jueves, 14 de abril de 2016

Reflexiones del filósofo Slavoj Zizek en "El Mundo" sobre los Papeles de Panamá y la crisis de la moral

        TRIBUNA AJENA  

Artículo de prensa recomendado

  EL MUNDO EL MUNDO  14 de abril de 2016  EL MUNDO EL MUNDO  

¿Por qué el perro se lame los testículos?

Portada de El Mundo (España)Resultado de imagen de Slavoj Zizek Slavoj Zizekfilósofo y crítico cultural, es profesor en la European Graduate School, director internacional del Birkbeck Institute for the Humanities (Universidad de Londres) e investigador senior en el Instituto de Sociología de la Universidad de Liubliana. Sus última obras son:'Menos que nada'. 'Hegel y la sombra del materialismo dialéctico' (Akal), y Contragolpe absoluto. Para una refundación del materialismo dialéctico (Akal).
Lo único verdaderamente sorprendente de los papeles de Panamá es que en ellos no hay ninguna sorpresa. ¿No nos hemos enterado exactamente de lo que esperábamos enterarnos? Ahora bien, una cosa es saberlo, así en general, y otra, tener datos concretos. Es un poco como saber que tu pareja te la está pegando por ahí. Se puede aceptar el conocimiento abstracto de algo así. El dolor se produce cuando uno se entera de los detalles obscenos, cuando uno ve las fotos de lo que han estado haciendo... De la misma manera, con los papeles de Panamá, hemos visto algunas imágenes cochinas de pornografía financiera y ya no podemos hacer como que no nos hemos enterado.Entonces, ¿qué vamos a hacer con todos estos datos? 
Ya en 1843, el joven Karl Marx afirmó que al antiguo régimen alemán «simplemente le da por pensar que cree en sí mismo y exige que el mundo piense lo mismo». En una situación así, denunciar la sinvergonzonería de los que están en el poder se convierte en un arma. O, como añade Marx, «la vergüenza debe hacerse más vergonzosa, dándola a conocer». Y ésta es exactamente nuestra situación: nos encontramos ante el cinismo desvergonzado del actual orden global, a cuyos agentes les da por pensar que creen en ideas de democracia, derechos humanos, etc., y, a través de revelaciones como las de Wikileaks o los papeles de Panamá, la vergüenza se vuelve más vergonzosa por el hecho de darle publicidad. 
  Hay un chiste de un marido que vuelve a casa antes de lo esperado y encuentra a su esposa en la cama con otro hombre. La mujer sorprendida le pregunta: «¿Qué ha pasado? ¡Me dijiste que ibas a volver tres horas más tarde!». El marido explota: «¡Seamos serios! ¿Qué haces en la cama con ese tipo?». La esposa responde sin alterarse: «¡No cambies de tema, responde primero a mi pregunta!». ¿No es algo parecido lo que está sucediendo con las reacciones a los papeles de Panamá? La primera reacción es la explosión de furia moralista: «¡Horrible, cuánta codicia y cuánta deshonestidad la de esa gente! ¿Dónde están los valores fundamentales de nuestra sociedad?». Lo que deberíamos hacer es cambiar inmediatamente de tema, pasar de la moralidad a nuestro sistema económico. Políticos, banqueros y administradores siempre han sido codiciosos, de manera que ¿qué hay en nuestro sistema legal y económico que les ha permitido ser conscientes de su codicia de una forma tan escandalosa?                                                                                                         Desde la crisis de 2008, personajes públicos, del Papa hacia abajo, nos bombardean con exhortaciones a luchar contra la cultura de la codicia y el consumo excesivo. Este espectáculo repugnante de moralización barata es una operación ideológica, si es que alguna vez ha habido una. La compulsión (a expandirse) inscrita en el sistema mismo se traduce en pecado personal, en una propensión psicológica privada o, como expuso uno de los teólogos cercanos al Papa, «la crisis actual no es una crisis del capitalismo sino la crisis de la moral». Incluso sectores de la izquierda siguen este camino. No es que falte anti-capitalismo en la actualidad. Hace un par de años estallaron protestas de okupas e incluso estamos asistiendo a una sobreabundancia de críticas de los horrores del capitalismo. Proliferan libros e investigaciones periodísticas sobre empresas que contaminan sin piedad nuestro medio ambiente, banqueros corruptos que siguen obteniendo cuantiosas primas mientras sus bancos son rescatados con dinero público, talleres clandestinos donde trabajan niños...                                                                                                                                                                  Hay, sin embargo, una pega a todas estas críticas. Lo que no se cuestiona en ellas, por implacables que puedan parecer, es el marco democrático-liberal en el que luchar contra estos excesos. El objetivo es democratizar el capitalismo, ampliar el control democrático sobre la economía a través de la presión de medios, investigaciones parlamentarias, leyes más estrictas, investigaciones policiales... Ahora bien, el sistema como tal no se cuestiona y su marco democrático institucional de Estado de Derecho sigue siendo la vaca sagrada que ni siquiera tocan las formulaciones más radicales de este «anticapitalismo ético», como el movimiento okupa.   
