viernes, 24 de julio de 2015

El papa Francisco insta al cuidado y respeto por la naturaleza, nuestra "casa común"

Laudato si, sobre el cuidado de la Tierra (la Casa común), es el título de la carta del Santo Padre, inspirada en “El cántico de las criaturas” de San Francisco de Asís, considerado el apóstol cristiano de una ecología integral, vivida con alegría y autenticidad
El papa Francisco dedica su primera Encíclica al cuidado del medio ambiente

Luis  Negro Marco / Santiago de Compostela

Artículo publicado en el número
correspondiente al mes de julio
de La Gaceta de Guinea Ecuatorial
lagacetadeguinea.com
En unos momentos en los que la lucha contra el cambio climático se configura como el gran reto para garantizar la existencia de la Humanidad en el planeta, el papa Francisco se une al desafío universal para proteger “la casa común” –la Tierra– que nos ha proporcionado el Creador. Por primera vez, en muchos años de pontificados anteriores, el papa ha enviado su encíclica acompañada de un autógrafo, en el que exhorta a todos los obispos del mundo para que le den la máxima difusión posible. Pues el objetivo principal de éste, su primer documento oficial,  es que su mensaje llegue a todas y cada una de las personas que habitan la Tierra (cristianos o no). Y que este mensaje de esperanza nos sirva de revulsivo para tomar conciencia sobre los grandes problemas que afectan a nuestra “casa común” [la Tierra] y así, reconocer cuál es la contribución que individualmente podemos  aportar para hacer de la Tierra un planeta más justo y habitable.

La salud ambientad del plantea es la mejor garantía para una vida digna de todos sus habitantes.
Porque la Tierra, la casa común de la Humanidad es patrimonio de todos. Éste es en esencia el principal mensaje de la primera encíclica de Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco, para toda la cristiandad y los 7.300 millones de habitantes de la Tierra. 

Un regalo de Dios
 Dice un proverbio africano que no se puede amar ni preservar lo que no se conoce. El conocimiento es la principal fuente para la sabiduría, y la naturaleza, es la fuente primordial de donde emanan todos los recursos y dones que hacen posible la existencia de las criaturas en la Tierra. Por eso el papa dice que nuestro mundo, y nuestra propia vida, no son sino la inmensa muestra de gratitud del Creador hacia todas las criaturas de la Tierra. Por ello cada vez que cometemos un pecado contra la naturaleza y el medio ambiente, en realidad lo ejercemos sobre nosotros mismos. Es como si vertiésemos basura en frente de la puerta de nuestro hogar.
 
El problema del cambio climático
Paisaje tropical de la isla de Annobón. Guinea Ecuatorial se sitúa entre los pocos países del mundo que aún cuentan en su territorio con espacios de selva tropical, considerados como los pulmones del mundo. La preservación de estos únicos y maravillosos espacios naturales, así como la salvaguarda de su  gran diversidad de flora y fauna, constituye una garantía de futuro para el desarrollo de Guinea Ecuatorial, y una futura gran fuerte de ingresos, derivada de un turismo de calidad, interesado en disfrutar de una Naturaleza en estado puro, cada vez más difícil de encontrar.    Foto: Luis Negro Marco
Durante el próximo mes de noviembre, la ONU celebrará una reunión mundial en París, en la que el cambio climático, será el principal tema a debatir. El calentamiento del planeta a causa de la destrucción de la capa de ozono de la atmósfera que nos protege de las rayos X y ultravioleta del sol, está incidiendo de manera decisiva en la recesión económica mundial y en el aumento de la pobreza y las enfermedades, y de manera muy especial, en los países del tercer mundo y en vías de desarrollo.

El aumento de las temperaturas medias anuales a nivel mundial, se traduce en la desaparición paulatina de la gradualidad de las estaciones en ambos hemisferios, al tiempo que aumentan los grandes períodos de sequía, que se alternan con los de lluvias torrenciales. Fenómenos que se han constatado en la India, China, los Estados Unidos, pero también en numerosos países de África, Latinoamérica y Europa. 

Ahora son millones los campesinos del mundo que no saben bien cuándo plantar, porque el tiempo se muestra cada vez más caprichoso, y con él, los árboles y plantas que adelantan o retrasan, de manera impredecible, la época de maduración de sus frutos.

