viernes, 27 de marzo de 2015

El sacerdote escolapio Blas Aínsa (1841-1889), pionero en el estudio de la Meteorología

El Periódico de Aragón. Noticias de Zaragoza, Huesca y Teruel
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/escolapios-meteorologia_1014863.html


Los escolapios aragoneses, pioneros en el estudio de la Meteorología

A finales del siglo XIX, el Padre Blas Aínsa creó una red de observatorios meteorológicos  distribuidos por diferentes colegios de Aragón

Luis Negro Marco / Zaragoza
Amaneciendo en Zaragoza / Luis Negro
La Organización Meteorológica Mundial celebró el pasado 23 de marzo el Día Mundial de la Meteorología, información imprescindible en cualquier informativo y prensa escrita. En España las primeras personas interesadas en su estudio metódico y sistemático, fueron los religiosos  de las Escuelas Pías, Orden fundada en 1617 por el santo aragonés José de Calasanz.  


Pero quizás la figura más destacada de los filantrópicos e ilustrados escolapios,  fue la del turolense Blas Aínsa Domeneque (Híjar, 1841- Zaragoza, 1889). Las observaciones meteorológicas que el Padre Aínsa efectuó desde el torreón que construyó en 1879 –en la azotea del colegio “Escuelas Pías” de Zaragoza–  eran enviadas cada mañana a los distintos periódicos de la ciudad con el fin de que su publicación fuese de utilidad para los lectores. Recopiladas con rigor, las publicó más tarde en dos tomos, en el año 1888, mereciendo el reconocimiento del rey Alfonso XII, quien el 12 de marzo de 1889, lo nombró   “Comendador Ordinario de la Real Orden de Isabel la Católica”.


 Polifacético sabio (su estudio y microfotografías sobre las diatomeas de las aguas de Zaragoza son un prodigio de pericia, y de inigualable calidad) Blas Aínsa mantuvo un estrecho  contacto con los observatorios de París y Madrid. El Padre Dionisio Cueva (sacerdote e historiador escolapio) deja constancia en uno de sus libros que diversas instituciones académicas consideraron al observatorio del  Padre Blas Aínsa, ya en la época, superior incluso al de Madrid. Y tampoco le faltaron elogios  de destacados meteorólogos del XIX, como el también escolapio italiano Giovanozzi, o ya en el siglo XX, el gallego Pío Suárez Pita Covián, toda una institución de la meteorología española.


A su muerte, en el año 1889, el Padre Blas Aínsa había materializado su gran sueño, que era el de la
El P. Blas Aínsa. Cuadro de F. Ramón pintado en 1954; Colegio "Escuelas Pías" de Zaragoza / L.N.M.
creación de una red de observatorios meteorológicos en diferentes colegios de las Escuelas Pías, y no solo en los de Aragón, sino también en los de Navarra, Andalucía y Madrid.  En nuestra tierra se abrieron en los institutos escolapios de Barbastro (1881), Jaca (1882), Sos del Rey Católico (1882), y Daroca, que empezó a funcionar en 1890. Un dato curioso referente a este último, es que fue utilizado por un grupo de astrónomos estadounidenses para estudiar el eclipse solar (el pasado 20 de marzo aconteció otro) que tuvo lugar en el año 1905.


El observatorio meteorológico de Daroca se instaló en un torreón (entonces propiedad del colegio de los Padres Escolapios) que forma parte de la muralla que circunda la ciudad de Daroca y que flanquea su Puerta Alta. En 1909, el Servicio Meteorológico de la División Hidráulica del Ebro llevó a cabo en él una serie de mejoras y lo dotó de los mejores equipos de medición (veletas, pluviómetros, barómetros, anemómetros…) existentes entonces. Resquebrajado en parte a causa del seísmo de 1956, que se dejó sentir con fuerza en las comarcas del Jiloca y Calamocha, en 1971 parte del torreón se derrumbó a causa de las fuertes lluvias y posteriores hielos que se produjeron durante el mes de octubre de aquel año en Daroca. Pero aun así, los daños se pudieron subsanar y el observatorio siguió ofreciendo sus registros atmosféricos.


 La Estación Meteorológica de Daroca sirvió primeramente al Ministerio de Obras Públicas (División
Torreón del observatorio meteorológico de los Padres Escolapios de Daroca. Fotografía de 1970.-
Hidráulica del Ebro –Servicio Meteorológico–). Luego prestó también servicio para  las “Líneas Aéreas Postales Españolas”, y desde 1942, al Ejército del Aire. Los primeros observadores fueron sacerdotes escolapios, comenzando por  Santiago Español, José Bielsa –desde 1916 a 1919–, Juan Serrano Carrato  –hasta el año 1948–. Continuaron después los también escolapios, Eusebio Pera y Manuel Ovejas, destacando por último la gran labor desarrollada por el meteorólogo darocense Carmelo Saldaña Cimorra –exalumno del colegio de Escuelas Pías de Daroca– quien desde el año 1949 y hasta su jubilación en 1990, permaneció al frente del observatorio, adscrito ya al Servicio Español de Meteorología..
 


