jueves, 7 de agosto de 2014

Las peregrinaciones a Compostela, un camino de encuentro personal

Santiago, principio y fin del camino
La catedral de Santiago de Compostela, homenajeada por el arco iris en una plomiza, serena
y melancólica tarde de finales de septiembre de 2013. La fotografía está tomada desde el Parque de robles y bicentenarios eucaliptos de la Alameda santiaguesa
.- Foto: Luis Negro Marco 
Luis Negro Marco / San Andrés de Teixido

 Junto con san Pedro (primer cabeza de la Iglesia católica) y san Juan, el apóstol Santiago estuvo presente en los tres acontecimientos fundamentales en la vida de Jesús: el de la Transfiguración en el Monte Tabor; en la resurrección de la hija de Jairo, y en la oración en el huerto de Getsemaní, antes de su crucifixión.  Quizás por esta predilección de Jesús hacia Santiago, la Cristiandad ha dedicado al apóstol una gran veneración, sólidamente consolidada en los cinco continentes, como demuestran el numeroso conjunto de ciudades que llevan su nombre, comenzando –naturalmente–  por Santiago de Compostela.

 Considerado primer mártir de la Cristiandad, tras su martirio en Jerusalén –según la tradición ocurrido hacia el año 43– sus discípulos se hicieron cargo de su cuerpo… y de su cabeza, depositándolos en una barca de piedra, con la que se hicieron a la mar en la ciudad palestina de Jaffa. Milagrosamente, arrastrada por el viento y las olas, en tan solo siete días, la nave arribó a las costas de Galicia, en la actual localidad de Padrón. Ocurrió entonces que cuando la embarcación ya se aproximaba a la playa, un caballero que paseaba con su caballo a orillas del mar, fue engullido junto con su montura por la fuerza de un repentino y proceloso oleaje; sin embargo, en lugar de perecer ahogados, caballo y caballero emergieron refulgentes de entre las aguas, cubiertos de conchas. Desde entonces, la concha (en realidad una vieira) se convirtió en el símbolo del Apóstol Santiago, así como en la insignia de la capa de los peregrinos que desde hace siglos encaminan sus pasos hacia la tumba del apóstol, en Santiago de Compostela.

 Durante la Edad Media, fueron tres los lugares sagrados de peregrinación para los cristianos: Jerusalén (quienes allí iban recibían el nombre de “palmeros”); Roma (cuyos caminantes recibían el nombre de romeros, de donde proviene la palabra “romería”) y Santiago de Compostela –geográficamente, el “Finis Terrae” o “Finisterre” del imperio romano–, adonde se encaminan los peregrinos propiamente dichos. Y es que según la tradición cristiana, fue en Compostela (“Campo de estrellas”), en un lugar de Iria Flavia, donde quedó erigida pos sus apóstoles la tumba de Santiago el Mayor, el primer mártir de la Cristiandad.

 En la España medieval del siglo XII, entonces mayoritariamente en poder musulmán, Santiago se convirtió en un defensor celeste y en el símbolo en torno al que se pudo aglutinar la Reconquista cristiana. De ahí la proclama: “Santiago y cierra España” de invocación al Apóstol al comienzo de las batallas. Entendida la conjunción “y” como un adverbio locativo: “allí” (al modo de la lengua francesa). Por tanto el significado real de la expresión vendría a ser algo así como: “¡Santiago, allí, proclama la grandeza de España!”.  
Un atardecer a finales del verano en las playas del Vilar, próximas al puerto pesquero de Ribeira. Ocaso final de huellas que marcan un camino hacia el sol. Tierra y agua se funden en un único elemento, fundido por el fuego de la luz solar. Final y principio del camino, siempre hacia la luz.- Foto: Luis Negro Marco
La simbología en torno a la figura del apóstol Santiago, (la Cruz de la Orden militar que lleva su nombre, y su representación, bien como peregrino, bien como soldado de la Fe, a lomos de un blanco corcel), unida a su significación mariana (en Zaragoza, y a orillas del Ebro la Virgen María se le apareció de pie, sobre una columna) han hecho de Santiago el primero de los apóstoles, siendo por ello considerado como el profeta, protector y mediador milagroso con la Divinidad. Y de ahí la importancia de la devoción cristiana hacia su figura,  y el secular peregrinaje hacia su tumba, anunciada por la obra culmen de la escultura románica: “El Pórtico de la Gloria” de la catedral compostelana, embutida en esa monumental joya del barroco  que es la fachada del “Obradoiro”.

