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martes, 17 de octubre de 2023

Libros, la localidad turolense más letrada del mundo

 https://www.elperiodicodearagon.com/opinion/2023/09/11/libros-91925104.html

L  i b r o s


Luis Negro Marco / Historiador y periodista

Libros: «Localidad con ayuntamiento en la provincia, partido judicial y diócesis de Teruel, con 638 habitantes. Tiene cartero, está situado en una hondonada, debajo de un enorme peñasco. Hay una fuente de aguas sulfurosas, de excelentes resultados».


Entrada, por carretera, a la localidad turolense de Libros, el pueblo más letrado del mundo.

Con esta sucinta definición aparecía definida, en uno de los diccionarios enciclopédicos españoles de finales del siglo XIX, la localidad turolense de Libros, con sus huertas regadas por el Turia y situada a 28 kilómetros al sur de Teruel, entre Villel (localidad natal de Tadeo Calomarde, el influyente y decisivo político durante los últimos años del reinado de Fernando VII) y el –saliente valenciano en suelo aragonés– Rincón de Ademuz.

Dice un refrán español: “Libro cerrado no saca letrado”. Un proverbio que para los habitantes de Libros adquiere pleno significado, por cuanto su propio nombre es una declaración de apertura, como las páginas abiertas de un libro, hacia la aventura del saber.

Para los paleontólogos, al igual que para los arqueólogos, las distintas capas de tierra y sedimentos que a lo largo de millones de años se han ido acumulando en el suelo, son como las páginas de un libro, que nos informan sobre cómo fue el paisaje, la flora, la fauna y el hábitat humano, hace millones de años (en el caso de la Paleontología) y miles de años (en el caso de la Arqueología).

Y lo más curioso es que la localidad turolense de Libros, es uno de los lugares del mundo donde esas terrosas páginas del pasado pueden leerse con mayor nitidez, al tiempo que nos aportan una de las más valiosas informaciones sobre el millonario pasado de nuestro planeta.

Estas «páginas del pasado» de Libros se encuentran en el interior de unas pizarras calcáreas bituminosas que, desde el siglo XVIII, fueron explotadas por empresas mineras para extraer de ellas su rico contenido en azufre. Y fue así como, desde finales del XIX y hasta el último cuarto del del siglo XX, las labores mineras dieron con un extraordinario, a la vez que del todo imprevisto, hallazgo paleontológico: en el interior de las grandes cantidades de margas pizarrosas que se retiraban de las minas para extraer el azufre, había centenares de ranas fosilizadas, cuya antigüedad se remontaba al Mioceno (período geológico que se desarrolló entre los 23 y los 5 millones de años anteriores a nuestros días).

Las ranas fósiles de Libros, aplastadas entre laja y laja, como si fuesen hojas de árboles que se hubiesen puesto a secar entre las páginas de un libro, son conocidas a nivel mundial por su excelente estado de conservación (muchos de los ejemplares conservan el esqueleto completo, e incluso las impresiones de sus órganos, el tejido muscular y hasta la piel) por lo que se encuentran distribuidas y son exhibidas en los más prestigiosos museos paleontológicos, tanto nacionales como extranjeros.

Por otro lado, y ya acercándonos a fechas mucho más recientes, es interesante resaltar que Libros tuvo una estrecha relación con Villafeliche, por cuanto los célebres molinos de pólvora –que abastecieron de munición a Zaragoza durante los dos sitios a los que la sometieron las tropas de Napoleón en 1809 y 1809– de la población zaragozana, precisaban del azufre que se extraía de Libros para la elaboración de
la negra y explosiva mezcla.

Exterior de una de las librerías existentes en la localidad vallisoletana de Urueña, "La villa del libro", modelo que podría servir a la localidad turolense de Libros para llevar a cabo un interesante proyecto literario-turístico de proyección nacional e internacional.

De este modo, arrieros villafelichinos llegaban hasta Libros con el doble de vasijas
 fabricadas en los casi dos centenares de alfares con los que llegó a contar Villafeliche– que las necesarias para traer en ellas el azufre de la localidad turolense, mientras que los «libreros» (los habitantes de Libros), a cambio del sulfuroso elemento de sus minas, adquirían los excedentes cerámicos de sus aragoneses paisanos villafelichinos.

Y, como de otro modo no podía ser, Libros hace también honor a su nombre, a través de su callejero literario (muchas de las calles de la población han sido rebautizadas con nombres de escritores españoles) y mediante la organización del festival «Mi pueblo lee», en cuyas tres ediciones celebradas hasta ahora, han participado algunos de los más destacados periodistas y escritores de España.

En este sentido, la población turolense de Libros quizás podría tender puentes con la vallisoletana de Urueña (conocida como «la villa del libro») en la que hay 12 librerías y tres museos (el del cuento, el de la música y el de las campanas). Porque aunar esfuerzos es transcender fronteras y cuando de cultura se trata no hay ninguna.

