jueves, 18 de mayo de 2017

«Retrototopía», obra póstuma de Zygmunt Bauman, publicada por la editorial "Paidós"

En busca de un pasado mejor

De la sólida Utopía, isla de la felicidad futura soñada por santo Tomás Moro en 1516, al líquido e inestable presente de la sociedad del vacío

Luis Negro Marco / Santiago de Compostela

 Es a santo Tomás Moro (1478-1535), inglés de nación, a quien  debemos la palabra     «utopía», título a su vez de su obra homónima, publicada en 1516. Utopía es el nombre de la mítica isla por él imaginada, donde las personas que en ella habrían de vivir, serían por completo felices, conviviendo armónicamente de acuerdo a una educación y unas leyes dimanantes de los principios universales de  libertad, igualdad, fraternidad y justicia. Mas desgraciadamente, a aquel mítico y futurista pedazo de tierra Tomás Moro lo llamó Utopía, nombre que, de acuerdo a sus raíces griegas, no significa otra cosa que “no existe tal lugar”.     
                                                                   
 Ya en nuestros días, fue el filósofo Zygmunt Bauman quien volvió de nuevo sobre aquella idea de un mañana ideal para la Humanidad, pero contemplado desde la perspectiva de los grandes paradigmas que marcan las pautas de nuestro tiempo. A él se debe el concepto de “sociedad líquida” para referirse a la nuestra. Bauman la define como una sociedad de consumidores, marcada por el valor que otorgamos al presente inmediato, de manera que la actualidad se torna con velocidad pasmosa en pasado lejano. Por ello, el nuestro es el mundo del “post” (después de), y así, con mucha frecuencia oímos hablar de la “postmodernidad”, y hasta muy habitualmente, de la “postverdad”. Término éste muy inquietante, por cuanto conlleva la negación de valores fundamentales (justicia, solidaridad, tolerancia, compasión…) que han posibilitado y hacen posible la convivencia pacífica y el desarrollo armónico de las civilizaciones. 

Zygmunt Bauman
Retrotopía
Editorial Paidós, 172 pp.
Barcelona, 2017
 Y es en este contexto de futuro ciertamente incierto en el que Zygmunt Bauman escribió «Retrotopía», obra publicada después de su reciente fallecimiento, que tuvo lugar el día 9 del pasado mes de enero.  El título de este libro («Retrotopía») es, al igual que la muy anterior obra de Tomás Moro, un neologismo. Mas ahora ya no se trata de encontrar en el futuro un lugar ideal en el que la Humanidad pueda vivir felizmente. Ahora ese sueño se ha licuado, y en la «postutopía» ya no se proyectan las esperanzas hacia un mundo feliz futurista (o “en una galaxia muy lejana”, frase con la que comienzan las películas de la saga de «Star Wars»), sino hacia el pasado (retro) abandonado y redivivo.

 La nuestra, no es sin embargo la primera de las sociedades empeñadas en revitalizar el pasado. El Renacimiento y el Neoclasicismo (en lo que respecta al resurgimiento de las antiguas civilizaciones griega y romana) son evidencia de ello en la cultura y el arte, así como la Contrarreforma (incidiendo en el fortalecimiento de sus originales cimientos piadosos), lo fue para la Iglesia católica. El mismo Orwell, el gran visionario de la posmodernidad,  supo ver la enorme influencia que ejerce el pasado en las estructuras sociales, y a así en su novela «1984», escribió: “Quien controla el pasado controla el futuro, y quien controla el presente controla el pasado”.

 De este modo, para Zygmunt Bauman, la Retrotopía sería  el anhelo universal de poder subsanar los defectos de la actual situación humana, resucitando los malogrados y olvidados potenciales del pasado. Y si este anhelo es el que ahora nos guía, todo apunta a que tal opción no puede ser otra que la constatación del fracaso de los modelos de convivencia actualmente existentes para que puedan garantizar la paz en el futuro. Dicho de otro modo, la Retrotopía no es sino la expresión palpable de que la Humanidad no está avanzando hacia la igualdad sino que está ahondando, cada vez más, en las injusticias y en  las diferencias económicas y sociales.

El filósofo Zygmunt Bauman (Polonia, 1925 - Leds, 2017)
A este respecto, el propio Bauman, en su libro «Extraños llamando a la puerta» exponía que construir muros  (físicos y no, como son los impermeables y excluyentes muros de los nacionalismos) en lugar de puentes, es un error. Para Bauman la verdadera crisis, más allá de la económica, es la que afecta a la propia Humanidad, la que está excluyendo, a fuerza de leyes y acciones carentes de razón, a los pobres y desheredados de este mundo. Se trata de la misma idea  que el papa Francisco expresó al referirse a “la cultura del desecho”, triste signo de nuestros tiempos, causante de que dos tercios de la población mundial viva en la pobreza o la miseria absoluta.

 No obstante, Bauman  se muestra razonablemente optimista al constatar que si bien ya no pensamos en la utopía, tampoco ha muerto en nosotros la inspiración humana que hizo que esa imagen fuera y siga siendo tan cautivadora. Aún hay un tiempo y un lugar para la esperanza, aunque ambos se hallen, y hayamos de buscarlos, en el pasado.


viernes, 12 de mayo de 2017

Costa de Marfil primer productor del mundo de cacao, y tercer productor de café en África

