sábado, 15 de agosto de 2015

Manín Guatá en Punta Mbonda, Guinea Ecuatorial


                                                          Manín Guatá
(concurso de relatos de La Voz de Galicia; publicado el 15 de agosto de 2015, día de La Ascensión)

Luis Negro Marco /Punta Mbonda

Bisila, Nakata y Miliki, llegaron, mojados y descalzos, corriendo y gritando desde la playa. Mamá Pasiáns estaba escribiendo con tiza el menú del día sobre la pizarra: “Hay Pepesup el domingo por la mañana”.

–¡Kié! ¿Pero se puede saber qué os pasa?

– ¡Ay mamá!, la hemos visto. Estaba saliendo del agua y se ha puesto a tomar el sol junto al faro! –dijo Bisila. 

–¿A quién habéis visto?

–A Manín Guatá. Tenía la cola de un pez, y las manos, el cuerpo y la cabeza de una persona –dijo jadeante Nakata.  

– Y con el pelo muy largo –agregó Miliki, con la cabeza agachada, las manos apoyadas en las rodillas, y la voz entrecortada.

–¿Otra vez habéis ido solos a coger cangrejos a la playa de Punta Mbonda? Os dije que no fuerais nunca allí sin la compañía de Obama, vuestro hermano mayor.

     Mamá Pasiáns secó a sus tres hijos con toallas, cerró la puerta de “La bilbaína”, su
Manín Guatá.- Foto: Luis Negro / Fisterra, 2013
bar, y les dijo que la acompañaran hasta el lugar donde habían visto salir del agua a  Manín Guatá.

 Durante el tiempo de la colonia, los misioneros capuchinos se habían esforzado en inculcar a la población ndowe de Punta Mbonda que los “hombres tigres” y “Manin Guatá”,  no eran más que supersticiones. Por respeto a los misioneros, el pueblo iba a la iglesia y no hablaba de esas cosas, pero ellos sabían que no eran supersticiones. Manín Guatá era la adaptación al español de la expresión inglesa –Inglaterra llegó antes que España a  colonizar Guinea Ecuatorial- “Man in water”: “El hombre del agua”, la sirena.


-¡Como no esté en el faro, os voy a mandar a pelucar! Y esta vez, vosotras dos, Nakata y Bisila, vais a tardar mucho tiempo hasta que podáis volver a haceros trenzas en el pelo. Y tú, Miliki, que eres el chico, y deberías dar ejemplo, eres el más abusador de los tres.

  Los españoles habían construido el faro de Punta Mbonda en 1953, pero estuvo poco tiempo en funcionamiento, pues Guinea Ecuatorial alcanzó la independencia quince años después, y su primer presidente, Macías,  se desinteresó por completo de los proyectos llevados a cabo por la antigua metrópoli.

Obama, que venía de pescar y acababa de dejar el cayuco amarrado junto a la esbelta ceiba familiar, los vio de lejos, y gritó:
–¡Eh! ¿Adónde vais?
Faro de Punta Mbonda /Guinea Ecuatorial.- Foto: Luis Negro Marco
Mamá Pasiáns se limitó a responderle:
–¡Lleva los colorados a casa y pon a calentar el agua en la olla para preparar el pepesup. El picante, la yuca y el aceite de palma los he dejado junto al mortero. Y Sinforosa me ha traído unas atangas de Coco Beach para el postre. Volveremos pronto.

 Cuando el bosque de palmera dejó al descubierto la cúpula de cristal y la veleta del faro, Bisila, Nakata y Miliki, se aferraron a los brazos de su madre y se detuvieron,  dirigiendo una mirada implorante a su madre, desde sus persuasivos ojos de azabache.

 Mamá Pasiáns comprendió en seguida, pero se limitó a mirar a sus tres hijos, al tiempo que esbozaba una casi imperceptible sonrisa.  Hasta que Bisila, la más resuelta, acertó a decir:
–Si quieres, volvemos, y te ayudamos con Obama a cocinar el pepesup.
-Sí, sí, apoyaron al unísono Miliki y Nakata.

  Mamá Pasiáns no desaprovechó la ventajosa oportunidad que se le presentaba y con con una solemnidad fingida, les aleccionó:
–“Manín Guatá” solo quería secarse los huesos y por eso salió del agua para tomar el sol. No le tengáis miedo, porque él solo se preocupa de cuidar su casa, que es el mar, y de que haya allí peces para que Obama los pueda pescar. 

 Al llegar al poblado, todas las casas sabían ya de la aparición de “Manín  Guatá” en las playas de Punta Mbonda, y los niños hacían corro en derredor de los tres hermanos, para preguntarles por la forma del fantástico ser. Los alegres gritos infantiles, y amenos comentarios de los mayores se entrecruzaron e inundaron toda la aldea. Por eso nadie oyó que del fondo del mar llegaba un melodioso canto de sirena.

domingo, 9 de agosto de 2015

P. Ignacio de Nicolás, escolapio.- Comentario al Evangelio del domingo, 9 de agosto

Firmas invitadas
 (P. Ignacio de Nicolás, escolapio)

9 de agosto.- XIX Domingo del tiempo ordinario: 
Jesús, el pan bajado del cielo
(Jn 6, 4-51) 

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P. Ignacio de Nicolás, escolapio

