domingo, 30 de abril de 2017

"E depois do adeus", preludio musical a la Revolución de los Claveles, de 1974, en Portugal

Música, claveles y revolución

 El 25 de abril de 1974 tuvo lugar en Portugal la que ha pasado a la Historia con el nombre de “Revolución de los Claveles”, la cual puso definitivamente fin a la dictadura salazarista, liderada en su última etapa por el que en aquel momento era presidente del país, Marcelo Caetano.

 Pero si aquel movimiento popular, el de la Revolução dos Cravos, pudo triunfar fue simplemente porque estuvo inspirado desde sectores de la oficialidad del estamento militar. Las guerras que mantenía entonces el gobierno luso en las colonias africanas de Angola y Mozambique, suponían una sangría para las familias del país, que veían impotentes cómo sus hijos marchaban a luchar a una guerra de imposible victoria, por cuanto para entonces, la práctica totalidad de las naciones de África (en plena efervescencia anticolonialista), ya habían alcanzado la independencia.

 
Auditorio de Galicia / L. N. M.- 25 / 04 / 2017
Y mientras los soldados luchaban, el descontento, y el sentimiento angustioso de saudade (que tan bien define la música del fado), invadía los corazones de padres y hermanos, quienes quedaban ya en las ciudades, ya en el rural, apresados en una vida y economía de supervivencia, a causa del empobrecimiento del país, provocado por la guerra.

 Mas la férrea censura, y el control impuestos por los agentes continuadores de la PIDE (la “Policía Internacional de Defensa del Estado” que había creado el dictador Oliveira Salazar) hacía imposible, o al menos inaudible, la respuesta popular. Y fue en este contexto de represión social en el que la música apareció ante la sociedad portuguesa como el vehículo ideal para expresar el sentimiento unánime de ansias democráticas.

 El 7 de abril de 1973, prácticamente un año antes de la “Revolución de los Claveles”, tenía lugar en Luxemburgo la edición anual del festival de Eurovisión, en el que “Mocedades” quedó segundo con la canción “Eres tú”. Portugal envió en su representación a un joven cantante, imberbe, atildado y vestido a la moda de los setenta, llamado Fernando Tordo. Su canción: “Tourada” (corrida de toros, –que quedó decima–) llevaba los aparentemente inofensivos versos del poeta luso Ary Dos Santos. Sin embargo todo el público portugués entendió –excepto los férreos censores, claro está–, que aquellas “banderillas de esperanza en la plaza de la primavera” eran una metáfora de cuanto estaba por acontecer.

 De modo que la verdadera transcendencia de “Tourada”, estribó en la constatación de que la música podía convertirse en el gran revulsivo que hiciera posible el avance de la sociedad portuguesa hacia la democracia.

 Luis Negro Marco 
Cuando el 10 de mayo de 1972 José Afonso interpretó en Santiago de Compostela (por vez primera), su conocida composición “Grândola, Vila Morena”, el artista portugués, muy posiblemente, no era consciente de la gran importancia que su canción iba a tener en los inicios de la “Revolución de los Claveles”.

 Aquel himno a la libertad, la fraternidad y la igualdad, emitido por Radio Renascença  en la madrugada del 25 de abril de 1974, iba a ser la segunda señal (la primera, un día antes, había sido la emisión radiofónica de la romántica balada “E depois do adeus”, del cantante Paulo de Carvalho) elegida por los oficiales conjurados, para dar inicio a la revolución en Portugal.

 En ese día, el ejército (en su mayoría reclutas que realizaban el servicio militar obligatorio) salió pacíficamente a las calles con los tanques y fusiles, sin hacer uso de las armas. Hecho transcendental que contribuyó de manera decisiva a que la revolución atrajera, no solo a la práctica totalidad de la población portuguesa, hastiada de años de guerra y represión, sino también a la comunidad internacional, que no tardó en refrendar (salvo excepciones, como el caso evidente de España, que vivía aún bajo la dictadura franquista) la iniciativa revolucionaria de los militaras portugueses.

 Los claveles llegaron después, por casualidad, cuando un soldado pidió un cigarrillo a una camarera. Ella le respondió que no tenía. Nunca había fumado. Pero en sus manos portaba un ramo de claveles, y le ofreció al soldado (a falta de tabaco), una flor. El soldado entonces, convirtió en jarrón su fusil y acomodó el clavel en la boca del arma. La mujer ofreció entonces el resto de claveles a los compañeros del soldado, que  repitieron su ejemplo. Aquella imagen –captada por los reporteros y difundida por la televisión y los periódicos– corrió como la pólvora a lo largo de todo el país y naciones del mundo, convirtiéndose en el símbolo de la revolución.