Costa de Marfil, akwaba (bienvenidos) al país del cacao


Luis Negro Marco / Historiador y periodista

El presente artículo ha sido publicado en el
número correspondiente al mes de abril de 2017
de LA GACETA DE GUINEA ECUATORIAL

http://www.lagacetadeguinea.com/
 El nombre de este país del África occidental, en el Golfo de Guinea, recuerda que hace siglos sus costas acogieron puertos importantes para la exportación del marfil, rumbo al mercado europeo. Costa de Marfil, o Côte d´Ivoire, por su nombre en francés, accedió a su soberanía  internacional el 7 de agosto de 1960.  País costero (cuenta con 550 kilómetros de costa atlántica), sus 322.460 kilómetros cuadrados de extensión territorial (más de once veces la de Guinea Ecuatorial), encuentran fronteras con Ghana, al este; con Burkina Faso y Mali al norte; y con Guinea Conakry y Liberia al oeste.  Desde 1983 La capital de Costa de Marfil es Yamusukro, en sustitución de Abiyán, ciudad que no obstante, sigue siendo la más importante del país, y en la que se concentra buena parte de su economía. La población de Côte d´Ivoire asciende a los 22 millones de habitantes, distribuidos en 60 etnias diferentes con sus respectivas lenguas, de las que –además del francés, que es el idioma oficial de Costa de Marfil–, destacan las siguientes: baulé, diulá, bété y senufo. Actualmente, el país ha logrado superar una etapa de ocho años de enfrentamientos, y bajo la presidencia de Alasassane Ouattara (vencedor de las elecciones de 2010) está volviendo a la estabilidad y la cohesión social. La moneda oficial de Costa de Marfil es, al igual que la de Guinea ecuatorial, el franco CFA. En cuanto a la relación del país con lo sagrado, las religiones ampliamente mayoritarias son el Cristianismo y el Islam, si bien las religiones animistas siguen aún muy vivas, aunque es constatable en ellas el sincretismo religioso, fruto del aporte de las religiones monoteístas.  En cuanto a economía, hay que destacar que las fértiles tierras de Costa de Marfil han demostrado ser (al igual que Guinea Ecuatorial), muy aptas para el cultivo del cacao, ocupando en la actualidad el primer puesto de los países productores, a nivel mundial.

Fueron dos navegantes portugueses: Joao de Santarem y Pedro Escobar, los primeros europeos que, entre los años 1470 y 1471, dibujaron en sus cartas marítimas el litoral del territorio que conforma en la actualidad la nación de Costa de Marfil.  Ya en el siglo XVI, arribarían también los franceses, holandeses e ingleses, quienes desarrollaron un activo comercio  concerniente al marfil, productos tropicales, y principalmente, la Trata de esclavos, con destino a América.  La abolición de la esclavitud en 1815, en el Congreso de Viena –ratificada posteriormente en 1885, en el Congreso de Berlín–, abrió la vía al desarrollo de un nuevo tipo de relaciones comerciales entre los pueblos de Costa de Marfil y los nuevos agentes europeos que llegaban al territorio. De este modo, el 10 de marzo de 1893, el gobierno francés promulgó un decreto según el cual se erigía la colonia de Côte d´Ivoire. Posteriormente, en 1945 (al igual que ocurrió en el resto de colonias de África), los distintos pueblos integrantes de Côte d´Ivoire, apoyándose en el Manifiesto de Brazzaville (1944), crearon diversos partidos políticos que abogaban por la independencia. A los pocos años, la Constitución en Francia de la Cuarta República, y las leyes anti coloniales, abrieron nuevas perspectivas en Côte d´Ivoire para la reforma administrativa, incluido el sufragio universal. Fue así como, posteriormente al referéndum del 28 de marzo de 1958, se creó la “Comunidad franco-africana de Côte d´Ivoire”, base sobre la que se trabajó para el acceso a la independencia del país, proclamada oficialmente el 7 de agosto de 1960.

Chocolate con sabor africano
Parece ser que fue en España (en el Monasterio de Piedra, en la provincia de Zaragoza), donde unos
monjes cistercienses habrían preparado, por vez primera en Europa, sobre el año 1534, el primer chocolate a la taza. Delicioso y reconfortante dulce elaborado a partir del cacao, y al que los aztecas mejicanos dieron el afortunado nombre de “bebida de los dioses”, nombre que a su vez dieron al árbol del cacao los naturalistas europeos, con el apelativo griego de “Teobroma cacao” (bebida –broma–, de dioses –teo–). Y no obstante ser el cacao originariamente de América, es África donde se encuentra su primer productor a nivel mundial, y no es otro que Costa de Marfil, con una producción anual de 1,75 millones de toneladas, y una cuota de mercado que alcanza al 35% del consumo mundial. De manera que, de cada tableta de chocolate de doce porciones que se vende en el mundo, al menos cuatro de esas porciones tienen su origen en Costa de Marfil. De este modo, más de 7 millones de personas del país viven directa o indirectamente de los ingresos que genera el cacao, cuya
industria representa el 40% de los ingresos de exportación de la nación. Los períodos de recolección del cacao son dos, siendo el más importante el que abarca desde el mes de octubre hasta el mes de marzo. Asimismo, hay que tener en cuenta que Côte d´Ivoire es, con más de 105.000 toneladas anuales, el tercer productor de café (en sus variedades arábica y robusta) de África. Los períodos de recolección del café son los mismos que los del cacao, es decir,  de octubre a marzo. Señalaremos por ultimo que el país es también el primer productor de caucho en África, ya que Costa de Marfil cuenta con 330.000 hectáreas de plantones de hevea (también llamado árbol del caucho), con una producción que alcanza las 365.000 toneladas de caucho anuales.

Culturas y tradiciones
Costa de Marfil se estructura en cuatro grandes áreas culturales: Akan, Gouró, Mandé y Krou. Y
todas ellas albergan costumbres y ritos diversos, constituyendo auténticas minas de sabiduría ancestral. Entre los bailes y ritos tradicionales más destacados de Costa de Marfil, encontramos el “Goly”, que así se denomina a un tipo de máscara que se enfunda en la cabeza, intentando semejar el aspecto de un búfalo, adornado con cascabeles, portando el personaje que la ostenta, mechones de hojas de palma en los tobillos. Es ésta una manifestación característica de los grupos étnicos Akan y Gouró. Otra destacada manifestación cultural ivorense  es el “Tématé”, baile festivo de las regiones de Dan y Wè, en el oeste de Costa de Marfil, inspirado en los trabajos del cultivo y la cosecha del arroz, en los que las bailarinas tratan de recrear, con sus danzas, las distintas etapas, desde la siembra, hasta la recolección del arroz. Hay que recordar aquí que Côte d´Ivoire es
un país muy apto para el cultivo del arroz, (que requiere de mucha agua), ya que cuenta en su suelo con hasta 300.000 hectáreas de lagunas. Señalaremos por último la danza sagrada del “Boloy” (también conocido como baile de los hombres-panteras, por el traje que llevan), que es el rito de iniciación de los jóvenes de la etnia Senufo. La danza del Boloy requiere de extraordinarias aptitudes físicas por parte de los danzantes, que compiten en destrezas acrobáticas, demostrando de este modo su valor y su fuerza. 