En el año 2009 (coincidiendo con el centenario del funcionamiento ininterrumpido del Observatorio de Daroca) la Agencia Estatal de Meteorología –AEMET– concedió a las Escuelas Pías de Aragón un galardón especial en reconocimiento a su trabajo de vanguardia en el estudio, predicción y divulgación de los datos atmosféricos, así como en la enseñanza de esta ciencia. Pues como hombres buenos ilustrados, los escolapios aragoneses se adelantaron en varios años al Real Decreto de 1887 que daba cuenta de la creación en España del Instituto Central Meteorológico, con la finalidad de que pudiera “calcular y anunciar el tiempo probable a los puertos y capitales de provincia, sin perjuicio de los demás trabajos científicos y prácticos que se le encomienden”.


viernes, 20 de marzo de 2015

Primavera 2015, llega con adelanto (23,45 horas del 20 de marzo), y se anuncia con eclipse de sol


El Periódico de Aragón. Noticias de Zaragoza, Huesca y Teruel
               http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/fallas-despertar-primavera_1013246.html

El fuego de las fallas preludió la primavera

Luis Negro Marco / Albarracín
Como cada 19 de marzo, día del padre y festividad de San José Obrero, Valencia es sinónimo de fallas. El origen de la tradición podría remontarse hasta hace más de 2.000 años, cuando en el Imperio romano se celebraban una serie de ritos para conmemorar la llegada de la primavera (fecha variable entre el 20 y el 21 de marzo).

En un principio, las Fallas fueron tan solo hogueras, ya que el fuego ha sido considerado desde los comienzos de la Humanidad como un elemento purificador. De hecho, lo más probable es que el nombre de las fiestas de Valencia --las Fallas-- provenga del latín fácula (hacha o antorcha), que por amplificación acabó con el significado de hoguera. Es de resaltar, además, que las Fallas hunden sus raíces en una doble conjunción: por un lado el tiempo astronómico en el que se desarrollan (equinoccio de primavera, como ya hemos visto) y por otro, el tiempo cristiano de la fiesta. Y es que San José, el esposo de la Virgen María, fue carpintero, por lo que, cuando el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio romano (a finales del siglo IV) San José obrero pasó a ser el patrón de los artesanos y muy especialmente de los que trabajaban la madera.

Hasta finales del siglo XIX, y debido a la situación geográfica de España en el globo, los carpinteros que querían trabajar de noche, entre el día de San Miguel --29 de septiembre--, hasta San José --19 de marzo--, debían hacerlo alumbrados por candiles que colgaban de un artefacto de madera con brazos a modo de percha denominado parot. Pero con la llegada de la primavera y el aumento de horas de luz, los carpinteros --que ya no precisaban de los parots para seguir trabajando-- los arrojaban a las hogueras que se encendían para festejar la llegada del buen tiempo. Pronto, la peculiar forma del parot, similar a la de un espantapájaros, motivó en el imaginario popular el arte de vestirlo con atuendos y máscaras grotescas, caricaturas de personajes bien conocidos y relevantes de la sociedad, de quienes, de este modo, se hacía satírica y burlesca crítica.Y fue así como surgieron, ya en el siglo XVIII, los primeros ninots (muñecos de fallas).

La Primavera es la estación de las flores. El comienzo de un nuevo ciclo vital en el que la Tierra recobra su armonía.- Rosa de la Alhambra de Granada.- Foto Luis Negro Marco
Un hecho también curioso de las Fallas, es el de su significado de protección a través del ruido, ejemplificado en las estruendosas y humeantes mascletás; pero también del fuego, cuando llega la cremá y su punto álgido, y final de fallas: la nit del foc, en la mágica noche del 19 de marzo.
Pero si queremos profundizar todavía más en la fiesta de las Fallas, habremos de retrotraernos al Imperio romano, y al siglo II después de Cristo, cuando,durante el mes de marzo (mes de Marte, dios la guerra y el fuego) tenían lugar las fiestas en honor de Minerva, "la diosa de las mil obras", protectora de los artesanos. Dichas fiestas se celebraban entre los días 19 y 23 de marzo, destacando el denominado día de la Quinquatria, el que se correspondería con el 19 de marzo de nuestro calendario actual. Durante esos días se hacían procesiones y ofrendas en honor de la diosa Minerva. Unas procesiones que, curiosamente, se siguen celebrando hoy en día durante las Fallas de Valencia. En este caso, cientos de miles de valencianas y valencianos, hacen la tradicional ofrenda de flores a la Virgen de los Desamparados, patrona de la ciudad.

Asimismo, también llegado el mes de marzo, los romanos celebraban otra gran fiesta, denominada Liberalia, en honor del Pater Líber (dios de la fertilidad y el vino) y de su esposa Libera. Estas fiestas incluían pomposas procesiones animadas con cánticos en las que con libertad absoluta cada cual podía expresar cuanto se le antojase. Durante las Liberalia, los hijos varones que habían cumplido 17 años --alcanzando así la mayoría de edad--, vestían la denominada "toga viril", ingresando en la vida adulta. La ceremonia tenía lugar ante la presencia del pater familiae --el padre--.