Finalmente, Libros también aspira a tener una gran biblioteca (la palabra griega biblion significa libro) que, al igual que lo fue la de Alejandría –una de las siete maravillas del mundo en la Antigüedad, se convierta en el gran faro de la cultura de los libros en nuestro país. Una idea que, a buen seguro no se convertirá en papel mojado, sino que  –bien al contrario–, haciendo buena la paremia de que «el papel lo aguanta todo”, se será muy pronto una hermosa realidad, ya que todo el saber acumulado por la Humanidad, desde sus orígenes hasta nuestros días –¡todo!– no está en internet, sino en los libros.

jueves, 12 de octubre de 2023

La pilarista independencia de Guinea Ecuatorial

                             https://www.elperiodicodearagon.com/opinion/2023/10/12/pilarista-independencia-guinea-ecuatorial-93235259.html

       La Pilarista independencia de Guinea Ecuatorial 

A las 12 horas del 12 de octubre (día del Pilar) de 1968, España                         declaró la independencia de su colonia  del África central

Luis Negro Marco / Historiador y periodista

El 12 de octubre de 1968, el pueblo guineoecuatoriano celebraba con júbilo desbordante la independencia de Guinea Ecuatorial. La transmisión de poderes fue realizada en la ciudad de Santa Isabel –hoy Malabo, en la isla de Fernando Poo, ahora llamada Bioko– por el entonces flamante ministro de «Información y Turismo», Manuel Fraga Iribarne (quien en 1976 fundaría «Alianza Popular», germen del actual «Partido Popular»), mediante la siguiente fórmula:En nombre del Jefe del Estado [Francisco Franco] y del pueblo español, me honro en transmitir los poderes al presidente de la República de Guinea Ecuatorial y a su pueblo. ¡Viva Guinea Ecuatorial!”.  Seguidamente, fue el turno del presidente de la nueva nación, Francisco Macías Nguema (el 22 de septiembre de 1968 había ganado en segunda vuelta las elecciones) quien ante las cámaras de TVE-GE («Televisión Española en Guinea Ecuatorial», cuya emisora de Santa Isabel había sido inaugurada por Franco el 20 de julio de 1968, mediante un mensaje de saludo al pueblo guineano) pronunció solemnemente las siguientes palabras: “Declaro formalmente constituida la República de Guinea Ecuatorial, de la que paso a ser su primer presidente constitucional. ¡Viva la República de Guinea Ecuatorial!”.

12 de octubre de 1968.- Santa Isabel.- En el centro, Francisco Macías Nguema, primer presidente constitucional de la República de Guinea Ecuatorial, junto al ministro español de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, en el acto oficial de la independencia de la nación africana.

Así pues, el día de la Virgen del Pilar, en el que también se celebra la fiesta de la Hispanidad, fue y sigue siendo una fecha que ha quedado grabada en letras de oro en la historia de la joven nación centroafricana, a la cual nos siguen uniendo estrechos lazos económicos, culturales y lingüísticos, puesto que Guinea Ecuatorial es el único país de África cuyo idioma oficial es el español.

El largo camino hacia la independencia lo habían recorrido conjuntamente, aunque no siempre bien avenidos en la peregrinación, España y los principales líderes nativos, quienes desde las atalayas de sus respectivos partidos políticos habían pugnado, durante los últimos años de la colonia, por atraerse las simpatías y los votos de sus paisanos guineoecuatorianos

Después de la II Guerra Mundial «Naciones Unidas» urgió a los países europeos a acelerar el proceso descolonizador de África. Sin embargo, España –que no entraría en la Organización hasta 1955– se mostraba reticente y muy especialmente por la postura mantenida por el que entonces era vicepresidente del Gobierno, el almirante Luis Carrero Blanco (sería asesinado por la banda terrorista ETA el 20 de diciembre de 1973), quien recurrió a todas las fórmulas políticas posibles para que Guinea Ecuatorial (así como el Sahara Occidental) continuaran manteniéndose dentro de la esfera política y económica de España.  

De este modo, Franco concedió a Guinea Ecuatorial algo insólito para los propios españoles que vivían
sumidos bajo el férreo yugo de su dictadura: nada menos que el reconocimiento del territorio como
«Gobierno Autónomo», regido por un Estatuto de Autonomía (válido para las provincias de Río Muni y Fernando Poo) que fue aprobado mediante referéndum –celebrado el 15 de diciembre de 1963– por la mayoría del pueblo guineoecuatoriano.

Posteriormente, el 30 de octubre de 1967, daría comienzo en Madrid la «Conferencia Constitucional», con representantes de los diferentes partidos políticos guineoecuatorianos (Macías Nguema, Bonifacio Ondo y Atanasio Ndongo destacaron especialmente por ser los líderes políticos más valorados por sus paisanos) con la finalidad de elaborar una Constitución cuyo texto fue aprobado mediante referéndum el el 11 de agosto de 1968.