Abiyán, capital del turismo africano

Vista nocturna de Abiyán
Concluiremos nuestro breve recorrido por Costa de Marfil recalando en su exuberante naturaleza, puesto que el país cuenta con 2 millones de hectáreas de sabanas arboladas, incluyendo zonas de selva, lo que ha permitido al país crear 8 Parques Nacionales (destacando el de Taï, declarado como  “Reserva de la Biosfera” por la UNESCO), y 21 zonas de Reserva Natural.

  Asimismo, Côte d´Ivoire cuenta con una gran riqueza de flora (hasta 2.500 especies vegetales se han descrito en el territorio) y fauna, con cientos de especies de aves diferentes, monos y mariposas de las más exóticas que en el mundo se puedan encontrar. Un hábitat asimismo propicio para los hipopótamos y los búfalos, y muy principalmente, para el elefante, el animal totémico de Costa de Marfil.

 Como colofón a este reportaje destacaremos que entre el 28 de abril y el 1 de mayo, la ciudad marfileña de Abiyán se ha convertido en la capital del turismo africano, dado que en ella se ha celebrado la segunda edición del SITA (Salón Internacional de Turismo de Abiyán), en la línea de FITUR (Feria Internacional de Turismo), que anualmente se celebra en Madrid.







jueves, 4 de mayo de 2017

"Territorio", de Miguel Sáenz: Un emotivo recuerdo de un pedazo de España que fue y ya no lo es, publicado por la editorial Funambulista.

Miguel Sáenz, escritor y académico de la RAE, rememora la historia de su infancia africana en la  que fuera provincia española del África occidental
Portada del libro, con una acuarela,
 obra del autor, Miguel Sáenz
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Miguel Sáenz
Territorio
Editorial Funambulista, 231 pp.
Madrid, 2017
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 La confederación de Ait Ba Amrán, fue el nombre original del territorio marroquí que, en virtud de distintos tratados (desde los Reyes Católicos, hasta el definitivo, firmado en Madrid, el 27 de noviembre de 1912, entre España y Francia, relativo a la delimitación de sus posesiones y respectivos protectorados en Marruecos) pasó a incorporarse a España con el nombre de “Territorio de Ifni”. Una pequeña porción de tierra de alrededor de 1.500 km² (sus límites nunca fueron precisos),  y  con unos tan hermosos como peligrosos, para la navegación, 50 kilómetros de costa. 

El Territorio de Ifni (que fue provincia española –la más pequeña– entre 1958 y 1969) distaba tan solo 187 millas de Canarias (Arrecife, en la isla de Lanzarote era el punto más cercano a Sidi Ifni, la capital del Territorio),  y geográficamente se situaba al  norte, y separadamente, del Sahara Occidental (ex territorio de soberanía y provincia española –lo fue hasta el 20 de noviembre de 1975–), a 664 kilómetros de su capital, El Aaiún.

Luis Negro Marco 
Asimismo cabe señalar que, desde junio de 1957 y hasta finales de febrero de 1958, el Territorio fue escenario de la llamada Guerra de Ifni, en la que combatieron soldados españoles contra el entonces denominado “Ejército de Liberación Nacional” del monarca Mohamed V. Una lucha que estuvo motivada por las aspiraciones del rey alauita de incorporar a Marruecos los territorios atlánticos bajo protectorado español, que entonces eran los territorios de Ifni y Sáhara Occidental.

 Fueron ocho meses de duros combates en los que la España de Franco llegó a enviar hasta veinte mil soldados, incluidos paracaidistas (uno de ellos el hermano del autor de este libro, que en los primeros días resultó herido de gravedad en una pierna) y casi toda la Legión, quienes llegaron a la capital del Territorio, Sidi Ifni, casi al mismo tiempo que los irregulares marroquíes iniciaban el asedio. En el fragor de los combates, Carmen Sevilla y Miguel Gila fueron los artistas que la Dictadura eligió para que actuaran allí (el día de Nochebuena de 1957), con la finalidad de infundir ánimo a los combatientes españoles, en su mayoría soldados de reemplazo. Llegada la paz, Ifni siguió siendo territorio español (lo fue hasta 1969, año en que fue incorporado a Marruecos durante el reinado de Hassan II). En el balance de bajas de aquella guerra, algunas fuentes apuntan a que del lado español, pudieron haber ascendido a doscientos muertos, quinientos heridos, y ochenta soldados desaparecidos.

 Éste, no obstante, no es el Ifni que Miguel Sáenz Sagaseta de Ilúrdoz (nacido en la localidad
Límites del Territorio de Ifni, provincia española
hasta 1969, año en que el Territorio quedó
incorporado a Marruecos
marroquí de Larache en 1932), autor de Territorio, conoció. Por cuanto sus vivencias infantiles en aquella minúscula provincia de ultramar (“una isla canaria varada en el continente africano”) discurrieron entre 1942 –año en que su padre, general africanista, fue  nombrado administrador del Territorio– y 1953, fecha en que la familia (sus padres, hermano mayor y hermana pequeña) regresó a la Península. 

 En el postfacio de esta novela autobiográfica, escribe Eduardo Gallarza que Territorio es la infancia sentida por el autor, y las distintas hojas del libro, la cartografía de su relato. Acuarelas de memoria sobre un mundo ajeno vivido apasionadamente como propio e imperecedero. Un contradictoriamente hermoso (mítico y real, desértico y habitable) territorio africano que Miguel Sáenz conoció siendo niño y abandonó durante sus primeros años de juventud para no regresar. Si bien, lo que traslucen las coordenadas de su emotiva geografía, es que buena parte de su esencia vital sigue habitando en aquel paraíso perdido, llamado Territorio.

domingo, 30 de abril de 2017

"E depois do adeus", preludio musical a la Revolución de los Claveles, de 1974, en Portugal

Música, claveles y revolución

 El 25 de abril de 1974 tuvo lugar en Portugal la que ha pasado a la Historia con el nombre de “Revolución de los Claveles”, la cual puso definitivamente fin a la dictadura salazarista, liderada en su última etapa por el que en aquel momento era presidente del país, Marcelo Caetano.