 Desde el comienzo de las peregrinaciones, se consideró al Camino de Santiago como el eje fundamental en torno al que habría de aglutinarse la idea global de una Europa cristiana. De manera que con la finalidad de glorificar y propagar las magnificencias de tan importante ruta de santidad y redención, mediado el siglo XII, y seguramente en el monasterio francés de Cluny, una mano anónima concibió una obra extraordinaria para su tiempo: el “Liber Sancti Jacobi” o “Codex Calixtinus”, compuesto de cinco libros, conteniendo sermones sobre Santiago, cánticos y lecciones para sus fiestas, así como la relación de sus milagros  e historia de su vida. Un cuento épico sobre la venida de Santiago a España, y una “guía de viaje” para los peregrinos, rebosante de información sobre los caminos de peregrinación a través de Francia y España; y todo ello presentado con un extraordinario “suplemento” de música polifónica (que incluye la más antigua composición a tres voces que ha llegado hasta nuestros días, de absoluta vanguardia para su tiempo) compuesta con la idea de que fuese interpretada por los niños de la Escuela de música de la Abadía benedictina de Cluny.

 No se sabe aún con certeza cómo pudo llegar el Códice Calixtino (así denominado por contar con una breve introducción de Guido de Borgoña, el Papa que asumió el pontificado con el nombre de Calixto II, desde 1119 hasta su muerte, en 1124) a Santiago de Compostela. Y aunque su autor fuera con certeza un erudito, este Códice contiene innumerables errores gramaticales, retóricos y de dogma, a los que los especialistas tratan aún de dar una explicación, pero sin hallar una respuesta definitiva. Lo que sí parece probable es que los “errores” del Códice Calixtino (que incluye palabras en hebreo, latín y gallego) fueron incluidos a propósito, con la finalidad de que fuesen detectados y corregidos por los anteriormente citados alumnos, para su ejercitación en la lengua latina.
Caminar a Santiago. Encontrarse a sí mismo en la inmensa soledad interior del propio ser. Viajar hacia el infinito de la personalidad. El reencuentro con el cosmos a través de nuestra mente. Girar rítmicamente al igual que las órbitas de los planetas en rededor del sol. Fundirse con el ardiente lecho de lava sólida y petrificada que conforma la Tierra, esencia de cualquier forma de vida.- En la imagen, un atardecer de septiembre frente a las playas del Vilar, en Ribeira.-
Foto: Luis Negro Marco
Destacar además que también la milicia guarda relación con Santiago, y amén de su prodigiosa aparición en la batalla de Clavijo –La Rioja– (la cual habría tenido lugar entre los años 819 y 834, con victoria para las huestes cristianas), el rey Fernando II de León instituyó en  el año 1161 la Orden militar de “Santiago de la Espada”, con el objetivo de proteger a las personas que de toda Europa peregrinaban hasta Compostela. El maestrazgo de la Orden de Santiago, que  llegó a gozar de un gran poder, se unió a la Corona de España en tiempo de los Reyes Católicos, a su vez grandes benefactores de las peregrinaciones.
 
A día de hoy, Santiago de Compostela sigue siendo principio y fin de viaje espiritual para millones de peregrinos, que caminan por el también conocido como “Camino de la Vía Láctea”, por ser el reflejo en la Tierra del que las estrellas de nuestra Constelación dibujan en el Cielo.  

viernes, 1 de agosto de 2014

El 31 de julio se celebró el Día Internacional de la Mujer Africana. Un homenaje a su gran labor por el amor y la justicia a nivel mundial

                           
África tiene nombre de mujer

          El Periódico de Aragón. Noticias de Zaragoza, Huesca y Teruel
          http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/africa-tiene-nombre-mujer_960911.html


