miércoles, 21 de agosto de 2013

Santiago de Compostela, o el comienzo de España y Europa

Sobre la configuración secular de la simbología de Santiago de Compostela

Luis Negro Marco / Santiago de Compostela


Imagen de Santiago en la fachada de la plaza de A Quintana
de la catedral de Santiago de Compostela. En su mano izquierda,
y vestido de peregrino, sostiene un ejemplar de "El Códice
Calixtino"
.- Foto: Luis Negro Marco
Según la tradición, en el año 44 de nuestra Era, una vez decapitado el Apóstol Santiago, por orden de Herodes Agripa, su cadáver, fue  colgado en el desierto de Judá, en las afueras de Jerusalén, de donde sus discípulos lo robaron y embarcaron en el puerto de Joppe para una larga navegación a través del Mediterráneo que finalizó en el puerto gallego de Iria, próximo a la localidad coruñesa de Padrón, a su vez muy próxima a la actual Santiago de Compostela.

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El cadáver de Santiago, acompañado de sus apóstoles, llegó
a las playas de Iria, donde la reina Lupa les ofreció un lugar
para el reposo definitivo del santo.
En la imagen, playa del Vilar (Ribeira)
.-
Foto: Luis Negro Marco (febrero 2010)
Una vez en Iria, los navegantes se dirigieron a la señora de aquellas tierras, la legendaria reina Lupa, a quien pidieron un lugar que sirviera de sepultura para su maestro. La reina les donó un  campo próximo donde los discípulos de Santiago construyeron el sepulcro del Apóstol.  Dos de aquellos discípulos del Apóstol, Atanasio y Teodoro quedaron allí cuidando la tumba y a la comunidad cristiana surgida en aquel lugar, siendo los primeros obispos de la naciente diócesis de Iria.
 A partir del año 711, tras la invasión musulmana, se perdió toda pista sobre el lugar exacto donde se encontraba la tumba del Apóstol Santiago, hasta que en el año 829, el obispo de Iria, Teodomiro, dio con su paradero, noticia que hace llegar al rey Alfonso II “el Casto”, quien apoyó la idea de construir allí un monasterio y un santuario nuevos donde custodiar las venerables reliquias, de transcendental importancia para la Cristiandad. El obispo de Iria, para dar cumplimiento a estos deseos, trasladó entonces su residencia al lugar de
Estatua dedicada, en Santiago de Compostela,
al rey Alfonso II el Casto, el primer peregrino.

Foto: Luis Negro Marco
la tumba del Apóstol, que llamó San Jacobo (actual Santiago de Compostela) donde construyó la primera iglesia (hoy convertida expresión máxima de belleza catedralicia)  que se ha convertido en uno de los tres más importantes centros de peregrinaje mundial (los otros dos son Roma y Jerusalén) de la Cristiandad.

La iconografía original de Santiago se centró en la figura del peregrino, y hasta comienzos del siglo XVI, se generalizó un tipo combinado de peregrino y apóstol, con túnica y pies descalzos. A partir del XVI, aparece la imagen de Santiago exclusivamente como peregrino, vestido con gorro, capa y cayado, calabaza para portar el agua, y las conchas  prendidas en sombrero y hombros de la capa, y tras la Contrarreforma cobró auge la representación de Santiago exclusivamente como Apóstol.
  Respecto a la iconografía del “Santiago Matamoros”,  la misma tiene su origen en la legendaria batalla de Clavijo, acontecida en un lugar próximo a Logroño, en el año 834. La intervención de Santiago habría sido decisiva, otorgando la victoria a los cristianos, y poniendo fin al  tributo de las cien doncellas que los árabes les reclamaban anualmente. La primera referencia escrita de la batalla de Clavijo es obra de Rodrigo Jiménez,  arzobispo de Toledo, e historiador del siglo XII. El historiador tomó como fuente el “Voto de Santiago” redactado en 1125, y que se conservaba en la iglesia compostelana. En realidad, un falso documento según el cual Santiago intervino en favor de Ramiro I en la Batalla de Clavijo. En virtud de esta intervención se establecía el “Voto de Santiago” o de la “Donación de vino y cereales a la Iglesia de Compostela”, en prueba de pago por la ayuda recibida. 
Pronto se generalizó la representación de Santiago, soldado de
la Cristiandad, a lomos de un blanco corcel.
- Foto: Luis Negro
En cuanto a la imagen de Santiago a caballo, esta es similar a la de otros santos caballeros, como san Jorge, san Demetrio o san Milán. Cabalgando sobre un hermoso caballo blanco y ondeando en su diestra una bandera blanca, simboliza a los ejércitos del cielo. La primera representación de “Santiago Matamoros” aparece en el año 1220 en el tímpano del crucero de la catedral de Santiago de Compostela, en una escena que reproduce la mítica batalla de Clavijo. Asimismo, la supuesta aparición del santo en otras batallas frente a los musulmanes, favorables siempre para los cristianos, fue la razón principal para que Santiago fuese designado Patrón de España.
Losa de la plaza del Obradoiro que recuerda que el Camino de
Santiago es un itinerario cultural europeo, según decreto del
Consejo de Europa del año 1987
.- Foto: Luis Negro Marco
Pero será a partir del siglo XVI cuando la figura de Santiago esté fuertemente arraigada con la Monarquía hispánica, y los ejércitos de la nación, invocando al santo, generalizarán como grito de guerra, al entrar en combate, el breve y lacónico “¡Santiago, y Cierra, España!”, que aparece también citado en el Quijote dos veces, una de ellas cuando Sancho inquiere a su señor Don QuijoteQuerría que vuessa merced me dijesse qué es la causa por que dicen los españoles cuando quieren dar alguna batalla, invocando aquel San Diego Matamoros:  “Santiago, y cierra España”. 