   "La realidad que se desprende de los papeles de Panamá es la de la división de clases. Demuestran que los ricos viven en un mundo aparte, en el que se aplican reglas diferentes"                                                                                                                                                                                                 El error que hay que evitar es el ejemplificado por la anécdota, apócrifa, tal vez, del economista keynesiano de izquierdas John Galbraith. Antes de un viaje a la URSS a finales de los 50, escribió a su amigo anticomunista Sidney Hook: «¡No te preocupes, no me voy a dejar seducir por los soviéticos y volver a casa diciendo que lo suyo es socialismo!». Hook respondió: «¡Pero si eso es lo que me preocupa, que regreses proclamando que la URSS no es socialista!». Lo que preocupaba a Hook era la defensa de la pureza del concepto: si las cosas no salen como deben al construir una sociedad socialista, eso no invalida la idea en sí, sólo significa que no se ha aplicado correctamente. ¿No detectamos la misma ingenuidad en los fundamentalistas del mercado?                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       Cuando, durante un debate televisivo en Francia, hace un par de años, Guy Sorman afirmó que democracia y capitalismo van forzosamente de la mano, no pude resistir hacerle la pregunta obvia: «Pero, ¿qué pasa con la China de hoy?». Replicó con gran brusquedad: «¡En China no hay capitalismo!». Para un pro-capitalista fanático como Sorman, si un país no es democrático, no es verdaderamente capitalista sino que practica una versión desfigurada del capitalismo. El error subyacente no es difícil de identificar. Es el mismo del chiste: «Mi novia nunca llega tarde a una cita porque, en el momento en que llega tarde, ¡ya no es mi novia!». Así es como el apologista del mercado explica la crisis de 2008: no fue el fracaso del libre mercado lo que la provocó sino la excesiva regulación. Es decir, el hecho de que nuestra economía de mercado no lo era de verdad sino que estaba bajo las garras del Estado de Bienestar. En los papeles de Panamá éste no es el caso. La corrupción no es una desviación contingente del sistema capitalista global, es parte de su funcionamiento básico.                                                                    La realidad que se desprende de los papeles de Panamá es la de la división de clases. Demuestran que los ricos viven en un mundo aparte en el que se aplican reglas diferentes, en el que el sistema legal y la autoridad de la policía están fuertemente tergiversados y no sólo protegen a los ricos sino que están preparados para retorcer de forma sistemática el imperio de la ley para complacerles a ellos. Recuérdese el chiste cruel de la película To Be Or Not to Be, de Lubitsch. Cuando se le pregunta acerca de los campos de concentración alemanes en la Polonia ocupada, el oficial nazi responde brutalmente: «Nosotros ponemos la concentración y los polacos, la acampada». ¿No puede predicarse eso mismo de la quiebra de Enron en 2002? No cabe duda de que los miles de empleados que perdieron sus puestos de trabajo y sus ahorros estaban expuestos a un riesgo. Pero lo cierto es que no tenían otra opción. El riesgo se les presentó como un destino ineludible. Aquellos que, por el contrario, tuvieron efectivamente una idea de los riesgos, así como la posibilidad de intervenir en la situación (los altos directivos) redujeron al mínimo sus riesgos al liquidar sus acciones y opciones antes de la quiebra. Vivimos en una sociedad de alternativas de riesgo, pero unos (los directivos de Wall Street) eligen las alternativas mientras que otros (la gente corriente que paga hipotecas) corren los riesgos.                                                                                                                                                                                                                                                  Ya hay muchas reacciones de liberales de derechas a los papeles de Panamá que echan la culpa a los excesos de nuestro Estado de Bienestar (o a lo que queda de él). Como la riqueza está tan fuertemente gravada, no es de extrañar que haya quien trate de trasladarla a lugares con menores impuestos, lo que, en última instancia, no es ilegal. Por ridícula que sea esta excusa (lo que los papeles de Panamá revelan son transacciones que quebrantan la ley) este argumento tiene algo de verdad. En primer lugar, la línea que separa las transacciones legales de las ilegales se está volviendo cada vez más borrosa y con frecuencia se reduce a una cuestión de interpretación. En segundo lugar, los dueños de riquezas que las han trasladado a cuentas sin control y a paraísos fiscales no son monstruos codiciosos sino individuos que actúan como sujetos racionales que tratan de salvaguardar su patrimonio. En el capitalismo, no se puede tirar el agua sucia de la especulación financiera y mantener al bebé sano de la economía real: las aguas sucias son consanguíneas del bebé sano. No habría que tener miedo de llegar hasta el final en este caso. El sistema jurídico capitalista global en sí mismo es, en su dimensión más fundamental, corrupción legalizada. La cuestión de en qué punto empieza el delito (en el que las operaciones financieras son ilegales) no es por tanto legal sino eminentemente política, una cuestión de lucha por el poder.                                       