INTRODUCCIÓN: El evangelio de hoy es la segunda parte del discurso de Jesús en la sinagoga de Cafarnaún, después de la multiplicación de los cinco panes y dos pececillos. Encontramos el escándalo, siempre actual de la Encarnación de Dios en la raza humana. La afirmación de quien cree ya tiene la Vida Eterna, es de una realidad que comienza aquí, ahora. Vivir la fe es vivir la vida realmente permanente y verdadera. Es vivir la Vida Eterna, en el amor y la esperanza, aunque oscurecida en la claridad por la oscuridad propia de la fe. Toda vida mortal es un morir a los pocos; pero la vida de la fe que Jesús promete es cada vez más vital en fortaleza y unión con Jesús que espera la inmortalidad en la hora que la muerte acaba con la vida del cuerpo, para esperar la resurrección final. Pues hay, como dice Pablo, dos tipos de hombres: el psiquikós [animalis homo=hombre natural] que se dirige por su razón y voluntad natural y el pneumatikós [spiritualis homo=hombre espiritual] que se dirige a impulsos del Espíritu divino (1Cor 2, 13-14). El primero es el que recibió el maná en el desierto. El segundo es el que recibe y vive por el pan de Vida que Jesús promete a sus discípulos. Vida Eterna confirmada en la palabra de Jesús: Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá  (Jn 11,25). Ahora los judíos preguntan sobre el señal para que pudiesen creer en Él, y Jesús responde que a semejanza de Moisés, Él también dará al pueblo un pan; solo que en este último caso los que comieren de ese nuevo pan no gustarían de la muerte. Según los comentaristas, existen en el discurso de Jesús dos partes bien diferenciadas: A) La primera parte del discurso (vv 35-50) se refiere principalmente a la revelación como pan, que Jesús proporciona. B) La segunda parte (vv 51-58)tiene como base la carne eucarística de Jesús, que é para ser comida y bebida. Como vemos por los versículos citados en este domingo, podemos interpretar el discurso de Jesús de modo sapiencial. Entre los rabinos judíos, el maná, además de ser un alimento sustitutivo del pan, tenía el significado de la palabra o instrucción divinas, según aquello de que no solo de pan vive el el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (Dt 8,3). Veamos la explicación de los diversos versículos.
       LA CRÍTICA: Refunfuñaban pues, los judíos sobre Él, porque dijo: Yo soy el pan que descendió del cielo (41). Murmurabant ergo Iudaei de illo quia dixisset ego sum panis qui de caelo descendi. El verbo griego goggyzö <1111> significa decir alguna cosa en voz baja, y traducido por protestar, como en la setenta en Ex 16,2: Toda la congregación de los hijos de Israel protestó contra Moisés y Aarón, que la Vulgata traduce por murmurabit. Es posible que el evangelista tome como modelo de lo que aconteció en la sinagoga, el protesto del desierto de Sin para rea saltar el paralelismo entre Jesús y Moisés. LOS JUDÍOS: Cuando Juan habla de los judíos generalmente se refiere a los fariseos de Jerusalén, opuestos a Él como enemigos. También era el término con el que los samaritanos designaban los vecinos que no compartían su religión (Jn 4,9), opuestos también a los gentiles (Rm 10,12). Aquí es un tanto impropio su uso. En este pasaje, por la primera vez,  Juan llama judíos a los que en realidad,  debían ser titulados de galileos, máxime que estos oyentes sabían detalles de Jesús que deberían ser ignorados por los habitantes de Jerusalén. Puede ser que por la oposición a Jesús el evangelista los une al grupo fundamental, cuyo núcleo estaba en Jerusalén. El objeto de la disputa era la afirmación de Jesús de haber proclamado que Él era el pan descendido del cielo. Evidentemente que en esta primera afirmación no se trataba del pan eucarístico, sino de la palabra sapiencial, porque el pan de Dios es aquél que descendió del cielo y da la vida al mundo (33).Y Jesús explica en qué consiste ese pan: Quien ve al Hijo y en Él cree tiene la vida eterna (40). Consecuentemente aunque el creyente sea mantenido por el pan, ahora Jesús afirma que depende de la fe en el Hijo, que es el propio Jesús. Y es ahí que los judíos no concuerdan y disienten, censurando entre ellos esas afirmaciones que les parecen absurdas.
       EL MOTIVO DEL PROTESTO: Porque decían: ¿No es éste el Jesús, hijo de José, del que hemos conocido el padre y la madre?  ¿Cómo pues, dice éste que ha bajado del cielo? (42).  Et dicebant nonne hic est Iesus filius Ioseph cuius nos novimus patrem et matrem quomodo ergo dicit hic quia de caelo descendi. La traducción de Kai [y en hebreo] por porque es debido a que probablemente es una traducción griega del Way semítico que es más que una conjunción copulativa. La traducción en el perfecto de hemos conocido indica que en ese tiempo José estaba muerto. La madre falta en algunos manuscritos y podría ser una adición de algún copista, sin por eso restar fuerza al argumento de los disidentes. Por tanto, concluyen ellos, ¿Cómo podemos admitir su premisa de que su origen es el cielo, teniendo como padre el propio Dios? La objeción, del punto de vista racional y humano, era relevante y lógica.                                                                     RESPUESTA DE JESÚS: Respondió, pues, Jesús y dijo a ellos: no refunfuñéis entre vosotros (43). Nadie puede venir a mí si no el Padre que me envía lo tenga empujado y yo lo resucitaré en el día final (44). Respondit ergo Iesus et dixit eis nolite murmurare in invicem. Nemo potest venire ad me nisi Pater qui misit me traxerit eum et ego resuscitabo eum novissimo die. Es una afirmación sucinta y oscura. En términos positivos puede ser radical: Los que acreditan en mí, tienen como motivo que fueran atraídos o impulsados interiormente por el Padre, o sea, Dios. ¿Llegamos en este caso a tener que afirmar que los no creyentes tuvieron como causa intrínseca que el Padre los recusó y no fueron atraídos y en consecuencia no tuvieron opción? Como en todos los casos de libertad humana, en la Escritura solo encontramos la causa principal divina actuando, y las causas secundarias no tienen opción a influir en los sucesos narrados. Así del faraón dijo Yahveh a Moisés: Yo endureceré su corazón de modo que no dejará salir al pueblo (Ex 4,24). Es un modo de narrar la Historia que no corresponde con nuestras ideas filosóficas e sociológicas actuales. Es una forma primitiva de explicar hechos, recorriendo al deus ex machina de la apo mechanes theós griega, cuando, para resolver situaciones difíciles, bajaba a través de un guindaste al lugar de la escena un dios que resolvía la cuestión. Jesús dirá de su cruz que cuando fuese izado arrastraría todos a Él (Jn 12,32). Puede tener esto un transfundo bíblico em Jeremías 31,3 diciendo: Yo te he amado con amor perpetuo; por eso he reservado gracia para ti. La resurrección es el premio final de todo aquel que cree en Jesús. A fe en el presente tiene como base un futuro  del que estamos ciertos, confiados en el poder y en el amor divinos. Es la expresión paulina: sperandarum substantia rerum.
TESTIMONIO DE LA ESCRITURA: Está escrito en los profetas: Y serán todos discípulos de Dios. Todo pues que oí del Padre y aprendí viene para mí (45). Est scriptum in prophetis et erunt omnes docibiles Dei omnis qui audivit a Patre et didicit venit ad me. Generalmente las citas del AT son en términos generales, sin indicar el autor específico. En nuestro caso podemos citar Is 54,13: Todos tus hijos serán enseñados del Señor y será grande la paz de tus hijos. Jesús se atribuye la prerrogativa de ser el máximo discípulo de Dios, pues Él oyó como nuevo Moisés, directamente de Dios y aprendió de Éste, de modo que esa aprendizaje constituye en su vida [la de Jesús] como una segunda naturaleza. Todo está dentro de Él como una lección inolvidable que puede repetir de memoria indefinidamente.
       LA RAZÓN: Porque el Padre no fue visto por nadie sino por el que está junto a Dios. Éste ha visto al Padre (46). Non quia Patrem vidit quisquam nisi is qui est a Deo hic vidit Patrem. En verdad los judíos acreditaban que Moisés vio a Dios en el Sinaí y por eso él podía dar la Ley, trasmitida en su conversación con Dios en el monte (Jn 1,17). Sin embargo, como dice el propio Juan a continuación, en el prólogo, la gracia y la verdad [he chairis kai alétheia] vinieron por Jesús Cristo. La palabra charis puede ser traducida por benevolencia, benignidad, bondad y hasta misericordia, de Dios. Éste es el verdadero rostro de Dios que no fue visto por   Moisés [solo lo vio de espaldas] (Ex 33, 18-23). Pero fue verdaderamente conocido por Jesús, porque jamás nadie vio a Dios; el Hijo único que está en el seno del Padre, ése lo dio a conocer (Jn 1,18). En Jesús encontramos el verdadero rostro de Dios, comunicado como hombre para los hombres.