martes, 20 de agosto de 2013

La Fe trasciende fronteras y tiende puentes entre las naciones y sus gentes.

Santiago de Compostela e India, unidas por la Fe

En la imagen tomada en el claustro de la catedral de Santiago de Compostela, en el mes de Mayo
de 2010, se encuentran el sacerdote indio Lourdu Anandam, el sacerdote escolapio Fernando
Negro Marco, y las hermanas indias Alice y Joyce, pertenecientes a la Congregación de Santa Ana
de Chennai (India)
.
.- Foto: Luis Negro Marco
 Santiago de Compostela tiene el sepulcro de Santiago Apóstol; Chennai (Madrás), ciudad situada en el estado indio de Tamil Nadu, tiene el sepulcro de otro Apóstol, Santo Tomás; y Roma, símbolo de la cristiandad universal, tiene el sepulcro de San Pedro. India también honra al Apóstol Santiago como bandera de su fe Católica. Es común, especialmente en el Sur de esta gran nación casi un subcontinente, ver el nombre de Santiago referido a personas, iglesias, y santuarios. Tomás llevó la fe a la India y Santiago la trajo a España. Ambos, en la distancia geográfica de Este a Oeste, se identifican por la misión.

Luis Negro Marco / Santiago de Compostela

 La verdadera expansión del cristianismo en la India tuvo lugar a partir del siglo XIII con los misioneros europeos; y se aceleró con el gran misionero español, San Francisco Javier, a mitad del siglo XVI. Su cuerpo insepulto se venera hasta el día de hoy en la basílica que lleva su nombre, en Goa.
Imagen dedicada a San Francisco, en Santiago de
Compostela, muy cerca de la catedral.
- Foto: Luis Negro

 En el año 2010, “Año Santo Compostelano”, visitaba Santiago de Compostela, llegado desde la India, el Padre Lourdu Anandam, director de una revista semanal muy importante en el estado de Tamil Nadu; su título en español es “Nuestra Vida”, y trata de temas religiosos y políticos en el contexto indio. El Padre Anandam es doctor en teología dogmática por la Universidad de Albert Ludwig de Streigburg (Alemania); es autor de unos 20 libros de filosofía y teología, y desde hace seis años es secretario ejecutivo para los medios de comunicación impresos de la conferencia episcopal del estado de Tamil Nadu. Enseña teología en el MMI College de Madrás y en otros centros.  

 El Padre Anandam visitó el sepulcro de Santiago acompañado del Padre Fernando Negro Marco, escolapio misionero de origen aragonés, que pasó varios años en Camerún (África) y en India, y actualmente es Provincial de la Escuela Pía de los Estados Unidos

 En esta especial visita de hermandad entre Santiago y la India, participaron también dos religiosas de nacionalidad india: las hermanas Alice (actualmente en India) y Joyce (actualmente superiora de su Comunidad en la Residencia de ancianos de Novillas, en la provincia de Zaragoza), ambas pertenecientes a la congregación de las Hermanas de Santa Ana de Chennai, fundada  por una viuda india llamada Gnanamma a finales del siglo XIX. Esta mujer tuvo cinco hijos y cuatro fueron sacerdotes. Vendió todo lo que tenía y construyó una escuela para las niñas, siendo pionera en su misión, en una época en que las mujeres no representaban prácticamente nada en la sociedad. Y así nació esta congregación que cuenta con más de 700 religiosas todas ellas indias. Las hermanas Alice y Joyce trabajan con los Padres Escolapios en Peralta de la Sal (Huesca), cuna de San José de Calasanz, fundador de las Escuelas Pías.