 Pero si aquel movimiento popular, el de la Revolução dos Cravos, pudo triunfar fue simplemente porque estuvo inspirado desde sectores de la oficialidad del estamento militar. Las guerras que mantenía entonces el gobierno luso en las colonias africanas de Angola y Mozambique, suponían una sangría para las familias del país, que veían impotentes cómo sus hijos marchaban a luchar a una guerra de imposible victoria, por cuanto para entonces, la práctica totalidad de las naciones de África (en plena efervescencia anticolonialista), ya habían alcanzado la independencia.

 
Auditorio de Galicia / L. N. M.- 25 / 04 / 2017
Y mientras los soldados luchaban, el descontento, y el sentimiento angustioso de saudade (que tan bien define la música del fado), invadía los corazones de padres y hermanos, quienes quedaban ya en las ciudades, ya en el rural, apresados en una vida y economía de supervivencia, a causa del empobrecimiento del país, provocado por la guerra.

 Mas la férrea censura, y el control impuestos por los agentes continuadores de la PIDE (la “Policía Internacional de Defensa del Estado” que había creado el dictador Oliveira Salazar) hacía imposible, o al menos inaudible, la respuesta popular. Y fue en este contexto de represión social en el que la música apareció ante la sociedad portuguesa como el vehículo ideal para expresar el sentimiento unánime de ansias democráticas.

 El 7 de abril de 1973, prácticamente un año antes de la “Revolución de los Claveles”, tenía lugar en Luxemburgo la edición anual del festival de Eurovisión, en el que “Mocedades” quedó segundo con la canción “Eres tú”. Portugal envió en su representación a un joven cantante, imberbe, atildado y vestido a la moda de los setenta, llamado Fernando Tordo. Su canción: “Tourada” (corrida de toros, –que quedó decima–) llevaba los aparentemente inofensivos versos del poeta luso Ary Dos Santos. Sin embargo todo el público portugués entendió –excepto los férreos censores, claro está–, que aquellas “banderillas de esperanza en la plaza de la primavera” eran una metáfora de cuanto estaba por acontecer.

 De modo que la verdadera transcendencia de “Tourada”, estribó en la constatación de que la música podía convertirse en el gran revulsivo que hiciera posible el avance de la sociedad portuguesa hacia la democracia.

 Luis Negro Marco 
Cuando el 10 de mayo de 1972 José Afonso interpretó en Santiago de Compostela (por vez primera), su conocida composición “Grândola, Vila Morena”, el artista portugués, muy posiblemente, no era consciente de la gran importancia que su canción iba a tener en los inicios de la “Revolución de los Claveles”.

 Aquel himno a la libertad, la fraternidad y la igualdad, emitido por Radio Renascença  en la madrugada del 25 de abril de 1974, iba a ser la segunda señal (la primera, un día antes, había sido la emisión radiofónica de la romántica balada “E depois do adeus”, del cantante Paulo de Carvalho) elegida por los oficiales conjurados, para dar inicio a la revolución en Portugal.

 En ese día, el ejército (en su mayoría reclutas que realizaban el servicio militar obligatorio) salió pacíficamente a las calles con los tanques y fusiles, sin hacer uso de las armas. Hecho transcendental que contribuyó de manera decisiva a que la revolución atrajera, no solo a la práctica totalidad de la población portuguesa, hastiada de años de guerra y represión, sino también a la comunidad internacional, que no tardó en refrendar (salvo excepciones, como el caso evidente de España, que vivía aún bajo la dictadura franquista) la iniciativa revolucionaria de los militaras portugueses.

 Los claveles llegaron después, por casualidad, cuando un soldado pidió un cigarrillo a una camarera. Ella le respondió que no tenía. Nunca había fumado. Pero en sus manos portaba un ramo de claveles, y le ofreció al soldado (a falta de tabaco), una flor. El soldado entonces, convirtió en jarrón su fusil y acomodó el clavel en la boca del arma. La mujer ofreció entonces el resto de claveles a los compañeros del soldado, que  repitieron su ejemplo. Aquella imagen –captada por los reporteros y difundida por la televisión y los periódicos– corrió como la pólvora a lo largo de todo el país y naciones del mundo, convirtiéndose en el símbolo de la revolución.

 Una canción, un clavel, un simple gesto que cambiaron los destinos de una nación.

sábado, 25 de marzo de 2017

Cervantes tenía algo de negro

Aspectos de la vida del creador de «Don Quijote de la Mancha», y de su obra literaria, denotan comunión con el ser y la cultura de África
Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616). Dibujo
alegórico del escritor,
 representado sobre el
 fondo esquemático de África.-Sus labios están
 situados a la altura de donde se situaría en el mapa,
Guinea Ecuatorial, pues el único país del continente en
que se habla, como idioma oficial, el español .  
Cervantes tenía algo de negro 


Antes que nada, manifestar que el título de este artículo de ningún modo pretende siquiera sugerir que Cervantes tuviese un origen africano (mas, de todos modos, quién lo sabe). El título de este artículo está inspirado en el del libro: «Beethoven was one sixteenth black» (que al publicarse en España se tradujo como «Beethoven tenía algo de negro»), libro que fue editado en 2004 por la escritora sudafricana Nadine Gordimer (1923-2014), quien fue galardonada con el Premio Nobel de Literatura en el año 1991. De este modo, las líneas que siguen a continuación tan solo son una reflexión acerca de algunos de los componentes literarios de la vida y obra de Miguel de Cervantes (especialmente de su libro «Don Quijote de la Mancha») que evidencian un entronque con el ser y la cultura propios de África. De hecho Miguel de Cervantes vivió durante cinco años en el norte del continente (desde el año 1575 hasta 1580), concretamente en Argel. Bien es cierto que no voluntariamente, sino como esclavo de corsarios turcos, quienes lo apresaron cuando navegaba por el Mediterráneo, desde la ciudad italiana de Nápoles rumbo a España, y lo llevaron preso hasta la ciudad de Argel. De este modo, Cervantes, al igual que millones de personas de África, también padeció el sufrimiento de la esclavitud, y, al igual que la milenaria cultura africana, la obra literaria de Cervantes también rebosa de humana sabiduría, atracción, sencilla perfección y belleza. 

