viernes, 15 de junio de 2018

La banalidad del mal: en torno al libro de Hannah Arendt: "Eichmann en Jerusalén"



Luis Negro Marco


Publicado en 1963, «Eichmann en Jerusalén, informe sobre la banalidad del mal», este libro de la filósofa judía alemana Hannah Arendt (1906 – 1975), suscitó una gran controversia en la época de su aparición.

 En calidad de corresponsal del periódico estadounidense «The New Yorker», Arendt asistió al proceso que, desde abril de 1961, se siguió en Israel contra el criminal de guerra nazi Adolf Eichmann, máximo responsable de la deportación de millones de judíos hacia los campos de extermino nazis en la Europa del Este, durante el III Reich. Al finalizar la II Guerra Mundial, Eichmann logró huir a Argentina, país en el que se le perdió la pista. No obstante, en mayo de 1960 los servicios secretos israelíes dieron con su paradero y en una audaz misión lograron sacar a Eichmann del país americano, trasladándolo a Israel, con el fin de que compareciese ante el tribunal del Estado hebreo. Acusado por crímenes de guerra, crimen contra el pueblo Judío y crímenes contra la Humanidad, después de cuatro meses de proceso, fue condenado a muerte por genocidio, siendo ejecutado el 31 de mayo de 1962.  A partir de aquel proceso, que la filósofa alemana Hannah Arendt vivió en directo, surgieron sus reflexiones, las cuales dejó  plasmadas, meses después, en el libro anteriormente citado.

 Una de las más descorazonadoras observaciones que hizo Arendt sobre el criminal de guerra nazi, fue la frialdad  y tranquila pasividad que éste mostró a lo largo de todo el proceso. De este modo, la escritora y filósofa se sorprendió al constatar que, contrariamente a lo que hubiera sido normal suponer, no estaba ante la presencia de un monstruo, personalidad a la que solo entonces se suponía capaz de cometer tales crímenes. Eichmann, por el contrario, se mostraba como una persona ordinaria, e incluso como un hombre cercano y sencillo, como si a lo largo de toda su vida hubiera sido incapaz de hacer el menor daño a nadie. Se limitó a decir que él jamás había profesado odio contra los judíos, y que no tenía conciencia de  haber cometido delito alguno.

 Pero  lo más dramático fue la constatación realizada por Arendt de que miles de personas habían
La filósofa alemana, de origen judío, Hannah Arendt
 (Linder-Limmer, 1906- Nueva York, 1975)

actuado durante el genocidio judío al igual que él. Criminales espantosamente normales que no se comportaban como personas perversas ni sádicas. Fue así como introdujo la idea de “la banalidad del mal”,  la criminalidad administrativa, organizada por ejecutores burocratizados, a los que ella denominó “criminales de despacho”. La burocracia nazi, en su conjunto, fue una enorme maquinaria criminal que no se presentaba ante la opinión púbica como tal. De tal suerte que sus millones de víctimas jamás fueron considerados como lo que eran, es decir, seres humanos, sino como “paquetes” que había que enviar a su lugar de destino, es decir, a los campos de la muerte. Fue así como los burócratas y  funcionarios nazis, Eichmann incluido, a pesar de ser los responsables directos de la deportación y muerte de millones de personas, jamás lo reconocieron. Apelando a la obediencia debida a Hitler, declararon –orgullosos incluso– que se habían limitado a desempeñar las tareas administrativas que les habían sido encomendadas: elaborar las listas con los nombres de los deportados, y establecer los horarios de los trenes en que habrían de ser trasladados hasta los campos de la muerte.

  La banalidad del mal entraña una ruptura radical entre las decisiones administrativas inmorales y contrarias a la ley  –que pasan a ser ejecutadas como un mero trabajo– y la consciencia de  sus inhumanas consecuencias. Los burócratas del mal fueron y son por completo ajenos al sufrimiento que sus decisiones originan, por tanto no tienen ni sentimiento de culpa, ni remordimiento alguno sobre su criminal conducta. Bien al contrario, sus protagonistas se muestran convencidos de la necesidad de sus actos, así como de su propia existencia, cual mesiánicos salvadores de la sociedad.