Su visita a Santiago de Compostela constituyó un tributo agradecido a los apóstoles Santiago y Tomás por su contribución misionera, y ayudó a hacer más claro y elocuente el testimonio de expansión de la Fe que hoy necesita nuestro mundo. Porque Santiago, Tomás y Francisco Javier nos llaman, sobre todo en estos tiempos, a continuar la expansión misionera en un mundo que a veces vive de espaldas al Dios de la vida y el amor. 
 Sobre estas líneas, flor del jardín del convento de Santa Clara, seguidora de San Francisco de Asís, en Santiago de Compostela.- Foto: Luis Negro









lunes, 19 de agosto de 2013

Acite "Olei", en cerámica de Sargadelos, de la variedad de aceituna "Brava de Galicia", un regalo para el paladar

Aceite de oliva con sabor de Galicia

María Estévez, directora de "Olei", flanqueada por el director de
comunicación de "El Corte Inglés de Galicia", José Manuel Blanco, 
y el director comercial de cerámica de Sargadelos.- Foto: Luis Negro
Olei”, el sello que comercializa el aceite de oliva virgen extra de alta calidad, procedente de la oliva autóctona gallega “Brava”, ha lanzado una producción limitada, de tan solo 350 unidades, cuyas botellas de porcelana, en cerámica de Sargadelos, han sido cocidas a 1400 grados, con una capacidad de 500 mililitros. Este producto supone una distinguida fusión “gourmet” destinada a escaparates de lujo, con la finalidad de mostrar al público más exigente la poco conocida pero interesante y rica, tradición oleícola gallega

Luis Negro Marco / Santiago de Compostela

 
Tan solo 350 unidades en este formato de cerámica
de Sargadelos, serán comercializadas de esta edición
de aceite de oliva de la variedad "Brava Gallega"

Foto: Luis Negro
Hace unos días era presentada en la sección “Gourmet” del restaurante de “El Corte Inglés” de Santiago de Compostela, la exclusiva colección “Olei Sargadelos”, una fusión entre el aceite gallego de oliva virgen extra de alta calidad y la internacionalmente conocida firma gallega de cerámica “Sargadelos” (porcelana de Galicia más que bicentenaria, que destaca por su extraordinaria resistencia y característico color azul cobalto). Un maridaje que, apadrinado por “El Corte Inglés”, se presentó el pasado 14 de Agosto en Santiago de Compostela, la ciudad del Apóstol, a través de una sesión gastronómica con sabor ciento por ciento gallego, teniendo sus ingredientes al aceite de oliva “Olei” como su ingrediente estrella.

En verano, Galicia

 En la sesión “Alimento con tradición y diseño”, participaron la directora de “Olei”, MaríaEstevéz, el director de Comunicación y Relaciones Externas de “El Corte Inglés” en Galicia, José Manuel Blanco, y el consejero delegado y director comercial de “Sargadelos”, José Luis Vázquez y Alberto Pazos, respectivamente. Una ocasión que aprovecharon para trasladar la génesis y principales valores, tanto del aceite “Olei” como de la cerámica de Sargadelos, unidos por su historia, calidad, sabor, y diseño de vanguardia. La sesión se enmarcaba en la campaña anual de “El Corte Inglés” de promoción gastro-turística denominada “En verano, Galicia”.

María Estévez, directora de "Olei" junto al periodista
Xurxo fernández, crítico de Gastronomía de
"El Correo
Gallego
".- Foto: Luis Negro Marco
 Los autores de esta obra de arte gastronómico gallego “Olei” y Sargadelos, comparten su compromiso por la tradición y la modernidad; la promoción de los atributos propios de Galicia emanados de su más profunda esencia, y, en este caso, la puesta en valor de un producto muy especial, el aceite “Olei”, hijo de la oliva autóctona gallega denominada “Brava”, procedente de olivos de las provincias de Lugo y Ourense. Una variedad única en España que la firma de base tecnológica ha descubierto, conseguido su certificado de singularidad y recuperado para la presente y futura reactivación del medio rural gallego.

