viernes, 6 de mayo de 2016

Andanzas de Don Quijote y Sancho por la geografía de Guinea Ecuatorial

Guinea Ecuatorial, único país del continente africano que cuenta con Academia de  la Lengua Española
Don Quijote, por tierras de Guinea Ecuatorial
 
El 23 de abril se conmemora el IV centenario del fallecimiento de Miguel de Cervantes, el escritor español más universal, autor del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha


El escritor y poeta español Miguel de Cervantes Saavedra publicó en 1605 la obra más universal de cuantas hasta ahora se hayan escrito: El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Al cumplirse los 400 años de la muerte del que ha sido y es, mejor escritor que los últimos siglos hayan visto, Guinea Ecuatorial se ha convertido en el mejor de sus embajadores en  África, pues es el único país del continente africano que tiene a la lengua de Cervantes (el español) como idioma oficial.                              Collage: Luis Negro Marco

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Luis Negro Marco Madrid         
                                                                                
Gran poeta y el primero de los novelistas españoles, Miguel de Cervantes Saavedra nació en Alcalá de Henares, se cree que el 29 de septiembre de 1547;  fue bautizado el 9 de octubre siguiente, y murió el 23 de abril de 1616. Soldado en 1569, asistió a la batalla de Lepanto el 7 de octubre de 1571, recibiendo tres heridas, una de las cuales le inutilizó su mano izquierda. De ahí que, aunque Cervantes sea conocido con el sobrenombre popular de “El manco de Lepanto”, no llegó a perder su brazo izquierdo, sino la movilidad del mismoEn 1575, de regreso a España, la galera en la que viajaba fue capturada por el corsario argelino  Arnaute Mamí, y Cervantes pasó a ser esclavo de éste en la ciudad africana de Argel. Seis años permaneció allí cautivo el autor del Quijote, hasta que su familia logró liberarle, a través de la mediación de los Padres Trinitarios, teniendo que pagar al dey [gobernador de Argel], la suma de 500 monedas españolas de oro, quien –una vez las hubo recibido – puso a Cervantes en libertad.  Miguel de Cervantes regresó en 1581 a España, y se alistó de nuevo como soldado, pues se hallaba pobre y encontró en la milicia el mejor modo para su subsistencia.  En 1584 contrajo matrimonio con la joven noble Dª Catalina de Palacios, y en ese mismo año compuso  el poema pastoril La Galatea. Posteriormente se dedicó Cervantes al teatro, y escribió varias comedias. En 1588 se trasladó a Sevilla como empleado de la flota de las Indias, y en 1593 pasó a ser agente de negocios, escribiendo en esta época sus Novelas Ejemplares. Preso sin culpa alguna por su parte, en dos ocasiones distintas, una de ellas en la                                                                                                                

Miguel de Cervantes nació en Alcalá de Henares (Madrid), se cree que el 29 de septiembre de 1547, y murió el 23 de abril [festividad de San Jorge] de 1616, el mismo día en el que murió el también célebre escritor inglés William Shakespeare, autor, entre otras muy conocidas, de  la novela Romeo y Julieta.  En el año 2014 se creyeron haber hallado los restos mortales de Miguel de Cervantes en el convento de las Trinitarias de Madrid. Y si bien se sabe que el célebre escritor fue enterrado allí tras su muerte, los arqueólogos forenses no han podido determinar hasta la fecha que los huesos del osario del convento analizados, sean los del inmortal Miguel de Cervantes. 
localidad manchega de Argamasilla de Alba, donde se creyó habría compuesto su inmortal Don Quijote, en el año 1605. Obra que dedicó al sexto Duque de Béjar, quien, sin embargo, no correspondió con la generosidad debida al mérito   Sea como quiera, el Quijote tuvo luego un éxito inmenso. La celebridad de Cervantes traspasó las fronteras; pero éste no mejoró de suerte y si pudo subsistir, fue gracias a la noble y desinteresada protección que le dieron el Conde de Lemos, Pedro Fernández de Castro, y el arzobispo de Toledo, Bernardo de Sandoval. En estos tiempos parece que el escritor vivió en Valladolid, donde estaba en 1605, cuando salió la primera edición del Quijote.