  Un rápido vistazo a los papeles de Panamá revela dos características. Una positiva es la solidaridad de los participantes. En el tenebroso mundo del capital global, todos somos hermanos. Allí está el mundo occidental desarrollado que se da la mano con Putin y el presidente de China, Xi. Irán y Corea del Norte también están ahí... Es un verdadero reino del multiculturalismo, donde todos son iguales y diferentes. La otra negativa es la contundente ausencia de EEUU, lo que le da cierta credibilidad a la afirmación de Rusia y China de que hay intereses políticos involucrados en la investigación.


  Entonces, ¿por qué miles de empresarios y políticos han hecho lo que documentan los papeles de Panamá? La respuesta es la misma que la de la adivinanza jocosa y ordinaria: ¿por qué los perros se lamen los testículos (y los varones no lo hacemos)? Porque ellos pueden.

domingo, 10 de abril de 2016

¿Qué mayor pecado que el de quien atenta contra la sagrada vida de las personas?

En el nombre de Dios

Luis Negro Marco / Historiador y periodista

 En septiembre de 1996, el terrorista argelino Antar Zouabri (1970-2002) era uno de los principales líderes de la organización terrorista argelina GIA (Grupo Islámico Armado), cuyo objetivo era el de establecer una república islámica en Argelia, y derrocar al «gobierno laico» del país. El historiador estadounidense Bruce Hoffman (director del Centro de Estudios para la Seguridad y Defensa de la Universidad de Georgetown), recogía en el libro A mano armada (Espasa, 1999), parte de un comunicado de prensa que Zouabri había transmitido a comienzos del otoño de 1996, en el que  -entre otros- expresaba que el objetivo del terrorismo del GIA,  era el de «fundar un verdadero Estado Islámico, y si algún inocente tenía que morir mientras se alcanzaba este divino fin, que así fuese». Además, según explicaba el terrorista, «matar a los apóstatas [infieles que no profesen la religión del Islam] o a aquellos que no forman parte del movimiento islámico, era un deber para él y sus seguidores».

  Veinte años después de aquellas inhumanas declaraciones, parece que el diabólico mensaje del terrorista, lejos de desaparecer ha calado –de manera incomprensible para la Razón, y completamente ajena a la dignidad humana– en ciertos sectores sociales (y de manera alarmante, la mayoría dentro de ellos son jóvenes) no sólo de las naciones árabes, sino también de Europa.