De manera que la actual celebración del día del padre, 19 de marzo, no es ni mucho menos novedosa, sino que arrastra una tradición cuasi bimilenaria. Un día también para la alegría, pues se celebra apenas dos días antes del comienzo de la primavera, en que se conmemora el "Día Mundial de la Felicidad".

viernes, 13 de marzo de 2015

"La Reconquista", mito de la Historia de España

                 El Periódico de Aragón. Noticias de Zaragoza, Huesca y Teruel
 http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/siempre-fuimos-espanoles_1011405.html

                           Siempre fuimos españoles

Luis Negro Marco / Granada

El pasado martes fue inaugurada en Zaragoza, en el palacio de la Aljafería, la exposición dedicada al monarca aragonés Fernando el Católico.: Fernando II de Aragón, el rey que imaginó España y la abrió a Europa. Isabel y Fernando, los Reyes Católicos, están considerados como los artífices de la unidad de España, cuando al contraer matrimonio, en 1469, fusionaron en sus coronas los reinos que entonces conformaban Hispania (a la que los hispanomusulmanes denominaron Al-Andalus). Años más tarde, el 2 de enero de 1492, los monarcas tomaban el bastión de la Alhambra de Granada y con él el último reino hispanomusulmán. 

Sin embargo el período de casi ochocientos años (711-1492) que la Historia ha venido en denominar "la Reconquista", no fue lineal, y estuvo trufado de contrariedades. Así, por ejemplo, cuando en 1364 el rey cristiano Pedro I de Castilla decidió construir en los Reales Alcázares de Sevilla un palacio mudéjar, Mohamed V (1338-1391), rey nazarí de Granada, le envío escultores, arquitectos, y yesaires que trabajaron junto a los cristianos en su ejecución. Y en correspondencia a la gran amistad que unía a ambos reyes, fueron artistas cristianos --enviados a Granada por el monarca castellano-- quienes participaron en la construcción del Patio de los leones de la Alhambra de Granada. Más aún: cuando en 1369 Mohamed V reconquistó la ciudad de Algeciras, el rey nazarí volvió a contar con la ayuda de su amigo, Pedro I.

La dominación musulmana de España comenzó cuando el rey visigodo Don Rodrigo fue vencido, en el 711 en la batalla del río Guadalete, en la disputa por el trono de Hispania, tras la muerte del rey visigodo Witiza. Se estima que no fueron más de diez mil los soldados bereberes que lucharon contra Don Rodrigo, reclutados desde los enclaves de Tánger, Ceuta y Melilla, ya entonces bajo control hispanovisigodo. Y hay un dato para la reflexión: desde la derrota de Don Rodrigo, y hasta el 756, no hubo ningún rey en Hispania. Y solo es en este año cuando Abderramán I (731-788) llega a la península y se proclama emir (gobernador) del califato (el califa vendría a ser a la religión musulmana lo que el papa para la cristiana) de Bagdad, proclamando el Emirato (Estado) independiente de Córdoba.

  • Vista de los jardines del Generalife de Granada, en el monumental y hermoso conjunto históricó artístico de La Alhambra. Foto: Luis Negro Marco
El número de habitantes en Hispania cuando se produjo la derrota de Don Rodrigo, se estima en unos cuatro millones y medio de personas, mientras que el aporte humano llegado desde el otro lado del Estrecho de Gibraltar a lo largo de toda la historia de Al-Andalus (711-1492), se cree que no fue superior a las cien mil almas. De lo que se deduce que nunca hubo una verdadera conquista musulmana de la península Ibérica y sus islas, sino un dominio militar, administrativo y la conversión masiva de la población autóctona (tardorromana, y visigoda) al islam. Una religión que para los hispanovisigodos resultaba más atractiva que la cristiana, por cuanto apenas exigía impuestos, resultaba más tolerante, y al igual que la religión de Cristo, era monoteísta.

Volviendo ahora a la Alhambra de Granada: si nos detenemos en la contemplación del conjunto, observaremos que el Patio de los leones, en su concepción estructural, es idéntico al claustro de cualquier monasterio de estilo románico o cisterciense de las órdenes monásticas cristianas: planta cuadrada con una fuente central, dos templetes salientes en dos de sus extremos enfrentados, y pasillos interiores porticados. Por lo demás, las restricciones del Corán en cuanto a la representación de personas y animales en el arte (el estilo nazarí de Granada es la muestra de que el Corán no lo prohíbe expresamente) llevó a los artistas hispanomusulmanes, a desarrollar ad exhaustumla decoración geométrica y el enaltecimiento del nombre de Alá a través de la palabra, convertida en obra de arte. 