Catedral de Bata.- De estilo neobarroco, el templo se terminó de construir en 1958, durante el gobierno español. La catedral de Bata está dedicada al "Apóstol Santiago y Nuestra Señora del Pilar".- Foto: Luis Negro 

Los actos festivos, las celebraciones y la alegría que recorrieron todo el territorio de la antigua colonia española prometían un futuro lleno de esperanza, oportunidades y bienestar para la naciente Guinea Ecuatorial, pero pronto emergió en Francisco Macías la figura de un sanguinario dictador que hasta entonces había cuidadosamente ocultado ante sus compatriotas.

Su ministro de Asuntos Exteriores, Atanasio Ndongo, pronto se dio cuenta de ello e intentó revertir la situación, trazando un plan para derrocarlo. Sin embargo, los espías de Macías descubrieron sus intenciones y esperaron la oportunidad para la venganza. Así, el 5 de marzo –día en que Zaragoza celebra su fiesta de la «Cincomarzada»– de 1969, habiendo sido llamado al despacho presidencial, Atanasio Ndongo acudió puntualmente a la cita y sorpresivamente “decidió” tirarse por uno de los balcones del edificio. El político moriría apenas tres semanas después “a causa de las heridas sufridas en la caída”.

En esa misma «Cincomarzada guineana» de 1969, Macías emitía un decreto por el que instaba a todos los españoles a que abandonaran el país en un plazo máximo de 24 horas. Las muertes de los rivales políticos del dictador se producían una tras otra, así como las de cualquier persona susceptible de ser disidente. Todo tipo de religión quedó abolida en el país, ya que según hacía cantar a los niños en las escuelas, “Macías es el único milagro de Guinea Ecuatorial”. Había comenzado el «Macismo», un sanguinario régimen dictatorial de corte marxista, inspirado en el de la China de Mao y comparable al del contemporáneo y genocida gobierno comunista (1976-1979) que Pol Pot instauró en Camboya.

Catedral de Bata.- Detalle del altar mayor del templo en el que se representa al Apóstol Santiago, arrodillado, ante la aparición de la Virgen del Pilar (portando en sus manos la columna que se venera en la Basílica de su nombre, en Zaragoza). Está representado el puente sobre  el río Ebro, que baña la zaragozana Basílica del Pilar (y que aparece representada tras él), y, a su izquierda, la catedral de Santiago de Compostela.  FotoLuis Negro

Durante los 11 años que duró la dictadura de Macías en Guinea Ecuatorial, fueron asesinadas decenas de miles de personas, al tiempo que otras 200.000, al menos, se vieron obligadas a salir del país y buscar refugio en España, así como en las vecinas naciones de Gabón, Camerún y Nigeria.  Derrocado por el actual presidente, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, el 3 de agosto de 1979, Macías fue condenado a la pena de muerte y ejecutado en Malabo, el 26 de septiembre de 1979.

 Con Obiang (que fue cadete en la «Academia General Militar» de Zaragoza) la religión católica volvió a ser la principal del país, reinstaurándose el culto en las iglesias. La catedral de Bata, de estilo neobarroco y terminada de construir el 8 de diciembre –día de la Inmaculada Concepción– de 1955, lleva el nombre de «Catedral de Santiago Apóstol y Nuestra Señora del Pilar». Por ello, el retablo mayor del templo está constituido por un gran relieve policromado en el que el apóstol peregrino aparece arrodillado, orante a orillas del Ebro, ante el Pilar de Zaragoza.

 Un religioso e imperecedero recuerdo que evoca a la pilarista –y por eso también aragonesa– independencia de Guinea Ecuatorial.

domingo, 5 de abril de 2020

"Operación Balmis" contra el coronavirus

Ahora todos somos uno
Más que nunca tenemos que protegernos para proteger y en esta misión tenemos asegurada la victoria


24/03/2020

Existe un axioma según el cual cuanto más difíciles han sido los momentos en la historia de la Humanidad, mayores han sido también las muestras de ayuda desinteresada, altruismo y solidaridad de las personas. Por lo que podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que el cariño y el amor son la gran e ineludible verdad sobre la que se sustenta la inigualable belleza de la naturaleza humana.

La actual situación de emergencia sanitaria que hay en España provocada por el coronavirus (covid-19) es una buena muestra de ello. Todos los días estamos viendo las grandes muestras de agradecimiento con las que la población española obsequia a todo el personal sanitario, así como las manifestaciones de reconocimiento que ofrenda a los transportistas y a todas las personas que, día a día, siguen trabajando en los supermercados y en el sector de la alimentación, asegurando de este modo que todos los hogares sigan igual de abastecidos que antes de la crisis. Con un especial recuerdo y apoyo a nuestros mayores y a cuantas personas están a su cuidado, dignificando unos y otros no solo su vida, sino también la del conjunto de la sociedad.

