sábado, 26 de mayo de 2018

La seguridad de la Democracia. Día de las Fuerzas Armadas de España, 26 de mayo de 2018


Luis Negro Marco 

   El final de la Guerra Fría, en 1989, propició también el cambio de las estructuras de los Ejércitos y de la Armada en la mayoría de países de Europa, cuyos Estados –al optar por su profesionalización– eliminaron el servicio militar obligatorio. Francia lo hizo en 1997 y España en 2001. No obstante, algunos países de la Unión Europea, como Suecia, Finlandia y Austria, aún lo mantienen, así como Noruega y Suiza. Y ahora en Francia, el presidente Macron pretende instaurar un “servicio militar universal” –de un mes de duración– para la juventud francesa con edades comprendidas entre los 18 y los 21 años. Un proyecto que, según las últimas encuestas, contaría con el apoyo de casi el 70 por ciento de la población, y tendría como uno de sus objetivos principales el reforzamiento de los lazos entre la nación y sus fuerzas armadas.

El escudo, junto con la bandera y el himno, 
son los símbolos de España.-  Fot: L. N. M.
 De hecho, una de las ineludibles tareas de los Estados democráticos, es la de elaborar y difundir eficazmente entre la ciudadanía –empezando desde la escuela–  su modelo y cultura de defensa. Pues si bien es cierto que estamos en un mundo cada vez más global e interdependiente, del mismo modo la seguridad y la inseguridad son también globales. Ahora apenas hay amenazas en las fronteras, pero por contra, tampoco hay fronteras para las nuevas amenazas, principalmente las del terrorismo, el ciberterrorismo, el tráfico de seres humanos, y el narcotráfico. Y para combatirlas,  es ahora más necesario que nunca que se incrementen los lazos entre los ámbitos militar y civil, más todavía teniendo en cuenta que  ambos trabajan al servicio de unos valores compartidos, cuales son el desarrollo y el bienestar de la nación a partir de la observancia y cumplimiento de las leyes que emanan de la Constitución. En este sentido, la unidad de “reservistas voluntarios” de las fuerzas armadas, creada en 2013 en España, es un magnífico ejemplo de positiva sinergia entre la sociedad y su milicia. Sin olvidar, asimismo, que el ejército tiene también como misión la de participar en el auxilio de la población afectada por una catástrofe, disponiendo para ello de un cuerpo específico: la Unidad Militar de Emergencias (UME).

 En cuanto al panorama internacional, estamos asistiendo a un escenario en el que se están multiplicando las causas que potencialmente podrían derivar en guerras, lo que ha hecho necesaria la existencia de una fuerza militar multinacional con capacidad para actuar –de manera conjunta– en cualquier momento y en cualquier parte del mundo, para el restablecimiento o mantenimiento de la paz. Motivo por el que las fuerzas armadas de los Estados democráticos son pieza fundamental en la construcción de una comunidad mundial cada vez más comprometida con el desarrollo, la equitativa redistribución de los recuros, y la universalización de los Derechos del  Hombre.

 Se entiende así que la defensa y la seguridad son derechos fundamentales de las personas a escala mundial, y garantía de su libertad. Por ello no es un mero eslogan, la afirmación de que “la defensa es misión de todos”, pues la búsqueda del bien común y el interés general no sería posible sin la participación del conjunto de la ciudadanía; y tampoco sin el conocimiento y reconocimiento a la gran labor que, en favor de la convivencia democrática, llevan a cabo nuestras fuerzas armadas.

viernes, 18 de mayo de 2018

"Día mundial de los museos", 18 de mayo

    (Artículo publicado en la edición impresa de EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, del día 18 de mayo de 2018)

Reinventar los museos

Luis Negro Marco 

  El museo es un espacio público destinado a la contemplación, al disfrute y al aprendizaje de la sociedad, definido por su sentido de pertenencia. Por eso sus nombres van seguidos de la preposición «de» (museos de arqueología, de ciencias naturales, de arte abstracto…) que nos indican su filiación y pertenencia a las distintas ramas del saber, del arte y de la cultura. De hecho, fue a partir del siglo XIX –momento en que se desarrollaron los nacionalismos, como reacción al Antiguo Régimen– cuando los museos adquirieron toda su relevancia social, como testimonio del sentimiento nacional y diferenciador de un Estado frente al resto de países de Europa.