  Ante la pregunta de por qué se está desatando este odio que está cristalizando en crímenes contra la Humanidad, y la urgente necesidad por parte de la comunidad mundial por buscar sus causas y eliminar cualquier espacio para el terror, el papa Francisco pronunciaba el pasado mes de enero, una verdad universal: «Nunca se puede matar en nombre de Dios. Sólo una forma ideológica y desviada de la religión puede pensar que se hace justicia en nombre del Omnipotente, masacrando deliberadamente a personas indefensas, como ocurrió en los sanguinarios atentados terroristas de los últimos meses en África, Europa y Oriente Medio».

Se refería entonces el papa Francisco al atentado en un mercado de la localidad nigeriana de Yola, perpetrado por Boko Haram, el 18 de noviembre de 2015, y que causó la muerte a al menos 32 personas; al atentado de Ankara (Turquía), contra una multitud de jóvenes manifestantes pacifistas, que costó la vida a 95 personas;  y al atentado de París (13 de noviembre de 2015), en el que murieron 129 personas.

Anselm, Reginette, Margarita y Judith son los 
nombres de las cuatro monjas, Misioneras de la Caridad
que fueron asesinadas en Yemen el pasado 4 de marzo, 
por  terroristas islamistas. El papa Francisco las calificó
de "ctimas de esa globalización de la indiferencia
a la que no importa nada".
Las palabras del papa, dirigidas no sólo a los cristianos sino a la comunidad mundial, pueden ser la clave, el punto de partida para que el terrorismo quede erradicado de una vez por todas en el mundo. Porque cualquier persona que utiliza el nombre de Dios para arrogarse el sacrílego derecho de acabar con la vida de otro ser humano,  blasfema de la manera más grave contra la religión que dice profesar. Porque para las personas que creen en Dios, toda la Humanidad somos sus      hijos y por tanto quien mata en su nombre se aleja de su Creador.
  
 ¿Por qué, en el nombre de Dios, fueron asesinadas por terroristas islámicos, el pasado 4 de marzo, cuatro monjas de las Misioneras de la Caridad, (la Congregación fundada por la Beata Teresa de Calcuta, dedicada a prestar cuidados a las personas más necesitadas), junto a doce ancianos del asilo que administraban en la ciudad yemení de Adén?

Oh, Dios mío, tú que como nadie 
sabe cuán frágil es el amor, 
¿por qué lo hemos dejado morir 
sin haberlo socorrido?
(Georges Moustaki; de su canción: Pourquoi mon Dieu; 1971)

¿Por qué, en el nombre de Dios, terroristas islámicos asesinaron el pasado 22 de marzo, en Bruselas –en el aeropuerto de Zaventem y en la estación de metro de Maelbeek–  a 35 personas y dejaron heridos a otros más de tres centenares de seres humanos?

¿Por que, en el nombre de Dios, al menos 72 personas (la mayoría de ellas niñas y niños que estaban jugando en un parque) fueron asesinadas el pasado 27 de marzo –el día de celebración de la Pascua cristiana– y más de tres centenares resultaran heridas en Lahore? Según afirmaron inmediatamente los terroristas, el objetivo de este crimen eran las niñas y niños cristianos y sus familias. Sin embargo muchos de los niños que resultaron muertos eran también musulmanes. Niñas y niños, madres y padres asesinados que poseían la sabiduría que jamás un terrorista podrá alcanzar: y es que ya cristianos, ya  musulmanes, las familias y sociedades pueden comunicarse, vivir en paz, y dejar confiadamente a sus hijos para que compartan, jueguen y se diviertan en alegría y armonía, sea cual sea la religión que profesen.

 Porque nada hay más ajeno a las religiones que el odio y la muerte, pues para ser dignas de recibir dicho nombre, deben fundamentarse en el amor y la verdad. Valores universales e inviolables de la Humanidad, y que desde las sociedades democráticas hemos de sustentar y promover sin fisuras, pues a todos nos corresponde trabajar  para (palabras del Santo Padre)  cerrar las manos de quienes siembran el terror y la muerte, trabajando en la construcción de un  mundo en el que puedan reinar el amor, la justicia y la reconciliación.