      CONCLUSIÓN: En verdad en verdad os digo: quien cree en mí tiene la vida eterna (47). Amen amen dico vobis qui credit in me habet vitam aeternam. La palabra Amém tiene como traducción así sea, un deseo expreso al final de la oración. Amém, derivada del verbo aman confirmar, [de la misma raíz de emeth] y en el modo nifal [reflexivo] ser fiel y en el hifil [causativo] estar cierto, tiene como significado verdaderamente, de hecho. Amém expresa una afirmación cierta en base de lo que fue dicho. Es usada después del pronunciamiento de una maldición solemne (Nm 5,22) o después de oraciones e himnos de alabanza (Sal 41,13). En fuentes rabínicas, pronunciar Amém significaba que la oración o doxología se convertía en cosa propia. Especialmente, como ahora acontece con la bendición dos Kohanim [sacerdotes de Aarón (Nm 6,24-26) el público respondía con Amém a las tres secciones de la misma. El duplo Amén es propio de los esenios de Qumrán, que así respondían a las doxologías. En los evangelios el  Amém no es traducido al griego. La frase Amém lego ymim [traducida por Amen dico vobis latino y en verdad os digo en español] sale 34 veces en Mateo, 14 en Marcos y 7 en Lucas. En Juan el Amém está repetido, como en este versículo, y sale 25 veces. El Amém final de confirmación, como deseo de una súplica o bendición, sale dos veces en Mateo y una en cada uno de los otros evangelistas (Ejemplo Mt 6,13 y Jn 21,25). El Amém es hebreo y  el arameo común sería Hemanauta  [en buena fe]. Eso indica que los evangelistas conservaban el modo peculiar de Jesús al transmitir sus  palabras. El Amém final es usado después de la oración del Padre Nuestro en Mt 6,13 o como final y confirmación del evangelio de Mateo (28,20). Caso que vemos en Marcos 16, 20 y Lucas 24,53. En este caso la Vulgata conserva también el Amém. Finalmente, Juan termina de la misma forma y también el Amém es conservado en la Vulgata. Jesús, al introducir sus palabras con el Amém ls marca como ciertas y dignas de confianza. Quedaban firmes y se convertían en obligatorias para Él mismo y para sus oyentes. Son una expresión de su majestad y autoridad. No existen otros ejemplos en los tiempos de Jesús de tal modo  de proceder. Eso indica que en sus palabras Jesús coloca algo de ese emeth [verdad] propio de la divinidad. En nuestro caso, Él se compromete con la vida eterna delos que en Él creen.
      EL PAN DE LA VIDA: Yo soy el pan de la vida (48). Ego sum panis vitae. El pan era realmente, casi el único alimento entre las clases pobres de la sociedad, además de ser tema obligatorio por la multiplicación hecha anteriormente. Con estas palabras Jesús confirma el milagro de la multiplicación. No solo da el pan, sino Él en persona es el pan. Hasta ahora hemos entendido el pan como siendo la palabra de Dios, y en ese sentido, Jesús, que el evangelista llama de Logos, tiene todos os elementos para ser llamado de pan y pan de vida, y no un mero distribuidor del mismo. Jesús, o el evangelista, explica a continuación el motivo de por qué Él es el pan de la Vida Eterna.
       EXPLICACIÓN: Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron (49). Este es el pan, el bajado del cielo para que alguien coma de él y no muera (50)  Patres vestri manducaverunt in deserto manna et mortui sunt. Hic est panis de caelo descendens ut si quis ex ipso manducaverit non moriatur. Con esta explicación Jesús inicia la diferencia entre su nueva Ley y la antigua de Moisés. No podemos limitar el simbolismo del pan al liderazgo como legislador de Moisés. El pan que los israelitas comieron en el desierto era verdadera comida y no únicamente la enseñanza y las leyes que determinaron la vida del pueblo. Jesús es también vida como luz, pues la vida es la luz de los hombres (Jn1,4).Es la luz que ilumina al mundo (Jn 9,5). Si Moisés es la Ley que Pablo declara nula por material [circuncisión] (1Cor 7,19), Jesús es la nueva Ley de la fe (Rm 3,27), que circunda el corazón (Rm 2,29). Pero también Moisés dio a los israelitas el maná, alimento que nada tiene que ver con la palabra o la Ley, y era esencial para vivir. Y en este caso tendremos que afirmar que Jesús debe ser también alimento, fuera de la palabra y de la Ley, y tendremos que admitir que como tal comida y bebida Él da y se da en la Eucaristía, cuyo símbolo encuentra Juan en la multiplicación de los panes. Y parece que es de esta vida, sustentada por el alimento, que Juan afirma que los que comieron el pan [maná[ murieron. Pero el pan que verdaderamente baja del cielo [Jesús] hace inmortales los que lo comen. Jesús, pues, se presenta como muy superior a Moisés , porque la comida que Él dará tiene como  finalidad evitar la muerte, lo que repetirá como fin de su discurso.
     CONCLUSIÓN: Yo soy el pan vivo que baja del cielo. Si alguno come de este pan vivirá para siempre; y el pan, pues, que yo daré es mi carne que del mundo (51). Ego sum panis vivus qui de caelo descendi si quis manducaverit ex hoc pane vivet in aeternum et panis quem ego dabo caro mea est pro mundi vita. Jesús ahora delimita claramente el término pan usado simbólicamente en los párrafos anteriores. Ignacio dirá de sí mismo que será el pan, amasado del trigo derrame su cuerpo por los dientes de las fieras, en su carta a los romanos 1,2. Y en el caso de Cristo,  Él mismo dirá del pan repartido en la última cena, que era su carne dado por vosotros, y la sangre derramada por todos que deberían beber y y qe constituía la sangre que sellaba la Nueva Alianza. Entre las palabras de la Institución de la Eucaristía y las dichas en estas circunstancias en la sinagoga de Cafarnaún, no existe contradicción sino íntima unión y conformidad. Eso es verdad hasta el punto de que los judíos litigaban entre sí, comentando cómo podría dar Él su carne a comer. Si alguna cosa es propia nuestra es la carne y la sangre, y Jesús las entrega total y absolutamente para la salvación del mundo. Su desprendimiento llena de vida un mundo que estaba destinado a la muerte, que será vencida de modo que los que comen su carne tendrán la vida sin ver el fin.
       PISTAS: 1) ¿Quién es Jesús? Él habla indirectamente de si mismo, pero es lo suficiente para que sepamos que es el revelador del Padre, como enviado de este último; que está en Dios, y que bajó del cielo como pan para los hombres. Es lo suficiente para que lo consideremos como alguien fuera de común [transcendente] a través de la fe.
       2) Esta fe es un don del Padre: Ser atraídos, no en forma material sino en el sentido de que todo aquel que tiene un corazón [mente] puro que sinceramente busca la verdad (Mt 5,6) verá a Dios en el hombre Jesús, que los otros no consiguen adivinar. Porque el Padre les enseñará, como dice Isaías en 54,13.
       3) Este adoctrinamiento del Padre tiene un doble aspecto: uno externo, que son las propias palabras de Jesús, transmitidas por los apóstoles y evangelistas; y otro internou  que es el Espíritu, actuando dentro de nuestros corazones como magister internus qui intima docet [maestro interno que enseña las cosas íntimas] de S. Agustín.
       4) La fe es totalmente necesaria para distinguir el pan natural, el maná, del pan de vida de Jesús, y así pasamos de la vía sapiencial para la vida sacramental que se inicia en el último versículo.
       EJEMPLO: Dicen de Tomás de Aquino que estando en el patio del monasterio, como siempre lo veían leyendo u ornado, los otros frailes resolvieron hacerle una inocentada. Así, cunado todos estaban presentes, uno de los frailes comenzó a gritar: ¡Hermanos, hermanos, hay un buey volando sobre el monasterio! Naturalmente todos miraron para Tomás que cerró el libro, elevó la cabeza y comenzó a procurar en el cielo el buey. Uno de los frailes entonces le dijo: Hermano Tomás, ¿cómo siendo tú un hombre tan culto, has creído que un buey volase sobre el monasterio?  Y la respuesta de este último dejó todos pasmados: Para mí es más fácil creer en lo imposible de un buey volar que el absurdo de un fraile mentir. ¿No será ésta la respuesta que muchos debemos dar a tantos teólogos modernos que no aceptan los milagros, porque dicen ser imposibles y prefieren que Dios mienta a través de los escritos sagrados?