LUIS NEGRO MARCO / Islas Cíes

Cartel de la exposición de cuadros que la artista guineoecuatoriana RACHEL EPAM expuso en el Centro Cultural Ecuatoguineano de Malabo (capital de Guinea Ecuatorial) entre los pasados meses de enero y febrero. El título de la exposición ha servido también para el de este artículo
África, cuna de la Humanidad, tiene nombre de mujer. Quizás por ello, el continente ha acogido, durante milenios, el nacimiento de mujeres cuyas obras y sabiduría han iluminado al mundo hasta nuestros días. Y para constatarlo basta citar tan solo uno de los infinitos ejemplos posibles: Hipatía de Alejandría; mujer que vivió entre los años 375 y 435 después de Cristo. Hipatía fue una gran filósofa, matemática y astrónoma, paradigma actual de la autonomía y libertad de la mujer, que murió asesinada ante la incomprensión de quienes confundieron su gran talento y sabiduría como manifestaciones contrarias a la religión de su tiempo. Ayer, se celebró el Día Internacional de la Mujer Africana. Fue en esa fecha de 1962 cuando en la ciudad tanzana de Dar-Es Salaam se celebró la histórica primera Conferencia de Mujeres Africanas, con representantes de catorce países del continente. Uno de los acuerdos de aquel encuentro fue el de celebrar anualmente dicha fecha como Día de la Mujer Africana. Más tarde, en 1974 (el mismo año en que fueron hallados en África, concretamente en Etiopía, los restos fósiles de Lucy, nuestro antepasado más lejano en la evolución, con más de tres millones y medio de años de antigüedad)Dlamini Zuma, presidenta de la Comisión de la Unión Africana, primera mujer en ocupar dicho puesto. En la citada cumbre, Zuma estuvo acompañada de la senegalesa Bineta Diop (impulsora en 1996 de la Fundación Panafricana Femmes, África, Solidaridad), quien este año fue nombrada Enviada especial de Unión Africana para la Mujer, la Paz y la Seguridad.CADA AÑO, son decenas de miles las mujeres en África víctimas de la violencia sexual en los diferentes conflictos armados abiertos en el continente. Uno de los casos más recientes de este delito de lesa humanidad está siendo el secuestro y violaciones a los que están siendo sometidas más de 300 niñas y mujeres en Nigeria por parte del grupo terrorista Boko Haram. Una situación que continúa a día de hoy a pesar de los esfuerzos que se están realizando para su liberación por parte de la comunidad internacional.Otro de los graves ataques que se producen contra
La ministra de Cultura y Turismo de Guinea Ecuatorial, GUILLERMINA MEKUY, junto a la artista guineoecuatoriana RACHEL EPAM, durante la presentación de la exposición de cuadros que tuvo lugar en el Centro Cultural Ecuatoguineano de Malabo el pasado 27 de enero
la dignidad de la mujer y que se constata en diversas países de África (no exclusivamente, por desgracia, en el continente negro, pues también es generaliza en Asia, Oriente Medio y, en menor medida, Sudamérica) es el de la ablación. Es decir, la escisión o corte mediante el que se practica la extirpación (clitoridectomía) total o parcial de los genitales externos femeninos. Operación muy dolorosa para las mujeres (en su mayoría niñas, entre los 4 y los 15 años) que la sufren, por cuanto en la mayoría de los casos se hace sin anestesia alguna y en ausencia de las condiciones higiénicas necesarias para evitar una infección. Esta práctica (falsamente basada en la religión y las tradiciones ancestrales) supone, al igual que la violencia sexual en los conflictos armados, una violación de los derechos humanos que se debe erradicar. Algo que solo podrá lograse a través de una legislación internacional clara y contundente, pero sobre todo, a través de la educación y concienciación de las sociedades en que aún se practica la ablación, informando sobre las graves consecuencias que acarreará a sus victimadas hijas para el resto de sus vidas.Y aun a tenor de todo lo expuesto (los graves problemas a que debe enfrentarse) la mujer africana, fue y sigue siendo el epicentro en torno al
WOMEN AFRICA SUPPORT. Cuadro de la artista guineoecuatoriana RACHEL EPAM realizado en arpillera, montado sobre bastidor de madera. Simbólica y sensual composición de gran calado artística en el que RACHEL EPAM muestra en una sola imagen una realidad mágica que podría llenar bibliotecas enteras: La importancia de la mujer africana en la vitalidad y desarrollo, lleno de valores humanos, que está experimentando el continente africano.
que se genera la impresionante vitalidad (con sus mil millones de habitantes) que demuestra actualmente el conjunto de África. Quizás por ello reza así un proverbio africano: "Si educas a un hombre, educas a un individuo, pero si educas a una mujer, educas a una sociedad".África debe afrontar aún muchos retos y desafíos, pero buena parte de sus países gozan ya de una economía y desarrollo emergentes con grandes posibilidades de progreso y grandes expectativas de futuro, e incluso influencia a nivel mundial. Pero nada de ello habría sido ni será posible sin el coraje, trabajo y bondad que día a día demuestran las mujeres de África, los verdaderos motores del cambio en el continente.


miércoles, 30 de julio de 2014

Histórica Cumbre en Londres contra la violencia sexual como arma de guerra


Portada
http://www.lagacetadeguinea.com/201/09.htm
Cumbre contra la violencia sexual en los conflictos armados
La Presidenta de la Comisión de la Unión Africana, Nkosazana Dlamini Zuma encabezó la delegación de la Unión Africana en la “Cumbre Mundial de Londres” (celebrada entre los días 10 y 13 del pasado mes de junio), con el objetivo de establecer las leyes necesarias para poner fin a violencia sexual en los conflictos armados, y considerar las violaciones sistemáticas de mujeres en las guerras como un Crimen contra la Humanidad. A partir de ahora, los autores de estos crímenes serán llevados ante la Justicia de los Tribunales Penales Internacionales en los que serán juzgados como responsables de un delito contra la Humanidad.