 
Pebetero que se descubrió en el yacimiento arqueológico de la Edad del Hierro, denominado Torre d´en Galmés, en Alaior, Menorca. (De la Exposición: "El poder del pasado". Exposición temporal del Museo Arqueológico Nacional (Madrid).        Foto: L. N. M.


octubre de 2017 - marzo de 2018.-  Foto: L. N. M.Y fue también en aquella época post revolucionaria de la Francia de 1789 cuando en el mundo del arte triunfaba el neoclasicismo, que –como su nombre indica– formulaba  una versión actualizada del estilo clásico de las antiguas civilizaciones de Grecia y Roma. De ahí que algunos de los más importantes museos del mundo (como la pinacoteca de “El Prado”, las National Gallery de Londres y de Washington, o la gliptoteca –museo de esculturas– de Múnich) fueran construidas de acuerdo a postulados neoclásicos.

 Asimismo, los museos fueron también fruto del respeto e importancia que los pensadores del XVIII –“el siglo de las luces”– otorgaron a la verdad histórica y a la razón, como base principal para el progreso de la humanidad. De manera que, a partir de entonces, las obras expuestas en los museos (“casas de las musas”) para amusser (agradar e ilustrar) al pueblo, serán –con preferencia a las reproducciones– piezas originales, consideradas las únicas con capacidad para certificar la verdad y efectuar la magia de reencontrarnos con el tiempo perdido, de convertir el pasado en presente, de imaginar el futuro.

 Por otro lado, las exposiciones de objetos que podemos contemplar en los museos, además de albergar un valor estético en sí mismas, también nos aportan información, conocimiento y testimonio sobre una época, desvinculados ya de la función simbólica o atribuciones de poder que en el pasado se les hubiera podido haber conferido.


 "Ídolo de Tara". Diosa de la fertilidad, la cual fue hallada en el  transcurso de unas excavaciones arqueológicas en Gáldar (Gran Canaria), en 1887. (De la Exposición: "El poder del pasado". Exposición temporal del Museo Arqueológico Nacional (Madrid). Octubre de 2017 - marzo de 2018.-  Foto: L. N. M.

Bien es cierto que será función de la museística el saber decodificar de manera solvente y eficaz el ruido que se genera entre la pieza expuesta y el público, pues en definitiva, es una comunicación la que establecen los museos con sus visitantes. De manera que los contenidos que se exhiben son el mensaje; el edificio que los expone, el emisor; la forma en que están expuestos los objetos y obras artísticas, el canal; y el modo elegido por cada museo para interactuar con su público, el código.

 Los tiempos cambian de manera vertiginosa y a día de hoy, en plena revolución digital, el gran reto para los museos será avanzar hacia la universalidad, en oposición al desfasado nacionalismo que inspiró su nacimiento. En este sentido,  deberían aspirar a estar tan concurridos como los grandes centros comerciales y ofrecer a las familias alicientes adicionales para la visita (cafetería, restaurante, tienda de recuerdos…), además de una atractiva programación de actividades tendentes a la promoción del debate cultural y la participación ciudadana. Y por supuesto, que  los museos dispongan de espacios para el juego y el aprendizaje de los niños. Nuestro futuro.

miércoles, 16 de mayo de 2018

La trashumancia, los mayos, las romanas fiestas lemurias y las ofrendas florales de mayo


El trashumante mes de mayo

Luis Negro Marco 

Son tos güeyos dos tinteiros, tu nariz pruma cortada, tus dientis, letra menuda, tu boca, carta ciarrada”. Estas coplas podían perfectamente corresponder, por su métrica y temática, a cualquiera de las que son cantadas por los mayos a sus mayas en la sierra de Albarracín, durante el mes de mayo, a partir de la noche de “treinta del abril cumplido”. Época en que la primavera ha vuelto a reverdecer los campos, y los jóvenes volvían con sus rebaños de los lejanos pastos bajos al primigenio hogar en la tierra alta. Mas los anteriores versos compuestos para ser cantados, no pertenecen al folklore aragonés, sino al de los «vaqueiros de alzada», en Asturias.