Tendieron Don Quijote y Sancho Panza la vista y vieron el mar, que hasta entonces jamás habían visto. Vieron los barcos y cayucos que estaban en la playa, y allí fueron recibidos por un grupo de hombres, y uno de ellos dijo en voz alta a Don Quijote: Bienvenido sea a nuestra ciudad el espejo, el farol, la estrella, y el norte de toda la caballería andante, bienvenido sea el valeroso don Quijote de la Mancha.  [Fragmento de la segunda parte, capítulo LXI, de El Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha].-Foto: Isla de Annobón. Playa del Amor.- Fotografía y collage:   Luis Negro Marco
La obra fue muy combatida al principio, pero según se dice, el ingenioso escritor Cervantes, supo darle importancia, moviendo la pública curiosidad, especialmente la de las personas doctas, por medio de la estratagema del Buscapié, pequeña obra que habría hecho imprimir como anónima. Algunos grandes estudiosos de la obra de Cervantes, han negado, no obstante, que fuese él quien escribiese el Buscapié, y tal ha sido la opinión de críticos tan competentes como Clementín, Aribau y otros que la han atribuido a algún escritor que supo imitar a Cervantes. En el año 1614, viviendo Cervantes en Madrid, surgió otro (en busca de usurpar su fama), con el 
En la Casa de la Palabra: Conversan Don Quijote y Sancho: De aquí en adelante querido Sancho, yo procuraré tener en las manos alguna espada hecha con tal maestría que ninguna brujería podrá vencerla, y así podría yo ser el caballero de la Ardiente Espada, la cual cortaba como una navaja y no había armadura, por fuerte y encantada que fuese, que se le resistiera. A lo que Sancho respondió: –Mucho me temo que cuando vuesa merced tenga esa espada, sólo valdrá a los armados caballeros, pero yo, como sólo soy escudero, para poco esa espada me ha de servir. –No temas eso Sancho (dijo Don Quijote), que mejor lo hará el cielo contigo. …”  [Fragmento de la primera parte, capítulo XVIII, de El Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha].- Foto: Viyil de la playa de Ekuyí (isla de Annobón).- Fotografía y collage: Luis Negro Marco
seudónimo de Avellaneda,  quien, enemigo de la celebridad de Cervantes, publicó la segunda parte del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Pero la verdadera segunda parte de esta obra, la de Miguel de Cervantes, fue publicada al año siguiente de aquélla, en 1615 y dedicada por su autor al Conde de Lemos. Además, en el prólogo, Miguel de Cervantes elogia discretamente, al segundo de sus ilustres protectores: el citado cardenal arzobispo de Toledo, y  al mismo tiempo zahiere fuertemente al apócrifo Quijote de Avellaneda.
Don Quijote y Sancho vuelan sobre el caballo de madera Clavileño: “Sin duda alguna, Sancho, que ya debemos llegar a la segunda región del aire, adonde se engendra el granizo y las nieves; los truenos, los relámpagos y los rayos se engendran en la tercera región; y si es que de esta manera vamos subiendo, presto daremos en la región del fuego; y no sé yo cómo templar esta clavija para que no subamos donde nos  abrasemos”. [Fragmento de la primera parte, capítulo XXV, de El Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha].- Foto: Vista aérea del Paseo Marítimo de Bata.-  Fotografía y collage: Luis Negro Marco
 En el año  1616 Cervantes concluyó la que para él fue su novela predilecta. Persiles y Segismunda, pero que ni de lejos alcanzó la fama y popularidad del Quijote. El insigne escritor español fallecería a los pocos días de publicada esa obra, en Madrid, tras su regreso de un viaje que había hecho inútilmente a la población de Esquivias, en busca de alivio a la dolorosa enfermedad que le llevó al sepulcro a la edad de 68 años y cerca de 7 meses, el 23 de abril de 1616. Justamente el mismo día  en el que falleció el otro gran escritor de la literatura mundial: el inglés William Shakespeare.

 Pocos días antes de su fallecimiento, Miguel de Cervantes había recibido ya la extremaunción, y escribió al Conde de Lemos, ausente entonces, demostrándole su agradecimiento, despidiéndose de él, y dedicándole su última novela: Persiles y Segismunda.