FRASE: El mal no consiste en tener faltas, sino en no querer intentar enmendarlas (Confucio). 
     

sábado, 8 de agosto de 2015

El peligro atómico, una amenaza real de acabar con la vida en la Tierrra

El Periódico de Aragón. Noticias de Zaragoza, Huesca y Teruel 

Hiroshima y Nagasaki, setenta años del horror
El 6 y el 9 de agosto de 1945, respectivamente, Estados Unidos lanzó sobre ellas la bomba atómica

Luis Negro Marco / Suevos

 A comienzos de 1945, la guerra que, principalmente, los Estados Unidos llevaban cuatro años librando en el Pacífico contra el imperio japonés, se  había convertido en una sangría (más de 80.000 soldados norteamericanos muertos) cada vez más difícil de aceptar por la opinión pública estadounidense. Para entonces, más de 35.000 prisioneros aliados se encontraban internados en diversos campos de concentración y “barcos de la muerte” japoneses, sometidos a un régimen de terror, hambre y esclavitud.  Por otro lado, y pese a los sucesivos reveses sufridos, el ejército imperial nipón había decretado la guerra total contra la Flota Aliada desplegada en el Pacífico, integrada por  Norteamérica, Gran Bretaña, Australia y Holanda.

 La primera respuesta de los Estados Unidos fue el desarrollo de los denominados “bombardeos intensivos en área”, como el que tuvo lugar durante tres horas sobre la ciudad de Tokio durante la noche del 9 al 10 de marzo de 1945. Este ataque, en  el que se utilizó por vez primera la fuerza devastadora del napalm, destruyó una extensión de  cuarenta kilómetros cuadrados en torno a la capital de Japón, y  provocó la muerte de 100.000 personas.

 El 30 de abril de 1945, Hitler se suicidó en su búnker de Berlín y  a los pocos días, Alemania
Portada del libro NAGASAKI, de George Weller.-
Editorial "
Crítica".- 397 páginas; 2007

firmó el armisticio por el que se puso fin a la II Guerra Mundial. Sin embargo el conflicto continuaba, con toda su crudeza, en Asia y en el Pacífico –sustentado en la inquebrantable lealtad del ejército y el pueblo japonés hacia su emperador Hiro Hito– y ya había provocado treinta y cuatro millones de muertos.