  Un ilustre e ilustrado hijo de aquellas norteñas tierras, Gaspar de Jovellanos (1744-1811), en una de sus «Cartas», ya elogiaba el trabajo de los «vaqueiros de alzada», habitantes de las montañas marítimas del Principado de Asturias, cerca del confín con Galicia. Estos vaqueros, se llamaban así (de alzada) porque su residencia –en brañas de no más de cincuenta hogares– no era fija, “sino que alzan su morada y residencia y emigran anualmente con sus familias y ganados en busca de las montañas altas de León y sus ricas yerbas”. El día de su partida (o alzada) se fijaba a partir del 8 de mayo, día de San Miguel, y el de la vuelta, para el segundo de los días que a la celebración de San Miguel arcángel tiene reservado el calendario litúrgico: el 29 de septiembre.

 Mayo es, por lo tanto, un mes trashumante por cuanto es en este tiempo cuando se
Rebaño  de vacas rubias y toros, en Galicia.         Fot. L. N. M.
manifiesta en todo su esplendor la primavera, y los campos trocan el color de su tez, pasando del ocre al verde de los pastos y de las hojas de los árboles que rebrotan. La llegada de mayo era así la esperada señal para el inicio de la trashumancia, la cual daba oficial comienzo al octavo de sus días, festividad del arcángel San Miguel –como antes se ha señalado– invocado por los pastores por su carácter guerrero contra el mal y, en este caso, también como protector de los rebaños contra las enfermedades y  los ataques de los lobos. Por eso en Aragón,  en la localidad de Tauste que tiene a San Miguel de mayo como su patrón, se celebra su fiesta con una trashumancia urbana.

 Asimismo, los monumentos florales que es costumbre colocar en diversas ciudades y pueblos de España durante el mes, conocidos como «Cruces de mayo», entroncarían con las fiestas «Lemuria», que en la antigua Roma se celebraban entre el 9 y el 14 de mayo. En ellas se realizaban ritos para ahuyentar todo tipo de maleficios sobre los ganados, los pastos y las cosechas, consistentes en ofrendar a los dioses, invocando su protección, ramos de flores y gavillas con los primeros brotes de cereal.

 Por lo demás, la intensa relación entre el folklore de los mayos y la trashumancia,  se ejemplifica también en Israel, la “nación de reyes pastores” que (ya en el siglo X a. C.) tuvo en su más destacado soberano –el rey Salomón– al primer cantor de mayos, tenor de coplas como ésta: “Son tus dientes como hato de ovejas trasquiladas que vienen de bañarse; tu cuello como torre de David, tus pechos como dos cabritos mellizos”. Parecería como si Salomón hubiese compuesto estos sus versos, en la Sierra de Albarracín.


viernes, 11 de mayo de 2018

Las víctimas, primero

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Luis Negro Marco

 Lejos de mostrar arrepentimiento alguno por su trayectoria terrorista, por haber cometido cientos de atentados, asesinatos, secuestros, extorsiones, y por haber ocasionado un daño incalculable e irreparable (que jamás podrá ser borrado de la memoria) a  varias generaciones de españoles, y a España como nación,  los terroristas de ETA siguen mostrando una inimaginable cruel indiferencia.

 El pasado 20 de abril, en un escueto comunicado, pedían “perdón” sólo para algunas       –sin especificar– de sus víctimas: 854 personas asesinadas, 79 secuestradas –12 de ellas asesinadas–, 6.411 heridas, 2.000 huérfanas y más de 100.000 exiliadas forzosas. Una etérea solicitud de perdón que –brutalmente vomitada por los terroristas– se evidencia exenta por completo de verdad, constituyendo además una violencia y daño moral añadidos hacia todas sus víctimas, así como hacia la amplia mayoría de la ciudadanía española.

 En 1993, el psicólogo canadiense Robert Hare escribió un libro para la reflexión: «Sin conciencia: el inquietante mundo de los psicópatas que nos rodean». Libro que comienza con una cita del escritor estadounidense William March (1893-1954), extraída de su novela «The bad seed» (La mala semilla), en la que expresa: “La gente normal se imagina [al psicópata] con un aspecto tan monstruoso como su mente, pero no hay nada más lejos de la realidad. Esos monstruos de la vida real suelen tener un aspecto y un comportamiento corrientes y presentan una imagen virtuosa más convincente que la virtud misma…”.