Luis Negro Marco 

Portada de la revista "La Gaceta de Guinea
Ecuatorial
", correspondiente al mes de marzo de
2017, en que se publicó el presente artículo.

A pesar de ser el más grande de los genios de la literatura universal, y a pesar de los grandes servicios que como soldado prestó a España (el 7 de octubre de 1571 combatió en la batalla naval de Lepanto, en el transcurso de la cual recibió una herida que le ocasionó la pérdida de la movilidad de su brazo izquierdo), Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), vivió siempre bajo los umbrales de la pobreza. Por ello, en la procura de la subsistencia para sí y de su familia, el escritor se vio obligado a lo largo de toda su vida como escritor, a solicitar el favor de personajes de la nobleza española con influencia en las Cortes de los reyes de Espa- ña. Una de aquellas personas fue el duque de Lemos, a quien dedicó Cervantes, en 1615, la segunda parte de su novela «Don Quijote de la Mancha». En 1588, el autor de El Quijote comenzó a trabajar como recaudador de impuestos para la “Gran Armada”, una gran flota naval, integrada por más de 70 navíos de guerra que el rey español Felipe II ordenó construir, con la idea de invadir Inglaterra. Hombre honesto y honrado, en 1597 Cervantes fue acusado injustamente de malversación y apresado en la cárcel Real de Sevilla. Sin embargo, la serenidad de saberse inocente permitió al escritor que fuera precisamente en aquellos tres meses de prisión injusta en los que concibiese la idea de escribir su inmortal obra: «Don Quijote de la Mancha», la primera novela moderna de la historia de la literatura, y el libro más leído a nivel mundial, después de la Biblia. Pensemos ahora en el periplo de los esclavos africanos en América, y cómo la expresión de aquel sufrimiento, llevó a quienes lo padecieron a sentar las bases de la música moderna, a través de los cantos de alabanza a Dios (la música Godspell), o cómo también fueron ellos quienes compusieron aquellas rítmicas estrofas que relataban la dureza de las interminables jornadas de trabajo en las plantaciones de algodón y caña de azúcar de los americanos Estados del


A la izquierda, cuadro titulado: "Las señoritas de Avignon"; obra de 1907 del pintor español Pablo Ruiz Picasso. Esta pintura se encuentra actualmente en el Museo de Arte Moderno (MOMA) de Nueva York, y está considerada como la primera realización pictórica de estilo cubista, inspiradoen el arte africano. La expresividad de los rostros de este cuadro guarda mucha similitud con la del personaje que aparece en la figura de la derecha. Se trata de una talla en madera de los pueblos fang Oká de Guinea Ecuatorial. Y es que las vanguardias occidentales, tanto en el arte, como en la música tienen su base en las manifestaciones africanas. Y un estilo vanguardista es también el que encontramos en el escritor Miguel de Cervantes, y muy especialmente en la novela “Don Quijote de la Mancha”, en el transfondo de la cual subyacen (fuera consciente o no el autor de ello), muchas de las esencias de la cultura literaria africana, cuales son por ejemplo: la oralidad, el afán moralizante, el sentido de tránsito y de perfección de la vida, o el respeto a las tradiciones y a nuestros antepasados.

Sur. Sones y letras africanos que conformaron las raíces del blues, el jazz, y aun de la música rock cuyas melodías nos deleitan y hacen vibrar hoy en día. En ambos ejemplos encontramos un mismo denominador común: bondad y el genio ignorados y maltratados por el egoísmo y la ambición. Pero la belleza, como la verdad, se abrió camino a través de la libertad, cuya conquista inspira a Don Quijote lanzado a “desfacer entuertos” por el mundo a lomos de su antes rocín caballo, Rocinante. Cervantes, cautivo en África El 26 de septiembre de 1575, el barco en el que había zarpado desde la ciudad italiana de Nápoles, rumbo a España, fue abordado por una flotilla de bajeles piratas turcos, y Miguel de Cervantes fue hecho prisionero y llevado a la ciudad de Argel. Cinco años de esclavitud son los que padeció Cervantes allí, hasta que el 19 de septiembre de 1580 fue liberado por frailes trinitarios, que pagaron por su libertad el rescate que habían pedido sus
Cuadro expresionista, dibujado en 1944 por el pintor
estadounidense Jackson Pollock (1912-1956) representando
a la figura del caballero andante Don Quijote de la Mancha.
Los trazos y colores recuerdan a los de las pinturas
 africanas en tela de popó.
captores. En recuerdo de aquel período de su vida como esclavo en África, Cervantes escribió la obra «Los ba- ños de Argel», y a su vez, uno de los pasajes de «Don Quijote de la Mancha», que lleva por título “La historia del cautivo”, recrea también aquella trágica experiencia. Y no es el único episodio en que Cervantes se acuerda de África en su gran novela, y aún de manera cómica. Es el caso de la jornada en la que Cervantes cuenta cómo Don Quijote, en su peregrinaje junto a Sancho Panza, se encuentra con el conductor de una carreta en la que lleva una jaula con un león capturado en la sabana africana, y que es llevado a la Corte, como regalo del sultán de Orán al rey de España, en muestra de buena voluntad. Por lo demás, es muy posible que la trágica experiencia de Cervantes, privado durante cinco años de libertad, influyese a la hora de crear al héroe fantasioso que es Don Quijote, al que convierte en un iluminado e incomprendido defensor de la dignidad humana y de la libertad. Reveladores son al respecto dos de los pasajes de la novela: el primero, el que hace referencia a los galeotes, condenados a la pena de remar de por vida en las galeras del rey, a quienes Don Quijote libera de sus cadenas. Y el segundo de los capítulos, es el del pastorcillo Andrés, también salvado por nuestro héroe de los azotes que estaba recibiendo de su amo por haberle reclamado el pago de su humilde salario.