  El “Proyecto Manhattan”, que tenía por objetivo el desarrollo de la bomba atómica, fue iniciado por el presidente Roosevelt y tras su muerte (acaecida el 12 de abril de 1945), continuado por su sucesor, Harry Truman. Así, el 16 de julio de 1945, en el desierto de Nuevo Méjico, tuvo lugar la primera prueba, con una nutrida presencia de políticos, generales y prensa, que a apenas siete kilómetros del lugar de la explosión, contemplaron el acontecimiento como si asistieran al estreno de una película. La  detonación fue un éxito. El hongo de la muerte se alzó varios kilómetros sobre el cielo, la temperatura superó los 5.000 grados centígrados en su epicentro, y un vendaval de destrucción acabó con todo rastro de vida en un radio de tres kilómetros. Pero algo salió mal: una masa de radiactividad persistente se detectó flotando en la dirección equivocada, convirtiéndose en una amenaza letal para las poblaciones afectadas por ella. Sin embargo, los políticos, los militares y los científicos del proyecto se conjuraron para guardar silencio.

  En la mañana del lunes, 6 de agosto de 1945, el superbombardero Enola Gay, al mando del coronel Tibbets, lanzaba sobre la ciudad japonesa de Hiroshima la bomba atómica a la que se le puso el nombre de Little Boy (Niñito), compuesta de una ojiva de uranio 235. Ese mismo día y en semanas sucesivas murieron, a causa de la radiación producida por la explosión, alrededor de 100.000 personas. Y tres días después de la primera devastación, el 9 de agosto, Estados Unidos volvía a lanzar desde el superbombardero Bock´s Car (así denominado, en referencia a su piloto, el capitán Frederick Bock), una segunda bomba, en esta ocasión sobre la ciudad de Nagasaki. A diferencia de la anterior, Fat Man  –Hombre gordo– tenía una ojiva no de uranio, sino de plutonio 239, y aunque menos devastadora que la anterior, su detonación provocó la muerte de, al menos, 40.000 personas.

Portada del libro Némesis, la derrota del japón,
1944-1945,
de Max Hastings.-
Editorial "
Crítica".-844 páginas; 2008
Japón, imperio al que también le había declarado la guerra la URSS, firmaba su rendición incondicional el 14 de agosto de 1945. Lo hacía, en representación del emperador Hiro Hito –Estados Unidos accedió finalmente a que continuase en el poder– su ministro de Asuntos Exteriores, en la bahía de Tokio, a bordo del acorazado Missouri, y ante el general estadounidense Douglas Mac Arthur, comandante de la Flota Aliada en el Pacífico.


 El problema estribaba ahora en la necesidad, por parte del gobierno de los Estados Unidos, de ocultar los efectos letales de la radiación, a la que el periodista australiano Wilfred Burchett (1911-1983), primer periodista occidental que entró en Hiroshima tras la explosión, denominó “Peste atómica”, en un reportaje que fue publicado en primera plana por el diario londinense Daily Express, el 5 de septiembre de 1945, desatando con él la ira de Mac Arthur. Lo mismo que le ocurrió al reportero estadounidense (ganador del premio Pulitzer en 1943), George Weller (1929-2002), primer corresponsal occidental que visitó Nagasaki tras el lanzamiento de la bomba. Él denominó a la radiación “Enfermedad X”, pero a diferencia de Burchett, sus crónicas de Nagasaki jamás vieron la luz, pues fueron censuradas y posteriormente destruidas también por el general Mac Arthur. Su objetivo, compartido con los deseos del entonces presidente Harry Truman: mantener al pueblo norteamericano y al resto del mundo, al margen de los horrores de la guerra nuclear que se acababa de desatar, ocultando sus devastadoras consecuencias, así como las décadas de sus negativos efectos en la vida de las personas afectadas, –así como en la de muchos de sus descendientes–, y la amenaza, aún latente, de acabar con cualquier forma de vida en la Tierra.

domingo, 2 de agosto de 2015

Padre Ignacio de Nicolás, escolapio: Comentario al Evangelio del domingo, 2 de agosto

Firmas invitadas
 (P. Ignacio de Nicolás, escolapio)

2 de agosto.- XVIII Domingo del tiempo ordinario: 
(Jn 6, 24-35) 

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P. Ignacio de Nicolás, escolapio