  A tenor de lo anterior, cabría preguntarse qué calificativo podría atribuirse a quienes en su día se creyeron tocados de un poder divino que les situaba por encima del bien y del mal y les imbuía de la potestad de decidir sobre la vida y la muerte de los demás. Qué tipo de personas podrían ser aquellas que después de haber cometido tales actos criminales, siguen justificando el horror. Un horror que deslegitima por completo los objetivos que han guiado y siguen guiando a los asesinos de ETA y evidencia su falsedad, pues el mito de una nación vasca independiente de España se halla muy alejado de la realidad y verdad histórica y ni siquiera es deseado por la mayoría de la sociedad del País Vasco, tal y como ha quedado demostrado, desde la Transición, en todas las elecciones a los gobiernos español y autonómico.

 Sin embargo, aún queda abierta la esperanza para que se produzca el verdadero final de ETA. Será el día en que la banda criminal pida perdón a todas las víctimas y reconozca que jamás debió haber existido; el día en que colabore activamente con la justicia española para que se esclarezcan los 358 asesinatos que cometió, y que todavía siguen sin resolver; el día en que entregue a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado todas las armas aún en su poder. El día en que todos los terroristas hayan cumplido íntegramente sus condenas. El día en que adquieran el compromiso de reparar el daño causado a las víctimas, a la convivencia, y al desarrollo de la nación.

 En un Estado democrático y de derecho, como es el nuestro, no hay otros artesanos de la paz que quienes acatan y  cumplen la ley. Las víctimas de ETA, lejos de buscar venganza, así lo han hecho. Seguir su digno comportamiento, expresado desde el más profundo dolor, es el único y verdadero camino para la paz.

miércoles, 2 de mayo de 2018

El carpintero estadounidense Edmonston: precursor de la jornada laboral de 8 horas y del 1 de mayo



Luis Negro Marco 

 Aquel sábado, 1 de mayo de 1886, había sido la fecha elegida por los sindicatos estadounidenses para manifestarse, en las ciudades más importantes del país, en reivindicación de la jornada laboral de 8 horas. “Ocho horas de trabajo, ocho de tiempo libre y educación y ocho de descanso”. En realidad se trataba de solicitar que adquiriera status de ley la resolución que Gabriel Edmonston (1839-1918), trabajador del gremio de carpinteros, había presentado en el IV Congreso de la
Cartel de 1918, del Sindicato francés CGT, en
reivindicación de las 8 horas de trabajo diarias
American Federation of Labour”(el sindicato entonces mayoritario de trabajadores en los Estados Unidos), celebrado en noviembre de 1884 en la ciudad de Chicago. La denominada  Resolución de Edmonston, contemplaba que la jornada laboral de ocho horas habría de ser general para todas las organizaciones obreras, y entraría en vigor el 1 de mayo de 1886.

 El motivo de la elección de aquel día como punto de partida para la reducción de horas de trabajo diarias, se habría debido (según el historiador francés Maurice Dommanget [1888-1976], autor del libro “Historia del 1º de mayo”) a que el 1 de mayo era la fecha en que en América del Norte daban comienzo las grandes transacciones económicas y por consiguiente, se formalizaban buena parte de los contratos de trabajo que habrían de prolongarse por espacio del siguiente año natural.

  De este modo, aquella histórica huelga del 1 de mayo de 1886 fue secundada por decenas de miles de trabajadores en Norteamérica, obligando al cierre de más de doce mil fábricas. Sin embargo, el 4 de mayo tuvo lugar en Chicago –en el barrio de Haymarket– una nueva y masiva concentración de trabajadores, en protesta por las cargas policiales del día anterior, las cuales se habían producido en las inmediaciones de la fábrica de tractores McCormick, y a consecuencia de las cuales habían resultado muertas seis personas. Pero la que había sido una pacífica manifestación terminó en terror, cuando desde el lado de los manifestantes fue arrojada una bomba contra la policía (a resultas de cuya explosión resultaron muertos seis agentes), que su vez reaccionó disparando contra la multitud congregada, con el resultado de cuatro muertos y en torno a dos centenares de personas heridas. 
Chicago, 1 de mayo de 1886.- Manifestantes reivindicando la implantación
de la jornada laboral de 8 horas