 Una canción, un clavel, un simple gesto que cambiaron los destinos de una nación.

sábado, 25 de marzo de 2017

Cervantes tenía algo de negro

Aspectos de la vida del creador de «Don Quijote de la Mancha», y de su obra literaria, denotan comunión con el ser y la cultura de África
Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616). Dibujo
alegórico del escritor,
 representado sobre el
 fondo esquemático de África.-Sus labios están
 situados a la altura de donde se situaría en el mapa,
Guinea Ecuatorial, pues el único país del continente en
que se habla, como idioma oficial, el español .  
Cervantes tenía algo de negro 


Antes que nada, manifestar que el título de este artículo de ningún modo pretende siquiera sugerir que Cervantes tuviese un origen africano (mas, de todos modos, quién lo sabe). El título de este artículo está inspirado en el del libro: «Beethoven was one sixteenth black» (que al publicarse en España se tradujo como «Beethoven tenía algo de negro»), libro que fue editado en 2004 por la escritora sudafricana Nadine Gordimer (1923-2014), quien fue galardonada con el Premio Nobel de Literatura en el año 1991. De este modo, las líneas que siguen a continuación tan solo son una reflexión acerca de algunos de los componentes literarios de la vida y obra de Miguel de Cervantes (especialmente de su libro «Don Quijote de la Mancha») que evidencian un entronque con el ser y la cultura propios de África. De hecho Miguel de Cervantes vivió durante cinco años en el norte del continente (desde el año 1575 hasta 1580), concretamente en Argel. Bien es cierto que no voluntariamente, sino como esclavo de corsarios turcos, quienes lo apresaron cuando navegaba por el Mediterráneo, desde la ciudad italiana de Nápoles rumbo a España, y lo llevaron preso hasta la ciudad de Argel. De este modo, Cervantes, al igual que millones de personas de África, también padeció el sufrimiento de la esclavitud, y, al igual que la milenaria cultura africana, la obra literaria de Cervantes también rebosa de humana sabiduría, atracción, sencilla perfección y belleza. 

Luis Negro Marco 

Portada de la revista "La Gaceta de Guinea
Ecuatorial
", correspondiente al mes de marzo de
2017, en que se publicó el presente artículo.

A pesar de ser el más grande de los genios de la literatura universal, y a pesar de los grandes servicios que como soldado prestó a España (el 7 de octubre de 1571 combatió en la batalla naval de Lepanto, en el transcurso de la cual recibió una herida que le ocasionó la pérdida de la movilidad de su brazo izquierdo), Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), vivió siempre bajo los umbrales de la pobreza. Por ello, en la procura de la subsistencia para sí y de su familia, el escritor se vio obligado a lo largo de toda su vida como escritor, a solicitar el favor de personajes de la nobleza española con influencia en las Cortes de los reyes de Espa- ña. Una de aquellas personas fue el duque de Lemos, a quien dedicó Cervantes, en 1615, la segunda parte de su novela «Don Quijote de la Mancha». En 1588, el autor de El Quijote comenzó a trabajar como recaudador de impuestos para la “Gran Armada”, una gran flota naval, integrada por más de 70 navíos de guerra que el rey español Felipe II ordenó construir, con la idea de invadir Inglaterra. Hombre honesto y honrado, en 1597 Cervantes fue acusado injustamente de malversación y apresado en la cárcel Real de Sevilla. Sin embargo, la serenidad de saberse inocente permitió al escritor que fuera precisamente en aquellos tres meses de prisión injusta en los que concibiese la idea de escribir su inmortal obra: «Don Quijote de la Mancha», la primera novela moderna de la historia de la literatura, y el libro más leído a nivel mundial, después de la Biblia. Pensemos ahora en el periplo de los esclavos africanos en América, y cómo la expresión de aquel sufrimiento, llevó a quienes lo padecieron a sentar las bases de la música moderna, a través de los cantos de alabanza a Dios (la música Godspell), o cómo también fueron ellos quienes compusieron aquellas rítmicas estrofas que relataban la dureza de las interminables jornadas de trabajo en las plantaciones de algodón y caña de azúcar de los americanos Estados del


A la izquierda, cuadro titulado: "Las señoritas de Avignon"; obra de 1907 del pintor español Pablo Ruiz Picasso. Esta pintura se encuentra actualmente en el Museo de Arte Moderno (MOMA) de Nueva York, y está considerada como la primera realización pictórica de estilo cubista, inspiradoen el arte africano. La expresividad de los rostros de este cuadro guarda mucha similitud con la del personaje que aparece en la figura de la derecha. Se trata de una talla en madera de los pueblos fang Oká de Guinea Ecuatorial. Y es que las vanguardias occidentales, tanto en el arte, como en la música tienen su base en las manifestaciones africanas. Y un estilo vanguardista es también el que encontramos en el escritor Miguel de Cervantes, y muy especialmente en la novela “Don Quijote de la Mancha”, en el transfondo de la cual subyacen (fuera consciente o no el autor de ello), muchas de las esencias de la cultura literaria africana, cuales son por ejemplo: la oralidad, el afán moralizante, el sentido de tránsito y de perfección de la vida, o el respeto a las tradiciones y a nuestros antepasados.