Luis Negro Marco / Muxía

Dlamini Zuma (quien estuvo acompañada en la cumbre de Londres por la senegalesa Bineta Diop, nombrada en enero de 2014 “Enviada Especial de la Unión Africana para la Mujer, la Paz y la Seguridad”, y que en 1996 impulsó la fundación panafricana “Femmes, África, Solidarité”) manifestó que es necesaria una mayor sensibilidad y compromiso político por parte de la comunidad internacional en este asunto tan grave para la dignidad de la mujer.
Y es que cada año se contabilizan por milloones las mujeres (muchas de ellas niñas, y aunque en menor medida, también hombres) víctimas de la violencia sexual, una devastadora y programada arma de guerra que atenta muy gravemente contra la dignidad y la moral humanas. Este tipo de delito de lesa humanidad sigue prodigándose día a día en numerosas guerras, como las actuales de Siria, Irak, o República Centroafricana, pero también en conflictos puntuales, como los secuestros de niñas y mujeres protagonizados recientemente en Nigeria por el grupo radical armado Boko Haram.
Las violaciones son un arma de guerra que se debe erradicar
A lo largo de esta cumbre, la necesidad de elaborar una serie de de leyes concretas contra la violencia sexual, fue una de las demandas planteadas por la Presidenta de la Unión Africana. Una reivindicación también compartida por la actriz norteamericana Angelina Jolie (quien ostenta el cargo de “Enviada Especial del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados”) quien considera un mito que las violaciones sean consecuencia inevitable de los conflictos. La actriz expuso en su intervención con claridad meridiana, que las violaciones en los conflictos armados no tienen tanto
La actriz estadounidense Angelina Jolie abraza, durante la reciente Conferencia de Londres, a  la periodista Neema Mamadamu, de la República Democrática del Congo, cuyo trabajo por la reconciliación y la paz  en su país tras la guerra de hace 16 años, ha sido mundialmente reconocido
que ver con el sexo como con las decisiones de quienes ostentan el poder de la guerra, para humillar y destrozar la dignidad de sus oponentes, en un acto de exterminio. Jolie sostiene que “las violaciones son un arma de guerra” y al igual que las armas de destrucción masiva, deben ser erradicadas. Y de momento hay motivos para la esperanza, pues la declaración final de la cumbre fue ratificada por 148 países, suscribiendo en ella el compromiso firme de poner fin a la violencia sexual en los conflictos armados. Una propuesta de Resolución, por otra parte, ya expresada también por la Asamblea General de la ONU en septiembre de 2013.
Un fondo internacional de ayuda a las víctimas
Por su parte, el ministro de Exteriores británico, William Hague recordó que la violación de mujeres y niñas en las diferentes guerras habidas en el mundo a lo largo de las dos últimas centurias, es uno de los grandes crímenes contra la Humanidad de los siglos XX y XXI, y que, pese a los avances en la conquista de nuevos derechos para las personas, se sigue aún ahora usando de forma deliberada y sistemática. Hague terminó afirmando que “solo un hombre débil abusa de las mujeres”.
Finalmente, señalar que los dos logros más importantes de esta cumbre han sido, el refuerzo del marco jurídico internacional para luchar contra la violencia sexual en los conflictos armados, y la consolidación del fondo económico mundial de apoyo a las víctimas, al que el Reino Unido donará 7,4 millones de euros, que se sumarán a los otros 173 millones ya existentes.
 La doctora sudafricana Nkosazana Clarice Dlamini-Zuma (nacida en Natal en 1947) fue elegida el 15 de julio de 2012 como Presidenta de la Comisión de la Unión Africana, primera mujer en ocupar dicho cargo. Su presente en la pasada Cumbre celebrada en Londres, fue de las más destacadas.
  
En la clausura de esta crucial Cumbre de Londres, que tuvo lugar el 13 de junio, estuvo presente el Secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, quien en su discurso manifestó que “la violencia sexual en la guerra es una mancha en la conciencia del mundo que tiene que terminar”. La reunión fue cerrada oficialmente, en esta ocasión mediante videoconferencia, por el Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon.
Como conclusión, cabría resaltar que éste internacional encuentro puede ser el extraordinario punto de partida para la construcción de un nuevo escenario internacional, donde la participación activa de la mujer en las decisiones políticas será determinante en cuanto a la resolución de conflictos y para la creación de un futuro internacional verdaderamente sostenible, fundamentado en los principios de seguridad, justicia y paz.

martes, 22 de julio de 2014

"Bisila Bokoko African Literary Project" (BBALP). Bisila Bokoko, embajadora del Liceu en Nueva York, es la promotora y presidenta de esta Fundación, sin ánimo de lucro, cuyo objetivo es el de la construcción de bibliotecas en distintos países de África.


