus países de origen: Siria, Nigeria, Camerún, y Guinea Ecuatorial –principalmente– no podían encontrar. De este modo, la entonces envejecida población turolense (el 60% de sus habitantes era mayor de 60 años) se vio reforzada con un aporte joven interno (el de los hijos que decidieron regresar a los pueblos de sus mayores –incluso a decenas de pueblos que habían quedado abandonados–) y otro externo, cuya armoniosa conjunción otorgó renovada vida a la provincia de Teruel.

 Ahora, después de cuatro generaciones, en la provincia es muy común que junto a apellidos tradicionalmente históricos, como los Royo, Quílez, Fuertes, Peribáñez, Cañada…, aparezcan otros que un día fueron extraños: Obono, Ndong, Shajid, Maalouf, Jianu…, pero que en la actualidad son parte esencial de la identidad de nuestra tierra.

  Fue así como, allá donde otras naciones vieron en los desplazados problemas y decidieron levantar barreras para impedir su llegada, los turolenses otorgaron a los inmigrantes todo tipo de facilidades para que pudieran encontrar en la provincia un hogar y un futuro dignos, igual que ellos lo habían buscado en tierras lejanas durante los dos siglos anteriores.  Porque las personas son y serán hasta el final de los tiempos, el  más preciado bien del universo. Aunque, paradojas de la vida, la humanidad sea la primera en no ser consciente de la infinita felicidad que le ha sido regalada.

 Y Teruel, capital mundial del amor, siempre supo que no hay mayor tesoro que el de las personas que trabajan, cual cenicientas, buscando la verdad y la belleza, y contribuyendo al bien común. Ellas son las verdaderas hadas de los cuentos que hacen que los sueños se conviertan en realidad.




miércoles, 4 de abril de 2018

50 aniversario del asesinato de Martin Luther King


http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/solo-personas-color_1275181.html
Sólo personas de color

Luis Negro Marco / Historiador y periodista

 El 3 de abril de 1968, un día antes de su asesinato, Martin Luther King apareció sonriente en la terraza del motel Lorraine (en la ciudad estadounidense de Memphis) posando para los periodistas. Le acompañaban otros conocidos líderes (entre ellos el reverendo Jesse Jackson), que –como él–  luchaban por la igualdad de derechos civiles de los afroamericanos en los Estados Unidos.
April 3, 1968.- El Reverendo. Junto a otros líderes de los derechos civiles, en la terraza del Lorraine Motel, en Memphis (Tennessee), un día antes de que fuera asesinado, prácticamente, en el mismo lugar, De izquierda a derecha: Hosea Williams, Jesse Jackson, Martin Luther King Jr, y Ralph Abernathy. (Foto: Charles Kelly // Associated Press)
 Porque para vergüenza del conjunto de la población estadounidense, la nación que en 1945 había obtenido la victoria sobre Hitler y sobre su gobierno de terror nazi –causante de millones de víctimas, la mayoría de ellas judías, en inhumanos campos de concentración–, mantuvo hasta bien entrada la década de los setenta (en muchos de sus Estados) leyes de segregación racial, que relegaban a las personas negras a la condición de ciudadanos de segunda, les privaba de muchos de sus derechos, y aún los consideraba, incluso, como intelectual y laboralmente inferiores a los blancos.

  De este modo, desde finales del siglo XIX y las últimas décadas del XX, en virtud de las leyes denominadas «Colored Only» (Solamente negros, mestizos y mulatos) y «White Only» (Solamente blancos), en los bares, restaurantes, teatros, salas de cine, transportes públicos... figuraban carteles con dichos rótulos. Se trataba con ellos de restringir el  uso de puertas, acotar el uso de espacios y asientos, y hasta los empleos a los que se podía acceder en las ciudades, según se fuera negro o blanco. Las personas negras estaban obligadas, además, a sentarse en los asientos traseros de los transportes públicos, y a ceder los suyos a las personas blancas, en el caso de que todas las plazas estuvieran ocupadas.