Sin embargo, y felizmente, no acaban aquí las manifestaciones de gratitud. Existen muchas más. Pero quiero centrarme ahora, especialmente, en un caso que considero de especial interés, puesto que proviene de la juventud, y particularmente, de la juventud aragonesa. Me refiero, en concreto, a una serie de emotivas cartas que, dirigidas a los militares españoles y escritas por jóvenes estudiantes de nuestra tierra, están siendo publicadas durante los últimos meses en EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, cuyo director es Nicolás Espada, dentro de su magnífico suplemento semanal El Periódico del estudiante que coordina la periodista Laura Rabanaque. Y lo más destacable: todas estas emotivas cartas finalizan con muestras de agradecimiento hacia los militares españoles y con la palabra «gracias».

Con gran atención las he ido leyendo, y en todas y cada una he podido constatar una claridad expositiva, una sensibilidad narrativa y tal profundidad de conocimientos de la cultura militar, que denotan en sus jóvenes autores (Carmen, Rocío, Jaime, Marta o Paola, entre otros) un sincero reconocimiento al valor y a la labor que desarrollan nuestras Fuerzas Armadas, así como un auténtico sentimiento de pertenencia a ellas, pues todos y cada uno de nosotros servimos al bien común de España.

Y en el caso de nuestros jóvenes, estamos hablando de una juventud que, a pesar de ser la gran ausente en los medios de comunicación (salvo meritorias excepciones, como en el caso de este periódico) demuestra un alto grado de formación y calidad humana. Ellos son la mejor prueba de que tenemos ante nosotros un futuro prometedor.

En sus entrañables Cartas a un militar, los jóvenes aragoneses, además de mostrar un reconocimiento a las Fuerzas Armadas, recuerdan también que gracias a su labor secular se lograron importantes avances en la ciencia y en la medicina.
De hecho, se debe a un militar aragonés, el comandante médico Fidel Pagés Miravé (1886-1923) la invención de la anestesia epidural que actualmente se aplica a muchas madres en el momento de dar a luz. Y del mismo modo, el médico militar navarro Nicasio Landa (1830-1891) fue el inventor, en 1865, de un mandil de socorro para el ágil transporte de heridos en combate hasta los hospitales de campaña, el cual –durante décadas– fue decisivo para que las vidas de muchos soldados fueran salvadas.

Soldados de la UME desplegados,con equipos de desinfección, en la Plaza de España de Zaragoza.- Foto Ángel de Castro / El Periódico de Aragón.- 23 de marzo de 2020
Asimismo, es relevante destacar el hecho de que el actual despliegue de nuestras Fuerzas Armadas, ordenado por el Gobierno de España para proteger el bienestar y la salud de toda la ciudadanía, lleve el nombre de Operación Balmis. Un reconocimiento al médico y cirujano militar español Francisco Xavier Balmis y Berenguer (1753-1819) quien desde 1803 y hasta 1806 –bajo los auspicios del rey de España Carlos IV– dirigió la Real expedición filantrópica de la vacuna contra la viruela a lo largo de la América hispana, Filipinas, Cantón, Macao y, de vuelta a España –completando con su llegada a nuestro país la vuelta al mundo– la isla inglesa de Santa Elena.

Una universal y pionera campaña de vacunación (considerada por la OMS como la primera misión internacional de carácter sanitario en el mundo) a la que también va intrínsecamente unido el nombre de la enfermera gallega Isabel Zendal Gómez (nacida en 1773, y cuya fecha de fallecimiento en Méjico se desconoce), así como los de los veintidós niños españoles que estuvieron a su cargo durante las innumerables travesías, portando las pústulas de la viruela en sus brazos (conocidos por ello como «los niños de la viruela») de la que se extraía la aguadilla de la vacuna para su eficaz aplicación.

Todo lo anteriormente expuesto evidencia que las Fuerzas Armadas no solo emanan de la sociedad sino que nacen con la vocación de estar a su servicio, procurar su bienestar y garantizar sus libertades y protección. Por todo lo cual, no es sino la manifestación de la más pura normalidad democrática el ver en las calles de nuestras ciudades y pueblos a los militares de la Legión, de la Infantería de Marina, y de la UME (la Unidad Militad de Emergencias, cuyo lema es precisamente Para servir) proporcionando tranquilidad y serenidad a la población, en estos momentos en que tanto se necesita.

Más que nunca, necesitamos protegernos para proteger y en esta inexcusable misión tenemos asegurada la victoria final, porque ahora todos somos uno, unidos por el cariño y el amor.