 Pero la tragedia de Chicago no quedó ahí. A los pocos días, ocho anarquistas fueron acusados de ser los autores del atentado contra la policía, aunque en realidad eran inocentes, y no había prueba alguna contra ellos. No obstante, cinco de los encausados fueron condenados a la horca (Spies, Fisher, Engel, Parsons y Lingg, que se suicidó en su celda para evitar morir en el patíbulo), siendo ejecutados el 11 de noviembre de 1887. Otros tres (Fielden, Schwab y Neebe) fueron condenados a varios años de prisión, hasta que en 1892, el Gobernador del estado de Illinois, John P. Altged, revisó el caso y concluyó que el juicio condenatorio contra los ocho anarquistas había sido una farsa y carecido de las debidas garantías procesales. De manera que los tres detenidos fueron puestos en libertad. De aquellos sucesos, escribió el cubano José Martí (1853-1895) una célebre crónica (“Un drama terrible”), publicada el 1 de enero de 1888, en el periódico argentino «La Nación». Finalmente, el Congreso Internacional Obrero Socialista”, reunido en Paris, el 14 de julio de 1889, acordaba declarar el día 1 de mayo como Día Universal del Trabajo, en homenaje a los mártires de Chicago.

lunes, 23 de abril de 2018

San Jorge, labrador y caballero

(Artículo publicado en EL PERIODICO DE ARAGÓN, el 23 de abril de 2018)
San Jorge, libros y rosas

Luis Negro Marco / Historiador y periodista

 El nombre de San Jorge deriva del griego: (georgos) compuesto, a su vez de las palabras Ge (tierra) y Ergon (obra), de manera que su traducción literal vendría a ser la de “labrador”. De hecho, el poeta romano Virgilio –en el siglo I a. C.– dio este nombre, «Las Geórgicas», a su célebre y vasto poema en el que describía las distintas labores agrícolas a lo largo del año.

 Protagonista de multitud de relatos, considerados la mayoría de ellos apócrifos por la Iglesia, la leyenda del caballero San Jorge luchando contra el dragón, aparece tardíamente, a finales del siglo XIII. Época a tener en cuenta, por cuanto (como santo guerrero que lucha contra el mal, propiciando la victoria), se produjo en los tiempos de las Cruzadas (en tierras de Palestina, Siria y Jerusalén), y en los últimos siglos de la Reconquista.

 Del mismo modo, los nuevos y poderosos estados y monarquías que surgían por entonces en Europa, requerían de una legitimación no solo terrenal sino también (y fundamentalmente), divina. Por ello los reyes empezaron a invocar el nombre de San Jorge en las guerras, y se creó la invención de su milagrosa intervención en las batallas. Así ocurrió en Huesca, en la batalla de Alcoraz (año 1096), y posteriormente en 1237, en la batalla del Puig, durante la conquista de Valencia.

San Jorge y el dragón.
Cuadro de Giovanni Bellini (1430-1516)
 Pero este santo es además venerado como intermediario celestial, armonizando con su labor los intereses terrenales y profanos con los religiosos y sagrados, habiéndosele dedicado multitud de templos a lo largo de toda la cristiandad. El más importante, la iglesia de “San Jorge”, en la ciudad israelí de Lida,  edificada en el mismo lugar en que habría sido martirizado; destacando también el erigido –se trata de la célebre iglesia tallada en la roca, con planta de cruz griega–  en  la ciudad etíope de Labilea, monumento que lleva el nombre de “Biet Giorgis (la Casa de San Jorge) declarado, Patrimonio de la Humanidad.

 Y como auxiliador e intercesor, la devoción a San Jorge está también muy ligada a la naturaleza y las fechas iniciales de la primavera en las que comienza el nuevo ciclo agrícola. No en vano, en el Breviario romano figura  –tres semanas después de la suya–la fiesta de San Isidro Labrador (15 de mayo). Y a apenas unos días del solsticio de verano (preludio de la recolección), la de San Lamberto (19 de junio), patrón de los agricultores aragoneses.