 Y fue por causa de aquellas leyes de segregación racial («Colored Only») por lo que, a menudo, se tiende a utilizar, aún hoy en día, el término  persona de color”, para referirse a una persona negra. (¿De qué color? cabría, entonces, añadir). En realidad, se trata de un eufemismo que lleva implícito un social sentimiento de culpa por la Trata de Esclavos, que desde el siglo XVI y hasta bien entrado el XIX (en el caso de nuestro país, la esclavitud fue legal en la colonia de Cuba hasta 1879) llevó a más de doce millones de africanos a América. África se convirtió así en la tierra de los «Negros», nombre que –en español– recibían, internacionalmente, los esclavos procedentes del continente africano.

La segregación racial estuvo legalmente instituida en los Estados del Sur de Norteamérica, tal y como queda evidenciado en esta fotografía de 1945, de un establecimiento de bebidas, en Belle Glade, Florida. A la izquierda se puede ver el letrero" Colored Only. Police Order" (Por orden policial, establecimiento reservado sólo para negros)
  Por lo demás, el inicio del movimiento por la igualdad de los derechos civiles en los Estados Unidos fue anterior a Martin Luther King (basta recordar, por ejemplo, al jamaicano Marcus Garvey, fundador en 1916 –en los Estados Unidos– del periódico “Negro World”), y su actividad, paralela a la de otros importantes líderes, como Malcolm X, asesinado en 1965 en Nueva York.  Y de entre quienes iniciaron la estela surcada posteriormente por ellos, destacó James G. Thompson, joven afroamericano de 27 años, camarero de un restaurante de Kansas, quien en febrero de 1942 inició el movimiento «Doble V», por una doble victoria: la primera (exterior), en favor de la democracia, contra las Fuerzas totalitarias del Eje [la Alemania de Hitler, la Italia de Mussolini y el Japón del emperador Hirohito] y la segunda (interior) contra el racismo. Batalla, esta última –que preconizaba Thompson– se estaba librando en la propia nación, en las escuelas segregadas, en la prensa, en las asociaciones civiles, y hasta en el seno de cada hogar de los ciudadanos de los Estados Unidos. “¿Debo resignarme a vivir el resto de mi vida como sólo mitad estadounidense?” –se preguntaba Thompson en una carta enviada al Pittsburgh Courier el 31 de enero de 1942–. Su justa reflexión se basaba en que la victoria de la democracia, acabada la II Guerra Mundial,  abría una nueva y esperanzadora concepción del mundo, basada en la libertad y la ruptura de barreras, bajo el principio del nacimiento de sociedades solidarias, estructuradas en torno a la activa colaboración entre hombres y mujeres, independientemente de su color de piel, procedencia, o creencias religiosas.

 El 4 de abril de 1968, cuando contaba con tan solo 39 años de edad, una bala arrebataba la vida de Martin Luther King (Estados Unidos celebra en su memoria como festivo cada tercer lunes de enero, fecha próxima a la de su nacimiento: 15 de enero de 1929), pero no su ideal de paz, tolerancia y entendimiento entre las personas, indistintamente del color de su piel. “I have a dream” (Tengo un sueño), sigue siendo el lema que impregna de esperanza nuestras vidas. La verdadera revolución personal que nos acerca a nuestras esencias como seres humanos, que no son otras que la caridad y el amor.

miércoles, 28 de marzo de 2018

Celebrado un Congreso Internacional de Historia en Valladolid, conmemorativo del V Centenario de la primera vuelta al Mundo (1518-1522)

http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/escenarios/valladolid-conmemora-primera-vuelta-mundo_1272073.html
España, protagonista de la primer

globalización


Organizado por el Ministerio de Defensa, en colaboración con el Ministerio de Educación y la Junta de Castilla y León, Valladolid acogió (entre el 20 y el 22 de marzo), un Congreso Internacional de Historia, para conmemorar el V centenario de la “Expedición Magallanes-Elcano”, en la que se materializó la primera circunnavegación del globo

Luis Negro Marco / Santiago

 El congreso, denominado “Primus Circumdedisti me (Fuiste el primero que la vuelta me diste), ha sido organizado por el Ministerio de Defensa –en colaboración con el Ministerio de Educación, y la Junta de Castilla y León– constituyendo el primero de los eventos programados para 2018, dentro de los actos conmemorativos del V Centenario de la expedición que dio la primera vuelta al mundo.