 Por eso, ahora más que nunca, las democracias deben actuar de manera inflexible (y no mostrarse encantadas) contra quienes, una vez alcanzados sus puestos administrativos y de gobierno –fundamentados  en el Estado de Derecho que encarna la soberanía nacional– lo primero que hacen es traicionar la confianza popular que en ellos ha sido delegada, actuando en contra de los derechos de quienes no son afines a sus ideas, y contra las leyes que posibilitan la convivencia y que están recogidas en la Constitución –sin cuyo cumplimiento, su autoridad queda absolutamente deslegitimada–,  cercenando de este modo las libertades individuales y generales de las personas, bajo cuya bandera precisamente (la de la libertad) cínicamente, tratan de ocultar lo que en realidad son: aliens de la democracia, dictadores enmascarados que supeditan su bien personal y el de su clan tribal, al bien común.

  Esta podría ser una de tantas definiciones sobre lo que en verdad son los nacionalismos modernos, por completo ajenos al sentimiento de fraternidad universal proclamado por el cristianismo, y sobre el que, durante siglos,  se forjó la idea de Europa. Bueno será por ello, recordar ahora las palabras del papa Francisco tras su visita, en 2015, a los Estados Unidos: “Levantar muros, no es de cristianos”.

viernes, 8 de junio de 2018

Una universidad más transparente y cercana a la sociedad

En Rectores y privilegiados, el profesor José Carlos Bermejo realiza una crítica en profundidad de la institución académica tras diez años del “Plan Bolonia

Portada del libro "Rectores y privile-
giados
", del profesor de la USC
José Carlos Bermejo Barerra
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José Carlos Bermejo Barrera
Rectores y privilegiados: cónica de una universidad
Ediciones Akal, 394 pp.
Madrid, 2017
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  El autor de este libro, José Carlos Bermejo, catedrático de Historia Antigua en la universidad de Santiago de Compostela y colaborador habitual en prensa escrita de Galicia, hace un análisis tan poco complaciente como necesario sobre el funcionamiento y gestión de las universidades españolas desde que en 2008 se instaurara en ellas el “Plan Bolonia”.

 De este modo, lo que en principio fue sólo una declaración a nivel europeo, que recomendaba implantar el sistema de créditos y de tres niveles (grado, máster y doctorado) en España dicha recomendación se transformó en una directriz de obligado cumplimiento, bajo el pretexto de que Europa obligaba a cambiar el sistema de enseñanza
Luis Negro Marco
universitaria.

 A partir de ahí, y a juicio del profesor Bermejo, la enseñanza se degradó, toda vez que las evaluaciones pasaron a realizarlas agencias, de acuerdo a 69 variables comunes a todos los planes de estudio universitario, pero renunciando a hacer un catálogo razonado de grados y másteres oficiales. Así, se crearon unos grados y unos másteres que escondían, muchas veces, los gustos personales de los docentes y sus ansias de poder académico.

  Este libro también aborda el marco jurídico por el que se regulan las universidades españolas, en el que según el autor se está produciendo un “asombroso crecimiento del poder personal”, primero de los rectores, los únicos cargos administrativos que resuelven los recursos contras su propios equipos de gobierno, ya que en ellos se agota la vía administrativa en cada universidad.

 Y tampoco son halagüeñas las referencias que el profesor Bermejo hace sobre la investigación y las condiciones laborales de los investigadores universitarios. Para determinar los parámetros evaluadores de su calidad y excelencia, el Estado subvenciona industrias editoriales que ponen gratis al servicio de las empresas los conocimientos creados con dinero público. Y sin embargo, los investigadores no reciben nada a cambio por su trabajo y contribución al desarrollo de la sociedad.

 Y a todo ello hay que unir la existencia de un alumnado universitario mayoritariamente desmovilizado, sin apenas participación en las elecciones a rector. Un indicador más del galimatías –según el autor– actualmente existente en la universidad española.

domingo, 3 de junio de 2018

Tom Wolfe, el nuevo periodismo y "les enfants terribles" de la "Izquierda exquisita"



Tom Wolfe, el bárbaro dandy

Luis Negro Marco 

 A comienzos de la década de los 60 existía la mágica suposición de que el fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, había posibilitado el amanecer de una nueva era de la novela, comparable a la de Ernest Hemingway, Scott Fitzgerald, o John Dos Pasos, surgida tras la Primera Guerra Mundial. Pero lo que se produjo fue todo lo contrario: la llegada de una horda de bárbaros, que al igual que los hunos a las puertas de Roma en el año 441, hicieron tambalear los cimientos en los que hasta entonces se había sustentado la novela. Unos bárbaros que no fueron otros que los pioneros del “Nuevo periodismo”, grupo al que Tom Wolfe perteneció y definió en un largo artículo (The New Journalism) publicado el 14 de febrero de 1972 en el suplemento dominical “New York”, del periódico “Herald Tribune”.