Introducción Jesús acaba de multiplicar los cinco panes y los dos pececillos y para evitar ser proclamado rey, envía por barco a sus discípulos a la otra orilla del lago a Cafarnaún y Él se retira al monte para orar. Durante esa travesía, un viento huracanado. Jesús anda sobre las aguas y se reúne con los discípulos. Una gran parte de la gente, viendo que Él no estaba allí ni sus discípulos, embarcaron en sus barcas y vinieron a Cafarnaún buscándolo. Aquí en el encuentro y dentro de la sinagoga sitúa Juan el famoso discurso del pan de vida. Veamos los detalles.
El Encuentro: Cuando pues vio la turba que Jesús no está allí ni sus discípulos, entraron ellos en las barcas y vinieron a Cafarnaún buscando a Jesús (24). Y hallándole al otro lado del mar, le dijeron: Rabbí, ¿cuándo acá has llegado?(25). Cum ergo vidisset turba quia Iesus non esset ibi neque discipuli eius, ascenderunt ipsi naviculas et venerunt Capharnaum quaerentes Iesum. Et cum invenissent eum trans mare, dixerunt ei: " Rabbi, quando huc venisti? La multitud estaba ansiosa de encontrar a Jesús. Su deseo de proclamarlo Rey al ver la multiplicación de los panes y con ello tener una vida más fácil y llevadera impulsaban aquella gente a encontrar de nuevo a Jesús. Sabían que Jesús tenía su domicilio en cafarnaún y es allí donde lo esperaban. Rabbí: Palabra compuesta de una raíz Rab [grande] y el posesivo I [mío] que era usado para denominar los maestros en Israel, aquellos escribas-fariseos de los que dependía la Ley oral o tradición, que era la interpretación de la Torah, muchas veces contraria a la verdadera Ley de Dios (Mt 15,6). El titulo era sin duda debido a su manera de interpretar la Ley, tan personal y diferente de los demás maestros de la Ley. Tenemos el arameo correspondiente Rabboni (el ciego de Jericó (Mc 10:51) y María Magdalena (Jn 20:16). Y se admiran de cómo había llegado, pues en aquellas circunstancias las barcas eran más rápidas que los caminantes por tierra. Por otra parte, sabían que había ido a la montaña y que no le habían visto subir a ninguna de las barcas que llegaban en la ocasión. Pues en la orilla de la multiplicación solo había quedado una barca (22) y en ella no había entrado Jesús. Lo que implicaba un fato fuera de común que ellos no entendían y que ahora pedían como explicación.
Jesús responde: Jesús les respondió: Ciertamente, ciertamente os digo: Vosotros me buscáis, no porque habéis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado (26). Respondit eis Iesus et dixit: " Amen, aiimen dico vobis: Quaeritis me, non quia vidistis signa, sed quia manducastis ex panibus et saturati estis. Anem, Amem: es una palabra semítica que suele traducirse como «así sea», con un sentido aprobatorio, o «así es», como símbolo de reafirmación (por ejemplo, de la fe). Empleada en el judaísmo, posteriormente también fue adoptada por el cristianismo y el islam. Esta palabra es una de las aclamaciones litúrgicas más frecuentes, y se utiliza generalmente como fórmula para concluir las oraciones. El significado real de la palabra es ‘en verdad’, ‘ciertamente’ o ‘que conste’. Popularmente se le ha dado el significado de ‘así sea’, ‘palabra de Dios’ o, simplemente, ‘sí’. En efecto, la raíz de este adverbio implica firmeza, solidez, seguridad, y en hebreo es la misma que se utiliza para el vocablo «fe». En el Talmud se indica que la palabra 'amén' es un acrónimo que se podría traducir como 'Dios, Rey en el que se puede confiar'. Decir «amén» es proclamar que se tiene por verdadero lo que se acaba de decir, con miras a ratificar una proposición o a unirse a una plegaria. Por eso, expresado en forma conjunta o grupal en el ámbito de un servicio divino u oficio religioso también significa ‘estar de acuerdo’ con lo expresado en tal ocasión. Decir «amén» es proclamar que se tiene por verdadero lo que se acaba de decir, con miras a ratificar una proposición o a unirse a una plegaria. Por eso, expresado en forma conjunta o grupal en el ámbito de un servicio divino u oficio religioso también significa ‘estar de acuerdo’ con lo expresado en tal ocasión.  En contraste con el uso de amén como una reafirmación posterior (es decir, al final de la oración), los evangelios sitúan a Jesucristo iniciando algunos de sus discursos con un doble «Amén, amén», en el Nuevo Testamento, frecuentemente traducido como: «En verdad, en verdad» o «De cierto, de cierto». Equivale a un juramento, una afirmación en que la verdad del declarante está expresa sobre toda duda respecto a su fidelidad y a la verdad absoluta de lo que anuncia. 
Razón de vuestra búsqueda: Os habéis satisfecho. Esto
"Este es mi Hijo amado, en quien 
me complazco..." (Mt3,17). Foto: Luis Negro
es la satisfacción material tiene la prioridad aparentemente ineludible sobre otras necesidades. A eso aspiran casi la mayoría de los hombres. Pero existe otra prioridad que es la Verdad. Y de ella fueron señales [sëmeia] la multiplicación y la aparición tan extraordinaria de Jesús en Cafarnaún. Esta segunda visión es la que debería prevalecer en la mente de los oyentes.  Así comienza un memorable discurso que Juan nos ha conservado en su evangelio.
El verdadero pan: Trabajad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello (27). Operamini non cibum, qui perit, sed cibum, qui permanet in vitam aeternam, quem Filius hominis vobis dabit; hunc enim Pater signavit Deus! ". Trabajad: Del verbo ergazö esforzar, trabajar, obrar, como imperativo indica hacer un esfuerzo que no debe tener como fin el pan, que Jesús define como perecedero [apollymenën] participio de presente, el que se pierde, o sea esto el pan común que alimenta el cuerpo y que se pierde como como se corrompe también el cuerpo. Existe otro alimento el que permanece para dar la vida eterna. El primer pan da la vida temporal es el qe alimenta el del cuerpo El segundo prepara el alma para la vida eterna. ¿Cuál es ese alimento? Los evangélicos que no aceptan los sacramentos hablan de la palabra de Jesús y de la fe. La palabra aceptada con fe es la que da la vida eterna según explica el propio Jesús: Quien cree en el Hijo tiene la vida eterna  (Jn 3, 36) y Jn 11,25: « Yo soy la resurrección El que cree en mí, aunque muera, vivirá. Para los católicos el pan es propiamente el Eucarístico en que Jesús se da como comida y bebida para la vida del mundo, como dirá en el mismo discurso: Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo (31) y  El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día  (54). Es difícil interpretar estos versículos como restringidos a la palabra y a la fe con que es oída. Hijo del Hombre: Es una expresión de humildad que en español sustituye el YO personal, como Uno en español o La gente en portugués. Jesús pues, afirma que Él es el marcado por el sello del Padre. El griego usa el aoristo del verbo sfragizö sellar, marcar con  un sello,  y en sentido figurado guardar como cosa secreta, identificar. Los antiguos romanos y probablemente los de la eukumene, tenían la costumbre de llevar un sello que los identificaba, sello que dejaba a sus hijos naturales o adoptivos. Este sello de filiación es el que Jesús recibió en diversas ocasiones: Y una voz que salía de los cielos decía: « Este es mi Hijo amado, en quien me complazco (Mt3,17). También: Y yo no le conocía pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: "Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo." (Jn 1,17). La conclusión es lógica: Si el Padre es el señor único de la vida  [Yahveh era el Dios de la vida] aquel a quien el Padre había dado su sello como Hijo, debía tener los mismos poderes: era el señor de vida y muerte.