 Los matices del sabor del aceite de oliva procedentes de la variedad gallega “Brava” nos remiten a matices de aceituna y almendra verde con sutiles notas amargo-picantes que producen un sabor intenso y fresco que envuelven al catador en una sensación aromática propia de las tierras gallegas en las que nace.

Historia del aceite de oliva en Galicia
En la sesión “Alimento con tradición y diseño” celebrada en el restaurante de “El Corte Inglés
El maître del restaurante de "El Corte Inglés" de
Santiago de Compostela, componiendo los platos
de la sesión gastronómica "Alimentos con tradición"

Foto: Luis Negro Marco
de Santiago de Compostela, la marca “Olei” hizo entrega de un facsímil de la “Revista de Economía de Galicia” del año 1964, editada por “Galaxia”, en la que se recoge un amplio estudio sobre la influencia económica del aceite de oliva en Galicia, desde la época celta (o castrexa), indicando las principales regiones de cultivo en la Comunidad gallega. Esta publicación resultó clave para el desarrollo de “Olei”, tanto por servir de base documental para situar nuevas localizaciones de olivos autóctonos de aceituna “Brava gallega”, como porque indicaba diferentes iniciativas de recuperación del aceite gallego a lo largo de los diferentes siglos.

Algunas sugerencias de maridaje
El Pulpo á feira (el conocido "pulpo a la gallega") sabe mejor
bañado en aciete de oliva "Brava de Galicia" de Olei.
-
Foto: Luis Negro
 Cuando los productos son de alta calidad, los maridajes gastronómicos aparentemente más dispares, constituyen una delicatessen para el paladar. Éstas son algunas sugerencias para probar con el aceite de oliva virgen extra de alta calidad gallega “Olei”: Empezaremos con boquerones en vinagre y aceite, queso gallego “San Simón”, en tacos bañado con olei y chupito de queso de cabra; no se pierdan el Carpaccio de naranja ni las aceitunas con aceite olei. Y para los más exigentes, taco de salmón ahumado con helado de mango, fruta de la pasión y aceite olei; y ya que hablamos de gastronomía gallega, la mejor de España, no hay que perderse el pulpo á feira, el lacón gallego prensado ni la cecina de buey con aceite olei. Y para regar tan ricos productos, nada mejor que el cava rosado bien fresco, tintos mencía, o  blancos: ribeiro o albariño
                                          ¡Bon proveito! ¡Que aproveite!

  

martes, 13 de agosto de 2013

Un libro para viajar durante el verano: "El libro de los Caminos de Santiago"

Pistas hacia Compostela  

Hace un tiempo llegaba a las librerías un hermoso libro: “El libro del Camino de Santiago”, una recopilación de textos e imágenes de varios autores, a cargo del escritor lucense José Miranda Ruiz, publicado por “451 Editores”. Las diversas narraciones seleccionadas, algunas de ellas inéditas, están marcadas por el sello de la excelencia literaria, en perfecta armonía con la rica iconografía de sus páginas; pintura, y textura visuales son el armazón de esta joya bibliográfica, creada por el alquímico bien hacer que caracteriza a este gran antropólogo gallego de las letras que es José Miranda.