Bisila Bokoko: Un libro, una ilusión para las niñas y niños de África



Bisila Bokoko African Literacy Project


Valenciana de nacimiento, aunque ciudadana del mundo, a sus cuarenta años, Bisila Bokoko es el vivo ejemplo de la esencia del mestizaje. Sus padres, naturales de Guinea Ecuatorial, se trasladaron a España siendo aún muy jóvenes. Tras Licenciarse en Derecho y Económicas, en 1999 consiguió una beca y al año siguiente fue destinada a Nueva York donde, con tan solo 26 años, desempeñó el cargo de Marketing Manager del IVEX. Allí en la “Gran Manzana”, se casó, fijó su residencia, y tuvo sus dos hijos. En  2012 decidió crear su propia empresa, especializada en facilitar las actividades comerciales entre empresas de Europa, América y África, y en 2013 su nombre figuró en la lista de las 10 mujeres españolas más influyentes en los Estados Unidos. Desde el pasado mes de marzo, es la embajadora del Liceu de Barcelona en Nueva York. Comprometida con los Derechos de la Infancia, en 2012, creó una Fundación sin ánimo de lucro, cuyo objetivo se centra en la construcción de bibliotecas, destinadas principalmente a niños y jóvenes, en diversos países de África y América Latina. La Fundación recibe el nombre de “Bisila Bokoko African Literacy Project” (BBALP), siendo Ghana el primer país en el que miles de niños se han beneficiado ya de su proyecto. 






jueves, 17 de julio de 2014

Cuento: "Diálogo entre el Volcán y el Pozo ciego" (Parte II)

CUENTO POR ENTREGAS

"Diálogo entre el volcán y el pozo ciego"

(II) On the road

Era un día de finales de junio de 1992. Nos habíamos citado en “El Universal” de Zaragoza, al lado de la plaza de San Francisco, junto a la Universidad de Zaragoza, aquella que fundara ya en el siglo XVI el clérigo de Fonz, Pedro Cerbuna Negro. Una discretísima estatua en bronce,
Luis Negro Marco 
Ribadesella do Eume
semioculta tras un seto, recuerda, junto a la Facultad de Filosofía y Letras, la figura del meritísimo oscense. “El Cerbuna”, el Colegio Mayor de la Universidad, lleva también su nombre, pero a buen seguro que serán muy pocos los universitarios inquilinos de la residencia quienes podrán decir el porqué del nombre del edificio que les proporciona alojamiento, comida y bienestar. Gabriel Sopeña llegó con su disco bajo el brazo: “Otro lugar bajo el sol”, con un gallo en su portada. Me habló de Jack
 kerouac y de la generación Beat de la juventud americana de los años cincuenta. "Anagrama" acababa de editar una nueva edición del libro que marcó a toda la generación: “En el camino” ("On the road"). El disco iba acompañado de todas las letras de las canciones y alguna cita bíblica. Una, del Eclesiastés: “Encontraré otro lugar bajo el sol”. Esa era la esencia de la generación Beat. Recorrer cada día en un viejo Chevrolet las infinitas carreteras de los desiertos californianos; viajar de Este a Oeste por los Estados Unidos. Deambular, conocer, cada día a personas diferentes; trabajar dos o tres jornadas hasta recaudar lo suficiente para la gasolina; decir adiós y continuar el viaje. Escapar de la cárcel del afecto y la morriña, como quien es consciente de que no puede haber en la vida mayor estabilidad que la que proporciona el cambio constante. Al fin y al cabo ¿no es lo que ocurre con nuestro propio Planeta? ¿Qué sería de la vida si 
la Tierra dejase de girar a 30.000 kilómetros por hora alrededor del Sol? ¿No es precisamente este movimiento constante el que proporciona estabilidad a nuestras vidas? La rutina diaria, exenta de la esencia del amor, no es el mundo real, sino el de la ficción construida con los ladrillos de la ignorancia, y amalgamada con el cemento de la pusilanimidad. “On the road again”,  el clásico de la carretera de Willie Nelson. Siempre es agradable escuchar esa canción. Rock amable con la esencia del blues negro africano.  Si lo pensamos bien, aquello a lo que llamamos nuestra identidad, y nuestras tradiciones, no serían nada sin la diversidad que las conforman. Y los estudios genéticos lo corroboran. Incluso nuestro ADN es muy similar al de una lombriz, y en caso de trasplantes, ciertos órganos de los cerdos no generarían en nosotros ningún rechazo en casos de vida o muerte. Y si así ocurre entre nosotros, los humanos y el resto de especies animales del planeta, cuánto más entre la Humanidad. Necesitamos estar en la carretera para sentir la alegría de vivir. Y aquí viene otra de las grandes paradojas de nuestra existencia: No precisamos salir de casa para estar “en el camino”, es decir, para experimentar nuestro diario peregrinar hacia nuestra meta. Basta con tener la consciencia de que por el mero hecho de existir, las personas somos