De tal manera que carece completamente de sentido, y son de nulo rigor histórico y religioso, las manifestaciones llegadas desde ciertos sectores musulmanes (minoritarios por lo demás) radicales y fanáticos, sobre la idea de reconquistar Al-Andalus, y sus monumentos para el islam. Al-Andalus siempre fue Hispania y ahora España. Y aunque mayoritariamente musulmanes en su religión (también cristianos) aquellos monumentos fueron realizados por personas tan españolas como los Reyes Católicos, el rey Pedro I, el Cid, o Mohammed ben Abi al Hasan Ali, es decir: Boabdil, el último rey de Granada

viernes, 6 de marzo de 2015

Cincomarzada, una fiesta que se celebra en Zaragoza contraria a los valores de la convivencia, el respeto, la educación en la paz y la integración

           Cincomarzada: Una fiesta carente de sensibilidad
El Periódico de Aragón. Noticias de Zaragoza, Huesca y Teruel
                   http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/aragon/sin-sensibilidad_1009832.html

Luis Negro Marco / Cantavieja

Un año más, Zaragoza celebra la Cincomarzada, en conmemoración del frustrado ataque carlista a la capital del 5 de marzo de 1838. Se celebra, se reconozca o no, la muerte de más de 300 aragoneses --en el marco de una guerra civil--, a manos de una masa de zaragozanos, que alertados de la ocupación de la urbe, se lanzaron contra los asaltantes, muchos de los cuales --incluido el general defensor de la plaza, Juan Bautista Esteller-- fueron linchados por la multitud. 

La historia no es una imagen fija, sino una sucesión de fotogramas, cuya proyección y visionado conjuntos conforman, según quien la mire, la realidad. Es cierto que la historia la escriben los vencedores. Por eso Zaragoza recuerda su "gloriosa victoria" frente a los carlistas, mientras se ha olvidado, por ejemplo, que el 24 de agosto de 1837, las tropas carlistas derrotaron a las de Isabel II en una tan memorable como desconocida batalla, que tuvo lugar en Villar de los Navarros. Una victoria que estuvo a punto de otorgar la Corona de España a Carlos María Isidro, legítimo pretendiente.

Y es que, tras la muerte de Fernando VII, acaecida el 29 de septiembre de 1833, se hizo público el testamento de Fernando VII, en el que explicitaba la creación de un consejo de regencia que presidiría su esposa, María Cristina, hasta que su hija Isabel II alcanzase su mayoría de edad. Con la llegada de Isabel II al trono, se producía una clara violación del derecho de legitimidad sucesoria a la Corona de España. Y ese fue el detonante que produjo la primera de las tres guerras carlistas que se sucedieron a lo largo del siglo XIX, hasta la entronización de Alfonso, en 1874. Durante la denominada Guerra civil de los siete años (1833-1840) fueron decenas de miles las víctimas civiles que regaron con su sangre las tierras de España, siendo las Vascongadas, Navarra, Aragón y el Maestrazgo castellonense donde se sintió con mayor intensidad.

Decir que los carlistas se oponían a las libertades y que el ejército regular, eran adalides incuestionables de su defensa, es una afirmación carente de fundamentos. Así por ejemplo, los carlistas defendían la reinstauración de los fueros, que prácticamente habían sido abolidos con la llegada al trono de España de Felipe V (1683-1746). Y un modo de organización estatal en el que las diputaciones de los distintos reinos gestionarían los asuntos de la ciudadanía. ¿No era este un modelo de gestión cuasi federal, muy similar al actual?

MÁS AÚN: muchos de los mandos militares que nutrieron al ejército carlista se habían distinguido en la lucha contra la invasión napoleónica (1808-1814) y en la defensa de Zaragoza, como ocurrió con el general Zumalacárregui. ¿Heroicos defensores de las libertades cuando lucharon contra Napoleón y apestados antirrevolucionarios cuando lucharon por la legalidad real? Otro dato que prueba la proximidad de los carlistas a la población rural, es que muchos de sus periódicos y bandos se publicaban en las lenguas propias: euskera, catalán, e incluso aragonés. La defensa de la religión católica que se ha querido ver como un modo de expresión contrarrevolucionaria, tuvo su contrapunto en la supresión por parte del Gobierno de la Regencia de María Cristina de la mayoría de órdenes religiosas, algunas de las cuales fueron expulsadas de España, como los jesuitas.

Otras órdenes, como las Escuelas Pías, se mantuvieron, pues de ellas dependía la educación en la mayoría de colegios españoles de primera enseñanza. Las leyes desamortizadoras contra los bienes de la Iglesia que tuvieron lugar ya durante el trienio liberal (1820-1823), así como la posterior de Mendizábal en 1836. Lejos de dar soluciones, provocaron el enriquecimiento de nuevos terratenientes que se apropiaron de esos bienes, y abrieron las puertas a una pérdida patrimonial visible aún hoy en día.