*Historiador y periodista

viernes, 21 de febrero de 2020

Tiempo de Carnaval

Carnaval, expresión de humano humor

Luis Negro Marco

A partir del jueves lardero (del latín lardum –tocino– y por lo tanto, todo lo que tiene que ver con la gastronomía del mondongo) retorna el alegre carnaval, embutido en multitud de personajes diferentes: en Luco de Jiloca, en forma de zarrapastrosos zarragones; en Bielsa, transfigurado en onso que acaba de despertar de su letargo invernal, acompañado de amontatos, trangas y madamas con sus joviales y vistosos vestidos blancos, adornados de cintas de color. Tiempo de chirigotas, metamorfosis, tránsito, disfraces, tiznados, caretos y mascaradas, a Épila llegan las mascarutas, como a San Juan de Plan el peirot y, al festivo son de las dulzainas, los galantes enmascarados gigantes a Zaragoza.

De manera que al igual que Isis (la de los mil nombres, diosa de la fertilidad para griegos y romanos)
Tranga y Madama, del Carnaval de Bielsa
Fot- Luis Negro
ocultando su rostro bajo un velo, el carnaval emboza su acreditada fama burlona bajo diferentes denominaciones: carnestolendas o carnevale, adiós a la carne, porque tras su finalización –el martes de carnaval, que antecede al miércoles de ceniza– llegan el ayuno y la abstinencia propios de la Cuaresma.

Así mismo, el carnaval es denominado entrudo en Portugal y entroido en Galicia, porque es la fiesta que da entrada a la Cuaresma; pero también podría ser el carnaval el carrrus navalis (la fascinante y majestuosa carroza en que los emperadores romanos celebraban con júbilo sus triunfos, al igual que los comandantes de la flota griega sus victorias navales) asociado a las gozosas celebraciones del Navigium Isides, en honor de Isis, y que en la antigua Grecia se celebraba el 5 de marzo coincidiendo con el inminente resurgir de la primavera y el comienzo de la navegación.

Carnaval de San Juan de Plan, 1990
Foto: Luis Negro
El escritor romano Apuleyo, que vivió en el siglo II de nuestra era, en su Metamorfosis (obra también conocida con el título de El asno de oro) nos aporta una descripción de aquella fiesta que bien podría parecernos hoy la crónica de un desfile de carnaval: grupos de hombres disfrazados de mujer, de gladiador, de magistrado, o de pescador, junto a mujeres ataviadas con vestidos blancos y adornadas con flores y espejos a sus espaldas, vertiendo perfume a los participantes. Incluso señala Apuleyo que entre el séquito también había una osa amaestrada vestida de matrona, portada por esclavos sobre una litera; completando el cortejo una multitud de músicos y jóvenes de ambos sexos ataviados con albos ropajes.

Y ya en tiempos más próximos destacan de entre las figuras del carnaval los zanni (de la palabra latina sannio, con el significado de bufón, burlón y escarnecedor) personajes de la carnavalesca comedia italiana, entre los que se encuentran Arlequín, Colombina, y el viejo avaro comerciante Pantalón, quien haciéndose a la mar carnavalera, llegó también a la burlesca pantomima anglosajona con el nombre de Pantaloon.

Máscara de Mekuyo Mamarracho,
Carnaval de la etnia Combe de
Guinea Ecuatorial. 
Foto: Luis Negro
Así mismo, desde mediados del siglo XVI se hizo muy popular en Francia el personaje de  Saint Pansard (o Pançar) así llamado en alusión a su pantagruélica panza, obtenida a base de zampar en los días de Carnaval, previos al miércoles de ceniza. Y ya a mediados del siglo XIX, en el Carnaval de París se introdujo al cervantino personaje de Sancho Panza, muy probablemente por su –en nombre y figura– con Saint Pansard semejanza.

En cualquier caso, parece evidente que (al igual que ahora el carnaval es sinónimo de sátira, buen humor, alegría y diversión) en los pueblos de la antigüedad los ritos asociados a la fecundidad, invocando a la vida que renace, estuvieron marcados por un tono de alegría (hilaritudo –hilaridad–, como lo definieron los autores clásicos) en sus manifestaciones religiosas, las cuales –a partir de la risa, el baile y el amor– constituían un armónico encuentro entre el medio ambiente y la naturaleza humana.

Así, a la luz de lo anterior, nos resulta más fácil comprender el hecho de que durante la Edad Media, llegado el domingo de Resurrección, fuera costumbre que los sacerdotes hicieran bromas (risus paschalis –risa de Pascua–) durante sus homilías, recordando de este modo que Jesús, burlándose del demonio, había resucitado. Y que, en definitiva, al igual que la inocente y pura de un niño que acaba de nacer, es la sonrisa de Dios la que nos otorga la vida y con ella el buen humor, la felicidad y la alegría de vivir.

martes, 18 de febrero de 2020

San Valentín, heraldo de la primavera y del amor que ilumina la vida



San Valentín, baila y enamora

Luis Negro Marco

Las fuentes históricas de la antigüedad revelan que no hubo un solo San Valentín sino varios. Dos de ellos ejecutados en torno al año 269 en tiempos del emperador romano Claudio II, quien recrudeció la persecución contra los cristianos; y aún hubo, al menos, un tercero que habría muerto en África.