 El desaparecido cantante Georges Moustaki francés, de origen griego– compuso para su disco Tendres années («Años de ternura»), de 1971, una canción que llevaba por título: Pourquoi mon Dieu?, en cuyo estribillo cantaba: «Oh, Dios mío, tú que como nadie sabe cuán frágil es el amor, ¿por qué lo hemos dejado morir sin haberlo socorrido?».

sábado, 9 de abril de 2016

Camerún, espejo de África a las puertas de Guinea Ecuatorial

Camerún,  la esencia de África en una nación
http://www.lagacetadeguinea.com/
Luis Negro Marco / (Ewaiso)
La República de Camerún es una nación del África central con una extensión de  475.442 kilómetros cuadrados (es decir, 17 veces mayor que la extensión de Guinea Ecuatorial), y una población aproximada de 20 millones de personas. La capital política y administrativa de Camerún es  Yaoundé, siendo Douala su capital económica. Camerún es junto a Gabón, uno de los países continentales de África con los que mantiene frontera Guinea Ecuatorial (pasos fronterizos de Kye-Ossi y de Río Campo). Las lenguas oficiales de Camerún son el francés (sobretodo utilizado en el sur –un 70% de la población camerunesa habla francés-)  y el inglés, utilizado con preferencia en el norte del país. Asimismo, Camerún cuenta con más de 100 lenguas propias pertenecientes a sus principales grupos étnicos: «bantús» (entre ellos también «fang»), «tupuris», «kirdis»«bamilekés», «bamúns», «fulbés», «massa»,  y «mundang». El punto más alto de Camerún lo constituye la cima de un volcán («Monte Camerún»), con una
altitud de 4.095 metros, es decir, 1.084 metros más alto que el «Monte Basilé» de Guinea Ecuatorial, en la isla de BiokoEn Camerún se profesa mayoritariamente la religión cristiana (dos tercios de  la población) a la que sigue la religión musulmana, y cultos propios de las distintas etnias integrantes del país. El Jefe del Estado, es –desde el 6 de noviembre de 1982– Paul Biya.

 Diversidad paisajística y climática
Camerún, que cuenta con 400 kilómetros de costa, concentra en el sur del país a un tercio de su población. En esta región el clima es placentero, propiciado por la existencia de grandes y densos bosques y zonas (especialmente a los pies del Monte Camerún) en las que existen grandes plantaciones de té y se produce abundante aceite de palma. Al oeste de Camerún la geografía viene marcada por la existencia de volcanes ya extinguidos, sin actividad, junto a tierras agrícolas muy fértiles, por lo que están consideradas como “la cesta del África central”. Y es que en esta zona se cultivan en abundancia el café, los plátanos y los cocos, así como las frutas y los cereales.

 En el centro de Camerún se encuentra la extensa meseta de «Adamawa», cuyas altitudes varían entre los 1.500 y 4.500 metros, las cuales finalmente descienden hacia el valle labrado por el «Sanaga», el río más largo que discurre íntegramente por Camerún.


A la izquierda, escultura en madera policromada del rey de la «cheferie» de Bafoussan (Bamenda). A la derecha escultura  en madera decorada con conchas marinas en  la «cheferie» de KumboFotos: Luis Negro Marco

Ya al norte, el paisaje está marcado por el profundo y escarpado valle de «Bénoué», en el que se encuentra el Parque de su mismo nombre («Parque nacional de Bénoué») que ostenta la calificación de  Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Aquí el clima es seco, y el paisaje está salpicado de montañas que dan a esta tierra una misteriosa y atractiva apariencia lunar, de la que sobresalen las montañas «Mandara» (descritas por el  escritor francés André Gide –premio Nóbel de literatura en 1947–, como “las más bonitas del mundo”) y los altos picos «Rhumsiki». Asimismo, en su extremo norte, Camerún limita con el inconmensurable Lago Chad, punto en el que se encuentra el «Parque nacional de Waza», próximo a su vez al «Parque nacional de la Cuenca del Chad», perteneciente a Nigeria

Gran variedad de vida salvaje
Gracias a su excepcional localización geográfica, Camerún (al igual que Guinea Ecuatorial), cuenta con una de la mayor riqueza de vida salvaje de toda África. Por ello (situados todos al norte del país) la nación cuenta con siete Parques nacionales, cada uno con su fauna salvaje específica. Así, en «Waza» abundan las jirafas y los elefantes; en «Bénoué» los búfalos y los hipopótamos gigantes; los rinocerontes encuentran su hábitat ideal en «Boubandjidah», así como en «Faro», mientras que en «Kalamaloué» lo tienen monos, chacales y jirafas. Y asimismo, cocodrilos y reptiles pueden observarse en su hábitat natural en los Parques nacionales de «Mozogo-Gorko» y «Korup».
 El país, ofrece, en suma, la posibilidad de aproximarnos a la extraordinaria diversidad de África (sus gentes, su paisaje y su cultura) a través de un sosegado y ávido de curiosidad, recorrido por sus tierras.