infinitamente felices, y que nuestra infelicidad radica, precisamente, en no ser conscientes de nuestra innata felicidad. Camino y consciencia, peregrinaje y sabiduría, acciones y bondad, en suma, Verdad y Amor. Ahí está la clave que sostiene la bóveda de nuestras catedrales personales. Pues cada persona, desde el momento en que nace es en sí misma un templo de la divinidad. Nacemos pues, con una responsabilidad: la de ser felices. Y estamos dotados de una herramienta fundamental para llevarla a cabo: la libertad. Responsabilidad implica respeto por nuestro hermoso templo, es decir, por nosotros mismos. Y la libertad sería imposible sin la sabiduría. No la de los
Azul, amarillo, verde, ocre y rojo. Cielo, tierra y vegetación
Foto: Luis Negro Marco
libros de texto, sino la del sentido común. Aquella que nos hace ver con claridad que nuestra libertad termina, justo donde empieza la de quien tenemos a nuestro lado, y que nuestras relaciones (las personas no seríamos nada sin la sociabilidad) deben fundarse en el respeto y la tolerancia. ¡Vaya! ¡Pero este cuento que ya va por su tercera página, lleva por título “
Diálogo entre el volcán y el pozo ciego” y… parece que aún no se ha hablado nada en él ni de volcanes ni de pozos ciegos… ¿O quizás sí?... Por cierto, el cuento comenzaba también con un libro comprado en un rastro de antigüedades en Santiago de Compostela. Y… hasta ahora aún no he citado el titulo del libro que fue impreso en 1833: “Las ruinas de mi convento”.                              CONTINUARÁ...                                                                        

martes, 15 de julio de 2014

Cuento: "Diálogo entre el volcán y el pozo ciego" (Parte I)

CUENTO POR ENTREGAS

"Diálogo entre el volcán y el pozo ciego"

(I) Un día en Compostela

Luis Negro Marco / Ribadesella do Eume


Hace unos días, repasando entre los miles de libros de mi biblioteca, me topé con un título que me llamó poderosamente la atención: Se trataba de una rara edición que adquirí hace ya diez años en el rastro de antigüedades y libros antiguos que cada sábado se abre en la plaza de Cervantes de Santiago de Compostela, junto a la catedral.  Recuerdo que en cuanto lo vi, supuse que algo extraño y apasionante se escondía entre sus páginas. De pequeño formato, aunque voluminoso, y bien encuadernado. Las tapas, de grueso cartón, estaban forradas en un brillante papel de guaflex (muy raro para la época en que fue editado, lo que daba muestra de su valor)  en color marrón caoba. Sus hojas, en papel de cuarto y a imitación del apergaminado, eran de tacto grueso y presentaban el característico color amarillento que solo otorga el paso de los siglos. Sí, aquel libro tenía grabada la fecha de 1833. El mismo en el
Magia y misterio. Las néboas santiaguesas hacen dós
cruceiros fantasmagóricas alegorías que estimulan la
imaginación hacia mundos ignotos en los que reina la
fantasía. Lo mismo sucede al adentrarnos en la siempre
sugerente invitación que implica la lectura de las páginas
de un libro. Más aún si se trata de una rara edición... 

                                                     Foto: Luis Negro Marco
que falleció Fernando VII y en el que (provocada tras su muerte por la legitimidad al trono de España) comenzó la primera de las tres guerras carlistas que a lo largo del siglo XIX desangraron al país. Y aquel libro, precisamente, había pertenecido a un destacado general del Carlismo; Manuel María del Carmen Marco, natural de un pequeño pueblo de la provincia de Teruel, Torralba de los Sisones, a orillas de la mágica y misteriosa laguna de Gallocanta. Un lugar donde los druidas celtas, primero (hace más de dos mil años) y las brujas, después, a finales del siglo XVI, se reunían, llegadas de los más recónditos lugares de la redolada, para celebrar sus secretas ceremonias. En la primera página de aquel pequeño pero intenso libro, la de cortesía, se hallaba el ex libris del general, en el que figuraba su firma, legible, apoyada en el lema: “
Historia magíster vitae est”, y las letras y números romanos entrelazadas: C. VII (Carlos VII). Pregunté por su precio, y me quedé sorprendido: “ocho euros”. No lo dudé y pagué al contado al librero, quien, al tiempo que me entregaba "la joya literaria" dentro de una bolsa de plástico, introducía en una caja de latón, y sin reparar en mí su mirada, sus pingües ganancias. Antes de volver a casa para deleitarme con la lectura del libro, y como acostumbro, de vez en vez, me escurrí entre las callejuelas que cortejan a la catedral compostelana. Hasta que desemboqué (no sin intención, claro está) en la taberna del “Gato Negro”. Allí, sobre la eterna barra de formica, recliné mi codo, y con la mirada llamé la atención del dueño, quien en seguida me atendió. “Unha cunca de viño blanco, por favor”.
Aquel libro había pertenecido a un afamado general
carlista que había participado en las tres guerras
civiles que asolaron a España durante el siglo XIX.
Manuel María del Carmen Marco, había nacido en
la localidad turolense de Torralba de los Sisones.
Murió pocos años después de acabada la III Guerra
Carlista, en las postrimerías de la decimonónica
 centuria que marcaría el destino actual de España.-