Pero del San Valentín enamorador que nos interesa (que habría nacido en la ciudad italiana de Terni, de la que llegó a ser obispo) se asegura que su cráneo es el que se venera en la iglesia de Santa María en Cosmedin, en Roma; sin embargo también hay otro -–junto con otras reliquias del santo-– en la iglesia de San Antón de Madrid, que perteneció a los escolapios; unos restos que habrían sido entregados a la Escuela Pía matritense, para su custodia, por el rey Carlos IV.

Así mismo, importantes ciudades europeas como Dublín, Praga, Malta o Glasgow, por citar tan solo algunas de ellas, también aseguran conservar en sus iglesias veros restos de San Valentín. Y lo mismo ocurre en Aragón, ya que Calatayud (en la colegiata del Santo Sepulcro) también los conserva, al igual que la localidad zaragozana de Tobed, en la que el 14 de febrero es festivo, por ser el día de su patrón.

Dibujo realizado por POSTIGO ilustrando este
artículo en El Periódico de Aragón, en su edición
del 14 de febrero de 2020
Pero ¿por qué San Valentín es el universal patrón de los enamorados? Quizás porque el día de su festividad coincidía en la Roma precristiana con las fiestas Lupercalia posteriormente cristianizadas, a finales del siglo V, por el papa Gelasio. Sin embargo, también es posible que la elección de San Valentín obedezca a que su propio nombre definiría bien la significación de su celebración. Porque la palabra Valentín podría ser la resultante de la latina Valere (valiente, sano, robusto, capaz) y de la nórdica Lent (primavera). De hecho, para los francos, en tiempos de Carlomagno (siglos VIII y IX) el Lentzin era el mes de la primavera, palabra a su vez asociada a origen y nacimiento, en referencia a las primeras hierbas del año que brotan, los primeros huevos que eclosionan en los nidos de los pájaros con la llegada del buen tiempo, o el auspicio que los cada vez más templados y largos días otorgan para el tiempo de ocio y el encuentro entre las parejas de enamorados.

En cualquier caso, tampoco sería ajeno el día de San Valentín al tiempo de Cuaresma (este año desde el 26 de febrero hasta el 9 de abril) a cuyo inicio generalmente precede. Y nuevamente aquí encontramos una confluencia etimológica entre Valentín y el nombre teutón de la Cuaresma (Lent). De este modo en algunos países de Europa, y ya desde el siglo XIV, fue costumbre generalizada el que en el primer día de Cuaresma, las jóvenes (valentinas) eligieran a sus chicos (valentines) para el resto del año. Y al siguiente domingo (llamado en Francia de Bures –de encuentro festivo, o bureo–) las jóvenes desdeñadas por sus valentines se reunían en un prado donde bailaban alrededor de una hoguera, sobre cuyas llamas lanzaban muñecos de tela y paja, simbolizando a los jóvenes que las habían rechazado.

Tradición con cierta semejanza a la de “Partir la Vieja” que se celebra en ciertas localidades de Andalucía, Valencia y Mallorca (aquí con el nombre de Jaia Corema) la cual comienza en San Valentín, pero también en el primer día de Cuaresma. Consiste esta centenaria costumbre en colocar en una estancia de la casa un muñeco que representa a una vieja con siete piernas, y a lo largo de las siete semanas de Cuaresma, cada domingo le cortaban una, hasta dejarla sin ninguna, lo que venía a significar que el período de ayuno y abstinencia, propios de la Cuaresma, había terminado.

Así mismo, como fiesta asociada a ritos solsticiales, en el 14 de febrero era costumbre encender hogueras y comer, cantar y bailar alrededor de ellas, así como el que los enamorados intercambiasen regalos y cartas de amor, que recibían el nombre de valentinas. Además, las parejas se coronaban mutuamente de una corona vegetal que se comprometían a guardar en casa durante el resto del año. De otro modo, sería señal de que la relación entre ellos habría terminado.

Y como símbolo de amor, es a la moralista, escritora y poetisa Christine de Pizan (1364-1430) a quien –contenidos en su obra Le dit de la rose– se deben estos versos referidos al 14 de febrero: “Desde el alba de su mañana San Valentín enlaza amores coronados de flores, entre el amado y su dama”.




viernes, 31 de enero de 2020

El roscón de San Valero, una tradición consolidada en Zaragoza por iniciativa de "El Periódico de Aragón"

San Valero, rosconero, ventolero y chocolatero

Luis Negro Marco / Historiador y periodista

Zaragoza, de las lamineras ciudades de España, es la más famosa pues fue en tierra de su provincia, en el Reino de Aragón, donde los monjes cistercienses del Monasterio de Piedra, en un metate molieron, allá por el año 1534, los primeros granos de cacao que llegaron de las Américas, siendo ellos los que dieron la primera y mejor receta que del chocolate había de hacerse en Europa, endulzando su primigenio amargo sabor con vainilla y azúcar de remolacha.