Pero es que además, el carlismo también trabajó en la defensa de las libertades durante la dictadura de Franco y fueron dos militantes carlistas las víctimas del primer atentado perpetrado por la banda terrorista de los GAL, durante la tradicional y anual marcha carlista a Montejurra (Navarra) en mayo de 1976. Aragón tuvo una revista --Esfuerzo común-- de marcada ideología carlista, que desde 1960, y hasta su desaparición, en 1986, fue el altavoz de las reivindicaciones forales aragonesas. No era una revista afín al franquismo y varios de sus números fueron censurados, de tal modo que a la publicación, se la llegó a conocer como Secuestro común.

La Cincomarzada dio a Zaragoza el título de Siempre Heroica, pero ¿cuándo una guerra la han ganado las personas humildes aun estando del lado de los vencedores? La sociedad ha avanzado, y reivindicar hoy las libertades proyectando la problemática social sobre una imagen estereotipada de un culpable semeja más a una carnavalada que a la manifestación de una ciudadanía unida que busca la coexistencia pacífica basada en igualdad, respeto, justicia e integración.

sábado, 28 de febrero de 2015

150 años de lucha contra la segregación racial en los Estados Unidos



  http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/selma-king-malcolm-x_1008236.html

El Periódico de Aragón. Noticias de Zaragoza, Huesca y Teruel

Selma, King y Malcolm X

Corría el año de 1965, y la primavera irrumpía en la ciudad estadounidense de Selma, en el Estado sureño de Alabama. El 7 de marzo, la urbe había sido escenario de una pacífica marcha por la reivindicación del derecho al voto de los negros en los Estados del Sur. Una garantía legal violada durante décadas por las autoridades federales. Aunque pacífica, la manifestación fue reprimida de manera tan brutal por la policía que recibió el nombre de Bloody sunday (Domingo sangriento), el mismo con el que se conoció años después la represión habida en Derry --Irlanda del Norte-- el domingo (30 de enero, de 1972) cuando el ejército inglés cargó contra manifestantes independentistas irlandeses, matando a 14 de ellos.

Pero la manifestación de Selma, lejos de ser un fracaso, supuso un revulsivo para la lucha pacífica por la abolición de las leyes segregacionistas.El reverendo Martin Luther King (que había recibido el premio Nobel de la Paz un año antes de estos sucesos, en 1964), insistió en que las marchas por los derechos civiles entre Selma y Montgomery (capital del Estado de Alabama) continuasen, de manera que hubo dos más. La última finalizaba el 25 de marzo de 1965. Aquella noche, Viola Liuzzo, una joven mujer blanca, de apenas 40 años participaba en la marcha como conductora de apoyo a los manifestantes. Por la misma autopista, un coche Impala de color rojo y blanco, lleno de furiosos Klansmen (hombres del Ku Klux Klan), había salido a la caza de manifestantes, y pronto encontrarían lo que buscaban. 
Un Chevrolet parado ante un semáforo en rojo, esperando la luz verde para cruzar el puente de Pettus, llamó su atención. Los Klansmen giraron en contra dirección, ajenos a cualquier legalidad y estacionaron a la altura del Chevrolet. En su interior,una mujer blanca iba al volante, acompañada de un hombre negro. Cuatro disparos acabaron con la vida de la mujer. Las aguas del río Alabama se tiñeron de rojo.

Quizás lo más trágico es que cuando se produjo el asesinato de Viola Liuzzo, hacía tan solo diez días (el 15 de marzo de 1965) que el presidente de los Estados Unidos, Lyndon Johnson, "en nombre de la dignidad del hombre y el destino de la democracia", había promovido una ley que prohibía la discriminación racial en el voto en los EEUU. Pero como en la antigua "ruta de la esclavitud", en Benín, eran muchos y con mucho poder los americanos blancos que no estaban dispuestos a abrir la puerta del no retorno, la que se cerraba tras los esclavos, asegurándoles que jamás volverían a África.
En este año se conmemoran los 50 años de las marchas de Selma, y los 46 del asesinato de Luther King, ocurrido en Memphis el 4 de abril de 1968. El 16 de octubre de aquel mismo año, durante las Olimpiadas de México, el atleta afroamericano Tommie Smith batía el récord del mundo en la prueba de 200 metros, mientras su compatriota, el también afroamericano John Carlos, se alzaba con el bronce. Llegado el momento de recoger sus medallas desde los cajones del podio, ambos fueron protagonistas de una de las más simbólicas imágenes del siglo XX, cuando al comenzar los acordes del himno los Estados Unidos, ambos alzaron sus puños envueltos en un guante negro, símbolo del Black power (Poder negro). Ante las recriminaciones que posteriormente recibieron los atletas, ellos manifestaron: "Somos negros y estamos orgullosos de serlo", en referencia al álbum que con el mismo nombre publicó ese año James Brown.

A pesar de lo que ha significado la figura de Martin Luther King, hasta este mismo año, jamás se había hecho una película sobre su figura. Selma ha aspirado al Óscar a la mejor película, y su directora, Ava Du Vernay, ha sido la primera directora negra nominada a un Globo de Oro. Su estreno está previsto para el 6 de marzo en España. Para Du Vernay, que haya sido con la presidencia de Obama, el primer presidente negro de EEUU, cuando Hollywood se haya decidido a producir películas como 12 años de Esclavitud, Lincoln o El mayordomo, no es un hecho casual.