Salud y medio ambiente
La Naturaleza es la madre de la vida. Por ello el papa señala en su encíclica que es preciso inculcar a nuestras generaciones y a las futuras  una “Educación para la alianza entre la humanidad y el medio ambiente”. Asimismo, el papa Francisco profundiza en el significado de la Ecología, destacando que el respeto ecológico debe estar presente en todos los ámbitos de la vida de las personas, y solo así lograremos una Justicia real entre las generaciones.- Sobre estas líneas,  hermosas y azules  aguas que bañan a la isla de Annobón, en las que un niño nada con sus aletas y gafas, observando la diversidad marina del fondo del mar.   Foto: Luis Negro Marco
En términos médicos, la salud humana no solo es sinónimo de falta de enfermedad,  en la persona, sino también  su bienestar físico, mental, y sus satisfactorias relaciones con su entorno social y natural. De manera que los problemas ambientales (contaminación de los ríos y el aire, los ruidos excesivos en las ciudades, los vertidos de basura en las calles,  la tala incontrolada de árboles, o la contaminación de los mares) inciden directamente en la calidad de vida de las personas. Pero además, vivimos en un mundo global, de manera que nada de lo que ocurre a miles de kilómetros de donde vivimos, nos es ajeno. Por eso el papa Francisco recuerda en su
encíclica que la naturaleza no es propiedad de unos pocos, sino un regalo de Dios a todos sus hijos. Por eso cada acto irresponsable que las personas realizamos contra las leyes de  la naturaleza, provocan la rebelión de la Tierra. Y en esta clave es como se ha de contemplar la cada vez mayor desertización del planeta, la desaparición de muchas especies de mamíferos y aves y cientos de ellas que se encuentran en peligro de extinción. Del mismo modo es dramático y altamente preocupante, que en la actualidad, casi un 20 por ciento de la población mundial no disponga de acceso directo al agua potable.



Estatua que representa a San Francisco de Asís (fundador de la Orden de los Franciscanos). A los pies de Cristo crucificado, San Francisco es representado con los brazos abiertos, en señal de acogida, con una paloma posada en su brazo derecho, como inspiración del Espíritu Santo y representación de la Naturaleza y la vida. La estatua se encuentra frente al convento de San Francisco, en la ciudad española de Santiago de Compostela, adonde peregrinó el santo, en el año 1215, para visitar la tumba del Apóstol Santiago.  Foto: Luis Negro 

Pobreza y fragilidad del planeta
El papa Francisco terminó de escribir su encíclica en la Basílica de San Pedro, en Roma, el pasado 24 de mayo, si bien no se hizo pública hasta el pasado 18 de junio del año actual, el tercero de su Pontificado. El documento consta de seis capítulos, y una introducción, que comienza con la frase “Laudato si mi Signore” [Alabado seas, mi Señor] en referencia al santo italiano, San Francisco de Asís (1182-1226), quien comenzó con estos versos su mundialmente conocida obra poética, «El cántico de las criaturas»: Alabado seas, mi señor, por la hermana nuestra madre Tierra, la cual nos sustenta y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba…

En cuanto a los capítulos de la carta del papa, sus títulos son los siguientes: «Lo que le está pasando a nuestra casa»; «El Evangelio de la Creación»; «Raíz humana de la crisis ecológica»; «Una ecología integral»; «Algunas líneas de orientación y acción»; «Educación y espiritualidad ecológica». 

Y donde la fragilidad que está mostrando la Tierra –para garantizar el futuro de nuestra supervivencia–, se muestra de manera más dramática, es en el hambre, y principalmente la pobreza, que afecta todavía a la cuarta parte de la Humanidad (casi dos mil millones de personas). De ahí que la lucha contra la pobreza y contra el cambio climático, figuren entre los 17 objetivos que la ONU se propone alcanzar  de aquí, hasta el año 2020.

“Unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral”

En la introducción a la primera Encíclica de su Pontificado, el papa Francisco hace una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo en que estamos construyendo el futuro del planeta. Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos. Necesitamos una solidaridad universal nueva. Como dijeron los  Obispos de Sudáfrica, «se necesitan los talentos y la implicación de todos para reparar el daño causado por el abuso humano a la creación de Dios».
 Todos podemos colaborar como instrumentos de Dios para el cuidado de la creación, cada uno desde su cultura, su experiencia, sus iniciativas y sus capacidades.

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