El chocolate caliente, ya en taza, escudilla, jícara o mancerina (aunque siempre) es sobre todo en invierno, con el cierzo que fuerte pega, cuando más apetece, y aún más si acompañado viene con torta, mojicones o mejor aún, con un trozo de buen roscón. Ya nada más se dirá si además tan dulces y gustosos manjares –chocolate y roscón–  el 29 de enero, que es el del Patrón de la ciudad, en Zaragoza se comen.

Artículo publicado en EL PERIÓDICO DE
 ARAGÓN
en su edición del miércoles,
 29 de enero de 2020
Por eso dice un zaragozano refrán: “San Valero rosconero, y San Blas mucho más”, pues ya en el siglo XIX la cantidad de roscones que se degustaban para honrar al zaragozano y santo obispo era inferior a la que se amasaba para el 3 de febrero, día de San Blas; festividad en que los roscones –bendecidos en la iglesia–  se convierten en segura protección contra los problemas de garganta. Y por cierto, que en esto de la sanación de los males del frío, San Valero a San Blas a la zaga no le va, pues siempre al primero se le consideró abogado contra el reúma; así que, ¡ánimo al chocolate y al roscón! pues de buenos granos de cacao y trigo son.

Una costumbre, la del Valero roscón, que los emigrados aragoneses hicieron –hace siglos ya– muy popular por tierras de toda España; tanto que no había periódico americano ni español, desde “El Imparcial” hasta “El Sol”, que llegado el 29 de enero eco no se hiciera de que la colonia aragonesa de tal o cual ciudad, se disponía a celebrar la tradicional y típica fiesta de San Valero, invitando a socios y ajenos a comer el clásico roscón del santo, como ahora lo hace “El Periódico de Aragón”.

Y también tradicional y arraigada costumbre zaragozana fue la de enviar a los familiares de fuera cestas con pucheros de cuajo, confituras, miajas de mondongo y por supuesto, un roscón de San Valero; viandas todas ellas bien envueltas en abatanados refajos de lino para que llegaran con todo su rico sabor de Aragón.

Por eso tanta fama, mediado el siglo XIX, los roscones de Zaragoza en Madrid llegaron a tener, los cuales rozando el 29 de enero se anunciaban en las tahonas de la villa con la segura publicidad de que estaban fabricados en la misma forma y con el mismo gusto –a los quince días que el primero– que los zaragozanos. Eso sí, con aumento  en Madrid de dos cuartos en roscón del precio a que se vendían en Zaragoza, saliendo así los roscones en la villa y Corte  de Madrid a 14 reales la unidad.

¡Y cómo no habían de ir unidos los dulces chocolate y roscón a la fiesta! Que en Zaragoza era San Valero el día de la aparición del pre carnavalesco mascarón del higuí, con una cesta de higos en la mano, perseguido por la chiquillería, y acompañado de artísticas comparsas a cuyo son se ponía a bailar el alegre personal.

jueves, 30 de enero de 2020

Sobre la libertad educativa en España y la patria potestad de los hijos


"La Libertad educativa que se nos prescribe"
A raíz de la polémica sobre el "pin parental" y la declaración de Celáa de que "los hijos no son de los padres", la autora dice que lo que está en juego es quién asume el rol de primer educador y quién el rol subsidiario.

Catherine L´ Ecuyer 
Doctora en Educación y Psicología.
(Artículo publicado en el diario "El Mundo" el martes, 29 de enero de 2020.- página 34)
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(Artículo publicado en "El Periódico de Aragón" el 30 de enero de 2020)

"Adoctrinamiento escolar"