Distinto fue el caso de Malcolm X (la X representaba los apellidos que los esclavos negros perdieron una vez fueron presos de la Trata), el otro gran activista --junto a Martin Luther King-- en la defensa de los derechos civiles de los negro-americanos. En 1992, Spike Lee dirigió una película sobre su vida, protagonizada por el actor Denzel Washington. En cambio la figura de Malcolm X ha pasado a la historia difusa e interesadamente empañada, como contraria a la vía pacífica de King, la cual defendieron ambos. Quizás Malcolm X desde una vertiente más rebelde como líder de la Nación del Islam, pero también con un programa político bien definido, como el de su partido: Unidad Africana. Fue precisamente el día de su presentación, el 21 de febrero de 1965, cuando (instantes antes de iniciar su conferencia en el Audubon Ballroom del barrio neoyorquino de Harlem) Malcolm X cayó fulminantemente abatido por siete balas. Nunca se ha sabido con seguridad quiénes fueron sus asesinos, pero sí que el baile que se iba a celebrar tras su intervención, en el mismo lugar del crimen, se desarrolló con normalidad, después de que tres empleadas negras de la limpieza lavaran la sangre del escenario

domingo, 15 de febrero de 2015

En las artes del saber amar y del saber ser amados, bien podrían encontrarse las claves de la felicidad


 El Periódico de Aragón

El amor en la historia

En nuestra cultura occidental, la palabra amor aún nos evoca a la mitología clásica, y al travieso Cupido arrojando flechas de amor sobre corazones solitarios para despertar su pasión. Las diosas del amor fueron las más conocidas, populares y solicitadas de cualquier panteón de la Antigüedad. Así, el templo romano de mayores dimensiones pertenecía a Venus, diosa del amor sensual pero también de la naturaleza armoniosa.
Pero en las civilizaciones antiguas, la definición del amor asociado a sus divinidades, fue siempre amplia, incluido el amor maternal, el de la amistad y el eros, o amor sexual. El filósofo griego Platón fue quien, ya en el siglo IV antes de Cristo, distinguió dos tipos de amor: uno, el que se correspondía con la diosa Afrodita Urania, cuyo amor era espiritual o divino; el otro, el de Afrodita Pandemo, que representaba el amor profano.
Vinculadas al agua, los objetos relucientes, y las joyas, una de las más célebres diosas del amor asociada a las flores fue la azteca Xochiquetzal, madre de todas las cosas. Asimismo, la diosa del amor Erzulie (originaria deBenín, en África occidental) cruzó el Atlántico a bordo de barcos negreros hasta convertirse en divinidad dominante del panteón vudú en las islas del Caribe, principalmente Haití.
Y ya en fechas mucho más próximas a nuestros días, el filósofo suizo Denis de Rougemont, afirmaba en 1971 (en su libro El Amor y Occidente) que el amor no había existido siempre, y que fue una invención francesa del siglo XII. Afirmación tan categórica como infundada, lo cierto esque fue en el siglo XII cuando el duque de Aquitania, Guillermo IX, generalizó a través de sus poemas eróticos la noción del amor como motivo primordial de la existencia; creando al mismo tiempo la figura del amante, con una ética propia, opuesta al modelo de santo de la Iglesia y al héroe de la
epopeya.
Interesante también fue la teoría del medievalista francés Georges Duby, según la cual, los trovadores se habrían convertido durante la Alta Edad Media, en portadores de la baja aristocracia, la de los caballeros, cuyo amor vendría a ser el único medio de hacer que la alta aristocracia de los señores, simbolizada en la "dama", reconociera su dignidad.
El siglo XVI supondría un cambio cualitativo en la concepción del amor en Europa, propiciada por los nuevos paradigmas generados por la dialéctica entre el Renacimiento, la Reforma protestante y la Contrarreforma. En este contexto destacó la labor intelectual de Margarita de Valois (1492-1549) cuya producción literaria (al igual que el Arcipreste de Hita en su Libro del Buen Amor) proclama una victoria del corazón --es decir, del amor-- sobre la razón. Siguiendo el ejemplo del Decamerón de Bocaccio, escribió un libro de gran sensibilidad para la comprensión del arsamandi, titulado Las Cortes del Amor: una colección de cuentos, en los que sitúa el amor por encima del honor y sublima el culto a la pasión amorosa.
Y completando el bucle de la literatura amorosa, interesante es también la relación existente entre la historia de los Amantes de Teruel (Diego e Isabel) yla anteriormente obra citada: El Decamerón de Bocaccio. Así, y según un artículo que Hartzenbusch publicó en 1843, la historia de los amantes pronto habría sido propagada por los aragoneses (que entonces dominaban en Sicilia y mantenían relaciones con Nápoles y toda Italia), de manera que bien pudo servir de base para que Bocaccio, hacia 1350, escribiera en su Decamerón el cuento de Girólamo y Salvestra. Incluso podría ser que los nombres ficticios que tienen los protagonistas en el cuento del Decamerón, provengan de una adaptación de los dos apellidos auténticos turolenses (Marsilla et Segura) de acuerdo a un anagrama ideado por el autor italiano.
Teruel, como paradigma del amor, alberga en la provincia otra interesante manifestación del sentimiento que da sentido a la existencia de la humanidad. El escritor Manuel Polo y Peyrolón lo relató con gracia y delicadeza en Los Mayos de la Sierra de Albarracín, libro publicado en 1916. Menéndez Pelayo escribía en su prólogo: "Habla de los amores entre un muchacho y una garrida moza, que se perecen el uno por el otro, aunque los padres tienen allá sus enemistades, igual que Castelvinos y Monteses en la tragediade Shakespeare". Y es que en las artes del saber amar y del saber ser amados, bien podrían encontrarse las claves de la verdadera felicidad.