Luis Negro Marco / Santiago de Compostela

Portada de la obra: "El libro del Ca-
mino de Santiago".- de 451 Editores
A través de las páginas de este libro, el lector pasará de saber sobre el origen de la Vía Láctea, y su relación con el cuento de la lechera, a enlazar con la mitología de la India, pues se trata de caminos mágica y misteriosamente interconectados. Por aquí desfilan personajes como Prisciliano y Herakles, o reyes como Carlomagno, junto a prostitutas, leprosos y aristócratas, hombres honrados y bandoleros, clérigos y truhanes, santos y pecadores. Todos en el mismo camino de la vida en su particular peregrinaje por la senda terrenal de las estrellas.
 Miranda Ruiz deconstruye la mirada única sobre el Camino de Santiago y construye el caleidoscópico mundo que atesora la Ruta Jacobea. Así, al igual que las ramas de un árbol que, conforme crecen divergen, pero nacen del mismo tronco, así el Camino de Santiago es contemplado en este libro como el avance natural de la Humanidad hacia Occidente (del latín occidere —ocaso—), hacia el Finis Terrae dibujado en los mapas del antiguo Imperio de Roma, y al que todos los seres vivos confluyen, en actitud dinámica —caminando, aprendiendo, creciendo— hasta morir. Estamos por lo tanto, ante el “Mito del Eterno Retorno” (muerte y resurrección) que de forma tan brillante el antropólogo Mircea Elíade supo describir en su libro de título homónimo.
  En “El Libro de los Caminos de Santiago” sale a relucir la cuestión de si el Camino no fue en realidad sino la adaptación cristiana de un peregrinaje, ya establecido durante la Prehistoria, ante la necesidad humana, desde los orígenes del Homo sapiens, de expresar su dimensión religiosa. A la luz de esta premisa, cabría por lo tanto preguntarse si los aún enigmáticos petroglifos y pinturas rupestres esquemáticas que también se encuentran en tierras aragonesas, no serían en realidad sino hitos, “piedras
miliarias”, marcando determinadas etapas del estadio evolutivo del hombre, intrínsecamente ligado a su proceso de expansión geográfica. Y es aquí donde adquiere plena dimensión el significado bíblico del Génesis: “El hombre dio nombra a los animales” —que en su día cantara también Bob Dylan— y por ende, dio también nombre a las plantas y los accidentes geográficos del mar y la tierra, así como discernió el día de la noche y la Humanidad se convirtió en reina de la Creación.
Huellas (pegadas) del peregrino sobre la arena
de la Playa.- Aguieira (Porto Sín / A Coruña)

Foto: Luis Negro Marco
  Y junto a esta visión religiosa del Camino de Santiago, reflejo en la Tierra del celestial de la Vía Láctea (título que no por casualidad fue llevado al cine por Luis Buñuel, desentrañando la vida de Prisciliano) también surgen interpretaciones, más pedestres, que nos llevan  hasta los siglos VI y VII de nuestra era, justo antes de la invasión musulmana de la Península, cuando en Galicia existía el reino cristiano de los Suevos, y en el resto de Hispania, el Godo, de religión arriana. Tras la unificación de ambos reinos (Suevo y Visigodo) Galicia se apoyó, en su consolidación como reino y alianzas internacionales, en el obispado de Iria Flavia (donde según la tradición habrían llegado en barca de piedra los restos del Apóstol Santiago) que pronto se vio en la necesidad, para no ser absorbido por el de Toledo, de mostrar su independencia respecto a éste y al portugués de Braga, ciudad en la que en el año 563 se celebró un Concilio que condenaba a la religión Prisciliana como herética.
  Hoy en día son mayoría las voces que ponen en cuestión el hecho de que los restos que reposan en la catedral de Santiago (hallados, según la tradición, en el año 813 por el ermitaño Payo en el bosque de Libredón) sean los del Apóstol Santiago, y abogan, incluso, porque sean los del hereje español Priscialiano,
Representación de la llegada de Santiago a
Compostela a bordo de la barca de piedra.
Fachada de "PLaterías" de la catedral de
Santiago
.- Foto: Luis Negro Marco
decapitado —al igual que Santiago— en la ciudad de Trèveris, en el año 385. Mas, convenía a la fe cristiana e intereses expansionistas de Galicia, y por ende de los demás reinos cristianos de dentro y fuera de la Península, que los restos hallados en Iria Flavia no fuesen los del  heresiarca, sino los de Santiago, fiel “amigo” —algunas fuentes tratan de deducir por las Escrituras que fue también su hermano— de Cristo.
  Por otro lado, el surgimiento del Camino de Santiago estaría íntimamente ligado al origen del concepto de Europa como gran Estado de naciones; de hecho, Europa se configuró (ya desde Roma) estableciendo caminos que avanzaban hacia Occidente, un empeño en el que, desde Carlomagno, habrían de destacar sobre todo los franceses. Así, el Cantar de GestaLa Canción de Rolando”, que glosa el ataque a las tropas carolingias llevado a cabo por tropas vasco-navarras en el  año 778, y en el que muere el caballero franco Roldán, marcaría muchos de los hitos sobre los que también se afianzaría el Camino de Santiago.
  En este asunto, Zaragoza (cuyo asedio abandona el rey de los francos ante el ataque de los sajones a suelo galo) es también pieza clave en la ruta jacobea, por ser la ciudad, en la que a orillas del Ebro, la Virgen, sobre un pilar, se le aparecería al Apóstol Santiago. Se comprende fácilmente, de todo lo anterior,  que el principal Camino de Santiago (de entre los actualmente “oficiales”) reciba el nombre de “Francés”, ya que habría sido “invención” de los francos; no en vano, la liturgia cluniacense gala fue introducida por vez primera en España en el reino de Galicia y el “Códice Calixtino”, en el que se basa la tradición jacobea, habría también sido escrito por clérigos franceses.
Concha y cruz de Santiago. Lateral de la fachada
de "Platerías" de la Catedral de Santiago.
-
Foto: Luis Negro Marco
 El porqué de “la invención del Camino de Santiago” radicaría en la necesidad de expansión francesa hacia el Oeste, objetivo que pasaba por debilitar el floreciente reino de Navarra, y promover y fomentar al de Galicia, opuesto asimismo al avance hacia el Este del portugués. De todos modos, se puede hablar de una doble dimensión del Camino de Santiago (con el que, por cierto, el “Juego de la Oca —también de origen francés— guarda una estrecha relación): por un lado la religiosa (espiritual) y por otro la terrenal (material), de carácter económico, cultural y también artístico, pues el arte románico surgió y se expandió a través de la ruta jacobea. Y junto a la dimensión positiva del “camino terrenal”, surgió asociada, una negativa “ruta del crimen” marcada por la presencia de cuadrillas de bandoleros que robaban y apaleaban a los peregrinos, prostitutas que se ofrecían a los caminantes por unos cuantos maravedíes, violadores, y pícaros siempre atentos a vivir a costa de los caminantes.
 