Sur. Sones y letras africanos que conformaron las raíces del blues, el jazz, y aun de la música rock cuyas melodías nos deleitan y hacen vibrar hoy en día. En ambos ejemplos encontramos un mismo denominador común: bondad y el genio ignorados y maltratados por el egoísmo y la ambición. Pero la belleza, como la verdad, se abrió camino a través de la libertad, cuya conquista inspira a Don Quijote lanzado a “desfacer entuertos” por el mundo a lomos de su antes rocín caballo, Rocinante. Cervantes, cautivo en África El 26 de septiembre de 1575, el barco en el que había zarpado desde la ciudad italiana de Nápoles, rumbo a España, fue abordado por una flotilla de bajeles piratas turcos, y Miguel de Cervantes fue hecho prisionero y llevado a la ciudad de Argel. Cinco años de esclavitud son los que padeció Cervantes allí, hasta que el 19 de septiembre de 1580 fue liberado por frailes trinitarios, que pagaron por su libertad el rescate que habían pedido sus
Cuadro expresionista, dibujado en 1944 por el pintor
estadounidense Jackson Pollock (1912-1956) representando
a la figura del caballero andante Don Quijote de la Mancha.
Los trazos y colores recuerdan a los de las pinturas
 africanas en tela de popó.
captores. En recuerdo de aquel período de su vida como esclavo en África, Cervantes escribió la obra «Los ba- ños de Argel», y a su vez, uno de los pasajes de «Don Quijote de la Mancha», que lleva por título “La historia del cautivo”, recrea también aquella trágica experiencia. Y no es el único episodio en que Cervantes se acuerda de África en su gran novela, y aún de manera cómica. Es el caso de la jornada en la que Cervantes cuenta cómo Don Quijote, en su peregrinaje junto a Sancho Panza, se encuentra con el conductor de una carreta en la que lleva una jaula con un león capturado en la sabana africana, y que es llevado a la Corte, como regalo del sultán de Orán al rey de España, en muestra de buena voluntad. Por lo demás, es muy posible que la trágica experiencia de Cervantes, privado durante cinco años de libertad, influyese a la hora de crear al héroe fantasioso que es Don Quijote, al que convierte en un iluminado e incomprendido defensor de la dignidad humana y de la libertad. Reveladores son al respecto dos de los pasajes de la novela: el primero, el que hace referencia a los galeotes, condenados a la pena de remar de por vida en las galeras del rey, a quienes Don Quijote libera de sus cadenas. Y el segundo de los capítulos, es el del pastorcillo Andrés, también salvado por nuestro héroe de los azotes que estaba recibiendo de su amo por haberle reclamado el pago de su humilde salario.

Universalidad y resiliencia en la obra de Cervantes 

Dice un pasaje de la Biblia (concretamente se encuentra en el Evangelio de San Mateo, cuando refiere la «Parábola de los viñadores infieles»): “La piedra que desecharon los arquitectos acabó por convertirse en la piedra angular del edificio”; pensemos al hilo de esta frase en el ignorado Cervantes y en cómo aún en medio de la indiferencia con la que fue acogido por sus contemporáneos, su genio literario lo llevó a ser el creador y el autor de la novela moderna y de la más grande obra literaria jamás escrita. Pensemos también en cómo fue la manera tan digna con la que los esclavos africanos de América afrontaron su falta de libertad, la que les proporcionó la fuerza que les impulsó a romper sus cadenas y a proclamar su libertad. Esta
Don Quijote y Sancho en su caminar por las llanuras de la Mancha española, son dos peregrinos que gustan de oír y más aún de contar historias. Por eso la oralidad está muy presente a lo largo de toda la novela. Los narradores, en muchas ocasiones, semejan protagonizar las veladas que tienen lugar en La Casa de la Palabra de las aldeas de África.
actitud personal tan positiva, y de fuerza ante las adversidades, es lo que conocemos hoy en día como resiliencia. Gracias a su resiliencia, Miguel de Cervantes hizo prevalecer su genio literario aun entre la pobreza económica en la que vivió. Y gracias a su resiliencia, los esclavos de América rompieron sus cadenas y alzaron su voz libre, convertida en un canto universal de unión de toda la Humanidad. Una unión basada en el más profundo respeto a la dignidad humana, que ni el más pesado de los yugos podrá jamás subyugar. Fueron aquellas mujeres y hombres quienes sentaron las bases de la convivencia, a través de la manifestación del orgullo de su pertenencia a la gran familia humana, independientemente de países, creencias, o color de la piel. Porque lo que verdaderamente nos hace humanos es nuestro destino para ser felices, a través del amor y de la verdad. La felicidad es por lo tanto consustancial al ser humano, y requiere de una vocación universalista (es decir, carente de exclusiones) que aspire a la belleza, que es otro de los conceptos universales de la Humanidad. Y universalidad, resiliencia y belleza, son valores constantes en toda la obra literaria de Miguel de Cervantes, como también lo son en la cultura africana. De ahí su influencia, permanencia, e inmortalidad.

Oralidad en «Don Quijote de la Mancha» 

Los estudiosos de la obra de esta novela coinciden en que el libro muestra una gran musicalidad en su prosa, constituyendo un relato muy rítmico, como si Cervantes hubiese concebido la obra para que sus pasajes fuesen recitados en público. La del Quijote es una construcción narrativa que tiene similitudes con las epopeyas ancestrales que narraron los trovadores griots de Senegal, así como los juglares intérpretes de los poemas épicos mvet del pueblo fang. Relatos fantásticos, cuyas raíces brotan no solo del mito o la leyenda, sino también de la Historia. Deslumbrantes puestas en escena que pretenden no solo entretener a la audiencia, sino también, transmitir e inculcar entre los espectadores y oyentes, las virtudes y valores que posibilitan la convivencia del pueblo y la tribu, cuyo bienestar y prosperidad presentes son posibles gracias a los buenos actos y bondad de los antepasados. Asimismo, la cultura oral, característica de la cultura africana, estuvo my presente en Cervantes. Y no solo en Don Quijote, un personaje que no cesa de contar historias maravillosas y asombrosas, nunca exentas de humana ternura. Y es que se sabe que Cervantes fue autor de no menos de treinta comedias teatrales, de las cuales no público más de ocho. Él las escribió, por tanto, no para que fuesen leídas, sino para que fuesen representadas en público, y para que (al igual que hicieron los griots africanos) con lo poco recaudado con ellas, poder vivir, a la vez que transmitir a través de sus novelas, valores ejemplares y verdadera cultura popular.