domingo, 8 de febrero de 2015

Punta Mbonda, el faro de Guinea Ecuatorial

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      El faro de Punta Mbonda

Punta Mbonda pertenece a la provincia Litoral y está integrada en el Parque Nacional de Río Campo. La lengua de tierra que se adentra en el mar, sin llegar a constituir un cabo, fue el lugar elegido por los españoles, en tiempos de la colonia, para construir allí un faro, en el año 1958. En la imagen, puede apreciarse cómo emerge la torre sobre la línea de palmeras, junto a la playa.-   Foto: Luis Negro Marco

Bello ejemplo de arqueología industrial en Guinea Ecuatorial       

Luis Negro Marco / Zaragoza

Las hermosas playas de Punta Mbonda dibujan un moderado saliente orográfico que se adentra en el mar aunque sin llegar a la categoría geográfica de cabo. La localidad de Punta Mbonda, situada en el extremo noroccidental de la región Litoral de Guinea Ecuatorial, forma parte del Parque Natural de Río Ntem  (o Río Campo).
                              
En tiempos de la colonia, y dada la especial situación de Mbonda, los españoles decidieron construir en tan privilegiado espacio, un espectacular faro que se terminó de construir en 1958, año que figura impreso en la flecha de la veleta que indica los puntos cardinales, y que corona el foco de donde se irradiaba la luz para guiar a los barcos que se aproximaban a la costa: desde la desembocadura del río Ntem hasta Bata. De hecho, la ciudad puede contemplarse con nitidez desde lo alto del faro en los días claros.


Arriba, un grupo de niños se divierte junto a la playa de Punta Mbonda, con la vista del faro, construido en 1958, tras ellos. En las imágenes siguientes, el faro de Punta Mbonda nos va desvelando su estructura y altura conforme nos aproximamos a su emplazamiento.- Fotos: Luis Negro Marco

Los faros, unas construcciones milenarias
La finalidad práctica de los faros, era la de alumbrar durante la noche a los barcos cuando se aproximaban a las costa, para guiarlos a puerto, y evitar que encallasen en promontorios de rocas no señalados en las cartas náuticas. Y aunque todavía permanecen  activos muchos faros en las costas de todo el mundo, la actual navegación por satélite los ha reducido a un reducido número respecto a los que existían hace apenas medio siglo.

 Uno de los faros más famosos de toda la historia de la humanidad estuvo precisamente en las costas de África. Lo construyeron los egipcios en la ciudad de Alejandría, casi trescientos años antes del nacimiento de Cristo, y su altura se estima que pudo llegar hasta los 150 metros. Anterior en 2.300 años a la construcción de los rascacielos que decoran los cielos de Nueva York, el faro de Alejandría fue durante siglos la estructura más alta construida y como tal, considerada como una de las “Siete Maravillas del Mundo”, de las que en la actualidad solo se conservan las pirámides, también de Egipto. Al parecer el faro de Alejandría quedó destruido debido a un terremoto que asoló la ciudad y que habría tenido lugar a comienzos del siglo XIV.

 Pero además de los egipcios, también la civilización romana, (así llamada porque tuvo su capital en Roma) hace, más de dos mil años, vio la necesidad de construir faros a lo largo de las costas de todo su imperio, para posibilitar la navegación de sus navíos de guerra y barcos de navegación mercante. Uno de estos faros lo construyeron los romanos en la ciudad española de A Coruña (en la actual comunidad autónoma de Galicia), 75 años después del nacimiento de Cristo. Este faro  que recibe el nombre de  


En torno a la base del faro de Punta Mbonda, los arquitectos proyectaron las viviendas de los torreros (o fareros), así como los almacenes y dependencias auxiliares.                        Foto: Luis Negro Marco

 “La Torre de Hércules”, y tiene 50 metros de altura, ha sido objeto de diversas remodelaciones a lo largo de los siglos y a día de hoy, aún permanece activo. Debido a su antigüedad, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2009, constituyendo uno de los reclamos turísticos más importantes de la ciudad gallega, de manera similar a como ocurre con “La Torre de Pisa” en Italia, o con “La Torre Eiffel” en París. 