Cultura y tradiciones
A la izquierda, imágenes sobre la artesanía y la cultura camerunesa: artísticos objetos de bronce, mujeres jóvenes bailando el bikutsi, y dos jinetes de Fantasía, del norte del país, ataviados con vistosos trajes, antes del comienzo de sus malabarismos, mientras cabalgan. 
Camerún es una nación de infinitas, ricas y variadas tradiciones, culturas, y modos de vida. De manera que se puede decir que cada región del país posee su típica y característica manifestación folklórica. Así, en el sur destacan sus vistosas, enérgicas y rítmicas danzas, como el «bafia», el «bikutsi» o el «assiko». Danzas a las que, como en la cultura fang de Guinea Ecuatorial, acompañan con sus épicos relatos los trovadores «mvet».
 En el oeste, los bailarines «bamilekés» se caracterizan por sus coloristas máscaras y pintorescas costumbres, y ya en el norte podemos encontrar las fiestas de «fantasía» (propias también de las tribus del desierto) en las que jinetes a caballo, ataviados  con vistosas ropas, muestran su destreza realizando complicados malabarismos al tiempo que cabalgan al galope. Y ya  en tierras próximas al Lago Chad, encontramos las iniciáticas danzas «Gourna» y «Lam», de las tribus «Tupuri», cuya máxima expresión tiene lugar cada 20 de mayo en la ciudad de Figuil.

























A la izquierda, escultura en bronce representado a una mujer con pipa, y a la derecha máscara fang, ambas en el mercado artesanal de Bamenda. Fotos: Luis Negro Marco

Las «Cheferies», con sus reyes y palacios característicos, constituyen asimismo modos de vida presente en Camerún, en             torno a ciudades importantes del país como Bamenda, Bandjoun, Bamendjou, Bafoussam, Bafia o Kumbo.

La producción artesanal es abundante y de alta calidad en todo Camerún, si bien destaca en el norte
Vista parcial de la ciudad camerunesa de Kumbo.- Foto: Luis Negro Marco.- Julio de 2012
y oeste del país. Bafoussam, Foumban y Bamenda son ciudades muy conocidas en África por sus producciones de máscaras tradicionales, así como por sus artísticas tallas en madera y esculturas en bronce. Y en cuanto a mercados típicos, destaca el de la ciudad de Maroua, famoso por la diversidad, calidad y lo asequible de sus productos, desde bolsos de mano o carteras en piel de iguana o cocodrilo, hasta brazaletes, pendientes, collares y muchos otros objetos decorativos.

sábado, 2 de abril de 2016

El caballero Roldán en la isla de Annobón

  Artículo publicado en  La Gaceta de Guinea Ecuatorial 

Isla de ANNOBÓN o PAGALU

La “leyenda de Lodán” 
manifestación cultural de la Semana Santa annobonesa

Luis Negro Marco / Santiago de Compostela

http://www.lagacetadeguinea.com/
La leyenda de Lodán es un relato épico tradicional, que,  aseguran, describe una historia real de la isla, y cuya narración dura tres días. La persona responsable de la narración (en 2012 correspondía a Piyôo, un pescador local) ha recibido esta responsabilidad de su padre, y éste a su vez, de sus antepasados. Así pues, la leyenda de Lodán, solo puede ser transmitida por los descendientes de quienes iniciaron la narración. Y además solo puede ser contada durante la Semana Santa tradicional annobonesa (que se celebra con 14 días de antelación respecto a la oficial católica) y ha de ser relatada durante tres días (jueves, viernes y sábado santo). Fuera de este tiempo, es tabú contar cualquier aspecto de la leyenda de Lodán, el héroe annobonés.