Portada del dominical New York, edición de
14 de enero de 1972, con el artículo de Tom
Wolfe
sobre el nacimiento del "Nuevo
Periodismo
"
y su influencia en la novela
 Los nuevos periodistas norteamericanos de los sesenta desarrollaron un nuevo estilo para contar las noticias y escribir sus crónicas y reportajes, de modo que la distancia entre el periodismo y la literatura se redujo hasta el extremo de, prácticamente, fundirse ambos en un mismo género. Pero Tom Wolf no hizo sino continuar y dar realce al camino iniciado por otros grandes 
**l periodismo estadounidense, como Gay Talese, Jimmy Breslin (ganador de un premio Pulitzer en 1986), o Rex Reed, quienes fueron algunos de los más destacados jóvenes bárbaros, pioneros del nuevo periodismo, caracterizado no sólo por ofrecer a los lectores las noticias, sino también por poner de relieve los detalles novelísticos de las mismas. En cualquier caso, el nuevo periodismo no dejaba de ser una reinvención del arte de la novela, tal y como Honoré de Balzac, o Émile Zola (en Francia), Charles Dickens en Inglaterra, y Benito Pérez Galdós en España, la habían concebido. Pues las novelas de todos estos autores no fueron sino crónicas (sketches de la vida real), a través de las cuales podemos aproximarnos con gran exactitud a la historia del siglo XIX en sus respectivos países. 

 De manera que si la novela cumple con una doble función (informativa y emocional), al ser fuente de inspiración para los lectores, la generación del Nuevo periodismo se dio cuenta de que también los artículos podían ser narrados con toda la gama de artificios que le son propios a la literatura. De modo que pueden ser leídos como si de un relato breve se tratara.  A partir de esta concepción, el objetivo del periodismo ya no será sólo el de mantener informada a la audiencia (satisfacer su interés intelectual) sino también el de apelar a sus sentimientos, es decir, incentivar su respuesta emocional ante la información.

  Tom Wolfe, el autor del mordaz artículo: “La izquierda exquisita de Park Avenue” (publicado en 1970, es un sarcástico y revelador relato  sobre cómo las clases altas intentan blanquear su privilegiado status, con guiños de complicidad kitsch a las castas sociales inferiores, eligiendo como espacio de encuentro a los movimientos underground y la contracultura), murió el pasado 14 de mayo, a los 88 años de edad en Nueva York. Conocido por su look de dandy (traje blanco, pajarita y sombrero), para siempre perdurará en el recuerdo su novela “La hoguera de las vanidades”. Retrato fiel de los años bárbaros de hace tres décadas, idénticos a los tiempos posmodernos de hoy en día, en que nada importa menos que los ideales que se dicen defender.

sábado, 26 de mayo de 2018

La seguridad de la Democracia. Día de las Fuerzas Armadas de España, 26 de mayo de 2018


Luis Negro Marco 

   El final de la Guerra Fría, en 1989, propició también el cambio de las estructuras de los Ejércitos y de la Armada en la mayoría de países de Europa, cuyos Estados –al optar por su profesionalización– eliminaron el servicio militar obligatorio. Francia lo hizo en 1997 y España en 2001. No obstante, algunos países de la Unión Europea, como Suecia, Finlandia y Austria, aún lo mantienen, así como Noruega y Suiza. Y ahora en Francia, el presidente Macron pretende instaurar un “servicio militar universal” –de un mes de duración– para la juventud francesa con edades comprendidas entre los 18 y los 21 años. Un proyecto que, según las últimas encuestas, contaría con el apoyo de casi el 70 por ciento de la población, y tendría como uno de sus objetivos principales el reforzamiento de los lazos entre la nación y sus fuerzas armadas.