Foto: Archivo: L.N.M.
Marchando, con  una tapa de sardinha en lata con pemento vermello picante e pan de trigo dó lugar
”. Pido “El Correo”. La portada está manchada de huellas de aceite de sardina. Y las hojas rezuman un olor a húmedo y alcohol de vino y fritanga de raxo. Tomo un sorbo de la taza y antes de que se cuele por mi gaznate, bamboleo el trago entre mis mofletes. ¿barrantes, ribeiro? La verdad es que me da igual. Me gusta el ambiente de las tascas santiaguesas. Tienen el sabor de antaño, de un pasado no tan lejano pero que se va difuminando, como los hermosos frescos en las paredes de los monasterios abandonados. Ruinas de antaño. Edificante destrucción ilustrada que hizo de la religión cristiana la  amenazante tarasca del progreso. Necia labor desamortizadora que convirtió a los ricos liberales y potentados tradicionalistas en señoritos y caciques, y a los campesinos en siervos. Apuro la taza y salgo a la rúa do Franco, en dirección a la plaza del Obradoiro. Allí, un numeroso grupo de jóvenes Scouts portugueses, que acaban de hacer el Camino, lucen orgullosamente sus insignias, banderas y estandartes y entonan en corro canciones de campamento. Como dijo Baden Powell, ¡”Siempre listos”!. Mis pies van más deprisa que mi mente y me llevan en volandas hacia la iglesia de San Francisco, y de allí, tras empinada cuesta abajo, hasta el lago del Auditorio. Una vez en su orilla, en un rincón del estanque, una pareja de cisnes se afana en la lección de arquitectura diaria que ofrecen a los asombrados viandantes: Están construyendo un nido enorme para su prole hecho de ramas, plásticos y desechos, que han modelado, en magistral forma circular, a golpe de pico y cuello. Mientras la hembra da calor, indiferente, a los huevos, el macho, a su lado, y en dirección contraria a la de su compañera, otea los alrededores de su obra en busca de cualquier elemento flotante que pueda servirle para acabar de terminar su magnífica vivienda. Sin darme cuenta, me he quedado mirando, medio boquiabierto, a este par de prodigios de la naturaleza, pensando en lo poco que valoramos a las aves que ni hilan ni tejen, pero que nos superan en tesón y confianza ante las adversidades de la vida, haciendo de la basura un hogar de belleza. Enfrascado en estos pensamientos, y con la bolsa que contiene mi joya literaria en mi diestra, he llegado hasta la carballeira dedicada a José "Zeca" Afonso". Portugués, su canción "Grándola Vila Morena", fue la señal (una vez difundida por la radio) para que los militares del país dieran comienzo a la "Revolución de los Claveles". Un símbolo por cuanto los civiles se echaron a las calles y las mujeres ponían claveles en los cañones de los fusiles de los soldados, trocándolos por las balas.  Y mientras atravieso la carballeira dedicada a "Zeca" Afonso, pienso: ¿cuántos años tendrán los venerables robles  que dignifican con su presencia y frescura mi caminar? ¿doscientos años, quizás trescientos? ¿Durmieron ya bajo la sombra de sus hojas y ramas los cansados soldados de Napoleón una vez hubieron vencido en A Coruña a las  tropas inglesas -los Green Jackets del general Moore?...  
          CONTINUARÁ.-    Próximo Capítulo: On the road         

viernes, 11 de julio de 2014

11 de julio, Europa celebra a su Patrón, San Benito

Ora et labora: San Benito, patrón de Europa

El Periódico de Aragón. Noticias de Zaragoza, Huesca y Teruel

Luis Negro Marco / Historiador y periodista

 San Benito, considerado como el primer legislador de los monjes de Europa, nació en Nursia, ciudad italiana de los montes Sabinos, en torno al año 480, y murió en  la también italiana abadía de Montecasino –que él mismo fundó–, en el 547. Perteneciente a una familia patricia, en su adolescencia fue enviado por sus padres a estudiar a Roma; hasta que en torno al año 500 decidió abandonar las aulas de la Ciudad Eterna, “conscientemente ignorante y sabiamente indocto”, como de él dirá, años después de su muerte, su biógrafo, el Papa Gregorio Magno (540-604), el primer santo Papa benedictino.
 A partir de entonces San  Benito decidió llevar en Italia una vida de eremita, buscando la soledad en un valle olvidado, excavado por el fragor de las aguas del Anio, próximo a la ciudad de  Subiaco. Posteriormente, en el año 525, se dirigió al sur de Italia, hacia la región de Campania. Allí, en el excelso monte Casino (y en el mismo lugar en el que se levantaba un templo dedicado al dios Apolo), fundó el monasterio que lleva su nombre, Montecasino. El monasterio se haría tristemente célebre cuando, durante  la II Guerra Mundial, fue bombardeado y destruido por la aviación aliada, en el transcurso de las batallas que en sus
proximidades se desarrollaron en el mes de febrero de 1944. La abadía de Montecasino (reconstruida por el Estado italiano una vez finalizada la guerra) fue el lugar en el que el santo de Nursia escribió La Regla de los Monjes” (o “Regla de San Benito”), en la que logra conjugar brillantemente el talento del Derecho romano con la tradición oriental de los monjes de Egipto, Palestina y del Asia Menor.  San Benito no aspiró con su obra a la originalidad, ni a fundar una nueva Orden, sino tan solo a que sus monasterios (los doce por él establecidos) tuviesen una norma fija de vida en medio de la fluctuación y debilidad legislativa que reinaba en el continente europeo desde la caída, en el año 476 del Imperio de Roma. Pero la Regla de San Benito nació con una clara vocación universal (autores como el teólogo inglés Frederick Dudden –1874-1955–, se refirió a ella como “monumento insuperable del arte legislativo por su perfección, simplicidad y adaptabilidad”), siendo, quizás, el hecho histórico más trascendental de toda la Edad Media, al articular, por vez primera, la idea de Europa.  El propio Carlomán, tío del Emperador Carlomagno  (747-814) fue clérigo de Montecasino, donde murió y fue enterrado. Y es que, precisamente, la Reforma de San Benito, fue a su vez, uno de los ejes en torno a los que Carolus Magnus forjó la estabilidad de
Europa, al crear un imperio germánico romano en Europa occidental, que tenía como finalidad rechazar la doble invasión que amenazaba a la cristiandad en Europa: la del Este (daneses, eslavos y avaros) y la del Sur, representada por los musulmanes, quienes desde el año 711, dominaban la práctica totalidad de España.