La construcción de faros en España dependía durante la colonia, del Ministerio de Fomento, y dentro de este Ministerio, de la Dirección General de Obras Públicas y de los ingenieros del Cuerpo de Caminos, Canales y Puertos.

Las linternas de los faros
 A lo largo de la historia, los faros han ido teniendo distintos aparatos de alumbrado. De este modo, y hasta aproximadamente el año 1680, se iluminaban, bien por medio de hogueras alimentadas con carbón o con leña, bien por medio de teas, velas de sebo o enormes lámparas de aceite. Pero a partir de 1750 y a lo largo de todo el siglo XIX, fueron muchos los cambios que se introdujeron para la modernización de las lámparas de los faros, así como en el tipo de energía empleada para la generación del foco luminoso. De este modo, los faros pudieron, además de señalizar la navegación, emitir señales lumínicas a los barcos y potenciar su alcance de foco por medio de reflectores, lentes y aparatos para producir las diferentes apariencias de luz. 
 El primer faro español cuya linterna fue alimentada con luz eléctrica, fue el faro de Cabo Villano, situado en las costas de A Coruña, inaugurado en 1896. Asimismo, uno de los primeros faros del mundo hechos de hormigón armado fue construido por España en el que fue su Protectorado de Marruecos. Se trata del faro de Punta Nador, erigido en 1914 cerca de las costas marroquíes de Larache. 
Otra vista del faro de Punta Mbonda, en la que se aprecia su proximidad respecto a sus blancas playas de  fina arena.-                        Foto: Luis Negro Marco

El faro de Punta Mbonda
 Construido en 1958, su torre alcanza los 40 metros de altura, y está formada por un prisma octogonal, cuyos laterales se iluminan a través de ventanas dispuestas de forma radial a modo de escalera de caracol. En su parte superior, se diseñó una rotonda de observación, en cuya parte central, protegida con bóveda de cristal y tirantes de acero, se colocó su potente linterna giratoria, iluminada por lámparas de arco voltaico.  La energía de la luz era eléctrica, si bien, para las emergencias también podía recurrirse a especiales y alargadas bombonas de gas, que emitían una potente iluminación.  En torno a la base de la torre del faro, los arquitectos proyectaron las viviendas de los torreros (o fareros), así como los almacenes y dependencias auxiliares, distribuidos simétricamente en su base. Edificaciones que fueron ideadas para dotar de estabilidad al conjunto, al estar su base empotrada sobre  la solera general de hormigón armado que constituye su cimentación. El faro de Punta Mbonda responde al modelo de los


Dos imágenes que muestran las idílicas y bellas playas de Punta Mbonda. En la fotografía superior, curiosas formas que adoptan los troncos de las palmeras para eludir el contacto con las olas. Abajo, un racimo de cocos en plena maduración.-         Fotos: Luis Negro Marco

últimos faros construidos por España, con hormigón armado, con el que se conseguía una gran economía en la construcción. Y es que los anteriores faros que habían sido construidos en madera, o metal, debían ser sometidos a frecuentes y costosas pinturas, necesarias para su mantenimiento y conservación. 

Tradiciones de Punta Mbonda
Esta hermosa población cuenta con una bonita iglesia dedicada a la Inmaculada Concepción, en uno de cuyos laterales se abre un pórtico, y sobre su fachada principal se halla erigida una pequeña espadaña, reforzada con placas metálicas, en cuyo interior está instalada la antigua campana que, desde hace décadas se hace tañer en Mbonda para convocar a los fieles a misa. Respecto a las tradiciones de la localidad, el  que fuera vicario de la provincia española de Fernando Poo –el claretiano Leoncio Fernández Galilea–, publicó en 1950 un interesante libro de memorias sobre su misión apostólica en Guinea Ecuatorial entre los años 1935 y 1957. En dicho libro, el sacerdote español (nacido en 1892 en el pueblo español de Tosos, en la provincia de Zaragoza) realizaba un interesante estudio etnológico sobre las costumbres, tradiciones, cuentos, leyendas, cultura popular, música, canciones y manifestaciones festivas de los pueblos que forman parte de Guinea Ecuatorial. Y en uno de sus capítulos se refiere a Punta Mbonda, y a la leyenda de los “hombres-tigre”, que según se contaba por las aldeas,  


Vista de la iglesia de Punta Mbonda, en una imagen tomada en el año 2012.-   Foto: Luis Negro Marco

 “jugueteaban por las playas, y hasta de día se los veía corretear por los platanares de Malonga y de Nguba...”. Y también hablaba el Padre Leoncio en su libro de la belleza inconmensurable de las playas de Punta Mbonda, como todavía hoy se muestran, en su estado de naturaleza viva y pura. Así como de la afabilidad y alegría de sus moradores de etnia ndowesa; de sus ancestrales manifestaciones culturales y su estrecha relación con el mar, esencia de su modo de vida y amistad imperecedera con  las aguas africanas atlánticas que otorgan identidad a la nación de Guinea Ecuatorial.