El escudo, junto con la bandera y el himno, 
son los símbolos de España.-  Fot: L. N. M.
 De hecho, una de las ineludibles tareas de los Estados democráticos, es la de elaborar y difundir eficazmente entre la ciudadanía –empezando desde la escuela–  su modelo y cultura de defensa. Pues si bien es cierto que estamos en un mundo cada vez más global e interdependiente, del mismo modo la seguridad y la inseguridad son también globales. Ahora apenas hay amenazas en las fronteras, pero por contra, tampoco hay fronteras para las nuevas amenazas, principalmente las del terrorismo, el ciberterrorismo, el tráfico de seres humanos, y el narcotráfico. Y para combatirlas,  es ahora más necesario que nunca que se incrementen los lazos entre los ámbitos militar y civil, más todavía teniendo en cuenta que  ambos trabajan al servicio de unos valores compartidos, cuales son el desarrollo y el bienestar de la nación a partir de la observancia y cumplimiento de las leyes que emanan de la Constitución. En este sentido, la unidad de “reservistas voluntarios” de las fuerzas armadas, creada en 2013 en España, es un magnífico ejemplo de positiva sinergia entre la sociedad y su milicia. Sin olvidar, asimismo, que el ejército tiene también como misión la de participar en el auxilio de la población afectada por una catástrofe, disponiendo para ello de un cuerpo específico: la Unidad Militar de Emergencias (UME).

 En cuanto al panorama internacional, estamos asistiendo a un escenario en el que se están multiplicando las causas que potencialmente podrían derivar en guerras, lo que ha hecho necesaria la existencia de una fuerza militar multinacional con capacidad para actuar –de manera conjunta– en cualquier momento y en cualquier parte del mundo, para el restablecimiento o mantenimiento de la paz. Motivo por el que las fuerzas armadas de los Estados democráticos son pieza fundamental en la construcción de una comunidad mundial cada vez más comprometida con el desarrollo, la equitativa redistribución de los recuros, y la universalización de los Derechos del  Hombre.

 Se entiende así que la defensa y la seguridad son derechos fundamentales de las personas a escala mundial, y garantía de su libertad. Por ello no es un mero eslogan, la afirmación de que “la defensa es misión de todos”, pues la búsqueda del bien común y el interés general no sería posible sin la participación del conjunto de la ciudadanía; y tampoco sin el conocimiento y reconocimiento a la gran labor que, en favor de la convivencia democrática, llevan a cabo nuestras fuerzas armadas.

viernes, 18 de mayo de 2018

"Día mundial de los museos", 18 de mayo

    (Artículo publicado en la edición impresa de EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, del día 18 de mayo de 2018)

Reinventar los museos

Luis Negro Marco 

  El museo es un espacio público destinado a la contemplación, al disfrute y al aprendizaje de la sociedad, definido por su sentido de pertenencia. Por eso sus nombres van seguidos de la preposición «de» (museos de arqueología, de ciencias naturales, de arte abstracto…) que nos indican su filiación y pertenencia a las distintas ramas del saber, del arte y de la cultura. De hecho, fue a partir del siglo XIX –momento en que se desarrollaron los nacionalismos, como reacción al Antiguo Régimen– cuando los museos adquirieron toda su relevancia social, como testimonio del sentimiento nacional y diferenciador de un Estado frente al resto de países de Europa.

 
Pebetero que se descubrió en el yacimiento arqueológico de la Edad del Hierro, denominado Torre d´en Galmés, en Alaior, Menorca. (De la Exposición: "El poder del pasado". Exposición temporal del Museo Arqueológico Nacional (Madrid).        Foto: L. N. M.


octubre de 2017 - marzo de 2018.-  Foto: L. N. M.Y fue también en aquella época post revolucionaria de la Francia de 1789 cuando en el mundo del arte triunfaba el neoclasicismo, que –como su nombre indica– formulaba  una versión actualizada del estilo clásico de las antiguas civilizaciones de Grecia y Roma. De ahí que algunos de los más importantes museos del mundo (como la pinacoteca de “El Prado”, las National Gallery de Londres y de Washington, o la gliptoteca –museo de esculturas– de Múnich) fueran construidas de acuerdo a postulados neoclásicos.

 Asimismo, los museos fueron también fruto del respeto e importancia que los pensadores del XVIII –“el siglo de las luces”– otorgaron a la verdad histórica y a la razón, como base principal para el progreso de la humanidad. De manera que, a partir de entonces, las obras expuestas en los museos (“casas de las musas”) para amusser (agradar e ilustrar) al pueblo, serán –con preferencia a las reproducciones– piezas originales, consideradas las únicas con capacidad para certificar la verdad y efectuar la magia de reencontrarnos con el tiempo perdido, de convertir el pasado en presente, de imaginar el futuro.