 Asimismo,  fue en el convulso y crucial –para el devenir de Europa– siglo VIII, cuando comenzaron las peregrinaciones jacobeas a Santiago de Compostela. Una ruta de peregrinación que posibilitó la expansión del cristianismo hacia los confines del oeste europeo (Finisterre) y que fue posible, en buena medida, a la unión monástica que San Benito propició con su Reforma legislativa. De este modo, a comienzos del siglo IX, todos los monasterios de Italia, Alemania, Francia, Inglaterra, y norte peninsular, habían adoptado sus Constituciones. Un hecho transcendental, por cuanto el cristianismo, a falta de otros referentes de cohesión global, se convertirá, en la Europa altomedieval en la “Verdad fundamental” sobre la que afianzar su unión y articular su identidad. De este modo, Roma se convirtió en el eje gravitacional de la Europa cristiana, entre los polos opuestos de Jerusalén, al Este, y Santiago, en el extremo occidental del continente. De ahí la importancia del Camino de Santiago, cuya ruta de peregrinación fue a su vez la vía a
través de la que se consolidó la idea de Europa. Un hecho que no hubiese sido posible sin la determinación política del emperador Carlomagno, y el impulso de la reforma eclesiástica de San Benito. El marco legal monástico por él redactado, fue unánimemente aceptado y su puesta en práctica animó a la fundación de abadías, parroquias, hospitales y hospicios de caridad. Pero también contribuyó a la mejora de las redes viarias transnacionales con el fin de propiciar las peregrinaciones, y con ellas, la actividad comercial entre los distintos reinos de la cristiandad.  A esta época corresponde también la construcción de las sobrias y hermosas catedrales románicas, expresión máxima de arte arquitectónico, suntuario, escultórico y pictórico. Y al mismo tiempo, los monjes, en sus bibliotecas, se afanaban en  traducir, letra a letra, las mejores obras de la ciencia y filosofía del mundo antiguo, convertidas en códices miniados  que constituyen, hoy en día, auténticas e insuperables joyas literarias de la sabiduría y el arte.
  Pero San Benito no solo fue reformador de la fe sino también de la razón europea, es decir de los valores sociales que sustentarían desde entonces la conciencia general de los europeos. Y es que
para él, al buen cristiano no le basta la fe, ni la oración, pues ambas estarían muertas sin las obras buenas. De ahí su lema: “Ora et labora” –Reza y trabaja–. “Obras, obras”, repetirá  también en el siglo XVI la mística Santa Teresa de Jesús. Los monasterios, por tanto, eran para San Benito lugares de peregrinación espiritual, verdaderos “Caminos del Reino”, y como tales, escuelas globales de formación que imitan, pero también transcienden, las “Sjole” de la Grecia antigua.
Por todo lo anterior, en 1964, el Papa Pablo VI proclamó a San Benito (cuya festividad se celebra el 11 de julio) patrón de Europa, mientras que el Camino de Santiago ­–cuya articulación fue posible gracias a la Constitución eclesiástica del santo italiano– se constituía en “Itinerario Cultural Europeo”. Así, en palabras de san Juan Pablo II, en su “Carta sobre las peregrinaciones”, de 1999: “La peregrinación constituye una invitación a adentrarse en lo infinito, teniendo como meta la llegada a un lugar sagrado que, como tal, permite un encuentro con lo divino en un grado de intensidad mayor del que normalmente se puede apreciar en la inmensidad del Cosmos”. Y Europa, es el Camino.