Concha del peregrino tallada en piedra en la fachadda de
"Pleterías" de la catedral de Santiago
.- Foto: Luis Negro Marco
Finalmente, de la importancia que la figura del Apóstol Santiago tuvo en la consolidación de la Monarquía hispana (Carlos I celebró Cortes en Compostela en el año 1520, y años antes los Reyes Católicos habían favorecido a Compostela  con la construcción de un hospital para peregrinos) da cuenta la frase “¡Santiago, y, Cierra España!” con que, durante siglos, los soldados españoles iniciaban sus batallas. Fue el obispo de Toledo, Rodrigo Jímenez (que murió en 1245), quien aludiría por vez primera a la la mítica batalla de
Clavijo, que habría acaecido en el año 834 cerca de Logroño, y la cual se decantó del lado de los Cristianos gracias a la ayuda del Apóstol, que apareció en el fragor de la batalla a lomos de un blanco corcel.
 Los tiempos cambian, pero hoy como ayer, todos los Caminos (el del Norte, el Francés, el Portugués, el Inglés o el de la Vía de la Plata) siguen llevando hasta Santiago a miles de peregrinos que, por fuera de él, transitan para llegar adentro de sí mismos.

lunes, 12 de agosto de 2013

Un libro de Javier Arruga que nos adentra en la Filosofía de las altas Cumbres

El montañero enamorado

El profesor y escritor  zaragozano Javier Arruga publica “De la montaña y el amor”, novela ganadora del Premio “Desnivel” de Literatura 2012