 Las jornadas se celebraron entre los días 20 y 22 de marzo, en Valladolid. Ciudad elegida por haber sido en ella donde, el 22 de marzo de 1518, fueron firmadas las «Capitulaciones» ante el emperador del Sacro Imperio Romano Carlos V (Carlos  I de España), por el navegante portugués –al servicio de la Corona española– Francisco de Magallanes. Unos acuerdos que supusieron la formalización de la expedición hacia las islas de la Especiería, y que habría de culminar con la gesta de completar la primera vuelta al mundo, protagonizada por el marino español, natural de Guetaria, Juan Sebastián Elcano.

 Los cinco barcos de la expedición (naves Trinidad, San Antonio, Concepción, Santiago y Victoria), zarparon el 10 de agosto de 1519 desde Sevilla, capitaneados por el portugués Fernando de Magallanes, seguro de descubrir una ruta occidental hacia la Especiería; término con el que en el siglo XVI se denominaba al archipiélago de las Molucas (en Indonesia), que españoles y portugueses rivalizaban por controlar, dado que en ellas crecían y se cultivaban las especias, muy preciadas y necesarias entonces para la alimentación en Europa.

Detalle de un mapa de 1590 representando la nao Victoria, en
 la que Elcano completó la primera vuelta al mundo, en 1522
El 17 de abril de 1521, cuando la expedición se encaminaba hacia su segundo año de travesía, Magallanes cayó en combate, luchando contra los isleños de la isla filipina de Mactán, cuando una flecha envenenada le atravesó una pierna. Ante la pérdida de su capitán, los expedicionarios quedaron indecisos sobre cómo habrían de actuar (intentar volver a España o desistir del intento), aunque finalmente continuaron su empresa,
gracias al arrojo, valor, destreza marinera y visión de Juan Sebastián Elcano, que estuvo de regreso en Sevilla el día 6 de septiembre de 1522, a bordo de la nao Victoria, la única de las cinco que completaría la vuelta al mundo.

 El Congreso ha estado dirigido por el el profesor Carlos Martínez Shaw (Sevilla, 1945), miembro de la “Real Academia de la Historia”, y cuenta con la presencia de historiadores de 21 países, expertos todos ellos de reconocido prestigio sobre la navegación en el siglo XVI, el descubrimiento del paso al Océano Pacífico, y los avances en la exploración y el comercio durante la Edad Moderna.

 Finalmente, como colofón a este seminario, el 22 de marzo tuvo lugar un acto solemne en Valladolid, presidido por el rey Felipe VI, con el que se conmemoró el V centenario de la firma de las Capitulaciones de Valladolid tenidas entre el Rey Carlos I y el navegante  portugués Fernando de Magallanes

lunes, 5 de marzo de 2018

La Cincomarzada de Zaragoza, 180 años después

                    (Este artículo fue publicado en "El Periódico de Aragón" el 5 de marzo de 2018)
El día de la victoria

Luis Negro Marco 

    Aquel lunes, 5 de marzo de 1838, los primeros rayos de sol habían acariciado los tejados de Zaragoza a las seis y cuarto de la mañana. El santoral del calendario indicaba que era la festividad de San Eusebio papa y cristianos mártires. Hacía apenas una semana, el 27 de febrero, la capital aragonesa había vivido con alegría el martes de Carnaval, que en Madrid se había celebrado con suntuosos bailes de máscaras, en salones y calles de la ciudad.

 El 5 de marzo de 1838, el «Diario de Madrid» anunciaba en su sección de “Diversiones púbicas, que en el Teatro del Príncipe de la capital de España se volvería a poner en escena «Los amantes de Teruel», el afamado drama de Juan Eugenio Hartzenbusch. También se podían leer, en las hojas del día, noticias anunciando la venta de bienes desamortizados a la Iglesia, los cuales lejos de revertir en beneficio del estado llano, habían supuesto un balón de oxígeno para la nobleza, los caciques y la burguesía más anquilosada. Parecería, incluso, que aquel desastre desamortizador hubiera sido la principal fuente de inspiración para al escritor siciliano Tomás de Lampedusa, a la hora de escribir, más de un siglo después, «Il Gattopardo», novela en que insertó la célebre máxima definitoria de siglos de historia: “Es preciso que todo cambie para que todo siga igual”.