Universalidad y resiliencia en la obra de Cervantes 

Dice un pasaje de la Biblia (concretamente se encuentra en el Evangelio de San Mateo, cuando refiere la «Parábola de los viñadores infieles»): “La piedra que desecharon los arquitectos acabó por convertirse en la piedra angular del edificio”; pensemos al hilo de esta frase en el ignorado Cervantes y en cómo aún en medio de la indiferencia con la que fue acogido por sus contemporáneos, su genio literario lo llevó a ser el creador y el autor de la novela moderna y de la más grande obra literaria jamás escrita. Pensemos también en cómo fue la manera tan digna con la que los esclavos africanos de América afrontaron su falta de libertad, la que les proporcionó la fuerza que les impulsó a romper sus cadenas y a proclamar su libertad. Esta
Don Quijote y Sancho en su caminar por las llanuras de la Mancha española, son dos peregrinos que gustan de oír y más aún de contar historias. Por eso la oralidad está muy presente a lo largo de toda la novela. Los narradores, en muchas ocasiones, semejan protagonizar las veladas que tienen lugar en La Casa de la Palabra de las aldeas de África.
actitud personal tan positiva, y de fuerza ante las adversidades, es lo que conocemos hoy en día como resiliencia. Gracias a su resiliencia, Miguel de Cervantes hizo prevalecer su genio literario aun entre la pobreza económica en la que vivió. Y gracias a su resiliencia, los esclavos de América rompieron sus cadenas y alzaron su voz libre, convertida en un canto universal de unión de toda la Humanidad. Una unión basada en el más profundo respeto a la dignidad humana, que ni el más pesado de los yugos podrá jamás subyugar. Fueron aquellas mujeres y hombres quienes sentaron las bases de la convivencia, a través de la manifestación del orgullo de su pertenencia a la gran familia humana, independientemente de países, creencias, o color de la piel. Porque lo que verdaderamente nos hace humanos es nuestro destino para ser felices, a través del amor y de la verdad. La felicidad es por lo tanto consustancial al ser humano, y requiere de una vocación universalista (es decir, carente de exclusiones) que aspire a la belleza, que es otro de los conceptos universales de la Humanidad. Y universalidad, resiliencia y belleza, son valores constantes en toda la obra literaria de Miguel de Cervantes, como también lo son en la cultura africana. De ahí su influencia, permanencia, e inmortalidad.

Oralidad en «Don Quijote de la Mancha» 

Los estudiosos de la obra de esta novela coinciden en que el libro muestra una gran musicalidad en su prosa, constituyendo un relato muy rítmico, como si Cervantes hubiese concebido la obra para que sus pasajes fuesen recitados en público. La del Quijote es una construcción narrativa que tiene similitudes con las epopeyas ancestrales que narraron los trovadores griots de Senegal, así como los juglares intérpretes de los poemas épicos mvet del pueblo fang. Relatos fantásticos, cuyas raíces brotan no solo del mito o la leyenda, sino también de la Historia. Deslumbrantes puestas en escena que pretenden no solo entretener a la audiencia, sino también, transmitir e inculcar entre los espectadores y oyentes, las virtudes y valores que posibilitan la convivencia del pueblo y la tribu, cuyo bienestar y prosperidad presentes son posibles gracias a los buenos actos y bondad de los antepasados. Asimismo, la cultura oral, característica de la cultura africana, estuvo my presente en Cervantes. Y no solo en Don Quijote, un personaje que no cesa de contar historias maravillosas y asombrosas, nunca exentas de humana ternura. Y es que se sabe que Cervantes fue autor de no menos de treinta comedias teatrales, de las cuales no público más de ocho. Él las escribió, por tanto, no para que fuesen leídas, sino para que fuesen representadas en público, y para que (al igual que hicieron los griots africanos) con lo poco recaudado con ellas, poder vivir, a la vez que transmitir a través de sus novelas, valores ejemplares y verdadera cultura popular.

Mundo mágico del Quijote

Seguramente fue la influencia del arte, la magia, y los conceptos abstractos que caracterizan a la cultura africana, los que posibilitaron que, a comienzos del siglo XX, surgiera en Europa el arte cubista, tanto en la pintura como en la escultura, cuyo principal exponente fue el pintor, ceramista y escultor español Pablo Ruiz Picasso (1881-1973). De manera que fue toda una manifestación de vanguardia el que Cervantes –con cuatro siglos de adelanto– hiciera referencia al mundo surrealista y abstracto (tan propio e inherente a la cultura africana) por el que transitan Don Quijote y su fiel escudero Sancho Panza. Ambos vivirán aventuras extraordinarias, en las que se interpondrá la magia de hechiceros, brujos y hadas, así como los encantamientos que convertirán a molinos de viento en gigantes, y a rebaños de ovejas, en grandes ejércitos. Tampoco faltan en la novela los monstruos, las espadas milagrosas y los brebajes y ungüentos capaces de sanar las más terribles
Collage. A la izquierda, la Luna, sorprendida por el impacto de una nave espacial en su ojo derecho, tras la llegada del hombre a nuestro satélite. Así la concibió, de manera vanguardista y futurista, en 1902, el director de cine francés George Meliés en su película Viaje a la Luna, basada en el libro De la Tierra a la Luna, de Julio Verne-. A la derecha, hemos añadido un dibujo de Don Quijote y Sancho, sorprendidos de su fantasiosa llegada a la Luna de Meliés, en alusión al pasaje en que Cervantes, (adelantándose casi cuatro siglos a nuestra actual era de los viajes espaciales), hace creer a caballero y escudero que son capaces de volar a través del espacio sideral, transportados por un mágico caballo de de madera llamado Clavileño.
heridas, como el mágico bálsamo de Fierabrás, que recompondrá los quebrantados huesos de Don Quijote. Un mundo fantástico y aun futurista el que logra crear Cervantes en su novela –precursor de Julio Verne, se podría incluso decir–, por ejemplo, cuando en uno de los capítulos de la obra, Don Quijote y Sancho son engañados por un grupo de pícaros que les hacen creer que, montados con los ojos vendados sobre un caballo de madera (al que llaman Clavileño), podrán volar a través del espacio hasta llegar a la región del sol. Magnífica invención de Cervantes que cuando este pasaje escribió, difícilmente podía maginar que, casi cuatro siglos después, la Humanidad habría de lanzar sondas espaciales más allá de los confines del sistema solar. Y este mundo mágico de Cervantes, se aproxima mucho más a la cultura africana –con mucha más capacidad para la imaginación, la creatividad y la expresión del afecto– que a la calculadora, mucho más inexpresiva y fría razón, que caracterizó a la sociedad europea de principios del siglo XVII, que es cuando fue publicado el libro «Don Quijote de la Mancha». 