Quienes ejercen la patria potestad de un niño poseen plenamente ese derecho 

Santiago Molina / Catedrático jubilado, Universidad de Zaragoza
 En las últimas semanas se han publicado docenas de artículos y comentarios a favor y en contra del derecho de las familias a vetar aquellas actividades escolares de tipo moral que puedan ir en contra de la ideología de los padres y madres. Si se analiza esa polémica se comprueba que la mayoría de argumentos empleados, tanto en un sentido como en el contrario son muy sensatos, aunque es cierto que también se han colado algunos tan esperpénticos y absurdos como el utilizado por la ministra de educación cuando afirmó que los hijos no pertenecen a los padres. Si el análisis de esa polémica se ciñe estrictamente al ámbito metafísico y jurídico, creo que no hay duda alguna de que quienes ejercen la patria potestad de un niño poseen plenamente ese derecho. Sin embargo, en una democracia ese derecho, como tantos otros, ha sido cedido a quienes detentan el poder ejecutivo.
¿Quiere ello decir que en una democracia los gobiernos pueden ejercer ese poder delegado de forma absoluta? Es evidente que no. Por ello, en todos los países democráticos existen leyes destinadas a regular la competencia de ambas partes: del derecho de los gobiernos a imponer un currículum obligatorio y del derecho de las familias, bien de forma directa o indirecta, a evitar los excesos gubernamentales. Por lo tanto, en el tema que nos ocupa, lo que hay que hacer es aprobar unas normas jurídicas que satisfagan a las dos partes, después de haber logrado un pacto social por la educación. ¿Por qué me parece fundamental ese pacto social y la aprobación de una legislación que especifique de forma nítida cuáles son las competencias del gobierno y cuáles las de los padres? Porque la historia demuestra que tanto los poderes religiosos como los políticos han utilizado las escuelas para imponer a los niños intereses e inconfesables ideologías; es decir, al sector de la sociedad más vulnerable desde el punto de vista mental y sentimental.

Si se estudia la historia de las instituciones escolares desde el momento en que fue decretada la escolarización obligatoria, rápidamente se percibe que las escuelas no se crearon para satisfacer la curiosidad intelectual de los niños y jóvenes. Su misión más genuina fue doble. Por una parte, dotar a las nuevas generaciones de las competencias que en cada momento histórico demanda el desarrollo industrial, tanto en los regímenes capitalistas como comunistas. Por otra, adoctrinar a los niños y jóvenes para que interioricen la cultura hegemónica de cada sociedad, intentando con ello la cohesión social impuesta por las élites que detentan el poder.
Hasta la segunda mitad del siglo XVIII, esas dos misiones fueron controladas de manera exclusiva por los poderes religiosos. Sin embargo, esa hegemonía del poder religioso se trastocó con el triunfo de la Revolución francesa a través de la imposición de la escuela laica. Fue entonces cuando los gobiernos tomaron la determinación de ejercer el control de las mentes infantiles mediante la creación de lo que se denominó la escuela popular y que siglo y medio más tarde se transformó en la escuela pública. Desde entonces hasta hoy, la lucha por el control de las voluntades de las nuevas generaciones a través de las escuelas ha pasado por muy diversas vicisitudes. En los regímenes dictatoriales el adoctrinamiento es total por parte del estado. En las modernas democracias sigue estando en manos de los gobiernos, pero contrarrestado por el poder popular.
La contradicción secundaria de la dialéctica entre la escuela y la sociedad radica en discutir quién debe ejercer ese poder de adoctrinamiento de las nuevas generaciones y en cómo ejercerlo. En cambio, la contradicción principal radica en la existencia de dicha potestad. Por eso, lo verdaderamente preocupante es que esta polémica se haya centrado única y exclusivamente en quién y en cómo ejercer ese adoctrinamiento, en lugar de discutir si es aceptable, desde el punto de vista ético, que la escuela tenga la potestad de adoctrinar a las generaciones jóvenes.
A mi modo de ver, el hecho de que tanto los articulistas como los comentaristas se hayan centrado solo en la contradicción secundaria del problema refleja perfectamente el desamparo de la infancia frente al poder político y también, en buena medida, frente a la dejadez de los padres y de las madres. Holt (1977), en su obra titulada El fracaso de la escuela (págs. 72-73), se quejaba de esa dejadez con las siguientes palabras: «La sociedad ha dicho a las escuelas encerrad a nuestros hijos durante seis o más horas al día durante unos ciento ochenta días al año, para que nos dejen tranquilos y para que no nos causen problemas. De pasada, mientras los tenéis encerrados, intentad educarlos. Sin embargo, las dos peticiones son contradictorias y se anulan mutuamente. Las escuelas pueden servir para mantener a los niños presos o para educarlos, pero no para ambas cosas a la vez. Cuanto más se dediquen a una menos se podrán ocupar de la otra».
Personalmente opino que tanto entre los partidarios del veto familiar como entre quienes defienden el poder omnímodo del gobierno hay intereses espurios que nada tienen que ver con la defensa de los derechos básicos de la infancia. Parafraseando a Apple (1996), podría afirmarse que en ambos planteamientos los educandos son considerados como meros consumidores del saber tradicional, enlatado en paquetes curriculares en régimen de franquicias para la generación de beneficios. Según dicho autor, esa forma de entender la educación resulta verdaderamente incapacitante para el desarrollo de la personalidad de los educandos en una sociedad democrática. A aquellos padres y madres que deseen evitar el adoctrinamiento de sus hijos por parte de las instituciones escolares, les recomiendo que estudien en qué consiste el movimiento internacional denominado «la escuela en casa».
*Catedrático jubilado, Universidad de Zaragoza