"En aquel frustrado asalto resultaron muertos en torno a 300 soldados carlistas, y varios defensores de la ciudad, incluido el general Juan Bautista Esteller..."
Aquel 5 de marzo de 1838, Madrid parecía la más romántica y bucólica de las capitales de Europa. Y ello, a pesar de que apenas seis meses atrás (el 12 de septiembre de 1837, merced a la contundente victoria que los carlistas obtuvieron el 24 de agosto anterior en Villar de los Navarros), el Pretendiente Don Carlos había llegado con sus tropas a las mismas puertas de la ciudad, y a punto había estado de derrocar a su sobrina, la reina Isabel II, y de proclamarse rey. Porque en aquel 5 de marzo de 1838, España vivía inmersa en el sexto año consecutivo de una cruenta guerra civil (la I Guerra Carlista) que a su finalización –no fue hasta el 6 de julio de 1840, cuando el general carlista Ramón Cabrera depuso las armas en el Maestrazgo y Cataluña, y se exilió en Francia–, dejó no menos de 300.000 muertos y casi el doble número de heridos.

 El motivo de aquella terrible guerra fue la disputa suscitada por la sucesión al trono de España. Por un lado se posicionaron los defensores de la legalidad sucesoria vigente en España a la muerte del rey Fernando VII (acaecida el 29 de septiembre de 1833). Legalidad representada por su hermano, Carlos María Isidro de Borbón (Carlos V), cuyos partidarios recibieron el nombre –por el suyo– de carlistas. Y frente a ellos, quienes proclamaron reina (con el nombre de Isabel II)  a la  hija del difunto rey, en cuya minoría de edad ejerció las responsabilidades del trono, en calidad de regente, su madre María Cristina. De ahí que sus partidarios recibieran los nombres, indistintamente, de isabelinos o cristinos.
       Escudo real carlista

Y fue en aquel contexto de guerra fratricida, en el que las tropas carlistas aragonesas, comandadas por el brigadier Cabañero, (aragonés, de la localidad turolense de Urrea de Gaén), intentaron la conquista de Zaragoza en la madrugada del 5 de marzo de 1838. En aquel frustrado asalto resultaron muertos en torno a 300 soldados carlistas, y varios defensores de la ciudad, incluido el general Juan Bautista Esteller. Cabo de guardia el 5 de marzo, Esteller fue asesinado al día siguiente en Zaragoza, en la plaza de la Constitución –al pie de la placa que honraba la que había sido promulgada en 1837–, por  una multitud enfurecida, que le acusaba (era falso) de haber sido cómplice de los carlistas en su fallida acción.

 Zaragoza recibió por su victoria la inmediata felicitación del general Espartero (quien años después –el 3 de diciembre de 1842–, autoproclamado regente, en lugar de la regente María Cristina, ordenaría un terrible bombardeo contra Barcelona, ciudad de la que llegó a decir, “había que bombardear al menos una vez cada 50 años"), al tiempo que la reina gobernadora, María 
Cristina, otorgaba  a la ciudad el título de «Siempre heroica», y los laureles de la victoria, que aun a día de hoy adornan el escudo de Zaragoza.

 Este año, en que se cumple el redondo centésimo octogésimo aniversario de aquel episodio histórico, hubiera sido una buena oportunidad para tratar de encontrar una alternativa razonable a la fiesta de la Cincomarzada,  y estudiar si deberían permanecer el título y símbolo de la ciudad, a los que antes se hacían referencia, pues fueron otorgados sobre la sangre derramada de aragoneses. Pero, un año más, todo sigue igual.

 La fecha del 5 de marzo de 1838 para Zaragoza ocupa el privilegiado espacio de la Historia, y desde ese prisma historiográfico se debería abordar su estudio e investigación. Elevarla a la categoría de victoria de las libertades frente a la tiranía, sería peor que una posverdad histórica. Sería un error.