A la izquierda, representación del caballero Roldán (Lodán, en su equivalente annobonesa)  en el teatro de marionetas de ka isla de Sicilia  cuyo origen se remonta al siglo XVI. A la derecha, sirena del del mismo teatro de marionetas (Puppi sicialini) que también aparece en la leyenda de Roldán.  Fotos: L. N. M.

 Esta epopeya se cuenta siempre en un mismo lugar, por lo general, frente a la casa del narrador, disponiéndose un círculo de gente en torno a él, que escucha atentamente sus palabras, tomando asiento en pequeños taburetes de madera (quiscabeles). La lengua utilizada para contar la leyenda es siempre el Fá d´Ambó (la lengua de Annobón), y comienza así: “Jalam ja bedyi naie ome midji yja te ´ome y fatê buvil ssessassòl…” “Ante mis antepasados difuntos digo que existió hace muchos años un pobre joven en la isla…”). 

La leyenda de Lodán es por tanto genuina de Annobón, pero lo más sorprendente es el extraordinario paralelismo que la historia de Lodán encierra con el relato épico medieval francés de finales del siglo XI, titulado “La Chanson de Roland” (en español, La Canción de Roldán), una
Cueva que se abre a orillas del mar, sobre rocas volcánicas y antiguaslavas fosilizadas en la isla de Annobón, que dotan a la bella isla guineoecuatoriana de un hermoso misterio, bañado por las azules aguas del Atlántico.- Foto: Luis Negro Marco




epopeya similar a la narrada por los mvêt, los trovadores fang.  Roland o Roldán, fue el sobrino del emperador  Carlomagno (que vivió entre los años 742 y 814 después de Cristo),  quien murió heroicamente, en defensa de su ejército, cuando éste fue atacado por sorpresa en Roncesvalles (valle de la cordillera de los Pirineos, que separa España de Francia). Roldán regresaba a Francia procedente de la ciudad española de Zaragoza, tras intentar, sin éxito, la liberación de la ciudad entonces bajo dominio de los musulmanes.

 Ante el ataque sorpresivo, Roldán y sus 12 paladines, quedó en la retaguardia, luchando con su compañero Olivier, que murió en la refriega. Roldán continuó combatiendo hasta partir su espada, haciendo entonces sonar su trompa (olifante o budjim: así llamado en la lengua annobonesa) demandando la ayuda de su tío, el emperador Carlomagno quien no pudo llegar a tiempo para salvar la vida de su sobrino.

Representación del caballero Roldán (Lodán, en su equivalente annobonesa) en el teatro de marionetas de la isla de Sicilia (Italia), matando a la ballena, cuyo equivalente en la Leyenda de Lodán annobonesa, podría ser  el monstruo tiburón Menedí Foto: Luis Negro Marco
 Según cuenta el maestro de la cultura annobonesa, Joaquín Mahón Solsona, la Leyenda de Lodán pudo haber tenido su origen en el “Libro de las 12 palabras”, que aún se conservaría en la isla, el cual habría sido llevado hasta allí  por los primeros misioneros europeos (quizás Jesuitas o capuchinos portugueses). Algunas fuentes actuales hacen referencia a que la Leyenda de Lodán, tal y como se conoce en la actualidad, pudo comenzar a difundirse, procedente de Francia, a comienzos del siglo XIX.  Los maestros de la cultura annobonesa admiten que el héroe Lodán podría ser la adaptación local de un héroe procedente de Francia que tras viajar por Portugal, Angola y Sao Tomé acabó recalando en Annobón, liberando a la isla de una invasión, de un gigante. Se dice que en la isla de Annobón, un ogro, también llamado “el monstruo tiburón Menedí” atemorizaba a la población, como rey de los enemigos (moros que volaban como murciélagos) teniendo su morada detrás del lago de la isla.
Pescador annobonés, a bordo de de su cayuco, saliendo a pescar, en las proximidades de la localidad de San Antonio de Palea.-Foto: Luis Negro Marco
 Una leyenda bonita y misteriosa, en la línea de las mejores epopeyas de la literatura mundial, y que tiene su origen en la eternamente bella isla de Annobón.