Mundo mágico del Quijote

Seguramente fue la influencia del arte, la magia, y los conceptos abstractos que caracterizan a la cultura africana, los que posibilitaron que, a comienzos del siglo XX, surgiera en Europa el arte cubista, tanto en la pintura como en la escultura, cuyo principal exponente fue el pintor, ceramista y escultor español Pablo Ruiz Picasso (1881-1973). De manera que fue toda una manifestación de vanguardia el que Cervantes –con cuatro siglos de adelanto– hiciera referencia al mundo surrealista y abstracto (tan propio e inherente a la cultura africana) por el que transitan Don Quijote y su fiel escudero Sancho Panza. Ambos vivirán aventuras extraordinarias, en las que se interpondrá la magia de hechiceros, brujos y hadas, así como los encantamientos que convertirán a molinos de viento en gigantes, y a rebaños de ovejas, en grandes ejércitos. Tampoco faltan en la novela los monstruos, las espadas milagrosas y los brebajes y ungüentos capaces de sanar las más terribles
Collage. A la izquierda, la Luna, sorprendida por el impacto de una nave espacial en su ojo derecho, tras la llegada del hombre a nuestro satélite. Así la concibió, de manera vanguardista y futurista, en 1902, el director de cine francés George Meliés en su película Viaje a la Luna, basada en el libro De la Tierra a la Luna, de Julio Verne-. A la derecha, hemos añadido un dibujo de Don Quijote y Sancho, sorprendidos de su fantasiosa llegada a la Luna de Meliés, en alusión al pasaje en que Cervantes, (adelantándose casi cuatro siglos a nuestra actual era de los viajes espaciales), hace creer a caballero y escudero que son capaces de volar a través del espacio sideral, transportados por un mágico caballo de de madera llamado Clavileño.
heridas, como el mágico bálsamo de Fierabrás, que recompondrá los quebrantados huesos de Don Quijote. Un mundo fantástico y aun futurista el que logra crear Cervantes en su novela –precursor de Julio Verne, se podría incluso decir–, por ejemplo, cuando en uno de los capítulos de la obra, Don Quijote y Sancho son engañados por un grupo de pícaros que les hacen creer que, montados con los ojos vendados sobre un caballo de madera (al que llaman Clavileño), podrán volar a través del espacio hasta llegar a la región del sol. Magnífica invención de Cervantes que cuando este pasaje escribió, difícilmente podía maginar que, casi cuatro siglos después, la Humanidad habría de lanzar sondas espaciales más allá de los confines del sistema solar. Y este mundo mágico de Cervantes, se aproxima mucho más a la cultura africana –con mucha más capacidad para la imaginación, la creatividad y la expresión del afecto– que a la calculadora, mucho más inexpresiva y fría razón, que caracterizó a la sociedad europea de principios del siglo XVII, que es cuando fue publicado el libro «Don Quijote de la Mancha». 

Valores morales en El Quijote

Don Quijote, a pesar de sus locuras, adopta siempre una actitud
amable, indulgente, de respeto y educada bondad, y ayuda hacia
cuantas personas encuentra en su camino, muy especialmente
para con los más necesitados, y las mujeres, empezando por la
idealizada Dulcinea del Toboso. Y es que sus acciones, deben
ser dignas y acordes con los valores morales preconizados por
las leyes de la Caballería. De ahí el ser caballeroso
.

Al igual que la literatura oral africana, El Quijote es un libro que pretende inculcar los buenos hábitos, las virtudes y los grandes sentimientos en quienes lo leen. A la vez, es un libro que alaba la sabiduría de las personas sencillas y humildes, que tan bien interpreta el personaje Sancho Panza. Cervantes siempre dijo que se podía encontrar mucha más sabiduría en la cabaña de un pastor que en los suntuosos ateneos de los filósofos. Un extraordinario paralelismo con la “Casa de la Palabra” de los pueblos de África, donde el extranjero es acogido como hijo propio, y donde los ancianos inculcan su ciencia a los más jóvenes, para que el día de mañana, ellos hagan lo mismo con sus hijos. La intención moral de Cervantes es palpable, además de en El Quijote, en sus «Novelas ejemplares» (también llamadas Novelas morales), que fueron publicadas en 1613. Una finalidad moralizante de la obra literaria de Cervantes muy similar a la que se encuentra en las fábulas de La Fontaine, y, por supuesto, a la existente en los siempre agradables de escuchar (por su sencilla y armoniosa erudición), cuentos africanos Don Quijote, a pesar de sus locuras, adopta siempre una actitud amable, indulgente, de respeto, educada bondad, y ayuda hacia cuantas personas encuentra en su camino, muy especialmente para con los más desvalidos y las mujeres, empezando por la idealizada Dulcinea del Toboso. Y es que sus acciones deben ser dignas y acordes con los valores morales preconizados por las leyes de la caballería. De ahí el ser caballeroso.

viernes, 3 de febrero de 2017

Retropía, el último gran libro, postúmo, del filósofo polaco Zygmunt Bauman

De la utopía a la retropía

El filósofo y escritor Zygmunt Bauman (1925-2017) mostró en su último libro que nuestra sociedad ha perdido la fe en el secular ideal humano por alcanzar un mundo feliz

Durante mucho tiempo hemos tenido fe en el ideal de que la humanidad alcanzaría la felicidad absoluta en un tiempo y lugar  futuros. Un lugar sobre el que Tomás Moro escribió cinco siglos atrás, refiriéndose a él como un lugar concreto, una tierra, una isla, un estado soberano, regulado por prudentes y benevolentes leyes. Ahora ya no creemos en esa utopía, pero en el fondo de nuestro ser la seguimos ansiando.