Valores morales en El Quijote

Don Quijote, a pesar de sus locuras, adopta siempre una actitud
amable, indulgente, de respeto y educada bondad, y ayuda hacia
cuantas personas encuentra en su camino, muy especialmente
para con los más necesitados, y las mujeres, empezando por la
idealizada Dulcinea del Toboso. Y es que sus acciones, deben
ser dignas y acordes con los valores morales preconizados por
las leyes de la Caballería. De ahí el ser caballeroso
.

Al igual que la literatura oral africana, El Quijote es un libro que pretende inculcar los buenos hábitos, las virtudes y los grandes sentimientos en quienes lo leen. A la vez, es un libro que alaba la sabiduría de las personas sencillas y humildes, que tan bien interpreta el personaje Sancho Panza. Cervantes siempre dijo que se podía encontrar mucha más sabiduría en la cabaña de un pastor que en los suntuosos ateneos de los filósofos. Un extraordinario paralelismo con la “Casa de la Palabra” de los pueblos de África, donde el extranjero es acogido como hijo propio, y donde los ancianos inculcan su ciencia a los más jóvenes, para que el día de mañana, ellos hagan lo mismo con sus hijos. La intención moral de Cervantes es palpable, además de en El Quijote, en sus «Novelas ejemplares» (también llamadas Novelas morales), que fueron publicadas en 1613. Una finalidad moralizante de la obra literaria de Cervantes muy similar a la que se encuentra en las fábulas de La Fontaine, y, por supuesto, a la existente en los siempre agradables de escuchar (por su sencilla y armoniosa erudición), cuentos africanos Don Quijote, a pesar de sus locuras, adopta siempre una actitud amable, indulgente, de respeto, educada bondad, y ayuda hacia cuantas personas encuentra en su camino, muy especialmente para con los más desvalidos y las mujeres, empezando por la idealizada Dulcinea del Toboso. Y es que sus acciones deben ser dignas y acordes con los valores morales preconizados por las leyes de la caballería. De ahí el ser caballeroso.

viernes, 3 de febrero de 2017

Retropía, el último gran libro, postúmo, del filósofo polaco Zygmunt Bauman

De la utopía a la retropía

El filósofo y escritor Zygmunt Bauman (1925-2017) mostró en su último libro que nuestra sociedad ha perdido la fe en el secular ideal humano por alcanzar un mundo feliz

Durante mucho tiempo hemos tenido fe en el ideal de que la humanidad alcanzaría la felicidad absoluta en un tiempo y lugar  futuros. Un lugar sobre el que Tomás Moro escribió cinco siglos atrás, refiriéndose a él como un lugar concreto, una tierra, una isla, un estado soberano, regulado por prudentes y benevolentes leyes. Ahora ya no creemos en esa utopía, pero en el fondo de nuestro ser la seguimos ansiando.

Portada del libro póstumo de Zygmunt Bauman,
Retropía; editado por Willey; 180 páginas
Sin embargo, ya no buscamos esa utopía en un lugar y futuro lejanos. Ahora está emergiendo una nueva concepción global cuyas expectativas se proyectan ya no hacia el futuro, sino hacia el pasado. Ya no encaminamos nuestros actos hacia un futuro al que hay que llegar, sino que volvemos nuestra mente hacia el abandonado y muerto pasado. De ahí que, según Zygmunt Bauman, las sociedades modernas han cambiado sus aspiraciones de un mundo ideal, pasando de la utopía de Tomás Moro, a la retropía.

 Zaugman se refiera al neologismo retropía  como una tendencia emergida de lo más profundo del subconsciente colectivo, fruto de la interactividad sistémica entre las esferas del poder y de la política, que conforma el eje y característica principal de nuestro tiempo, al que Zaugman define como sociedad líquida.

Es en el marco de los Estados—soberanos en el que se dirimen, unidireccionalmente, por las élites, qué valores han de ser los óptimos para el desarrollo social, y en función de ellos, cuáles han de ser los principales objetivos a alcanzar.

 La actual quiebra del sistema de valores, no es sino el reflejo de la incapacidad e incompetencia que las naciones-estado (impulsadas por la estrecha alianza entre los poderes económicos y políticos) están manifestando, en un tiempo en que las diferencias sociales entre pobres y ricos sn cada vez mayores, al tiempo que están surgiendo cada vez más bolsas de pobreza.
                                                                                                                                                                                                                                         Luis Negro Marco
Habiendo perdido por completo la fe en la idea de poder llegar al ideal de alcanzar una sociedad alternativa a la actual en el futuro, en su lugar, la sociedad está poniendo el foco girado hacia el pasado, que aunque enterrado, todavía sigue sin haber muerto.

Todo ello está originando un  profundo  sentimiento de desencanto y desconfianza en la sociedad, que la tradicional alianza de poderes se está mostrando cada vez menos capaz de controlar. Ello explicaría, entre otros asuntos, y contra lo deseado por el propio Gobierno de la nación, la elección de los británicos de salir de la Unión Europea, o la elección –contra todo pronóstico– de Donald Trump como presidente de los estados Unidos, o ya en España, que Pedro Sánchez tenga muchas posibilidades en volver a ser elegido secretario general del Partido Socialista.