 Por otro lado, las exposiciones de objetos que podemos contemplar en los museos, además de albergar un valor estético en sí mismas, también nos aportan información, conocimiento y testimonio sobre una época, desvinculados ya de la función simbólica o atribuciones de poder que en el pasado se les hubiera podido haber conferido.


 "Ídolo de Tara". Diosa de la fertilidad, la cual fue hallada en el  transcurso de unas excavaciones arqueológicas en Gáldar (Gran Canaria), en 1887. (De la Exposición: "El poder del pasado". Exposición temporal del Museo Arqueológico Nacional (Madrid). Octubre de 2017 - marzo de 2018.-  Foto: L. N. M.

Bien es cierto que será función de la museística el saber decodificar de manera solvente y eficaz el ruido que se genera entre la pieza expuesta y el público, pues en definitiva, es una comunicación la que establecen los museos con sus visitantes. De manera que los contenidos que se exhiben son el mensaje; el edificio que los expone, el emisor; la forma en que están expuestos los objetos y obras artísticas, el canal; y el modo elegido por cada museo para interactuar con su público, el código.

 Los tiempos cambian de manera vertiginosa y a día de hoy, en plena revolución digital, el gran reto para los museos será avanzar hacia la universalidad, en oposición al desfasado nacionalismo que inspiró su nacimiento. En este sentido,  deberían aspirar a estar tan concurridos como los grandes centros comerciales y ofrecer a las familias alicientes adicionales para la visita (cafetería, restaurante, tienda de recuerdos…), además de una atractiva programación de actividades tendentes a la promoción del debate cultural y la participación ciudadana. Y por supuesto, que  los museos dispongan de espacios para el juego y el aprendizaje de los niños. Nuestro futuro.

miércoles, 16 de mayo de 2018

La trashumancia, los mayos, las romanas fiestas lemurias y las ofrendas florales de mayo


El trashumante mes de mayo

Luis Negro Marco 

Son tos güeyos dos tinteiros, tu nariz pruma cortada, tus dientis, letra menuda, tu boca, carta ciarrada”. Estas coplas podían perfectamente corresponder, por su métrica y temática, a cualquiera de las que son cantadas por los mayos a sus mayas en la sierra de Albarracín, durante el mes de mayo, a partir de la noche de “treinta del abril cumplido”. Época en que la primavera ha vuelto a reverdecer los campos, y los jóvenes volvían con sus rebaños de los lejanos pastos bajos al primigenio hogar en la tierra alta. Mas los anteriores versos compuestos para ser cantados, no pertenecen al folklore aragonés, sino al de los «vaqueiros de alzada», en Asturias.

  Un ilustre e ilustrado hijo de aquellas norteñas tierras, Gaspar de Jovellanos (1744-1811), en una de sus «Cartas», ya elogiaba el trabajo de los «vaqueiros de alzada», habitantes de las montañas marítimas del Principado de Asturias, cerca del confín con Galicia. Estos vaqueros, se llamaban así (de alzada) porque su residencia –en brañas de no más de cincuenta hogares– no era fija, “sino que alzan su morada y residencia y emigran anualmente con sus familias y ganados en busca de las montañas altas de León y sus ricas yerbas”. El día de su partida (o alzada) se fijaba a partir del 8 de mayo, día de San Miguel, y el de la vuelta, para el segundo de los días que a la celebración de San Miguel arcángel tiene reservado el calendario litúrgico: el 29 de septiembre.

 Mayo es, por lo tanto, un mes trashumante por cuanto es en este tiempo cuando se
Rebaño  de vacas rubias y toros, en Galicia.         Fot. L. N. M.
manifiesta en todo su esplendor la primavera, y los campos trocan el color de su tez, pasando del ocre al verde de los pastos y de las hojas de los árboles que rebrotan. La llegada de mayo era así la esperada señal para el inicio de la trashumancia, la cual daba oficial comienzo al octavo de sus días, festividad del arcángel San Miguel –como antes se ha señalado– invocado por los pastores por su carácter guerrero contra el mal y, en este caso, también como protector de los rebaños contra las enfermedades y  los ataques de los lobos. Por eso en Aragón,  en la localidad de Tauste que tiene a San Miguel de mayo como su patrón, se celebra su fiesta con una trashumancia urbana.