Portada del libro póstumo de Zygmunt Bauman,
Retropía; editado por Willey; 180 páginas
Sin embargo, ya no buscamos esa utopía en un lugar y futuro lejanos. Ahora está emergiendo una nueva concepción global cuyas expectativas se proyectan ya no hacia el futuro, sino hacia el pasado. Ya no encaminamos nuestros actos hacia un futuro al que hay que llegar, sino que volvemos nuestra mente hacia el abandonado y muerto pasado. De ahí que, según Zygmunt Bauman, las sociedades modernas han cambiado sus aspiraciones de un mundo ideal, pasando de la utopía de Tomás Moro, a la retropía.

 Zaugman se refiera al neologismo retropía  como una tendencia emergida de lo más profundo del subconsciente colectivo, fruto de la interactividad sistémica entre las esferas del poder y de la política, que conforma el eje y característica principal de nuestro tiempo, al que Zaugman define como sociedad líquida.

Es en el marco de los Estados—soberanos en el que se dirimen, unidireccionalmente, por las élites, qué valores han de ser los óptimos para el desarrollo social, y en función de ellos, cuáles han de ser los principales objetivos a alcanzar.

 La actual quiebra del sistema de valores, no es sino el reflejo de la incapacidad e incompetencia que las naciones-estado (impulsadas por la estrecha alianza entre los poderes económicos y políticos) están manifestando, en un tiempo en que las diferencias sociales entre pobres y ricos sn cada vez mayores, al tiempo que están surgiendo cada vez más bolsas de pobreza.
                                                                                                                                                                                                                                         Luis Negro Marco
Habiendo perdido por completo la fe en la idea de poder llegar al ideal de alcanzar una sociedad alternativa a la actual en el futuro, en su lugar, la sociedad está poniendo el foco girado hacia el pasado, que aunque enterrado, todavía sigue sin haber muerto.

Todo ello está originando un  profundo  sentimiento de desencanto y desconfianza en la sociedad, que la tradicional alianza de poderes se está mostrando cada vez menos capaz de controlar. Ello explicaría, entre otros asuntos, y contra lo deseado por el propio Gobierno de la nación, la elección de los británicos de salir de la Unión Europea, o la elección –contra todo pronóstico– de Donald Trump como presidente de los estados Unidos, o ya en España, que Pedro Sánchez tenga muchas posibilidades en volver a ser elegido secretario general del Partido Socialista.

 Es en este contexto en el que Zaugman se manifiesta de la opinión de que la verdadera utopía
(utopos, es la potencia de lo que podría ser, es decir, de la existencia) en nuestra sociedad posmoderna es la retropía (es decir, no lo que podrá ser sino la revitalización del illum tempum, que ya fue). Por lo tanto, en esa vuelta al pasado sería precisa una revisión de los acontecimientos pasados, para que no se vuelvan a cometer los mismos errores de quienes nos antecedieron en el tiempo.

 Surgen así imaginarias nuevas representaciones ya no del futuro, sino del pasado,  a la manera de nuevos mapas trazados sobre las antiguas fronteras, en los que se delinea la hoja de ruta hacia un retromundo mejor.

 Así es retropía, el nuevo tiempo y las nuevas fronteras sociales de nuestro mundo contemporáneo, examinados por Zygmunt Bauman  con agudeza gracianiana, poniendo de manifiesto la estrecha relación existente entre una modernidad desnortada (que ha renunciado a la entropía que conduce hacia el conocimiento racional) y el pasado, cuya senda recorrida proporciona, al menos, la seguridad de lo malo conocido

domingo, 8 de enero de 2017

Educación frente al terror

 El periodista Patrick Cockburn y el general Miguel Ángel Ballesteros, analizan en sendos libros el terrorismo yihadista, la gran amenaza para la seguridad mundial

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Patrick Cockburn
La era de la Yihad
Edita: Capitán Swing; 571 páginas
Madrid, 2016
Miguel Ángel Ballesteros
Yihadismo
Edita: La Huerta Grande; 163 páginas
Madrid, 2016
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 Desde los atentados del 11-S, perpetrados por la organización terrorista de Al Qaeda, la movilización de tropas por parte de la coalición internacional, liderada por los Estados Unidos, provocó primero la caída del régimen talibán en Afganistán, a finales de 2001, después el de Sadam Hussein en Iraq, en 2003 (ambos bajo la era del presidente Busch), y en octubre de 2011 (bajo la presidencia del presidente Obama), se produjo el derrocamiento del dictador de Libia Muammar Gadafi, que había permanecido 41 años en el poder.