Curiosidades del Quijote

 El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha (1ª y 2ª parte) es la novela más conocida mundialmente hasta ahora. Parece que el objetivo de Miguel de Cervantes a la hora de crearla, fue el de satirizar y ridiculizar a las novelas de caballerías –en aquella época (siglo XVII), muy apreciadas por el público–, a la vez que el autor criticaba la literatura en exceso adornada, amante más del oropel que de la verdadera grandeza. Asimismo, Cervantes logra dibujar  con maestría en esta obra, dos personajes contrapuestos, a la vez que complementarios: el exaltado
Don Quijote, vencido por el caballero de la Blanca Luna: “Vencido sois caballero, y aún muerto, si no confesáis las condiciones de nuestro desafíoDon Quijote, molido y aturdido, sin alzarse la visera, como si hablara dentro de una tumba dijo: –Dulcinea del Toboso es la más hermosa mujer del mundo, y yo el más desdichado caballero de la tierra. Aprieta caballero la lanza y quítame la vida, pues me has quitado la honra.  –Eso no haré yo (dijo el caballero de la Blanca Luna). ¡Viva la fama de la hermosura de Doña Dulcinea del Toboso; que sólo me contento con que el gran Don Quijote de la Mancha se retire a su lugar un año, o hasta el tiempo que por mí le fuere mandado, como concertamos antes de entrar en esta batalla.- [Fragmento de la segunda parte, capítulo XXXIII, de El Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha]Foto: isla de CoriscoPlaya de Arena blanca.-  Fotografía y collage: Luis Negro Marco    

caballero Don Quijote y su ingenio escudero Sancho Panza. La unión de la razón y de la imaginación; el carácter general, al mismo tiempo que local y en extremo humano de la obra,  así como su inspiración sostenida, belleza de estilo, y riqueza de lenguaje, hacen –en su conjunto– del Quijote, la obra maestra de la literatura española y la más popular a nivel mundial, constituyendo así esta obra, la joya más preciada de la literatura universal.  Baste decir para corroborar esta afirmación, que en 1872 (poco más de dos siglos y medio después de que fuera publicada la obra), Don Quijote de la Mancha era la publicación con más ediciones después de la Biblia, habiéndose   

 hecho de ella hasta entonces: 652 ediciones en español, 200 en inglés, 163 en francés, 96 en italiano, 84 en portugués, 70 en alemán, 13 en sueco, 8 en polaco, 6 en danés, 5 en ruso, 4 en griego, y 2 en latín. Total: 1303 ediciones del Quijote en 267 años, o sea, una edición cada mes, aproximadamente. ¡Y el hombre que escribió una obra tan leída [Miguel de Cervantes Saavedra] murió casi en la miseria!

De la espantable y jamás imaginada aventura del valeroso Don Quijote con los molinos de viento

En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento, y así como Don  Quijote los vio, dijo a su escudero Sancho: –La aventura nos va guiando mejor de lo que pensábamos. ¿Ves allí a treinta o pocos más abusadores gigantes con quien pienso hacer batalla? Pero Sancho le respondió a Don Quijote: –Mire Vuesa Merced, que no son gigantes lo que ve, y que lo que vuesa merced dice que son brazos de gigantes, son las aspas de los molinos que giran por el viento. Pero Don Quijote insistió: -Bien se ve amigo Sancho que tienes cabeza dura. Ellos son gigantes, pero si tienes miedo, quítate de en medio y ponte en oración, mientras yo entablo con ellos fiera y desigual batalla.
 Y diciendo esto, Don Quijote cabalgó veloz a lomos de Rocinante hacia  los molinos de viento, a pesar de las advertencias del fiel escudero Sancho Panza. –No huyáis [gritaba Don Quijote  a los molinos de viento], cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete. Y encomendándose a su amada Dulcinea, Don Quijote, con su lanza en ristre, arremetió a todo
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El texto que acompaña a esta imagen pertenece a un fragmento de la primera parte, capítulo VIII, de El Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha]. Dibujo: A. Bruzón. Imagen coloreada del negativo: Luis Negro Marco
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galope de su caballo Rocinante, y embistió con el primer molino que estaba delante, creyendo que era un gigante. Dio Don Quijote una lanzada en el aspa de aquel molino que velozmente giraba, llevando tras de sí al caballo y al caballero, y fueron ambos rodando heridos por el campo. Acudió Sancho Panza a socorrer a su caballero Don Quijote a todo correr, y cuando llegó se dio cuenta de que no se podía mover por el mucho dolor que tenía en sus costillas. –¡Kié! (dijo Sancho): –¿No le dije a vuesa merced que mírase bien lo que hacía, que no eran gigantes sino molinos de viento a quienes acometía?   Calla amigo Sancho [le respondió Don Quijote] que las cosas de la guerra más que otras están sujetas a constante cambio; y lo que ha pasado es que el brujo Frestón ha vuelto a los gigantes en molinos de viento, para quitarme la gloria de vencerles en desigual batalla. Mas poco valdrán en el futuro sus malas artes con la bravura de mi espada. Fue así como Sancho ayudó a levantarse del suelo a su caballero Don Quijote y lo volvió a subir a lomos de su caballo Rocinante, que también molido, como su amo, se encontraba. Y hablando de la pasada aventura, siguieron Don Quijote y Sancho, el camino en busca de su siguiente aventura…

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