 Asimismo, los monumentos florales que es costumbre colocar en diversas ciudades y pueblos de España durante el mes, conocidos como «Cruces de mayo», entroncarían con las fiestas «Lemuria», que en la antigua Roma se celebraban entre el 9 y el 14 de mayo. En ellas se realizaban ritos para ahuyentar todo tipo de maleficios sobre los ganados, los pastos y las cosechas, consistentes en ofrendar a los dioses, invocando su protección, ramos de flores y gavillas con los primeros brotes de cereal.

 Por lo demás, la intensa relación entre el folklore de los mayos y la trashumancia,  se ejemplifica también en Israel, la “nación de reyes pastores” que (ya en el siglo X a. C.) tuvo en su más destacado soberano –el rey Salomón– al primer cantor de mayos, tenor de coplas como ésta: “Son tus dientes como hato de ovejas trasquiladas que vienen de bañarse; tu cuello como torre de David, tus pechos como dos cabritos mellizos”. Parecería como si Salomón hubiese compuesto estos sus versos, en la Sierra de Albarracín.


viernes, 11 de mayo de 2018

Las víctimas, primero

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Luis Negro Marco

 Lejos de mostrar arrepentimiento alguno por su trayectoria terrorista, por haber cometido cientos de atentados, asesinatos, secuestros, extorsiones, y por haber ocasionado un daño incalculable e irreparable (que jamás podrá ser borrado de la memoria) a  varias generaciones de españoles, y a España como nación,  los terroristas de ETA siguen mostrando una inimaginable cruel indiferencia.

 El pasado 20 de abril, en un escueto comunicado, pedían “perdón” sólo para algunas       –sin especificar– de sus víctimas: 854 personas asesinadas, 79 secuestradas –12 de ellas asesinadas–, 6.411 heridas, 2.000 huérfanas y más de 100.000 exiliadas forzosas. Una etérea solicitud de perdón que –brutalmente vomitada por los terroristas– se evidencia exenta por completo de verdad, constituyendo además una violencia y daño moral añadidos hacia todas sus víctimas, así como hacia la amplia mayoría de la ciudadanía española.

 En 1993, el psicólogo canadiense Robert Hare escribió un libro para la reflexión: «Sin conciencia: el inquietante mundo de los psicópatas que nos rodean». Libro que comienza con una cita del escritor estadounidense William March (1893-1954), extraída de su novela «The bad seed» (La mala semilla), en la que expresa: “La gente normal se imagina [al psicópata] con un aspecto tan monstruoso como su mente, pero no hay nada más lejos de la realidad. Esos monstruos de la vida real suelen tener un aspecto y un comportamiento corrientes y presentan una imagen virtuosa más convincente que la virtud misma…”.

  A tenor de lo anterior, cabría preguntarse qué calificativo podría atribuirse a quienes en su día se creyeron tocados de un poder divino que les situaba por encima del bien y del mal y les imbuía de la potestad de decidir sobre la vida y la muerte de los demás. Qué tipo de personas podrían ser aquellas que después de haber cometido tales actos criminales, siguen justificando el horror. Un horror que deslegitima por completo los objetivos que han guiado y siguen guiando a los asesinos de ETA y evidencia su falsedad, pues el mito de una nación vasca independiente de España se halla muy alejado de la realidad y verdad histórica y ni siquiera es deseado por la mayoría de la sociedad del País Vasco, tal y como ha quedado demostrado, desde la Transición, en todas las elecciones a los gobiernos español y autonómico.

 Sin embargo, aún queda abierta la esperanza para que se produzca el verdadero final de ETA. Será el día en que la banda criminal pida perdón a todas las víctimas y reconozca que jamás debió haber existido; el día en que colabore activamente con la justicia española para que se esclarezcan los 358 asesinatos que cometió, y que todavía siguen sin resolver; el día en que entregue a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado todas las armas aún en su poder. El día en que todos los terroristas hayan cumplido íntegramente sus condenas. El día en que adquieran el compromiso de reparar el daño causado a las víctimas, a la convivencia, y al desarrollo de la nación.

 En un Estado democrático y de derecho, como es el nuestro, no hay otros artesanos de la paz que quienes acatan y  cumplen la ley. Las víctimas de ETA, lejos de buscar venganza, así lo han hecho. Seguir su digno comportamiento, expresado desde el más profundo dolor, es el único y verdadero camino para la paz.