 La primavera árabe, nombre con el que se conoció a las revueltas populares que se produjeron a comienzos de 2011 en varios países del norte de África (Túnez, Libia, Egipto), así como en Siria e Iraq, lejos de suponer la sustitución de  todos sus antiguos regímenes totalitarios por democracias, posibilitó en unos casos el surgimiento de nuevos grupos terroristas (caso del Daesh –también llamado Estado Islámico– en Iraq y Siria); en otros se abrió un gran vacío de poder (como está ocurriendo actualmente en Libia, con dos gobiernos enfrentados, uno en Tobruk y otro en Bengasi), y en el caso de la Siria de Bashar al Asad, dio comienzo una  espeluznante guerra que ha costado la vida a más de dos centenares de  miles de personas,  provocando a su vez más de un millón de desplazados.
                                                                                                        Luis Negro Marco
 En el caso de Libia, los rebeldes que derrocaron al Rais, pudieron llevar a cabo su Lobjetivo gracias al apoyo aéreo que recibieron por parte de los países integrantes de la OTAN. A pesar de lo cual, en septiembre de 2012, el embajador estadounidense en Bengasi, Chris Stevens, fue brutalmente asesinado por un grupo de yihadistas que incendiaron la sede diplomática de los Estados Unidos en el país. Desde entonces, Libia ha pasado a ser un Estado fallido, un país somalizado, en palabras del periodista Patrick Cockburn, autor de «La era de la Yihad», quien ya predijo en 2012 que tras el derrocamiento del Gadafi, los rebeldes libios terminarían enfrentándose entre ellos, como efectivamente ha ocurrido. Una situación de vacío en Libia que ha permitido la llegada y el asentamiento de miles de terroristas de Al Qaeda y el Daesh en el país, mientras que muchos de los antiguos guerrilleros que lucharon contra Gadafi han pasado a formar parte del inmenso tramado de mafias que comercia y se lucra con el tráfico de personas. Y es que nunca como hasta ahora habían muerto tantas personas en el Mediterráneo (en su mayoría procedentes de países del África subsahariana) en un desesperado y trágico intento por llegar a Europa.

 En cuanto a Iraq, la retirada de la mayor parte de las tropas estadounidenses allí desplazadas bajo la presidencia de Obama, permitió la reorganización de los militares que habían integrado el ejército de Sadam Hussein, que se lanzaron a la conquista del territorio, ya no solo en Iraq, sino también en la vecina Siria, enarbolando la bandera terrorista del Daesh, también llamado Estado Islámico. Las acciones llevadas a cabo tras la toma de la ciudad iraquí de Mosul, la Siria de Palmira, o las matanzas indiscriminadas de cristianos yazidíes en Iraq, son muestras palpables de las atrocidades que esta organización terrorista ha cometido y está dispuesta a seguir llevando a cabo en su afán por construir un gran Estado Islámico, basado en la progresiva conquista de territorios donde instaurar su poder, fundamentado en el terror.

 De este modo, el Yihadismo es contemplado por la comunidad internacional como la gran amenaza para la seguridad de las democracias y muy especialmente de los países europeos, como se ha podido constatar en los brutales atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid [España debe sumar al Yihadista el terrorismo de la organización terrorista ETA, que tantas víctimas y dolor ha provocado en nuestra sociedad], así como los del año siguiente en Londres, o los muy recientes de París, Bruselas y Niza.

 Reconocido lo cual, el general Miguel Ángel Ballesteros, autor de «Yihadismo», recomienda en su libro no caer en el error de engrandecer los efectos de los atentados terroristas, y fortalecer a la ciudadanía en su capacidad de resiliencia. Reivindica por ello la necesidad de promover una cultura de la seguridad, que evite la parálisis por el terror.

 En este sentido, los planes educativos habrán de tener en cuenta en el futuro estos nuevos dramáticos parámetros, que inciden de manera tan determinante en la sociedad, de manera que el afianzamiento de los valores que fomenten la solidaridad, el respeto y la tolerancia, sean capaces de contrarrestar el miedo y el rechazo a la diferencia, que son las fuentes  de las que se nutren los grupos terroristas de todo signo. 

sábado, 31 de diciembre de 2016

Entrevista a la profesora de la USC, Ofelia Rey Castelao, sobre la educación

Ofelia Rey Castelao, catedrática de Historia Moderna de la Universidad de Santiago de Compostela

San José de Calasanz merece un lugar especial en la historia de la Europa católica

 En estos momentos en que la educación es un tema de vivo de debate en los planos político, social y familiar, resulta de interés retomar la figura del pedagogo aragonés San José de Calasanz (1557-1648), por cuanto en 1597 abrió en Roma la primera escuela gratuita para los niños pobres, siendo el primer educador en concebir un plan pedagógico integral, específicamente dirigido a la infancia y la juventud de los estratos más humildes de la sociedad. Transcurridos más de cuatro siglos desde entonces, la educación sigue siendo uno de los grandes asuntos pendientes en la sociedad española de hoy. La profesora Ofelia Rey Castelao catedrática de Historia Moderna de la Universidad de Santiago de Compostela, aporta, en su calidad de historiadora, algunas reflexiones respecto a la educación y la enseñanza a lo largo de la historia y hasta nuestros días.

Luis Negro Marco 

Siempre se habla de la necesidad de unos buenos planes de estudio e investigación, pero ¿por qué es importante para un Estado que disponga de un buen sistema educativo?

La Revolución francesa estableció que la educación universal y gratuita es un derecho e hizo que el Estado asumiese esa responsabilidad, a sabiendas de que no se podía esperar que otras instituciones la asumiesen. Esto se hizo sobre la convicción de que la educación era la base del progreso individual como colectivo, y tanto material como cultural, así que no puede haber duda de que es un bien general e irrenunciable que el Estado debe gestionar y eso solo puede hacerlo sobre una estructura educativa de calidad y de acceso general.