La pregunta: Ellos le dijeron: « ¿Qué hemos de hacer para obrar las obras de Dios? » (28) Jesús les respondió: « La obra de Dios es que creáis en quien él ha enviado. » (29) Dixerunt ergo ad eum: " Quid faciemus, ut operemur opera Dei? ". 29 Respondit Iesus et dixit eis: " Hoc est opus Dei, ut credatis in eum, quem misit ille ". Como el pan natural no podía conserver la vida, los oyentes piden qué tipo e acciones podrían merecer esa vida eterna que Jesús prometía, vida que provenía directamente de Dios y como todo judío de su tiempo era um premio a obras especiales. Ya en el AT  después de oír los mandatos de Dios, Moisés afirma: Yo pongo hoy ante vosotros bendición y maldición (26) Bendición si escucháis los mandamientos de Yahveh vuestro Dios que yo os prescribo hoy, (27) maldición si desoís los mandamientos de Yahveh vuestro Dios, si os apartáis del camino que yo os prescribo hoy, para seguir a otros dioses que no conocéis (28). Una cosa semejante esperaban los judíos del nuevo Moisés [Jesús] que había multiplicado los alimentos. Respuesta: Jesús no pide esfuerzos ni mandatos sino fe: Por eso dirá su discípulo amado, que los mandatos del NT se resumen a dos: Uno de objetivo divino, la fe en el Hijo de Dios, y el otro de finalidad humana, el amor entre los hombres: este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros tal como nos lo mandó (1Jn3,23). Jesús responde con la primera parte: La obra de Dios, esto es, hacer lo que Dios manda, consiste principalmente en la fe: creed en el que Dios ha enviado.
Moisés y Jesús: Ellos entonces le dijeron: « ¿Qué señal haces para que viéndola creamos en ti? ¿Qué obra realizas? (30) Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: Pan del cielo les dio a comer. »(31). Dixerunt ergo ei: " Quod ergo tu facis signum, ut videamus et credamus tibi? Quid operaris? 31 Patres nostri manna manducaverunt in Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.  deserto, sicut scriptum est: "Panem de caelo dedit eis manducare" . Los judíos piden una seña para que su fe tenga una base de veracidad divina, conforme escribe Paulo: los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría  (1 Corintios 1, 22). La señal que piden los fariseos era un prodigio del cielo (Mt 16,1), que no les sería dado (Mt 16,4). Y argumentan con el maná que según las Escrituras era precisamente un prodigio venido del cielo (Sal 105,40). Moisés les dijo: Este es el pan que Yahveh os da por alimento (Ex16,15). Y en Nehemías: Del cielo les mandaste el pan para su hambre (9,15).Moisés realmente tuvo la aprobación del cielo. Por eso seguimos sus mandatos. Faltaba preguntar: ¿Cuál el prodigio que tú ofreces como aprobación del cielo?
 Respuesta de Jesús: Jesús les respondió: « En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo;(32) porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo. »(33). Dixit ergo eis Iesus: " Amen, amen dico vobis: Non Moyses dedit vobis panem de caelo, sed Pater meus dat vobis panem de caelo verum;  panis enim Dei est, qui descendit de caelo et dat vitam mundo ". Jesús afirma que el,maná no fue uma dádiva de Moisés mas del cielo, de señor del cielo que es su Padre. Así afirma que Él es verdaderamente Hijo de Dios. Y como tal su nacimiento estaba en el cielo, del que bajó [como pan] para dar vida al mundo. Por eso puede afirmar que es el Padre el que da el verdadero pan: su Hijo que para nosotros es el nuevo pan de Dios como era para los israelitas en el desierto el maná. Para un católico la interpretación es obvia:  Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna (Jn 3,16). Aquí vemos la fe en el Hijo de Dios como causa de vida eterna. Pero también dirá Jesús más tarde y que fue motivo del abandono de muchos: Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre;  es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida (Jn 6,55). Palabras estas últimas que solo pueden tener sentido en la Eucaristía entendida en sentido católico y ortodoxa.
Petición final de los oyentes: Entonces le dijeron: « Señor, danos siempre de ese pan. » (34) Les dijo Jesús: « Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed (35). Dixerunt ergo ad eum: " Domine, semper da nobis panem hunc ".  Dixit eis Iesus: " Ego sum panis vitae. Qui venit ad me, non esuriet; et, qui credit in me, non sitiet umquam. Como en el caso de la samaritana, con el agua que quita totalmente la sede, y pide « Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed y no tenga que venir aquí a sacarla (Jn 4, 15) la codicia, el provecho, o la pereza dominan el ánimo de los oyentes y piden ese pan que tanta vitalidad promete en palabras de Jesús. Porque los judíos esperaban un nuevo Moisés que como Mesías repetiría el hecho del maná, según afirma el Rabí Berakhah: El primer redentor [Moisés] hizo descender el maná…e igualmente el último redentor [Mesías] hará descender el maná. Y encontramos finalmente la respuesta que pone término al evangelio de hoy: Él, Jesús, personalmente es el pan de la vida. Así lo afirmará en el versículo 48: Yo soy el pan de la vida. Y para que no existan dudas o sus palabras sean tomadas en sentido figurado como cuando se dice de una persona que es un pan, Jesús afirmará en el versículo 56: El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Usando la palabra carne [sarx] da un sentido más material a su persona que  como hombre está compuesta de carne y sangre. Por eso el Logos se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros (Jn1,14). Y de la sangre tenemos este testimonio: los cuales  no nacieron de sangre, ni de deseo de carne, sino que nacieron de Dios.
Reflexión: Los modernos hablan de dos discursos diferentes en la sinagoga de Cafarnaún del llamado Pan de Vida. En esa narración, encontramos una parte histórica narrada de un modo literario al modo como Platón describe la vida de su maestro Sócrates en sus diálogos. Las ideas comunicadas son más prioritarias que la exactitud de la historia. No podemos decir que no existiesen las circunstancias de lugar y tiempo, pero los detalles históricos ceden lugar a la catequesis [al kerigma] que es lo más importante de la narración. En nuestro caso, la catequesis es que Jesús es el verdadero Pan de una Vida que es la verdadera. Así como el pan se transforma en vida, nosotros nos transformamos en Cristo cuando Él sustituye el pan común por su cuerpo y sangre, no material sino substancial y espiritualmente vital. De una manera, que la Iglesia declara como transustanciación, Cristo está presente bajo las especies de pan y vino. Y Él se comunica para ser vida en nuestras vidas como alimento, que recibimos para la Vida Eterna. No existe mayor presencia de Cristo con su Iglesia, ni mayor unión con sus fieles que la presencia eucarística y la comunión bajo las especies de pan y vino.