Luis Negro Marco / Santiago de Compostela


Parece que hay un dicho referido a los amantes de la montaña: “Montañero casado, montañero acabado” ¿O no? Precisamente, éste es uno de los hilos narrativos de este libro: “Un montañero elige la cima de una montaña en Nepal como el lugar en el que tomará una dura decisión: seguir disponiendo de su vida y de su tiempo sin ningún obstáculo, o continuar con su pareja y hacerse cargo de su hijo, que debe nacer al terminar su aventura montañera”.El otro cabo de “la cordada” es quizás más duro , al ser la propia vida del montañero la que entra en juego: “Dos cordadas, vasca y aragonesa, deben decidir si continuar su ascensión a la cima del K2” o auxiliar a un compañero accidentado”.
  En ambos casos, se trata de la necesidad de tomar decisiones. Y es que la montaña exige respuestas inmediatas, sin vacilaciones, a quienes se adentran en sus maravillosos, pero también peligrosos paisajes.
  Al menos así lo ha visto nuestro autor, quien con tan solo 42 años en su mochila, ya tiene acumuladas numerosas experiencias de montaña y ha grabado en su retina las majestuosas imágenes de varios “ochomiles”, comenzando por el Manaslú (8.156 metros de altitud), el primero que vio en su vida.
  Y sin embargo, es posible, que la montaña cambie nuestra visión de ver las cosas, con solamente una cosa segura: a nuestro regreso de ella seremos mejores y más humanos y cercanos hacia quienes nos rodean. Pero “De la montaña y el amor”, no es un libro de montañismo al uso, porque en él lo que de verdad importa son las relaciones humanas que emergen en las altas cumbres; podría decirse que esta novela traslada la cotidianeidad de la rutina diaria al terreno de la aventura. Al fin y al cabo, el montañero sigue siendo la misma persona en el momento más duro de la ascensión que cuando ha preparado su equipaje en el ambiente confortable de su hogar.
  Dicen que los montañeros tienen una mirada especial, como perdida hacia un horizonte que se presiente pero no se ve. Esa mirada que escudriña, en medio del silencio más absoluto, la vía que le permita culminar su sueño de una feliz ascensión. Es en esos momentos cuando se entabla un diálogo con ella. A la montaña no se le puede conquistar, se le debe seducir, como cuando intentamos conseguir la atención de la persona que amamos. Así, si la montaña adivina ansiedad o engaño, rechazará a su pretendiente, haciéndole regresar hasta su campamento base. A otros los ha abrazado con su manto helador convirtiéndolos en moradores eternos de su reino.
Roca.- Foto Luis Negro Marco
  La reposada imagen de Buda también se trasluce entra las líneas de este libro, como si los ojos de aquél se hubieran instalado en todas las cumbres de las más altas montañas del mundo, infinitamente serenos y eternos. Sabedores los sherpas y los baltis (porteadores) de la dimensión religiosa de  la cordillera del Himalaya,desde hace cientos de años vienen jalonando de improvisados altares en piedra y banderines los principales hitos de sus relieves. Cada uno de ellos representa una oración y cuando el viento los mece, transporta la plegaria en ellos depositada hasta el guardián de las alturas, en la esperanza de que interceda por su bienestar y el de sus familias.

 Este libro jamás hubiera poder sido escrito por alguien que no ama y no conoce el sentido de la amistad, por eso Javier ha podido titular a esta conmovedora novela: “De la montaña y el amor”.


lunes, 29 de julio de 2013

La actual campaña arqueológica en "Los Bañales" (Uncastillo) -que finaliza el 31 de Julio- desvela uno de los más importantes conjuntos escultóricos en mármol de epoca romana, de todo Aragón

Espectaculares hallazgos arqueológicos en el yacimiento de “Los Bañales”, Uncastillo (Zaragoza)

Vista general del yacimiento arqueológico: En primer término,
 la zona del Foro  y al fondo, las termas.- Julio de 2013.-

Fot: Luis Negro Marco

El pasado domingo, 28 de Julio, el yacimiento arqueológico de "Los Bañales" celebró una “jornada de puertas abiertas”, con presencia de más de 400 personas, coincidiendo con la inauguración (tras los trabajos de rehabilitación) de la torre medieval (siglo XIII) de la localidad de Layana, reconvertida en un nuevo espacio cultural. Las actividades realizadas consistieron en visitas guiadas por el yacimiento, teatro, actividades de animación para los más peques, degustaciones, y venta de productos tradicionales de "Las Cinco Villas"
                                            
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 Luis Negro Marco / Zaragoza
 El enclave arqueológico de Los Bañales, es uno de los más representativos de Aragón en lo que a ingeniería hidráulica romana se refiere, ya que su acueducto tuvo decenas de kilómetros de longitud. El conjunto fue declarado “Perteneciente al Tesoro Artístico Nacional en 1931 y “Bien de Interés Cultural” por la Ley de Patrimonio Histórico Español, en 1985. Desde 2007, el Gobierno de Aragón viene desarrollando, a través de la “Fundación Uncastillo”, y la colaboración de otras localidades de la comarca (como Biota y Layana) un plan de investigación arqueológica cuyas actuaciones (bajo la dirección del arqueólogo Javier Andreu)  están arrojando datos espectaculares sobre la historia de esta antigua ciudad romana.
Los arqueólogos en plenos trabajos de
excavación, el pasado 25 de Julio.