Y siendo tan importante la educación, cree que ha sido y es una ciencia bien tratada e investigada en la historiografía española con respecto, por ejemplo, a nuestros países vecinos?

Con respecto a Francia llevamos cierto retraso, pero quizá no respecto a otros países. El
Fernando Negro Marco: Portada de su libro
San José de Calasanz, el santo amigo de los
niños y de los jóvenes
; Miami, 2016.
problema en nuestro caso es la separación académica entre la historia de la educación, que se hace en las facultades de ciencias de la educación, y la historia cultural, que se hace en las de letras, sin apenas conexión y con el empleo de fuentes y métodos diferentes.

Desde una perspectiva historia, ¿la educación ha servido para la integración o para la discriminación social de las personas?

Depende. En general, mientras no nació la enseñanza totalmente gratuita y universal, sirvió más para la discriminación social que para la integración. Las mujeres fueron las más perjudicadas en todo momento, claro está.

¿Cuáles han podido ser las causas por las que en España, desde el siglo XVI, hasta nuestros días, buena parte de la educación haya recaído en las órdenes religiosas?

En España y en todos los países católicos. Pero eso solo es cierto en parte: los centros de enseñanza de todos los niveles y en especial las universidades, debieron más al clero secular; como perceptores mayoritarios de los diezmos, los obispos, canónigos e incluso párrocos fueron fundadores de universidades, cátedras de gramática y escuelas. El caso más claro es el de las escuelas parroquiales francesas. Las órdenes solo dieron enseñanza interna –para sus novicios y juniores- hasta la aparición de la Compañía de Jesús, que se basó en un concepto diferente, ya que era la enseñanza su razón de ser.

Constantemente se reivindica en nuestro país el fortalecimiento de la enseñanza pública respecto a la privada y la concertada ¿Qué diferencias cree que hay entre ambas y cómo piensa que podrían coexistir sin traumas?

Yo estudié en la escuela pública, en un instituto público y en una Universidad pública y creo en ese sistema porque sé que funciona. Esta pregunta no tendría sentido en Francia, donde la enseñanza privada es pagada por los padres y la pública por el Estado y no hay ese mestizaje según el cual lo privado es pagado con los impuestos de todos.

El santo aragonés San José de Calasanz abrió la primera escuela popular gratuita en Roma en 1597, y creó la Orden religiosa de las Escuelas Pías para universalizar su proyecto educativo ¿Podría decirse que constituyó su obra un antes y un después en la acción educativa universal?

Página de El Periódico del Estudiante, suple-
mento semanal de El Periódico de Aragón, en
el que fue publicada esta entrevista, el día 7
de 
diciembre de 2016
Nunca en la Historia nadie marca un antes y un después, salvo que se sea un genio, ya que siempre detrás de un acto individual hay una tendencia y ese es el caso de José de Calasanz, que no pretendió tampoco una enseñanza universal, sino cubrir un vacío educativo; por otra parte, no es un proyecto que tuviera en consideración el mundo rural ni en las Escuelas Pías se tuvo en cuenta a las niñas. Pero sin duda es una creación de enorme importancia que colaboró a la mejora de la situación general de los niños de sectores humildes y ya me parece que con eso se merece un lugar especial en la historia de la Europa católica.

Como historiadora ¿qué argumentos esgrimiría para  convencer a quienes sostienen que en la era digital la ciencia histórica no sirve para nada?

No suelo molestarme contestando a los que sostienen semejante cosa. Demuestran que ignoran que el hecho mismo de lo digital es una técnica al servicio de la ciencia, y la Historia es una ciencia cuyo fundamento teórico y metodológico solo se obtiene tras un largo proceso de formación.

Y para finalizar: A su juicio: ¿Cuáles son los principales retos que debería afrontar el sistema educativo español para proporcionar una enseñanza por la que dejemos de ser los últimos de la fila en Europa?

Primero: no somos los últimos de la fila. Los indicadores que se emplean para establecer las escalas no reflejan la realidad educativa de los países, sino que miden sobre todo su dotación material; por otra parte, meten en el mismo saco países con cien millones de habitantes y otros con cuatro o cinco, y es imposible que puedan compararse. Segundo: no tengo un criterio claro de qué es necesario hacer, salvo en una cosa: es imprescindible que cualquier reforma tenga en cuenta el ciclo educativo completo, desde la escuela infantil a la Universidad para que se eliminen los evidentes desajustes que explican que cada nivel se queje de la formación que se da en el anterior. 

lunes, 26 de diciembre de 2016

Feliz Navidad 2016 y Próspero año nuevo 2017


Navidad, Natividad, Nöel, Christmas


Jésus-Christ est né en Judée sous Auguste (l´an 749 après la fondation de Rome) pendant le recensement général que cet empereur ordonna dans tout l´empire. À 30 ans, Jésus prêche la doctrine nouvelle: a) Un Dieu unique "jaloux" (le Dieu d´Israël), parfait et infinitement bon, dont Jésus est le fils; b) Égalité essentielle de tous les  hommes aux yeux de Dieu; c) «Aimez-vous les uns les autres comme Dieu Vous a aimés»; d) Bonheur éternel dans l´autre monde pour les  hommes de bonne volonté qui auront pratiqué la vertu.
(G. HacquardJ. Dautry, et O. Maisani«Guide romain antique»; Librairie Hachette; Paris, 1952)