 Es en este contexto en el que Zaugman se manifiesta de la opinión de que la verdadera utopía
(utopos, es la potencia de lo que podría ser, es decir, de la existencia) en nuestra sociedad posmoderna es la retropía (es decir, no lo que podrá ser sino la revitalización del illum tempum, que ya fue). Por lo tanto, en esa vuelta al pasado sería precisa una revisión de los acontecimientos pasados, para que no se vuelvan a cometer los mismos errores de quienes nos antecedieron en el tiempo.

 Surgen así imaginarias nuevas representaciones ya no del futuro, sino del pasado,  a la manera de nuevos mapas trazados sobre las antiguas fronteras, en los que se delinea la hoja de ruta hacia un retromundo mejor.

 Así es retropía, el nuevo tiempo y las nuevas fronteras sociales de nuestro mundo contemporáneo, examinados por Zygmunt Bauman  con agudeza gracianiana, poniendo de manifiesto la estrecha relación existente entre una modernidad desnortada (que ha renunciado a la entropía que conduce hacia el conocimiento racional) y el pasado, cuya senda recorrida proporciona, al menos, la seguridad de lo malo conocido. 

domingo, 8 de enero de 2017

Educación frente al terror

 El periodista Patrick Cockburn y el general Miguel Ángel Ballesteros, analizan en sendos libros el terrorismo yihadista, la gran amenaza para la seguridad mundial

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Patrick Cockburn
La era de la Yihad
Edita: Capitán Swing; 571 páginas
Madrid, 2016
Miguel Ángel Ballesteros
Yihadismo
Edita: La Huerta Grande; 163 páginas
Madrid, 2016
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 Desde los atentados del 11-S, perpetrados por la organización terrorista de Al Qaeda, la movilización de tropas por parte de la coalición internacional, liderada por los Estados Unidos, provocó primero la caída del régimen talibán en Afganistán, a finales de 2001, después el de Sadam Hussein en Iraq, en 2003 (ambos bajo la era del presidente Busch), y en octubre de 2011 (bajo la presidencia del presidente Obama), se produjo el derrocamiento del dictador de Libia Muammar Gadafi, que había permanecido 41 años en el poder.

 La primavera árabe, nombre con el que se conoció a las revueltas populares que se produjeron a comienzos de 2011 en varios países del norte de África (Túnez, Libia, Egipto), así como en Siria e Iraq, lejos de suponer la sustitución de  todos sus antiguos regímenes totalitarios por democracias, posibilitó en unos casos el surgimiento de nuevos grupos terroristas (caso del Daesh –también llamado Estado Islámico– en Iraq y Siria); en otros se abrió un gran vacío de poder (como está ocurriendo actualmente en Libia, con dos gobiernos enfrentados, uno en Tobruk y otro en Bengasi), y en el caso de la Siria de Bashar al Asad, dio comienzo una  espeluznante guerra que ha costado la vida a más de dos centenares de  miles de personas,  provocando a su vez más de un millón de desplazados.
                                                                                                        Luis Negro Marco
 En el caso de Libia, los rebeldes que derrocaron al Rais, pudieron llevar a cabo su Lobjetivo gracias al apoyo aéreo que recibieron por parte de los países integrantes de la OTAN. A pesar de lo cual, en septiembre de 2012, el embajador estadounidense en Bengasi, Chris Stevens, fue brutalmente asesinado por un grupo de yihadistas que incendiaron la sede diplomática de los Estados Unidos en el país. Desde entonces, Libia ha pasado a ser un Estado fallido, un país somalizado, en palabras del periodista Patrick Cockburn, autor de «La era de la Yihad», quien ya predijo en 2012 que tras el derrocamiento del Gadafi, los rebeldes libios terminarían enfrentándose entre ellos, como efectivamente ha ocurrido. Una situación de vacío en Libia que ha permitido la llegada y el asentamiento de miles de terroristas de Al Qaeda y el Daesh en el país, mientras que muchos de los antiguos guerrilleros que lucharon contra Gadafi han pasado a formar parte del inmenso tramado de mafias que comercia y se lucra con el tráfico de personas. Y es que nunca como hasta ahora habían muerto tantas personas en el Mediterráneo (en su mayoría procedentes de países del África subsahariana) en un desesperado y trágico intento por llegar a Europa.

 En cuanto a Iraq, la retirada de la mayor parte de las tropas estadounidenses allí desplazadas bajo la presidencia de Obama, permitió la reorganización de los militares que habían integrado el ejército de Sadam Hussein, que se lanzaron a la conquista del territorio, ya no solo en Iraq, sino también en la vecina Siria, enarbolando la bandera terrorista del Daesh, también llamado Estado Islámico. Las acciones llevadas a cabo tras la toma de la ciudad iraquí de Mosul, la Siria de Palmira, o las matanzas indiscriminadas de cristianos yazidíes en Iraq, son muestras palpables de las atrocidades que esta organización terrorista ha cometido y está dispuesta a seguir llevando a cabo en su afán por construir un gran Estado Islámico, basado en la progresiva conquista de territorios donde instaurar su poder, fundamentado en el terror.

 De este modo, el Yihadismo es contemplado por la comunidad internacional como la gran amenaza para la seguridad de las democracias y muy especialmente de los países europeos, como se ha podido constatar en los brutales atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid [España debe sumar al Yihadista el terrorismo de la organización terrorista ETA, que tantas víctimas y dolor ha provocado en nuestra sociedad], así como los del año siguiente en Londres, o los muy recientes de París, Bruselas y Niza.

 Reconocido lo cual, el general Miguel Ángel Ballesteros, autor de «Yihadismo», recomienda en su libro no caer en el error de engrandecer los efectos de los atentados terroristas, y fortalecer a la ciudadanía en su capacidad de resiliencia. Reivindica por ello la necesidad de promover una cultura de la seguridad, que evite la parálisis por el terror.

 En este sentido, los planes educativos habrán de tener en cuenta en el futuro estos nuevos dramáticos parámetros, que inciden de manera tan determinante en la sociedad, de manera que el afianzamiento de los valores que fomenten la solidaridad, el respeto y la tolerancia, sean capaces de contrarrestar el miedo y el rechazo a la diferencia, que son las fuentes  de las que se nutren los grupos terroristas de todo signo.