Fot.: Luis Negro

 El equipo de investigación está integrado por Javier Andréu (director científico, y a su vez profesor de Historia en la UNED de Madrid), Juan José Biernes (director arqueológico), y Andrés Jordán (epigrafista). Las campañas se realizan todos los años durante el mes de Agosto, con la colaboración de estudiantes de arqueología en prácticas, llegados de diferentes Universidades, como la de Zaragoza, Madrid, Santander, Navarra o el País Vasco. La jornada de campo matinal, se completa en las tardes con el estudio y catalogación de los materiales hallados y una conferencia semanal, a cargo de un especialista, sobre distintas áreasde la ciencia de la Arqueología

La ciudad sin nombre
 El auge de la ocupación romana de la zona de Los Bañales, se fecha en el siglo II d. C. si bien ya era muy importante en época Republicana. En ese momento es en el que se expandió (sobre un asentamiento indígena anterior Vascón) la ciudad, rodeada de su muralla (hoy desaparecida) delimitando un perímetro de 45 hectáreas de terreno urbano, desde el que se controlaba un territorio de grandes posibilidades agrícolas.

Ara dedicada a la deidad romana de "La Victoria", en lugar
preferente del Foro de la ciudad
.- Fot: Luis Negro
 En cuanto al nombre de la ciudad, hay varias hipótesis; una de ellas apunta a que se trate de la ciudad de “Tarraca” citada en las fuentes antiguas.
 No obstante, los arqueólogos piensan que el nombre de la ciudad podría identificarse también con “Segia” (la “Seglam” de la cosmografía de Rávena, publicada en el siglo VII) y finalmente, con “Ennega”, la cual aparece en el Bronce de Áscoli. Lo que parece quedar fuera de toda duda es que la de Los Bañales fue una ciudad que constituyó el centro de atracción para otras de menor entidad, incluidas grandes villas señoriales correspondientes al Bajo Imperio romano.

 El momento de mayor esplendor de Los Bañales se corresponde con los siglos I y II d.C. teniendo entonces, un papel destacado en la vía romana que unía Zaragoza (Casaraugusta) con Pamplona  (Pompaelo) y también en la comercialización de las explotaciones agropecuarias de las villas instaladas en el entorno. Convertida en municipio latino, y dotada por tanto de todas las instituciones políticas propias del sistema romano, a este período corresponden los restos monumentales que hoy podemos contemplar, incluidas las termas, el acueducto, la presa, el Foro, y la zona doméstica de la ciudad.

Columnas pertenecientes a un antiguo templo ya
desaparecido de la antigua ciudad romana de "Los
Bañales
".- Fot: Luis Negro
El declive de Los Bañales se enmarca en la crisis que todo el Imperio sufrió por la inestabilidad política y social iniciada a partir del siglo III, y definitivamente, en el siglo V. Aún así (como lo atestiguan los restos hallados en el cerro próximo de “El Pueyo”) el enclave continuó activo, aunque marcado por su decadencia,  hasta el abandono definitivo en el siglo IX.

De la gloria del mármol a la humildad de la cal
 En la actual campaña que acaba el 31 de Julio, los arqueólogos han localizado fragmentos de cuatro estatuas en mármol de emperadores romanos (a tamaño algo mayor del natural, lo que indica que se
Detalle del pie de una de las esculturas imperiales
halladas por los arqueólogos en "Los Bañales" durante
la presente campaña de excavacione
s.- Fot: Luis Negro
esculpieron para que fueran expuestas sobre un pedestal) cuya  identidad está aún en fase de estudio. Dos de ellas representan a un emperador con coraza, otra a un emperador con toga y una última,  a un personaje sujetando una lanza. Este conjunto de piezas (en mármol griego de Paros, y mármol Africano –el más valorado durante el Alto Imperio romano–) es único en la arqueología aragonesa, tanto por el número de piezas halladas (más de cuarenta) como por la gran calidad de su talla, ya que el autor se esmeró en esculpir hasta el más mínimo detalle tanto de la fisionomía de los emperadores, como de los ropajes y demás atributos identificativos de su poder.

 
Fragmanto de la talla en mármol de la coraza con
la que se representó al (aún desconocido) emperador
cuya figura estaba expuesta en el Foro de la ciudad
romana de "Los Bañales"
.- Fot: Luis Negro
Otra curiosidad del sensacional hallazgo escultórico de Los Bañales, es que el conjunto de piezas ha sido hallado en el interior de un horno del período tardorromano (siglo IV-V d.C.), cuando la ciudad atravesaba por un período de crisis económica y política; así, ante las nuevas necesidades ciudadanas, aquellas esculturas, que ya no representaban al Poder de Roma, fueron “reconvertidas” a piedras de cal con la que los ciudadanos encalaban sus casas para su saneamiento. Y es que no hay que olvidar que cuando los musulmanes llegaron a Zaragoza, mediado el siglo VIII, la llamaron (por la cal de las fachadas de sus casas) “Saraquasta la blanca”.