 

lunes, 19 de diciembre de 2016

Magnífica novela de Carmen Posadas que nos acerca a la olvidada memoria negra de España

La hija negra de la Duquesa de Alba

La escritora Carmen Posadas recrea en su novela, la desconocida sociedad esclavista española de comienzos del siglo XIX

Luis Negro Marco / Santiago de Compostela

Si en todos los tiempos ha habido una sociedad de arriba y otra de abajo, no siempre la historia ha sabido poner luz en estas dos realidades, inseparables sin embargo para comprender la siempre compleja verdad histórica. La Música nocturna de las calles de Madrid, del compositor italiano Luigi Boccherini (1743-1805), puede ilustrarnos sobre un estereotipo del pueblo español de la época, al igual que los grabados de Goya sobre La Tauromaquia, pero no  del verdadero ser hispano ni de la sociedad de entonces en su conjunto. Por debajo de las intrigas de la Corte de Carlos IV y de su esposa María Luisa de Parma, manejados a su antojo por Godoy, el Príncipe de la Paz, andaban además de la nobleza de abolengo (representada por las duquesas de Alba y de Osuna), la oficialidad militar (con acreditada limpieza de sangre), la hidalguía (a partes iguales adornada de miseria y orgullo), y la casta popular de chisperos, modistillas, majas y toreros (con sus cabellos enfardados en redecillas), bailando coplillas y tiranas al compás de la guitarra.
Este libro muestra la prácticamente desconocida  historia  del casi un millón de esclavos negros que hubo en España durante tres siglos, hasta mediados del siglo XIX, y refleja y muy bien el Madrid y la Corte española de Carlos IV
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Carmen Posadas
La hija de Cayetana
Editorial Espasa, 516 páginas
Barcelona, 2016
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 Desde comienzos del siglo XVII, la trata de esclavos procedentes de África se había convertido en un negocio de escala mundial, de manera que –solo en el XVIII– fueron más de siete millones de esclavos los que se transportaron en barcos negreros desde las costas de África hasta el Nuevo Mundo. Y en el caso concreto de España, se estima que pudieron haber sido más de ochocientos mil los esclavos negros traídos a nuestro país entre 1450 y 1750. Esta masiva presencia, explicaría el hecho de que hasta bien entrado el siglo XIX, muchas de las cartillas escolares enseñaran el abecedario componiendo las letras con dibujos de personas negras. Y que, al mismo tiempo, el arte incorporara la exótica belleza de las mujeres y hombres esclavos negros en sus diferentes manifestaciones plásticas, siempre lastradas, eso sí, por el sesgo de la superioridad de los civilizados blancos europeos sobre los salvajes esclavos negros.

  Porque ni mucho menos fue la modernidad de la razón cartesiana la que acabó con las diferencias sociales. Más bien al contrario, se asentaron éstas ya no en la etérea nebulosa de la incultura medieval, sino en los sólidos fundamentos de las nuevas ciencias. De este modo el pedagogo francés La Chalotais (1701-1785) se lamentaba de que en las iglesias católicas se enseñase a leer y a escribir a gentes que no deberían haber aprendido sino a dibujar y a manejar el cepillo y la lima. Y no estaba el educador galo  hablando de esclavos, sino de la gente humilde del pueblo.
La escritora Carmen Posadas
Sin embargo, la historia de España ha dejado que la oscuridad engullera un último pero importante estrato social de la época de 1800: el grupo social de los cientos de miles de esclavos negros que en las primeras décadas del Ochocientos, llegaron a ser imprescindibles –como criados sin ningún tipo de derechos– en las casas de miles de familias españolas acomodadas, con pretensiones de adelantar un peldaño en la escala social.

 Y fue en aquellos difusos parámetros de aquella aún más difusa sociedad en los que María del Pilar Cayetana Álvarez de Toledo (1776-1802), la decimotercera Duquesa de Alba, adoptó a aquel bebé, seguramente hija de una esclava negra procedente de Cuba, a la que puso por nombre María de la Luz. Una hija adoptiva a la que – no tuvo descendencia biológica–  la Duquesa de Alba amó y protegió como propia. Goya la vio y la inmortalizó –al menos– en dos ocasiones. Una de ellas, en un grabado (que puede contemplarse en el Museo del Prado) en el que la negrita María de la Luz, aparece en manos de su madre, la Duquesa de Alba.

 Cayetana, amante de Godoy, rival de la reina, modelo y capricho de Goya, grande de España con alma de mantón de Lavapiés, falleció en extrañas circunstancias cuando todavía era joven, a los cuarenta años de edad, un cálido día de verano: el 23 de julio de 1802. Ni siquiera pudo darle un beso de despedida a su querida hija, la negrita de su vida, pero su amor a ella quedó bien patente en su testamento. La hija negra de la Duquesa de Alba, no podría heredar sus títulos por razones de su piel morena, pero sí una gran fortuna y una renta vitalicia de por vida. Aun así, aquella hermosa niña, una vez muerta su madre y protectora, ya no encontró motivo para seguir viviendo en un Madrid que, por razones de su color de piel, la relegaba de cualquier plano social. Seguramente María de la Luz volvió a la Cuba española, donde los africanos eran mayoría, y donde se le perdió definitivamente la pista;  aunque es muy posible que antes de su muerte la hija negra de la Duquesa de Alba preguntara a los  religiosos abacuás de los Orishas el porqué de un destino tan trágico y cruel para ella y los de su nación africana.