     Pistas: 1) Tenemos el inicio del famoso discurso de Cafarnaún llamado del sermón del Pan de Vida. Jesús ofrece una nueva comida sustituyendo el pan natural que fortifica y alimenta el cuerpo. La primera  multiplicación de Jesús fue típica del maná en el desierto. Como Moisés alimentó a una multitud en el desierto con el maná, comida que provenía del cielo, Jesús hizo lo mismo en el desierto con cinco panes y dos pececillos. Eso era lo que esperaban los judíos: un pan material para la vida del cuerpo.
      2) Pero Jesús ofrece mucho más: un alimento válido para la Vida Eterna. Como en el caso de la samaritana que oye sobre el agua que apaga la sed para siempre, los judíos en su mentalidad materialista no entienden el verdadero sentido de las palabras de Jesús, que tendrá que decir al final: El espíritu es el que da vida; la carne no aprovecha para nada (63). Con eso Jesús quería decir que el alimento que Él daba era para el espíritu y totalmente espiritual.
  3) La pregunta que lógicamente podemos hacer es: ¿Cuál es ese pan espiritual que da vida al mundo? Tenemos tres soluciones: A) La doctrina que Él anuncia en nombre del Padre y que es la Verdad para la que ha nacido y venido al mundo: para dar testimonio de la misma (Jn 18,27). Por eso el que en Él cree tiene la Vida Eterna (Jn 6,47) B) Su propia vida ofrecida en sacrificio en el altar de la cruz: el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos (Mt 20,28). C) El pan Eucarístico que Él anuncia en este discurso más adelante diciendo: El pan que yo daré es mi carne, vida del mundo (54). El que come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna (54).Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida (55).
   4) De las tres hipótesis del párrafo anterior, la más convincente es la última, una vez que sabemos por los sinópticos de la institución de la Eucaristía. En ella encontramos también confirmada la hipótesis B. Y si pensamos que para aceptar B y C debemos tener fe, entonces la hipótesis A entra dentro de lo que llamamos el Pan de Vida Eucarístico.
  5) La única razón por la que determinados evangélicos niegan la Eucaristía y solo aceptan A y B es porque no admiten los sacramentos, pues si lo hiciesen, negaría su trinidad de sola gratia, sola fides, sola Escritura.  
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 Ejemplo: Han pasado casi dos décadas desde que se comenzó a investigar el sangrado de una hostia que, además, creció de tamaño. Esto ocurrió en 1996 y se necesitaron innumerables estudios e investigaciones para confirmar, científicamente, de qué se trataba. Tras todo este tiempo se calificó como un milagro eucarístico, reconocido hace poco tiempo por el papa Francisco, en tanto el material se conserva intacto en el tabernáculo de la iglesia porteña de Santa María. La sorprendente noticia de que a mediados de los 90 en una parroquia de Buenos Aires había ocurrido el milagro de una hostia que se había convertido en carne sangrante, pasó desapercibido para la mayoría. Fue con el correr del tiempo y las pruebas científicas que el Vaticano tomó otra posición al respecto y un sacerdote del interior salteño puede contarlo como testigo directo y privilegiado. Ahora se conocieron nuevos testimonios que confirman este milagro. El sacerdote Alejandro Pezet, a cargo de la Parroquia Santa Rita de Casia, de Rosario de Lerma, y partícipe directo de esta cuestión fue quien recibió la hostia que una feligresa encontró en la parte trasera de la parroquia hace casi veinte años. En ese momento la guardó en un recipiente con agua en un sagrario y ocho días después, al abrirlo, todos observaron asombrados la transformación de la hostia.  Sobre esto dio detalles días atrás a la televisión italiana en el reconocido programa "La Strada dei Miracoli", de la cadena RETE 4 de ese país europeo, donde explicó el suceso de la hostia convertida en carne sangrante. La hostia tiene ADN humano y "forma parte del corazón estresado de una persona sufriente", según los científicos. A partir del año 1996, cuando se conoció sobre esta identidad, la Iglesia fue muy reservada en darla a conocer públicamente. Por entonces, Jorge Bergoglio era obispo de la Archidiócesis de Buenos Aires y, conocedor del tema como el resto de los prelados, mantuvo al resguardo los acontecimientos para no afectar la credibilidad de este milagro eucarístico. El sacerdote testigo lo detalló hace poco a una TV italiana. Todavía estoy asombrado por aquel episodio. Todavía tengo intacto aquel momento cuando al abrir el sagrario la hostia estaba sangrando. Conté los detalles como antes no lo había hecho a la televisión europea, porque el Vaticano me autorizó. El Papa lo hizo público también", le contó Pezet a El Tribuno (ver en internet un sacerdote de Salta), que, no con poco asombro, conoció sus declaraciones a la prensa italiana y fue a consultarlo. El Tribuno tiene la secuencia fotográfica completa 20 de ellas a las cuales, en las que se puede ver la hostia y todas ellas impresionan e impactan. 
 En una de las fotografías se puede observar la hostia sanguinolenta. Ocurrió durante los primeros días, cuando se descubre el milagro.  Semanas después, el tamaño y textura de la hostia se asemejó a un trozo de carne sangrante que creció en tamaño. Son una veintena de fotos. Y todas impresionan e impactan. Este milagro eucarístico se conserva igual pese a los 19 años que han pasado y no ha sufrido descomposición visible. Está en el tabernáculo de la iglesia de Santa María, en el barrio de Almagro, pero no se expone al público por razones de conservación y seguridad. Solo se exhibe una de las fotos profesionales encargadas por aquel entonces por el arzobispo Jorge Bergoglio.  Pezet sacó otras que nunca dio a conocer, pero sí realizó un análisis de la situación rodeado de sus colaboradores en su parroquia de Rosario de Lerma Sobre esto dio detalles días atrás a la televisión italiana en el reconocido programa "La Strada dei Miracoli", de la cadena RETE 4 de ese país europeo, donde explicó el suceso de la hostia La hostia tiene ADN humano y "son parte del corazón estresado de una persona sufriente", según los científicos. 

Frase: El ángel que distribuyó la Sagrada comunión a los pastores de Fátima les enseño esta acción de gracias: Yo te adoro, yo creo en ti, yo espero en ti Yo te amo. Te adoro por los que no te adoran, creo por los que no creen, espero por los que no esperan y te amo por los que no te aman. Francamente no he encontrado otra mejor.