 Por esta razón, muchas canciones y poema medievales dedicados a San Jorge, lo presentan como el libertador de la primavera, abriendo con sus llaves los cielos y la tierra, lugares en los que había quedado prisionera durante el invierno, por el hielo. Otros poemas lo contemplan como el labrador que ara la tierra, haciendo brotar en ella la hierba y el rocío (la rosada), cuyas gotas –caídas sobre los pétalos de las rosas, al alba de este día– se creía tenían las propiedades de ser fuente de fertilidad y remedio contra las enfermedades de las personas y del ganado. Y asimismo, San Jorge es también el día del libro, en recuerdo de Cervantes y Shapeskeare, y cómo no, de la rosa, flor que de haber llevado otro nombre, difícilmente sería tan bella y olería tan bien, indistintamente del lugar del mundo en que brote y (junto a un libro), se regale.

viernes, 20 de abril de 2018

La función del Patrimonio Histórico en las sociedades democráticas

(Artículo publicado en "El Periódico de Aragón", el 18 de abril de 2018)
Patrimonio para nuestras generaciones

18 de abril,  día Internacional de los Monumentos y de los Sitios

Luis Negro Marco

 El pasado 18 de abril, se celebró la jornada internacional dedicada a los Monumentos y los Sitios, promovida –desde 1982– por su Consejo mundial, el ICOMOS, adscrito a su vez a la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura). Una celebración que este año lleva por lema: “Patrimonio para  nuestras generaciones”, con el que se quiere hacer un llamamiento a la reflexión sobre la importancia de los valores formativos y educativos que se derivan del estudio y conocimiento de nuestro patrimonio, manifestado en todas sus facetas culturales y artísticas.

 Enraizada en los postulados sociales de la Revolución Francesa, la necesidad de conservar el patrimonio histórico que nos ha sido legado durante siglos por quienes nos precedieron, es a día de hoy más incuestionable que nunca, por cuanto en los países envueltos en conflictos armados, la destrucción y el expolio sistemáticos del patrimonio se han convertido en poderosas armas de guerra contra los adversarios, cuyo pasado e identidad se pretende, de este modo, destruir.

Casa-Museo de Miguel de Cervantes, en Valladolid.- 
                                                                                             Foto: L. N. M.
 Un patrimonio que en estos momentos de profundas crisis –humanitaria y económica– en las que nos hallamos inmersos,  corre el riesgo de quedar segregado de nuestra existencia. De manera que la grávida solidez monumental, con universal vocación de permanencia, que caracterizó al arte durante siglos, aparece ahora como una incómoda estridencia con respecto a la levedad y fugacidad de nuestras sociedades posmodernas, caracterizadas por la prematura obsolescencia de las ideas, cada vez más semejante a la de nuestros personales objetos de consumo, pues vivimos plenamente instalados en la cultura de lo efímero.

 Asimismo, en unos momentos en que la realidad está siendo arrasada, tanto en los medios de comunicación como en las redes sociales, por la primacía que unos y otros están otorgando a los sentimientos sobre la verdad y la razón, las sociedades se muestran cada vez más cerradas sobre sí mismas (renunciando al carácter intrínsecamente nómada de la Humanidad) y tienden a instalarse en la insolidaria seguridad que les proporcionan los inconsistentes sedentarismos nacionalistas. Y es ésta la verdadera base ingrávida  sobre la que pivota el artificial y falso dinamismo que ahora nos mueve, el cual nos habilita tan solo para alcanzar objetivos inmediatos o a corto plazo, pero nos priva de la sabiduría y de la fortaleza necesarias para construir, unidos y cada día, un mundo mejor.

 Y es en este punto donde la cultura acude en nuestra ayuda. El concepto de patrimonio está a medio camino entre la memoria y la historia, de manera que bien podríamos decir que  buena parte de nuestra identidad (personal, y como pueblo y nación) se encarna también en los monumentos, paisajes y sitios, como espacios que son de la memoria, pues en ellos existen palpables e invisibles trazas de una historia común. Son pues, también símbolos que nos informan sobre nuestro pasado y nos proporcionan los recursos que precisamos para avanzar  con esperanza hacia el futuro.